A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Abreu y Dudamel: Cinismo-Música-Sufrimiento

José Antonio Abreu

José Antonio Abreu, el dueño de la gallina de los huevos de oro

Fábula antigua atribuida a Esopo, quien escribió al final de su relato la siguiente moraleja: “Cuida siempre de tu gallina, que te ha producido abundancia desmesurada de caudales en tiempos de Carlos Andrés Pérez, bonanza económica con Luís Herrera Campins, riqueza de bienes con Jaime Lusinchi, vida digna con Rafael Caldera, enriquecimiento desmedido con Hugo Chávez Frías e incertidumbre, por falta de divisas -alimento básico de tu gallina- en el gobierno del Presidente Nicolás Maduro Moros”
I
José Antonio Abreu un músico exitoso
1.- El músico más exitoso en la historia de Venezuela
José Antonio Abreu ha sido sin lugar a dudas en la historia de Venezuela, el músico más exitoso que haya jamás existido. Pero, una pregunta obligatoria salta a la palestra después de hacer esta afirmación: ¿el de más éxitos en qué sentido? Trataremos a continuación de explicar esta idea. En nuestro mundo actual globalizado, a nivel universal, los estudiosos de la música han conceptuado al compositor inglés Andrew Lloyd Webber, como el músico que ha llegado a producir el más grande caudal de dinero y al mismo tiempo, el que ha acumulado la mayor cantidad de reconocimientos significativos y fama mediática, en la historia de la humanidad. En efecto, desde su salto a la fama con su ópera de rock “Jesús Christ Super Star” y con su posterior suceso “Evita”, pasando por “The Phantom of the Opera” que significó, en términos económicos reales, el más grande espectáculo taquillero en la industria del entretenimiento, visto por más de 80 millones de personas, con una recaudación de 3,3 billones de dólares. Después, vino su producción “Cats”, que se mantuvo en los escenarios de Londres durante 21 años, desde 1981 a 2002, con lo cual se constituyó en el más famoso musical de todos los tiempos, con un número de 8449 presentaciones en Londres y posteriormente 7485 en Nueva York, con una suma total de ingresos dimensionada solo por las autoridades fiscales, como una cifra asombrosa, jamás vista en los anales fiscales de los Estados Unidos de América (1).
Pues bien, el único músico capaz de competir con Andrew Lloyd Webber, a nivel planetario, es José Antonio Abreu: no en su habilidad para producir tanto dinero, pues nunca ha producido nada, sino más bien en su capacidad para recibir de manos del estado venezolano y gastar cifras multimillonarias de un dinero que, en rigor nunca ha sido suyo, como producto de su creación artística, sino más bien propiedad de los contribuyentes venezolanos. Hablamos de José Antonio Abreu: el más exitoso de los músicos venezolanos en este nuevo sentido de la dimensión musical.
2.- A la búsqueda de una concepción ética para justificar el éxito
Pero, más allá de esta concepción ética de identificar el éxito con la posesión del dinero, los premios y la fama mediática, debemos preguntarnos: ¿cuál es la dimensión real de José Antonio Abreu como músico?, sobre todo cuando se le ubica al lado de sus 21 compañeros graduados en los cursos de composición de Vicente Emilio Sojo, modestos jóvenes como él, procedentes en su mayoría de la provincia, sin medios de fortuna y cuya única herramienta era el talento musical. Yo diría que, como músico, es uno de los discípulos más grises de la escuela nacionalista de Venezuela -pero eso sí, dotado de una inimaginable astucia y habilidad- y de no ser por las fabulosas cifras de dinero, que los gobiernos de los últimos 50 años le entregaron para administrar a su antojo, apenas tendría un modesto lugar en la historia de la música de Venezuela. Vamos entonces a profundizar en esta consideración.
3.- El legado de Abreu como pianista, director de orquesta y compositor
Tres órdenes de razones nos llevan a hacer esta afirmación: la carrera de Abreu como pianista duró poco, porque era un ejecutante errático, carente de sentimiento, con un fraseo musical sin elegancia y poca capacidad de trasmitir emociones, de él se decía que manejaba el piano como si fuera una caja registradora (por no decir una caja de caudales en la cual solo metía dinero). Como director de orquesta, en las obras dramáticas, nunca fue capaz de ofrecer un dinámico control de la orquesta y un tempo vivaz que concluyera en un seguro sentido de la acción dramática, valga la redundancia; en las piezas del romanticismo, no podía logar una orquesta suave, baja, con un enfoque agradable, un canto tranquilo de bellos y sutiles matices, destacando el lirismo y quitando a la dirección orquestal la ampulosidad y la pedantería. Su enfoque de la dirección orquestal carecía completamente de las respuestas emocionales de un director de orquesta de condiciones, por estas razones no se le recuerda un montaje impactante, ni de las grandes obras de la música universal ni de la ópera, el ballet o de la música venezolana. Por último como compositor, a pesar de tener una obra extensa -más grande que la mayor parte de sus condiscípulos- la misma nunca se toca en Venezuela, ni siquiera él mismo la interpreta con sus numerosas orquestas, por lo tanto, nadie la conoce. Significa poco menos que nada, en la vida de los venezolanos y más allá de nuestras fronteras, menos aún.
