A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

miércoles, 19 de julio de 2017

ELOGIO DE LA ENSEÑANZA Rafael Muci-Mendoza


ELOGIO DE LA ENSEÑANZA
Rafael Muci-Mendoza | julio 18, 2017 Web del Frente Patriotico
Varios hechos impactan en la foto que nos precede: La flagrante confesión
del ignorante delirante –como le llamara Arturo Uslar Pietri- por una parte,
y por la otra los automóviles ascendiendo a Caracas en contravía por el
canal equivocado. Durante 18 años Venezuela ha estado desplazándose por la
contravía de la historia. ¿Qué nos ha deparado este parto de los montes…?
Profesores ideologizados para ideologizar a sus alumnos en vez de reales
educadores; educandos que no podrán aportar su concurso al crecimiento
nacional simplemente porque no están educados; costará mucho rehacer lo
desecho y desmantelar la pulpería mental del cerebro de estos jóvenes… Estoy
seguro de que lo lograremos…
Ayer, sábado 8 de julio de 2017 asistí en calidad de ponente a una Jornada
Científica Pro Fondos organizada por el Centro de Estudiantes de Medicina de
la Escuela José María Vargas. Dolidos por la situación del espacio físico de
su casa de estudios y el exiguo presupuestos o limosna que otorga el Estado:
Bs.F 8.000,oo, fue un llamado a la conciencia de las personas de buena
voluntad que quieran colaborar.
El programa pudo completarse con un llenado del Auditorio Herman Wuani de
cerca de un 75%. Me sentí muy feliz de colaborar con mis alumnos de la
escuela a la cual he pertenecido desde 1966, 51 años de fructífera
asociación. El mensaje impartido es que ¡No vamos a doblegarnos…! Seguiremos
trabajando y luchando hasta que el fin de nuestros días acaezca y ojalá que
pueda ocurrir en tierra propia…
Recordé el pensamiento de Abraham Lincoln y sonreí cuando pienso que los
ignorantes del régimen quieren someternos a un pensamiento único sin pensar
en cuán indómito es el potro salvaje que llevan estos jóvenes en su corazón,
futuros educadores de sus coetáneos y descendientes…
«La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos»
C.S. Lewis.
El término profesor debería ser desterrado, porque profesor es cualquiera
que imparte un conocimiento; educador es quien cría, quien enseña e instruye
mediante la acción docente; es quien moldea, quien dirige, es quien encamina
y estimula las facultades intelectuales y morales del niño y del joven
mediante preceptos, ejercicios pero particularmente con el ejemplo, y ello
porque sabes que tú también serás un estudiante a perpetuidad.
-II-
Cuarto año del Uni-Personal: Necesidad de una explicación
Quizá no sea del todo conocido por mis consecuentes lectores, que mi
colaboración con el Diario El Universal, esa que mantuve desde 2001, vale
decir, durante 13 años, dio lugar a la publicación de más de 600 artículos
de opinión; inicialmente algún día de la semana y en los últimos 5 años, en
privilegiado sitial los días domingo, ocupando espacio con renombrados
columnistas y colaboradores del diario.
Lo que sí debería ser conocido, es que el diario fue vendido a un consorcio
español por 110 millones de dólares o euros cuyo capital apenas era de 350
mil euros. Fácil comprender cómo la mano del régimen y su chequera
dispuesta, estuvo a la orden para conculcar una vez más libertades y someter
a la oscurana de la información al pueblo venezolano.
A raíz de mi carta abierta al Embajador Cubano en marzo de 2001, mis envíos
semanales, contentivos de 1800 caracteres incluido espacios, se repitieron
en forma ininterrumpida todos esos años –aún durante mis vacaciones-.
Siempre en la onda de la denuncia del ataque a la soberanía nacional, la
libertad, la democracia y a los médicos venezolanos. El viernes 1º de julio
de 2014 recibí del señor Miguel Maita desde la redacción del diario, una
llamada invitándome a cambiar algunos adjetivos de mi artículo, intitulado,
¨Elogio de la alevosía¨, si deseaba que fuera publicado. No me tomó por
sorpresa ni me arrugó el corazón… Mi respuesta no se hizo esperar y
cortésmente le dije al Jefe de Redacción, ¨! Primero la muerte que la
deshonra…! No voy a cambiar un ápice del texto y doy por finalizada nuestra
relación…¨. Desde ese día, cesaron mis gratuitas colaboraciones…
Incluyo el censurado artículo en cuestión:
¨enfermarse en socialismo equivale a una pena de muerte…¨
«La RAE la define: ¨Cautela para asegurar la comisión de un delito contra
persona sin riesgo para el delincuente. Es circunstancia agravante de la
responsabilidad criminal. ‖ 2. Traición, perfidia. ‖ Con ~ a traición y
sobre seguro¨. No más antier me comentaba un paciente, ¨enfermarse en
socialismo equivale a una pena de muerte…¨.
El cierre del Instituto de Hematología y Oncología de la UCV no es más que
el estado criminal mostrándose al desnudo: el ciudadano, no importando su
estrato social es crónicamente maltratado, victimizado y asesinado a
mansalva mientras las corruptelas gozan de muy buena salud. La proliferación
de ¨Estados Mayores¨ y su incompetencia manifiesta, denota la pobreza
catastrófica de sus propulsores, pues están ayunos de compromiso y
pletóricos de vileza, indiferencia e ignorancia. Así, el régimen que nos
sojuzga es tóxico, mendoso, contaminante de efluvios malignos despendidos de
sus almas, materia corrupta. El pueblo no importa mientras ¨haiga¨ plata
para regalar a Cuba, tan menesterosa como siempre y ¿el Ministerio de Salud?
Siempre celestino y encubridor.
Caracas es un lugar donde morir de forma violenta es morir de muerte
natural; pero no sólo eso, morir de mengua por la ruindad y el desamor no
expresado en cómputos ni estadísticas; ello, en medio de la riqueza de un
gobierno indigno y botarate y traidor.
El Banco Municipal de Sangre en larga agonía, aún se mantiene por una
mística insuflada en su insigne personal por sus fundadores, hombres y
mujeres de corazón lleno; sus pacientes, también hemato-oncológicos deslucen
en su frente sentencias de muerte lenta y dolorosa. Pero paséense ustedes
por el Country Club y La Lagunita para que vean las mansiones que se
construyen allí con dineros robados del corazón del pueblo, exhibiendo la
mayor desfachatez».
Quiero agradecer a todos aquellos miembros de la Academia y Nacional de
Medicina, a mis cercanos familiares y amigos y a mis lectores, las palabras
de apoyo que me dirigieron, bien mediante correos electrónicos, bien
mediante llamadas telefónicas, bien acercándose a mí personalmente….
Decidí continuar escribiendo y desde entonces la columna, únicamente
virtual, se llamó ¨EL UNI-PERSONAL¨, queriendo significar con este nombre
que tal como siempre fue, mis artículos y como ocurriera cuando el periódico
fuera aún predio de libertad, serían dirigidos a combatir el estado de cosas
que nos afecta, el régimen dictatorial  militarista que se ha enseñoreado en
nuestra patria destruyendo todo lo que nos era afecto y amputando nuestro
crecimiento y desarrollo.
Tres años, 122 artículos, ya no constreñidos a 180 caracteres, sino
escritos con la extensión que me ha venido en gana, ilustrado con trípticos
alusivos al tema que trato y donde he sentido como siempre el apoyo de mis
asiduos lectores.
Con la inauguración de mi página en la red en julio de 2016, gracias al
bondadoso desinterés de mi cercano amigo, el doctor Rigoberto Marcano
Pasquier, quien me ha guiado paso a paso sacrificando horas de solaz con su
familia para asistirme y ayudarme, ahora subo mis angustias directamente a
la red, los cuales son reproducidos para aquellos interesados en Facebook,
Tweeter, Linkedin y Google.
Reciban todos pues, el agradecimiento sincero por su apoyo y amistad
solidaria…


Mario Morenza: “La literatura es el alma codificada de un país”


Serie “Nuevo país de las letras”. Banesco. Mario Morenza: “La literatura es el alma codificada de un país”. Texto: Sergio Moreno González / Fotos: Ángela Bonadies
Mario Morenza 
Por SERGIO MORENO GONZÁLEZ
17 DE JULIO DE 2017 02:00 AM
Su narrativa de fuerte acento urbano tiene como punto de partida el Bloque 4 de Coche, donde se crió. Allí descubrió la literatura a muy temprana edad, cuando se encerró por cuatro horas en el baño y leyó Los hombres más malos del mundo, de Otrova Gomas. Desde ese momento no ha parado de devorar libros e historias. Para ser un buen escritor, hay que leer sin freno.
El soundtrack de su vida decora las paredes de la casa: Héctor Lavoe, Queen, Dire Straits, Genesis, Gualberto Ibarreto, The Police y Elton John. Todos cuelgan como cuadros sobre los muebles de la sala. Los discos de vinil semejan adornos musicales; también las decenas de casetes, esparcidos por todo el apartamento. Los aparatos para hacerlos sonar ya no sirven. Dejaron de funcionar hace algún tiempo, pero recuerdan cómo se escuchaba el mundo antes, cómo se sentía. Para Mario Morenza la memoria es una herramienta imprescindible en su trabajo. Escribe para no olvidar.
“La narrativa, de algún modo, cuenta lo que ya ocurrió. El escritor cumple la función del cronista que observa la realidad y narra las experiencias que bullen de esas voces. En el pasado encontramos una cantera de emociones, de sentimientos. La literatura se arma, se construye, se nutre de los recuerdos. Los traduces por aquellos que no tienen la necesidad de contar historias. Cuando algo te impacta, te conmueve, vas y lo escribes, incluso inconscientemente”.
Bloque 4
Los volúmenes de su biblioteca pueden llegar a dos mil. Los ha clasificado varias veces, por nombres y categorías: los que ya leyó, los que ameritan una relectura, los nuevos. Es una manera de organizar sus recuerdos, como si en cada libro se encontrara un trozo de alegría, o de tristeza, que permanece vivo ahí dentro.
“Para los lectores, los recuerdos son retazos de emociones que has leído. Entonces la vida se convierte en una épica, en una saga. Hubo momentos en que me interesó mucho la narrativa de Javier Marías; también la de Antonio Muñoz Molina, la de Juan Villoro. Cuando hago mis relatos, busco estructuras que me permitan resolver historias. Como cuando escribí ‘Adán y otros siameses’, que está inspirado en Historia universal de la infamia, de Jorge Luis Borges. En ese relato, los personajes son seducidos por el mal. Es también una parodia a la literatura western, al género policial. Tomé esa estructura como lo hizo Bolaño en algunos de sus cuentos, como lo han hecho tantos otros escritores latinoamericanos”.
Enumera sin pudor a los escritores que se han infiltrado en su narrativa. Los ha imitado. Pero más que copias, han servido de inspiración para darle forma a sus historias. Le interesa plasmar atmósferas que lleven a los lectores por las mismas sendas emocionales que ya cruzaron los grandes maestros. Insiste en Villoro, Muñoz Molina, Cercas, pero también se fija en José Balza, en Guillermo Meneses y, más recientemente, en Miguel Gomes, cuya obra fue analizada en su último trabajo de ascenso.
“Si lees a Felisberto Hernández, y luego pasas a Cortázar, te das cuenta de que el argentino leyó muy bien al uruguayo. En uno de sus cuentos, Felisberto habla de un médico que está curando una mano, que luego se da cuenta de que es la suya propia. Es la misma estructura de ‛No se culpe a nadie’, de Cortázar. Uno tiene los narradores a los que siempre vuelve y esas influencias van a permear. Más allá de que uno no sea tan habilidoso como Cortázar o Borges, al menos tenemos la noción de que podemos contar ese tipo de historias. Para escribir uno tiene que leer mucho, constantemente, y a autores distintos”.
La historia de “Adán y otros siameses” se incluyó en su segundo libro, La senda de los diálogos perdidos. Esa recopilación de relatos ganó en 2007 el II Premio Nacional Universitario de Literatura, cuando el autor tenía 25 años de edad. Dos años antes había salido su primer libro, Pasillos de mi memoria ajena, obra finalista del V Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores. Allí incluía su cuento “Vitrum”, que antes se había seleccionado para la Antología de la novísima narrativa joven hispanoamericana de 2008.
“Entrar a mi hogar siempre fue una sucesión abecedaria. El fin, sin embargo, no estaba en la letra Z, sino en la E, que era el último eslabón del Bloque 4 de Coche, donde crecí. Esa puede ser la razón que me llevó a la literatura. Nunca hubo una sumatoria de números; siempre se trataba de letras”.
Esa numeración abecedaria de los apartamentos de Coche la extrapoló a La senda de los diálogos perdidos. Los relatos van de la A hasta la G: A de Alucinaciones, B de Balbuceos, C de Carencias, D de Desahogos, E de Exterminios, F de Farsas y G de Guaridas. Historias de personajes en principio reales que la ficción ubica en un espacio-tiempo caraqueño a veces incierto y a veces reconocibles por edificios bajos y amplios en los que se crió. Una sucesión de letras e historias, separadas por pisos, apartamentos y personas.
“Cuando era niño, recuerdo que había un vecino que pasó tres días sin salir de su apartamento. Estaba muerto y nadie lo fue a rescatar. La historia quedó anclada en la memoria, hasta que decidí contarla en el libro. Está en la sección A-3. Lo llamé ‛Graba conversaciones’. Allí expongo a varios personajes que luego reaparecen en otros cuentos”.
Esa especie de crónica urbana, que se sumerge en el universo íntimo de unos vecinos, revelando una cotidianidad cargada de miseria, se describe de esta manera: “Por tres gruesas horas, el olor a descomposición sorprendió los olfatos de los vecinos de la Letra A durante el mediodía de un sábado. Cuando se percataron de que el único de los residentes que faltaba por reportar su queja era el señor Seco y de que su Sierra estaba estacionado en su puesto habitual, sospecharon que algo andaba mal: la pestilencia ya no era a comida descompuesta, sino a órganos humanos en descomposición. Entre Pulusa, el Psicólogo de Bloque 4 y los poderes mentales de Rafaela, forzaron la puerta luego de varios intentos para comunicarse con él. Seco era flaco y alto, y con un tic nervioso en el ojo izquierdo que lo hacía parpadear compulsivamente. El hemisferio derecho de sus bigotes tenía una proporción de quince canas por cada cien vellos”.
La senda de los diálogos perdidos es un tributo a los relatos de George Perec en La vida: instrucciones de uso. Esto es, historias que siguen una estructura narrativa peculiar: la de la trayectoria del caballo en un juego de ajedrez. El autor traza el recorrido de sus personajes saltando del piso 4 al 2, pero en forma de L. Se trata siempre de los apartamentos del Bloque 4 de Coche. También se puede leer como un homenaje a lo que hizo Juan Carlos Méndez Guédez en Historias del edificio.