4.- Algo más de su obra como compositor
Como compositor posee una extensa obra que cubre la música orquestal, música de cámara, piezas para piano, y composiciones de diverso género para coro mixto. Las más conocidas son: (Orquesta) Cantata, para solista, coro, órgano y orquesta (Premio Nacional de Música Sinfónica, 1967); Sinfonía Nº 1; Sinfonía Nº 2; Concierto grosso para piano y cuerdas; Sinfonieta neoclásica, para pequeña orquesta; Obertura sinfónica; Poema sinfónico Verit mulier de Samaria; Oratorio sagrado Jan to subitus verper eat polo; 3 Arias para soprano y pequeña orquesta. (Cámara) Cuarteto de cuerdas en re; Tríptico para once instrumentos; Decimino; Quinteto para instrumentos de viento. (Piano) Suite nº 1; Suite Nº 2; Suite Nº 3; Sonata en tres movimientos; Sonatina. (Coro) Misa pro defunctis para tres voces oscuras a capella; seis motetes para tres voces blancas; Amén, Alleluia, motete en sol mayor; 20 madrigales polifónicos; Sol que me das vida, canción, con texto de Manuel Felipe Rugeles.
5.- Su “inmensa labor” como político y como edificador de proyectos culturales
Pero, en el lugar en que J. A. Abreu ha demostrado su mayor talento es en la actividad política y como promotor de proyectos culturales, donde se sitúa como uno de los más astutos y sibilinos políticos de los últimos 50 años, por su capacidad de obtener en este tiempo inmensas cantidades de dinero para sus iniciativas, algo nunca visto en ningún país y en ningún período de la historia. Un verdadero león forrado con la piel de una oveja. Un político camuflado con el modesto vestido de un músico. Durante el período 1963-1969 fue electo diputado al Congreso Nacional; director de planificación en Cordiplan (Coordinación de Desarrollo y Planificación); Asesor en el Consejo de Economía Nacional; Ministro de Estado para la Cultura (gobierno de Carlos Andrés Pérez) y presidente del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) 1988-1993. Esta amplia experiencia como político es lo que lo lleva a crear en 1975 el llamado “Sistema Nacional de Orquestas Juveniles, Infantiles y Preescolares de Venezuela” objeto de estudio a continuación.
II
El Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela
1.- Toda la contribución financiera al sistema está orientada en un solo sentido: un gran embudo, cuya parte gruesa es Abreu y la más flaca y delgada son los demás.
La entera contribución económica y ayuda financiera que la República Bolivariana de Venezuela ha otorgado en favor de la música, fue asignada en su casi totalidad, a lo que se ha dado en llamar con lenguaje poético, a una “Venezuela sembrada de orquestas” o lo que es lo mismo, en términos concretos, al “Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela” o para entendernos, en el lenguaje de la musicología: a la ejecución orquestal. Todo esto en desmedro de los compositores, en primer lugar, (que se han debido refugiar en las universidades, en el mejor de los casos, en las composiciones de gingles o estribillos para espacios publicitarios, o en el último extremo, se han muerto de hambre -puedo citar un caso- o en el silencio de los ignorados, que es también para un músico una forma extremadamente cruel de morir en el olvido). A ellos el sistema de orquestas no les ejecuta sus obras y viven en completo anonimato en su propio país; después a los ejecutantes de instrumentos musicales (que apenas subsisten de la enseñanza o a la sombra, como músicos de atril) a estos el sistema no les ofrece la posibilidad de presentarse en conciertos y darse a conocer como virtuosos y los hay muy buenos; ahora es el turno de los cantantes (que han debido emigrar a otros países o se dedican a dar lecciones de canto, aun cuando son muy jóvenes y tienen su voz intacta (para ellos no existen temporadas de ópera, conciertos o galas líricas, todo eso ha desaparecido de nuestros escenarios) el sistema de orquestas no se interesa en esta clase de espectáculos; y que decir de los educadores y docentes, que apenas sobreviven en conservatorios y escuelas de música, desprovistos de instrumentos musicales de apoyo o bibliotecas. (Más bien, el sistema de orquestas, ha realizado donaciones cuantiosas a otros países ubicados en las más diversas regiones del mundo), pero los más maltratados, han sido los musicólogos, que necesitan publicar sus estudios y sus libros y contribuir a la formación de un público en capacidad de apreciar la música, para ellos no hay recursos, que le permitan alcanzar estos objetivos, los estudiosos a menos que se asocien al sistema para proclamar sus virtudes, no tiene posibilidad alguna de hacerse conocer y menos aún de publicar una cuartilla. Todo esto constituye una verdadera “política del embudo”: la parte gruesa del embudo para José Antonio Abreu y su sistema de orquestas, el cuerpo delgado del embudo para todos los demás, cuya pieza en forma de tubo se achica y disminuye su diámetro, en el orden señalado en precedencia, hasta concluir en la extinción: todo para Abreu, nada para los demás.