“En cada letra se tocan ciertas sensaciones, se vinculan las emociones. Es el caso de ‛Antes que el muro se desplome’, que pertenece a la sección B de Balbuceos. Ese cuento me gusta mucho. Se trata de un joven que se enamora de una chica. La dibuja en un extremo del Bloque, como si la única forma de recordarla fuera a través de la imagen. La dibuja en un muro, pero lo derriban por las construcciones del metro. En síntesis, tiene que intervenir el espacio doméstico para recordarla”.
En Coche experimentó las situaciones más importantes de su vida: la crianza con sus abuelos, su iniciación como lector, el levantamiento de su biblioteca, la necesidad acelerada de contar historias, la determinación de convertirse en escritor. Por eso se inscribió en la Escuela de Letras de la UCV.
Pasillos de mi memoria ajena, su primer libro, está dedicado “a los Óscar Morenza”, en plural. “Me refería al Óscar Morenza padre (mi abuelo), quien partió mucho antes de que yo hubiese escrito la primera frase de esa novela, y al Óscar Morenza hijo (mi papá), quien partió poco antes de que yo le hubiese puesto la última palabra a la novela”.
Su particular apellido, Morenza, viajó desde Cuba hasta Venezuela luego de la llegada del régimen castrista. “Mis abuelos llegaron a Caracas con la caída de Batista. Había mucha miseria y hambre. La situación era bastante complicada y mi familia estaba muy mal. La mayoría de los cubanos veía a Fidel como un mesías. Esperaban al salvador. Era la historia cíclica de América Latina: siempre esperando a un héroe, en todos los escenarios”.
Su abuelo, Óscar Morenza, aprendió a tocar saxofón y clarinete en Cuba. Ser músico le ayudó a encontrar trabajo en Venezuela: entró en la orquesta Billo’s Caracas Boys. “Estaba pequeño cuando me mudé con mis abuelos. Fueron en verdad mis padres: me criaron, me enseñaron valores, me echaban cuentos a la hora de dormir. Con mi abuela veía telenovelas. Y la música del abuelo permeó mi sistema, no tanto como notas melódicas sino como narrativa. Quizás por eso, mis dos primeros libros están hermanados en la nostalgia: lo familiar, lo filial, la memoria ajena, los recuerdos de otros, los recuerdos propios. Con eso comencé a hacer ficción. Para mí fue como una primera etapa. Seguramente dentro de diez años escribiré cosas distintas”.
En ese apartamento de Coche, de noventa metros cuadrados, Mario descubrió la literatura. Lo hizo a temprana edad, gracias a un libro que tenía su papá: Los hombres más malos del mundo, de Otrova Gomas. Su primer día como lector transcurrió en el baño. Allí se encerró por cuatro horas, pegado a las páginas. Cree que allí comenzó la fascinación por la palabra escrita.
“Con mi abuela veía muchas telenovelas. Intentaba descubrir cómo construían las tramas. Ese fue mi primer taller de narrativa. Tiempo después, me di cuenta de que, al escribir, se cruzan la memoria, el deseo y la ficción. Existe una tesis de la neurociencia que habla de los engramas: son como fisuras en el cerebro donde se alojan los recuerdos. Estoy seguro de que uno empieza a escribir dependiendo de cómo se mueven estos engramas. Uno sobre otro, terminan por remover la memoria”.
Los cochazos
“Si alguna vez Alfonso Reyes dijo que escribía con las dos puntas del lápiz, ciertamente pudiéramos sostener que los escritores venezolanos escriben con el pico de las botellas de cerveza. El añejamiento de una legión considerable de nuestra literatura se ha ejercitado más en las tascas que en las bibliotecas: no se podía esperar un resultado lejano para un país que es campeón mundial de consumo de whisky y tiene un envidiable récord Guinness en felicidad de sus habitantes. Nunca hemos participado en un mundial de fútbol y nuestros logros deportivos son escasos. Quizá drenemos nuestros afanes con competencias del espíritu o bebidas que lo alteren”.
La introducción del texto “La cuenta, por favor: cerveza, ficción y otras costumbres” establece una revisión de la influencia histórica que han tenido las tascas, bares, tabernas y taguaras en nuestra actividad literaria. Las dinámicas nocturnas sirven de momentáneas válvulas de escape. La noche se hace cómplice de los encuentros furtivos entre creadores, que comparten los relatos breves que recogen en las calles.
“Creo que en unos meses escribiré algo sobre el oficio de los ‘bachaqueros’. Son el reflejo de un momento particular del país, la consecuencia de un fracaso económico. Habría que contarlo a la manera en que lo hizo Fedosy Santaella en su novela Las aventuras inéditas de Teofilus Jones. Él presenta allí a una sociedad distópica en la que tener hielo en casa te da cierto poder. Sería algo semejante pero con el jabón, la harina, el aceite”.
De estos encuentros nocturnos y de la vida universitaria emergió “El apéndice de Pablo”, una revista literaria creada por un grupo de escritores: Alexis Pablo, Hensli Rahn, Ana Lucía de Bastos, Yoel Villa, Ricardo Ramírez, Dayana Fraile, Keila Vall, Graciela Yáñez Vicentini, Miguel Hidalgo Prince y Mario Morenza. Portavoces de un proyecto ecléctico que reúne diversas disciplinas, ya han colgado siete entregas en la red.
El tránsito creativo de este grupo también ha confluido en la casa de Mario, en fiestas épicas que pasaron a la historia como “los cochazos”. En el apartamento del Bloque 4 se han encontrado decenas de personajes diversos, que dejan sus huellas en una de las paredes de la casa, repleta de mensajes, poemas, reflexiones. Un muro para celebrar las ideas.
La rampa de la Escuela de Letras
“¿Leer nos hace mejores personas? No necesariamente. Hay muchos literatos que se comportan como cínicos. Pero sin duda que leer garantiza una visión más amplia de la realidad, más profunda, más compleja. No hay forma de que te dejes engañar por los falsos mesías”.
En los libros que leyó en su casa, Mario descubrió la libertad de pensamiento, el derecho a disentir, la posibilidad de crear sus propias historias. Esa seducción por la narrativa fue alimentada en la Escuela de Letras. “Los cinco años de carrera se convirtieron para mí en un taller de creación. Por lo menos así lo viví, gracias a la cantidad de experiencias que tuve con los maestros. Las clases tenían un cariz lúdico, que era animado constantemente por profesores como María Fernanda Palacios, Alberto Barrera Tyszka u Óscar Marcano”.
A María Fernanda Palacios le entregó un trabajo que todavía conserva en una de las gavetas de su biblioteca: un ensayo que redactó en forma de correspondencia, entre un director de teatro y una actriz. Dos cartas de amor que colocó en un par de sobres blancos, unidos por el revés de sus pestañas. El ejercicio creativo obtuvo la mayor calificación. Un trabajo que luego se convirtió en cuento: “E-mail al director”.
Decenas de libretas usadas reposan en su biblioteca, en un espacio distinto a los libros. Son sus herramientas de trabajo, que utiliza sistemáticamente para apuntar: situaciones que llaman su atención en la calle, noticias que le sorprenden en la prensa, sucesos increíbles en el Metro, encuentros en la universidad, en los bares o con amigos. Pistas que evolucionan hasta convertirse en cuentos presentes o futuros.