2.- Los fuegos artificiales en un cielo oscuro y tempestuoso
Pero, en que consiste este maravilloso espectáculo de orquestas, que ha fascinado a toda la sociedad venezolana en su conjunto y en modo especial a los políticos, que han visto en el mismo una forma efectiva de propaganda a su gestión cultural (3) ¡Y qué decir de la fascinación en el público! Trataremos de explicarlo con un ejemplo, pues se trata de un hombre inteligente que ha caído en la fascinación del sistema: En un programa de televisión (Tocando Fondo, domingo 3-6-2011), Pinchas Brener, Rabino Mayor de la Unión Israelita de Venezuela manifestó: -en mi comunidad se tenía la idea de que todo niño debía aprender a tocar un instrumento, así yo aprendí a tocar, por esta razón yo admiro al sistema de orquestas, porque ha enseñado a todos los niños venezolanos a tocar un instrumento. Con el debido respeto señor Rabino, los niños venezolanos han aprendido a tocar y cantar en las miles de escuelas de música, academias y pocos conservatorios que siempre hemos tenido, antes de que el sistema captara todos los recursos económicos para fines propios (en especial costosos viajes al exterior, lujosos hoteles y el mantenimiento de una burocracia parasitaria y adulante, amén de un ejército de periodistas dispuestos a escribir panegíricos y loas, y millonarias contrataciones a grandes figuras de la música para ensalzar al sistema) que ha conducido a dejar a las escuelas de Venezuela casi en la miseria y a los músicos que no forman parte del mismo en la pobreza.
3.- En pocas palabras ¿Qué es El Sistema?
Se trata de la implementación de un sistema de orquestas para ejecutar música académica, que educa a niños (Orquestas infantiles), luego pasan a tocar en orquestas juveniles (Orquesta Sinfónica de la Juventud venezolana) y al final, en un período de madurez, a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, la más emblemática en este proceso. A esto hay que agregar, la filosofía del sistema fundamentada en una idea central: a través de la música y mediante el ejercicio de la disciplina y la constancia, unida a la capacidad individual y fuerza de trabajo, se adquiere la condición de músico, esto conduce a hacer de la música un oficio, un modo de vida y una carrera profesional, de este modo los niños venezolanos se mantienen alejados de la droga y las niñas de la prostitución. El sistema es una herramienta para mantener saludable a la sociedad venezolana.
Todo esto, para crear una imagen: Venezuela tiene las mejores orquestas de niños en el mundo. Cuando la verdad es otra, tenemos un país agobiado por la pobreza, atenazado por la miseria, donde los niños andan descalzos en los barrios de Caracas, sin educación ni asistencia médica y a nivel mundial estamos catalogados en los primeros lugares, por altos índices de corrupción, delitos de todo tipo que siempre han permanecidos impunes y la más baja esperanza en un futuro de paz.
4.- Una reflexión final
La gallina de los huevos de oro es una hermosa fábula atribuida a Esopo. En España, Félix María Samaniego escribió una versión; en Francia, Jean de La Fontaine escribió otra. Pero, la versión más grandilocuente y rentable hasta más no poder de esta fábula, la escribió José Antonio Abreu en Venezuela. Corresponde a usted, amable lector, decidir: ¿Hasta cuándo va usted a seguir creyendo en cuentos? En músicos deslumbrantes por su talento, ejecutorias y su billetera para pagar grandes reportajes. En fin, tiene usted la libertad de creer en el mundo que le deparan sus sueños. Pero no se olvide, al final se trata de su dinero, con el cual se hubiera construido un gran país, una gran Venezuela.