“Casi todas las películas de Hollywood están basadas en las estructuras de Vladimir Propp. Son fórmulas que funcionan, que ayudan a esclarecer el panorama cuando la propia historia los empastela. Como decía Cortázar: nada que sobre, nada que falte. Escribir es un oficio, un trabajo. Es investigación. Requiere tiempo y dedicación”.
En la Escuela de Letras encontró un engranaje metódico, técnico, más pausado, cuando llegó a los estudios de cuarto nivel. En la maestría en Literatura Venezolana de la UCV, Mario ha logrado establecer márgenes de escritura, investigar a fondo sobre los escritores que le interesan y desarrollar trabajos académicos.
Hijos del vacío
Los escritores venezolanos suelen tener una visión pesimista del tiempo presente. Su tarea es leer el entorno, digerirlo, para luego contarlo. Por eso se les hace imposible escapar del duro peso de la realidad, que se hace aplastante. El país siempre invade lo que se escribe.
“La literatura es el alma codificada de un país. Y en Venezuela cada vez se ven cosas más horrendas, más espantosas. Recuerdo que cuando salía el Monstruo de Mamera en ‘Archivo Criminal’ todos temblábamos de terror. Ahora luce como un personaje de ciencia ficción frente a los ‘pranes’. La violencia se ha vuelto un tema tan recurrente que ni siquiera nos da tiempo de asimilar las cosas que ocurren. Hay crímenes de los cuales ni nos enteramos. En algún momento se volverá tan cotidiano que dejará de ser noticia. Ese día perderemos nuestra capacidad de asombro”.
Escribir sobre Caracas le llevó a abordar el tema del miedo. Aún recuerda la impresión que le causó el llamado caso Kennedy: estudiantes asesinados impunemente por un pelotón de la Guardia Nacional. Un Estado de Guerra decretado contra los civiles. La terrible noticia le recordó la historia de las gacelas y el miedo persistente que sienten por su entorno, que se relata en El principito. Un grupo de científicos pensó que, al mantenerlas en cautiverio, alejadas de los depredadores, seguramente perderían el miedo en la cuarta generación. Pero nunca ocurrió. “La verdad de las gacelas es tener miedo. Es su reacción natural. Vivimos en una ciudad, con tanta desesperanza y violencia, que parecemos gacelas. Transitamos entre una jauría de la que no podemos escapar”.
De ese sentimiento desesperanzador surgió “La verdad de las gacelas”, un texto que sigue la pista del crimen del barrio Kennedy de Caricuao, ocurrido en 2005. Mario utiliza las herramientas narrativas para reconstruir el terrible suceso. En la historia hay una reivindicación de las víctimas, que acapararon gran centimetraje en la prensa nacional, pero que luego formaron parte de la estadística fatal de miles de muertes violentas. El texto salió publicado en 2011, como finalista del concurso Sacven.
En el relato, la historia la cuenta el oficial Roque Sandiego, un funcionario de la policía que busca desenredar la trama: “La memoria suele ser leprosa cuando le conviene el olvido. Pero ese no es mi problema. Según lo relatado por las sobrevivientes y algunos testigos, la situación fue más o menos así. El 27 de junio de 2005 fue el peor día en la vida de estos seis estudiantes. Para los unos acabó su vida, para las otras, ese día seguirá con ellas, en sus peores pesadillas, en sus celebraciones cuando las haya, en sus pensamientos depravados, cuando los haya, el por qué me salvé y ellos no, el inenarrable síndrome del sobreviviente. Todo comenzó hacia las 10:30, algunos aseguran que pasadas las 11:00. Los tiempos son irrelevantes a estas alturas. Los asesinatos que devienen en cangrejos desconocen relojes, con sus tenazas desmenuzan cualquier aguja o instrumento de medición, quedan clavados justo allí, en el crepúsculo blanco que dejaron en la historia. (…) Leonardo le ofreció la cola a sus compañeros. Salían exhaustos del parcial de matemáticas. La primera en bajarse sería Elizabeth Rosales, la copiloto. Los demás iban en el asiento de atrás y se ubicaban así: Erick Montenegro, de veintidós años, estaba sentado hacia una de las ventanas. Edgar Quintero, el más joven, de diecinueve, en la otra. Irúa Moreno, de veinte, y Danitza Buitriago, de veintiséis, entre Edgar y Erick. Leonardo conducía por la subida del barrio Kennedy. De pronto, un grupo de sujetos armados le bloquearon el camino. Comenzaron los problemas. Lógicamente creyeron que se trataba de una banda de delincuentes organizada, dispuesta a todo. Allí estaban los guardias custodiando su alcabala. Los estudiantes actuaron como prófugos (¿quién no lo haría con media docena de encapuchados apuntándote?). ‛¡Alto!’, gritaron algunos guardias. Y un primer disparo estalló. Uno de los encapuchados se derrumbó, herido, sangrando, lamentándose. Lo que ocurrió a continuación es confuso. Y es confuso porque el miedo es confeso y contagioso. Es la emoción más sincera, la que no puedes ocultar”.
Una dosis irracional de realidad se apodera de parte del texto. El entorno suele ser determinante para los personajes del autor en la mayoría de sus relatos. Historias que intentan escapar del contexto incómodo, sobreponerse a las circunstancias.
El exilio, sin embargo, no ha tocado aún su narrativa. “Es un tema que siempre ha estado presente en la literatura venezolana, pero que ahora adquiere otros componentes. El formato de los gobiernos, de vida, de civilización, ha cambiado, pero seguimos sin resolver algunos asuntos como sociedad. Y la narrativa venezolana, como espejo de nación, nos remite al exilio en distintas épocas. Es una constante invariable. Hace poco me topé con un libro de Alejandro Moreno que describe las fallas estructurales de la familia venezolana. Arrastramos nudos desde la época de la Conquista. José Balza dice que aún somos un país adolescente”.
En el futuro cercano, quiere escribir sobre el fenómeno de los hijos del vacío. Jóvenes que han crecido sin la figura de la madre, que se han criado sin identidad. “La sociedad venezolana se reconoce más como hijo que como hombre. La figura del padre siempre ha estado ausente. Pero ahora también la de la madre. Son una legión de huérfanos que matan impunemente, que no les importa morir. No quieren suicidarse, sino que alguien los suicide. Creo que por ahí iría parte del relato”.
“En este momento hay una necesidad de escribir desde varias trincheras. La gente quiere contar cosas, bien sea de superación personal, coaching o nueva era. Me los he topado en el curso ‘Introducción a la escritura creativa’, que doy en la Escuela de Escritores. Llegan psicoanalistas, abogados, profesionales de la industria farmacéutica, hasta ex funcionarios del Cicpc. Vivimos tiempos en los que la gente busca exorcizar sus demonios, de cualquier manera. También lo veo en los talleres, adonde llegan con la ansiedad de contar historias para combatir el estrés, para desahogarse. Quieren ser narradores. Tienen un interés inusitado por la palabra, una pulsión contenida por el verbo”.
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*La entrevista forma parte del libro Nuevo país de las letras, publicado por Banesco Banco Universal, Caracas, 2016. Compilación: Antonio López Ortega.