Notas
1.- Peter Bart. El secreto de los films que triunfaron. Ediciones Robinbook, Barcelona, España, 2009.
2.- Quién explica cómo se ha desarrollado y enquistado en Venezuela, este fenómeno de identificar la acumulación de dinero, premios, reconocimientos y fama mediática con el éxito, ha sido Nella Febres Cordero, en su libro El éxito depende de ti, Editorial Arte, Caracas, Venezuela, 1907.
3.- Luis Herrera Campins sucumbió al encanto del sistema, su esposa una noble dama, condecoró a los niños venezolanos y al creador del mismo, además el Presidente Herrera, contribuyó con grandes sumas de dinero a su desarrollo. ¿Puede existir una causa más noble? Jaime Lusinchi llevó a las orquestas de José Antonio Abreu a muchísimos países del mundo y aumentó el gasto público en el sistema. Venezuela mostraba a la comunidad de naciones el prodigio de sus niños. ¿Puede concebirse una política cultural más bella? Carlos Andrés Pérez nombró a José Antonio Abreu, el creador del sistema, Ministro de la Cultura y afincado en ese cargo, éste llevó a los niños venezolanos a distantes países de Asia y Europa, en un derroche de dinero nunca visto a nivel nacional y planetario, para mostrar al mundo el talento musical de niños y adolescentes venezolanos. ¿Puede existir un gesto más noble? Rafael Caldera fue un Presidente comedido con el sistema: un hueso duro de roer para José Antonio Abreu.
Al final, en una lluvia de polvos de estrellas y fuegos de artificio, que ha culminado en la puesta en escena de los más hábiles manipuladores de la conciencia nacional: La República Bolivariana de Venezuela, con José Antonio Abreu al frente, como mascaron de proa, de una cultura musical venezolana afincada en el “socialismo del siglo XXI” y proclamada por Hugo Chávez Frías, en su figura de líder y conductor.
Adendum:
Notas biográficas de José Antonio Abreu, tomadas del libro: Historia de la música de Venezuela, de Hugo Álvarez Pifano (en prensa).
José Antonio Abreu nació en Valera, estado Trujillo el 7 de mayo de 1939. A temprana edad comienza sus estudios musicales en su ciudad natal y luego en Barquisimeto, con vistas a ser un pianista, para lo cual contó con la guía de Doralice Jiménez de Medina, la mejor conceptuada profesora de piano en el occidente del país. Posteriormente en 1957, se traslada a Caracas para realizar estudios de economía en la Universidad Católica Andrés Bello e ingresa a la Escuela Superior de Música, donde prosigue su formación como pianista en los cursos de Moisés Moleiro y Evencio Castellanos, dos de los más reputados maestros de la capital. Así mismo, asiste a la cátedra de composición de Vicente Emilio Sojo, donde se gradúa en el año de 1964, como profesor ejecutante y maestro compositor. Es oportuno resaltar que Abreu fue el único estudiante que logró graduarse en los cursos de composición de Sojo, en el período comprendido entre los años 1961 a 1964, esto significa que en un lapso de cuatro años no hubo promociones y Sojo solamente graduó a un estudiante: J. A. Abreu. Entonces, inicia un período como director de orquesta que lo lleva a realizar numerosas presentaciones. Primero, con la Orquesta Sinfónica Venezuela, la Orquesta de Cámara de la Universidad Central y después con las orquestas de su sistema. Al crear la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, cúspide del referido sistema, asume la posición de director fundador y titular.
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Notitarde 02/03/2014 

Abreu y Dudamel: Cinismo-Música-Sufrimiento

Oscar Tenreiro
He escrito aquí otras veces que el atributo más notorio de la ideología que rige los actos del gobierno venezolano es la hipocresía. Pero pude haber dicho también el cinismo, que según el diccionario es la desvergüenza o descaro en el mentir o en la defensa y práctica de actitudes reprochables. O sea que el cinismo se alimenta de la hipocresía. Una combinación agobiante en el discurso gubernamental sobre los últimos acontecimientos.
Y hay mucho de eso en la conducta de dos venezolanos muy exitosos y conocidos en el mundo, sobre la cual poco se habla porque el éxito internacional les sirve de protección: Gustavo Dudamel y José Antonio Abreu. Pero como bastante he reflexionado sobre la diferencia entre el éxito y el prestigio a propósito de la arquitectura, no me inhibo de tratar el tema. Porque hay una diferencia entre el éxito y el prestigio. El éxito puede ser estacional y hasta inmerecido, mientras que el prestigio tiene raíces profundas.
¿Qué hay sino hipocresía a dos, por ejemplo, en la imagen del Sr. Abreu paseándose durante el desarrollo de un festival internacional (¿fue Salzburgo?) en su última edición, tomado del brazo con el Ministro de Información venezolano, practicante muy conocido del cinismo? Viene a la mente de inmediato el antiquísimo adagio dime con quién andas… pero además surge la pregunta del por qué un hombre del éxito internacional de Abreu no puede tener una actitud más autónoma ante las delicadas circunstancias políticas venezolanas.
Pero la personalidad de Abreu parece proclive a la adulación, basta haberlo conocido un poco o recordar cómo en tiempos de la Cuarta logró ganarse a los díscolos trabajadores de la cultura a base de lisonjas directas o indirectas. Y adulación o lisonja es lo mismo. Su actitud lisonjera ante las altas autoridades de los gobiernos de entonces lucía chocante por innecesaria. Y lisonjero es hoy, sin que sea del todo cierto, como se dice mucho y acaso él lo ha dado a entender, que para proteger al Sistema de Orquestas tiene que ser adulante.
Las excusas de Dudamel ante los reclamos de Gabriela Montero son débiles, no convencen a nadie y son propios de quien ya no le duele Venezuela. Lo demuestran varios hechos: uno, la noticia que da el Huffington Post de que el mismo día que publicó sus excusas, el 14 de este mes, se debía reunir con Frank Gehry (el exitosísimo arquitecto californiano de origen canadiense), para discutir el proyecto de una sede del Sistema en Barquisimeto. Otro, oírlo mencionar como famoso habitual, en el californiano y muy americano Ellen De Generes' Show; y uno más, el verlo como modelo publicitario globalizado de una marca de reloj. En nada de eso figura la música, simplemente se integró al mundo californiano y al comercio internacional. Es en su nueva realidad donde busca quien construya en su ciudad natal, se sentirá cómodo cuando lo nombran afectuosos en los talk-shows y participa en el mundo comercial planetario. 
Es lógico pues que Dudamel vea a Venezuela solo como la sede del Sistema, y no como una sociedad en conflicto. Venezuela es su coartada, el escenario que lo identifica como buen salvaje para el Primer Mundo. Pero ese origen es solo argumento, anécdota, accidente. Actúa como describe la literatura y los cuentos populares: se asimiló a otra realidad cultural, social y económica y mientras lo va haciendo la anterior le importuna. Para Dudamel la crisis venezolana y sus dolientes son un inconveniente, una molestia. Y su cinismo está precisamente en aparentar lo contrario, en ocultar lo que sabe que existe hablando en términos dulzones de la música y la paz, resistiéndose a ver hoy, por ejemplo, la infame verdad de que las      brigadas paramilitares del gobierno o sus funcionarios asesinaron a cinco inocentes. En síntesis, en desconocer la inmensa crisis nuestra arropándose con palabras que no osaría decir en Los Ángeles.
Y al decir esto no estamos negando la significación cultural del Maestro y su discípulo. Bastante se ha discutido que los méritos intelectuales y artísticos pueden estar divorciados de los valores éticos y morales, aunque ya hoy en día, con el avance de lo que se ha llamado la sacralización de la persona humana se le otorgue importancia fundamental al respeto de los derechos humanos, en todos los contextos. Ya hoy no se le perdona a un intelectual o un artista que olvide los principios éticos propios de la democracia. 
A Dudamel y Abreu hay que recordarles que los tiempos han cambiado, que su elogiada estatura artística no los exime de ser consecuentes con las justas demandas de una sociedad que les ayudó a ser lo que son. Hoy se pasean por el mundo entre homenajes y oportunidades excepcionales porque antes de que se instaurara el cinismo se les dieron los medios para llegar a donde están. Y ese país que ahora se debate en una crisis cuyo origen ellos conocen, les exige que definan su posición. Las muertes de estos días y los abusos de Poder, junto a una historia que ya tiene quince años los increpan. Es el sufrimiento el que apela a sus conciencias. Y ante el sufrimiento hay que tomar partido.
Y lo que he dicho puede resumirse así: ¿Si en realidad son revolucionarios y fieles seguidores del Ausente por qué no lo dicen? ¿Por qué no identificarse de modo claro? ¿Temen ser señalados si las cosas cambian? Porque cambiarán.

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