En ciertos períodos de la historia, solo la poesía es capaz de enfrentarse a la realidad condensándola en algo aprehensible, algo que de otro modo no podría ser retenido por la mente. Joseph Brodsky


Museo de Bellas Artes no celebrará su centenario
Aún no se conoce si se cumplirá la promesa del ex ministro Adán Chávez de reabrir la pinacoteca el lunes 24 de julio
El MBA fue creado por un decreto firmado por Victorino Márquez Bustillos, el entonces presidente encargado de la República, en 1917
Por ABRAHAM SALAZAR
19 DE JULIO DE 2017 12:01 AM
“El compromiso es tener todo listo para la reinauguración el 24 de julio”, dijo Adán Chávez, ex ministro de Cultura, en una rueda de prensa que dio en el Museo de Bellas Artes el 6 de junio de este año a las 11:00 am. A menos de una semana de la fecha prometida, que coincide con el centenario de la creación de la institución, aún no se tiene certeza sobre su reapertura.
El departamento de prensa de la Fundación Museos Nacionales, encargado de la difusión de una campaña para la reinauguración, aclaró que la fecha anunciada por Chávez era tentativa y que probablemente se extenderá una semana más. Sin embargo, no saben precisar la fecha exacta.
La directora de la FMN, Joan Bernet, no emitió declaraciones sobre la reinauguración. Indicó que espera instrucciones del despacho de Cultura. “Somos un ente adscrito al ministerio y esperamos a las pautas que ellos nos brindan”, aseguró y añadió que la información se indicará oportunamente.
El anuncio de Chávez estaba enmarcado en el lanzamiento del Plan Orgulloso de ser venezolano, una propuesta de políticas culturales que se extenderán hasta 2019. Para la restauración del museo, el titular de la cartera indicó que el presidente Nicolás Maduro aprobó 1.850 millones de bolívares y que para la primera semana de junio ya se había completado 65% de los trabajos de remodelación.
El Museo de Bellas Artes fue creado por decreto presidencial el 24 de julio de 1917 y cuenta con una colección de más de 5.000 piezas de artistas nacionales e internacionales como  Emilio Pettoruti,  Diego Rivera, Francisco de Goya y Fernando Botero. Desde el 7 de abril se mantiene cerrado debido a trabajos de reparación y remozamiento.
La actividad cultural se pone en pausa mañana
Claudia Urdaneta, presidente del Centro Cultural Chacao, aseguró que evalúan las condiciones para decidir si abrirán el recinto
Por KARLA FRANCESCHI C.
19 DE JULIO DE 2017 12:01 AM
Luego del llamado a paro general realizado por la Mesa de la Unidad Democrática, el Centro Cultural BOD, Trasnocho Cultural, Cultura Chacao y el Centro de Arte Los Galpones suspendieron las actividades programadas para mañana.
Trasnocho Cultural que presenta, entre otros, el Festival de Cine Argentino y la 27º temporada de Improvisto, no abrirá sus puertas. El Centro Cultural BOD, en La Castellana, aplazó el concierto del mandolinista Jorge Torres y sus instalaciones permanecerán cerradas.
El Centro de Arte Los Galpones, en Los Chorros, tampoco abrirá mañana. Mientras, todas las actividades programadas por Cultura Chacao –como el conversatorio Escribir en tiempos convulsos con Victoria De Stefano y Carlos Sandoval– tampoco se realizarán.

Claudia Urdaneta, presidente del Centro Cultural Chacao, aseguró que evalúan las condiciones para decidir si abrirán el recinto. 

viernes, 7 de julio de 2017

ELOGIO DE RUBICÓN… Rafael Muci-Mendoza



ELOGIO DE RUBICÓN…
Rafael Muci-Mendoza | julio 5, 2017 | Web del Frente Patriotico
«La política es el arte de inventar un recurso a cada nuevo recurso de los
contrarios, de convertir los reveses en fortuna; de adecuarse al momento
presente, sin que la adecuación cueste el sacrificio, o la merma importante
del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de caer sobre el
enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila y su batalla preparada».
(José Martí, 1853-1895)
El mal aire -aquel que se adquiere cuando “las personas caminan por lugares
pesados donde hay maldad”-, se mezcla con la acritud del gas lacrimógeno, el
sudor rabioso de los manifestantes y las miasmas que nos rodean, fantasmas
del más inicuo pasado de la historia que han tomado forma y airados reclaman
sus querencias…
Ha sido el nuestro, el  enfrentamiento brutal entre las tendencias
antagónicas que yacen en lo más abismal de nuestro, tales son las dos caras
de la luna: el amor y el odio, Eros y Tánatos, la maldad y la virtud, el
armado investido de autoridad y el inerme que pide democracia… Dejan estos
90 jóvenes asesinados a mansalva en casi 100 días de protestas continuas,
una dolorosa estela de orfandad, de oscura experiencia donde imberbes de
todos los estratos sociales -tus hijos, los míos; tus nietos, los míos-
luchan contra otros jóvenes armados e inflamados de odio y maldad infinitas
por el verbo y la acción de cubanos entrenados para sacar lo peor de los
seres humanos, incitándoles a matar al hermano que no piense igual, en una
escalada que no se detiene en la búsqueda de la flama de la libertad, pues
una vez que estamos, vivimos y sentimos en la barbarie, hemos de mirar hacia
la creación de una sociedad más justa, hacia la convivencia pacífica, a la
bondad natural de la vida.
Thomas Hobbes (1588-1679), filósofo inglés publica “Leviatán” en 1651, un
libro donde plantea la primera formación del contrato social, posteriormente
recogido por otros autores. En él señala formalmente el paso de la doctrina
del derecho natural a la teoría del derecho como contrato social. Según este
último, en la condición de estado de naturaleza todos los hombres son libres
y, sin embargo, viven en el perpetuo peligro acaezca una guerra de todos
contra todos (Bellum omnium contra omnes). Desde el momento en que la
sumisión por pacto de un pueblo al dominio de un soberano abre una
posibilidad de paz, no la verdad, sino el principio de autoridad (en tanto
sea garante de la paz) constituye el fundamento del derecho.
En él, percibe a la sociedad humana como una formación de individuos
dominados por su ambición de poder y de dominio. Considera que la naturaleza
social del hombre es negativa, es decir, que el hombre no es bueno por
naturaleza. Sin embargo, desde la antigua Grecia hasta el Siglo XVII, los
pensadores (Santo Tomás de Aquino, entre otros) nos han intentado convencer
de que en el fondo de la naturaleza, el hombre es bueno. Nuestro fondo
humano a decir verdad no es bueno, es malo. Nuestras tempranas enseñanzas en
el buen hogar de  algún modo modifica estas tendencias. Pero luego, el poder
nos pudre; el dinero nos corrompe y con sed insaciable llama a más dinero;
podríamos decir, en correlación a esto, que efectivamente, también la
sociedad hace que sigamos siendo, como dice Hobbes, “lobos para el resto de
hombres”.
El Leviatán es un monstruo que ha acumulado las capacidades malignas de toda
una comunidad. Este Leviatán es el Estado y sus malignos oficiantes, una
máquina de poder, monstruo que trata de ejercer sobre nosotros un poder
extremo expresado mediante el miedo. Sus asesores lo saben, ellos lo saben y
lo siembran continuamente. Venezuela es un ejemplo paradigmático de la
maldad del comunismo cubano injertado en la estructura de poder.
Un sentimiento de profunda soledad nos embarga, la separación de hijos y
nietos, familiares y amigos que han dejado esta tierra hermosa tornada en
áspera, hostil e invivible, nos identifica con una orfandad que nos hace
sentir aún más solos; por ello esperamos con vehemencia una futura comunión
social que ponga fin al exilio para que las heridas del cuerpo cicatricen
-casi siempre lo hacen- y la culpa amaine aunque sea para dejar también
infaustos recuerdos en el alma.
En otro orden de ideas, “Alea iacta est” en su significado de la suerte está
echada, o, los dados están echados era para los romanos, la mejor tirada,
esa que llamaban “la suerte de Venus”, y precisamente de esa diosa descendía
la gens Julia, la familia del César. Para los venezolanos, la suerte está
echada, es el deber con la madre,  es el compromiso con la Patria que nos
llama y nos obliga…
El río Rubicón señalaba el límite entre la Galia Cisalpina e Italia, y según
la ley romana, ningún gobernador provincial podía atravesarlo al frente de
sus tropas so pena de ser declarado enemigo público. César era plenamente
consciente de las consecuencias que tendría el hecho de atravesar el río con
sus legiones. Por ello, expresando en voz alta sus encontrados sentimientos,
dijo a sus hombres: “Ahora todavía podemos retroceder, pero, si atravesamos
este pequeño puente, todo tendrá que resolverse con las armas”. De esta
situación de cruzar el susodicho río surge la expresión cruzar el Rubicón, o
pasar el Rubicón, utilizado cuando alguien toma una decisión que comporta
elevados riesgos.
El 1º de abril el venezolano sufriente sintió correr por sus venas un
irrefrenable ímpetu libertario y al fin cruzó el Rubicón, y el 90% de la
población o más estamos de frente y con renovadas fuerzas contra el opresor
que implica a Maduro, sus ministros y especialmente sus asesores cubanos;
hasta el 1º de julio han muerto cerca de 100 personas durante protestas
contra el Gobierno de Nicolás Maduro y han ocurrido saqueos principalmente
por hambre. La versión oficial del
<http://www.mp.gob.ve/web/guest#http://www.mp.gob.ve/banner_rotar/rotar_212.
html?
> Ministerio Público apenas registra 75 personas fallecidas.
<http://runrun.es/rr-es-plus/310812/protestas-2017-en-881-de-las-muertes-no-
hay-imputados.html
> En 88.1 % de las muertes no hay imputados…
Según el poeta Lucano, Gaius Iulius Caesar habría dicho al pasar el Rubicón:
“Aquí abandono la paz y el derecho ultrajado. A ti te sigo, Fortuna. ¡Lejos
los traidores! ¡Pongámonos en manos del destino! Tomemos la guerra como
árbitro”.

Digamos al unísono, la suerte está echada, el retroceso no es una opción,
adelante con la Libertad conduciendo al pueblo, la hermosa alegoría de
Alexader Delacroix que no me canso de admirar, sueño convertido en
convicción y vehemente deseo por un país mejor, quien se encuentra al frente
de un vehemente deseo de liberación.

sábado, 1 de julio de 2017

Diálogo y diatriba Diálogo es el antídoto contra la diatriba. Dialogar en política es convivir con los disensos. Tarea moral que exige vocación de escuchar, admitir y corregir a favor del bienestar social. Anulado el diálogo, la autocracia impone su diatriba. La dictadura no dialoga. La Constitución Nacional no se negocia. La Revista Comunicación va de Diálogo y diatriba…

Revista Comunicación N°177 
Por GUSTAVO HERNÁNDEZ DÍAZ
30 DE JUNIO DE 2017 01:00 AM
Impacta el montaje fotográfico de la Revista Comunicación N°177. Es el rostro de Bolívar con máscara antigás de José Vivenes. Metáfora de la gravedad nacional. Coordenada del tema central de esta nueva edición de Comunicación. Que va de Diálogo y diatriba. Diálogo es el antídoto contra la diatriba. Dialogar en política es convivir con los disensos. Tarea moral que exige vocación de escuchar, admitir y corregir a favor del bienestar social. Anulado el diálogo, la autocracia impone su diatriba. La dictadura no dialoga. La Constitución Nacional no se negocia. Saldo rojo: hasta el momento, casi un centenar de muertos en dos meses de protesta contra el vil gobierno. Miles de heridos, mucho gas y plomo limpio. La Revista Comunicación va de Diálogo y diatriba…        
La sección Aportes de Comunicación reúne cuatro trabajos. Sarai Coscojuela Ojeda y Andrés Cañizález explican: “Cómo la prensa escrita sufrió los embates del control de cambio (Recadi-1986-87) al no poder importar de forma libre el papel necesario y otros rubros indispensables para su impresión, de manera que no publicara informaciones incómodas o denuncias”.
María Teresa Pellicer Jordá analiza la convergencia entre la publicidad y el periodismo. “Medios y publicidad siguen fomentando esa sociedad de las apariencias porque es la que le permite seguir fomentando el consumo. Da igual lo que uno sea en realidad, lo importante es lo que uno parece ser”.
Fedosy Santaella examina el mundo editorial venezolano durante el año 2016. “Si bien el panorama de las publicaciones luce apertrechado, debe considerarse que se hace cada vez más cuesta arriba afrontar el gigantismo de los presupuestos de imprenta o el hallazgo de papel a un precio que rinda”.
“Disfraces, clones y héroes: la tienda del horror en doblaje” de Alí E. Rondón nos brinda una tipificación del doblaje como profesión sobre la base de esta premisa esperanzadora: “ese profesional diestro en las inflexiones, colaborará en la conservación y depuración del idioma, verdadero tesoro en la cultura del país”. 
El Dossier de Comunicación está dedicado al diálogo nacional. Martha de la Vega subraya: “Sin diálogo no hay democracia”. “El cambio de gobierno y de régimen solo podrá consolidarse sobre la base de un acuerdo nacional unitario y amplio en la diversidad, un viraje de 180° del modelo económico, un nuevo pacto social que incluya una justicia transicional sin impunidad”.
Jesús María Aguirre entrega “Variaciones en torno a la comunicación para la participación en el cambio social”. “La comunicación participativa para el cambio social sigue siendo un reto para nuestras sociedades, aunque las tendencias autoritarias de los gobiernos actuales y las presiones corporativas de las transnacionales sean poco favorables a su auge e inviertan cada vez menos en su investigación y promoción.”
“La dimensión simbólica del diálogo” de Alejandro Terenzani acoge con experticia semiótica este supuesto: “El diálogo dejó de ser un mecanismo de negociación, una vía de comunicación, para convertirse en un fin en sí mismo, un hecho que convierte a los dialogantes en factores positivos o negativos, dependiendo de cómo se vea su posición”.
Rafael Quiñones escribe sobre “Fábulas y reflejos sobre un diálogo”. “Con respecto a la Mesa de Diálogo, la mayoría de los venezolanos coincidía en que la misma podría servir para resolver la crisis política y económica venezolana, mas se tenía poca o nula confianza en que el Gobierno hubiera convocado esa medida por buenas razones”.
Mariela Matos Smith reseña el Hablemos de “Diálogo y conflicto político”. La internacionalista Elsa Cardoso indica: “El diálogo es complicado. Es una negociación para la cual hay que prepararse, para poder identificar las brechas y las fisuras de la coalición del Gobierno. Esto implica que debe hacerse un esfuerzo gigantesco de negociación de la coalición democrática”.
Para el periodista Alonso Moleiro: “El diálogo en la política venezolana es un instrumento mal comprendido, puesto que las audiencias en Venezuela tienden a interpretar al diálogo como capitulación”. Para el sociólogo Ramón Piñango: “La democracia no promete nada; lo que promete en sí es algo muy simple, un mecanismo para llegar a acuerdos sobre posiciones diferentes acerca de responder ¿cuál es la realidad? y ¿cómo mejorar la realidad? Esa es la promesa fundamental de una democracia”.
Otra idea interesante en torno al diálogo es la del politólogo Francisco Alfaro: “Las mesas de diálogo y de negociación funcionan cuando quienes están ahí sentados tienen capacidad de representar a quienes ellos dicen representar y eso debe generar consecuencias hacia abajo también”. Y el historiador Tomás Straka se pregunta: “¿En dónde estamos nosotros el día de hoy cuando nos enfrentamos a un diálogo en términos psicológicos o de actitud?”
Estudios inicia con “Choque de marcos: el tema del #diálogo en la conversación venezolana en Twitter” de Carlos Delgado Flores. Por su parte, Víctor Manuel Álvarez Riccio explora las representaciones del diálogo político venezolano en el periodismo digital. “Se recomienda una reflexión del ejercicio periodístico, para que contribuya con análisis e interpretaciones más ricas para el momento presente”.
Fidel Pérez Varela diagnostica la situación de la radio privada en Venezuela en el año 2016. En esta misma dirección IPYS ofrece una “Cartografía de los medios en Venezuela durante 2012-2015”. El gobierno cercena la comunicación mediante la represión jurídica, publicitaria e informativa.
Espacio Público describe la “Situación del derecho a la libertad de expresión e información en Venezuela en el año 2016”. El gobierno impone su violencia discursiva, impide la cobertura internacional, niega la distribución de papel a los medios impresos y además presiona a las redes sociales para que no informen sobre la violación de los derechos humanos.  
Finalmente, se Recuerda a Sofía Ímber, periodista y gerente cultural y al lingüista y filósofo Tzvetan Todorov, con las firmas de Carlos Delgado Flores y Boris Muños, respectivamente.  
Amables lectores, la Revista Comunicación se puede consultar en este enlace: 

Brodsky, Nureyev, Chagall Grandes figuras de la cultura que abandonaron Rusia y murieron afuera. Serie “Hechos y personajes de la revolución rusa en su centenario (7 de noviembre de 1917 - 2017)”. Parte XXIII


Carrières de Lumières (multimedia exhibition)
Chagall, Midsummer’s Night’s Dreams
Por ANTONIO GARCÍA PONCE
01 DE JULIO DE 2017 03:47 AM | ACTUALIZADO EL 01 DE JULIO DE 2017 03:54 AM
Joseph Brodsky nació en Leningrado en 1940, de padre judío. Fue un niño terrible, expulsado de siete escuelas, y ya joven se dedicó a oficios manuales, al mismo tiempo que aprendió varias lenguas y le dio por traducir poemas y otros textos al ruso. Lo hizo tan bien que muy pronto sus traducciones despertaron casi unánime reconocimiento. Cultivó la poesía y allí también labró su prestigio, de tal manera que se le considera uno de los más excelsos poetas de la Rusia del siglo XX. Obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1987.
No fue ningún militante político, y su obra poética no muestra ninguna parcialización hacia el régimen bolchevique ni tampoco denigra del gobierno marxista. Sin embargo, está alejado de lo que él llama cualquier verborrea, sea en los temas de política, historia o arte. Necesariamente, ese talante suyo no le gustaba al régimen, dado su renombre. Cuando una revista de Moscú solicitó su colaboración y se tardaba la publicación del escrito que él había entregado, le respondieron que iban a publicar solo una parte. Él, entonces, retiró todo el texto en medio de insultos a la Redacción.
A Brodsky no le interesaba tomar posición en cuanto al problema judío, y dijo una vez al respecto: “Basta hablar de mi condición judía. La patria de un poeta es la lengua”.
(En 1952, polemizando con Américo Castro, Jorge Luis Borges dijo que quien habla del problema judío es porque considera a los judíos como un problema).
Quizás Brodsky no sabía que en Rusia la guía de conducta estaba resumida en el apotegma “Dentro la revolución, todo; contra la revolución, nada”, tal como lo advirtió Fidel Castro en su discurso de conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos, en la Biblioteca Nacional de La Habana, en junio de 1961. Era un eufemismo para ocultar que el intelectual que no está a favor de la revolución es porque está en contra. Dicho y hecho, a Brodsky le etiquetaron el pecado de “parasitismo social” y fue condenado en 1964 a cinco años de trabajos forzados en Arjanguelsk, en la región sub-ártica del mar del Norte. La noticia generó desazón en el mundo europeo y gracias a las gestiones de Jean-Paul Sartre, el gobierno lo liberó a los 18 meses de castigo. Brodsky se encerró en su concha, no quiso pedir visa para atender la invitación al encuentro internacional de poesía en Londres en 1969 ni al Festival de los Dos Mundos en Spoleto (Italia). Lo forzaron a abandonar el país, y en junio de 1972 salió de Rusia, para siempre. Obtuvo la nacionalidad norteamericana, siguió escribiendo sin parar y murió en 1996. A petición suya, fue enterrado en Venecia.
*****
Rudolf Nureyev nació en 1938 en un vagón de tren, cerca de la ciudad de Irkutsk, a más de 5.000 kilómetros al este de Moscú. Cuando tenía siete años de edad, quedó deslumbrado por el ballet Canción de las Grullas, al que asistió en Ufá con su madre y hermanos. Se dedicó entonces al aprendizaje de la danza, a pesar de la oposición de su padre. Sus estudios más serios los hizo en la Escuela Vaganova (antes Ballet Imperial), que dependía del Ballet Kírov de Leningrado. Dominó el ballet, se codeó con los mejores intérpretes, incluso con los bailarines de otros países que visitaban la URSS. Poca atención prestaba a las charlas políticas obligatorias. Despuntaba en él algo especial y era que ya no se limitaba, como era lo usual, a servir de partenaire a la prima donna.
Fue a mediados de 1961 cuando Nureyev se aventuró a dar un paso decisivo en su carrera. El ballet Kirov había sido invitado a una gira por Europa. La representación en París fue todo un éxito. Los aplausos a Nureyev fueron estruendosos. Pero, de repente, el directo del grupo le comunicó que no podía seguir a la próxima escala, que era Londres, porque debía abordar el avión que salía a Moscú. Ya cuando estaba cerca la escalerilla para subir al Tupolev en el aeropuerto de Le Bourget, Nureyev retrocedió y corrió como un loco de regreso al aeropuerto. Gritaba: “¡No quiero regresar, quiero ser libre!”. Y pidió asilo.
“Abandoné mi país sencillamente por falta de oxígeno, para redescubrir el sentido de la perspectiva que todo artista necesita si pretende continuar dando lo mejor de sí mismo”, dijo.
Se cuenta que antes del viaje había tenido un altercado con la policía que vigilaba esta clase de giras. Cuando el oficial de la KGB le preguntó por qué nunca se había unido al Komsomol (las juventudes comunistas), Nureyev respondió “¡Porque tengo cosas mucho más importantes que hacer con mi tiempo que malgastarlo en esa clase de basura!”
De allí en adelante, su carrera fue triunfal, algo que no se veía desde los tiempos de Nijinski. En Londres conoció a Margot Fonteyn, bailó con ella y fue la pareja más cotizada por más de 15 años, sobre todo bailando para el Royal Ballet de Londres. Trabajó con los grandes coreógrafos Roland Petit, Maurice Béjart, Martha Graham y George Balanchine. Alcanzó una deseada cumbre: director del ballet de la Ópera de París.
Solo una vez volvió a Moscú, en 1989, en tiempos de la Perestroika, atendiendo la invitación de Mijaíl Gorbachov para bailar La Sílfide. Y murió en 1993, luego de una vida desordenada, atacado por el sida. Fue enterrado en el cementerio de Sainte-Geneviève-des-Bois, de París.
*****
Marc Chagall nació en Vitebsk en 1887. Es uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX, junto a Picasso, Kandinski, Braque, Monet, Miró, Modigliani.
A los 20 años se mudó a San Petersburgo, trabaja con la escuela de la Sociedad de Patrocinadores del Arte, estudia en la escuela de Elizaveta Zvántseva, y empieza a adquirir nombradía en el mundo de la pintura. Viaja a París, frecuenta el famoso café La Rotonde del barrio Montparnasse, coquetea con el cubismo. En 1914 regresa a Vítebsk para casarse con su prometida, Bella Rosenfeld, a la que había conocido en 1909. Vive allí el comienzo de la Primera Guerra Mundial. El matrimonio tiene una hija, Ida.
Triunfante la revolución bolchevique, lo nombraron comisario de arte de la región de Vitebsk. Funda allí en 1919 la Escuela de Arte y da rienda suelta a su genio, pero por poco tiempo. La pesadez burocrática del cargo y las discusiones que entabla con los pintores supramatistas, encabezados por Kazimir Malevich, lo llevaron a renunciar al cargo. Viajó a Moscú y en la capital trabajó como diseñador de escenarios para el Teatro de Cámara Judío recién formado. Son famosos los grandes murales de fondo que diseñó con figuras de bailarines, violinistas, acróbatas y animales. Terminó la guerra, vino la hambruna, la guerra civil, trabajó como profesor de arte en un refugio para los niños judíos, hasta que en 1922 quiso regresar a Francia. Fue un cambio de residencia definitivo.
La Rusia soviética ignoró su obra, alejada del cartabón del llamado realismo socialista. En diversos museos quedaron archivadas sus pinturas. El escritor Iliá Ehrenburg en sus memorias describe así a Chagall:
“Cuando Chagall cumplió cincuenta años, pintó el cuadro El tiempo es un río sin orillas. Un pez alado sobrevuela el Dvina, de él pende un gran reloj de pared, que en cierto tiempo había estado en la casa de los padres del pintor o en la de su novia. En Chagall volaban no solo las aves, también los peces; sobrevuelan las ciudades judíos barbudos, los violinistas se instalan en los tejados de las casa, los enamorados se besan en algún lugar más cercano a la luna que a la tierra. Sin embargo, aunque todo vuele, gire, él no nota el paso de los años. Lo vi varias veces en París en la época de La Rotonde, que él frecuentaba poco. Me pareció el más ruso de todos los pintores a los que solía ver en la capital francesa: Archipenko estaba obsesionado con el cubismo; Zadkine parecía inglés; Sutín guardaba silencio, miraba a todos y todo con ojos de adolescente asustado; Lariónov predicaba el luchismo, pero el joven Chagall repetía: ‘En nuestra casa…’. Le vi mucho tiempo después en su taller de la avenue d’Orleans y allí dibujaba las casitas de Vitebsk. En 1946 coincidimos en Nueva York, había envejecido pero hablaba del destino de Vitbesk, de cuánto quería ir a casa. La última vez nos vimos en la casa de Vence. Seguía siendo el mismo. Una vez me envió una carta larga, cuarenta años antes había dejado unos lienzos en un taller de marcos de Petrogrado. Recordaba bien la casa en la confluencia de dos calles, pero no sabía lo que significaban cuarenta años en la vida de Leningrado. (…) Por supuesto que, en París, Chagall conoció el cubismo, el fauvismo e incluso el surrealismo, pero la influencia que ejercieron sobre él fue pasajera y aunque enriquecieron al pintor, no alteraron su estilo. Hay lienzos maravillosos de Chagall, los hay algo peores, pro sus cuadros nunca podrán confundirse con los de otros maestros (…)
¿Quizá ha llegado el momento de enseñar las obras de Chagall con sus habitantes de Vitebsk no solo a los franceses o a los japoneses, sino también a sus paisanos?”
Ehrenburg no vio ese momento, murió en 1967, y fue en 1973 cuando Chagall volvió a Moscú por un rato, invitado por el Ministerio de la Cultura. Murió en 1985, lo enterraron en Saint Paul de Vence, en el sur de Francia. Y fue en 2016 cuando la Galería Tretiakov de Moscú expuso por primera vez y de manera permanente siete de los nueve tapices (porque dos se perdieron) que Chagall pintó en 1920 para decorar el Teatro Judío de Moscú.
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Bibliografía consultada
Joseph Brodsky. Del dolor y la razón. Barcelona: Editorial Destino, 2000.
---. Menos que uno. Ensayos escogidos. Traducción de Carlos Manzano. Madrid: Siruela, 2006.
Gonzalo Ugidos. Rudolf Nureyev. El descenso al infierno. Internet.
Marc Chagall. Mi vida. Barcelona: El Acantilado, 2012.
Iliá Ehrenburg. Gente, años, vida. (Memorias 1891-1967). Barcelona: El Acatilado, 2014.

sábado, 24 de junio de 2017

Líneas tardías: Piedra papel o tijera, la cadena alimenticia de la vorágine Desde hace dos semanas se puede ver en Youtube la película de Hernán Jabes, una historia desgarradora en una ciudad asfixiada por la corrupción y la violencia

Hernán Jabes
Piedra, papel o tijera
Por HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA @HUMBERTOSANCHEZ
23 DE JUNIO DE 2017 02:00 AM
Una de las mejores películas venezolanas estrenadas en años recientes se llama Piedra, papel o tijera, dirigida por Hernán Jabes. Es un largometraje que aunque fue elegido como el filme para participar en el proceso de selección previo a las cinco nominadas al Oscar como Mejor Película Extranjera, no tuvo la justa repercusión que debía tanto en el público como en los festivales.
No es la primera vez que una gran obra queda en las antípodas del éxito comercial, aunque su importancia vaya mucho más allá del número de espectadores o galardones obtenidos.
Afortunadamente, hace dos semanas el realizador del filme subió a su canal de Youtube la película, que desde hace un tiempo podía encontrarse pirateada en la calle. Pero esta vez, el cineasta la pone a la disposición de un click y con la calidad que corresponde.
Piedra, papel o tijera es una historia de putrefacción. El cineasta y guionista muestra a unos personajes que sin ser abyectos no escapan a las consecuencias y por momentos forman parte de una sociedad carcomida por la falta de principios, con valores cada vez más difusos, todo ello reflejado con la metáfora de la cadena alimenticia, en un ambiente en el que el más fuerte –en este caso el más corrupto– siempre sobrevivirá y se impondrá al más débil, que en la película es el más inocente.
La película cuenta la historia de un matrimonio en dudas. A pesar del éxito profesional, cada vez es más alto el muro que a ambos los separa. La incomunicación como problema en la familia como detonante de una tragedia que va intensificándose durante la trama.
Tienen un hijo, entusiasmado por un trabajo que tiene que entregar en el colegio: una maqueta sobre la cadena alimenticia. Todo va bien con el pequeño, hasta que a mitad de camino hacia la escuela se da cuenta de que la figura que representa al león se cayó en alguna parte.
Paralelamente, un joven comete el error de guardar un misterioso maletín a los malandros del barrio donde vive la mamá. El paquete se pierde repentinamente y obligan al muchacho a pagar el dinero por la empresa fracasada.
Se entrecruzan entonces las dos historias; la de la familia y el hijo ansioso por una buena nota, y la banda criminal que planea un delito para resarcir la pérdida del paquete extraviado.
Entonces, empieza el camino hacia lo peor. El cineasta plantea la pregunta de quién en todo ese contexto abrumador es el animal que devora todo a su paso en una ciudad inmunda ante la pérdida de su institucionalidad y de sus acuerdos sociales para la convivencia.
Piedra, papel o tijera es contundente. Aunque pareciera no dejar lugar a la esperanza con un final inesperado y demoledor, Jabes sí le da un respiro al espectador al dejar la puerta abierta a un mejor porvenir. Claro, no lo hace de forma ingenua. El final del largometraje deja la posibilidad de un renacer, pero desde la oscuridad, a partir del nuevo comienzo en un escenario que sirve de remembranza de que de la ruina podría surgir ese nuevo comienzo. La avenida Baralt, con el puente Llaguno de fondo, como punto de partida de unos personajes que pueden sin embargo sucumbir a lo que sus padres no pudieron escapar.