A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Elogio de los galeotes…¡…reanimarla a estas alturas equivaldría a darle masaje cardíaco a un muerto…!...Rafael Muci mendoza

Elogio de los galeotes…

¡…reanimarla a estas alturas equivaldría a darle masaje cardíaco a un
muerto…!

 A veces me da por fantasear… Viendo la sala 3 del Hospital Vargas de
Caracas, esa que me acogió durante medio siglo, con sus desvencijadas camas
alineadas en dos filas, mirándose las unas a la otras, precariedad sin mucha
privacidad, colchones duros, chinchorreados en el centro, forrados de hule,
calurosos e incómodos, ropa de cama traída de la casa o simplemente ausente,
chores y desnudos de la cintura hacia arriba, una bandeja metálica y un
solitario pan embarrado con mantequilla, me sentía como un cómitre, no otra
cosa que ese sujeto inclemente que restallando un látigo dirigía la boga en
las galeras y tenía como función el impartir el castigo a los galeotes,
réprobos privados de toda libertad, fatigados remeros, esclavos que cumplían
en vida la peor de todas las condenas y que por raridad, eran dispensados
por un rey indulgente que conmutara sus penas.

Estos míos no eran delincuentes ni purgaban como forma de pago un delito
cometido; no, todo lo contrario, el delincuente era este régimen de mis
tormentos, la sociedad injusta que les condenaba a purgar el delito de ser
pobres, de no tener influencias ni palancas, de no ser cínicos bolichicos de
maletín abultado, de no tener voz pero si voto; eran los engañados Juan
Bimbas de antaño hechos presentes, desechos de esta triste realidad; los
descamisados, la pura chusma, los pata en el suelo, esos para los cuales la
copla reza, ¨pa´que se va a lavá las patas el que va a dormí en el suelo…¨
La penumbra implantada por el chavomadurismo en el país me hace la analogía
más pungente. La gangrena diabética que hasta hace pocos meses tenía la
posibilidad de ser avasallada al introducir dentro de la arteria casi
obstruida una pequeña malla llamada stent, que colocada dentro de la luz del
vaso, al soltarla se amplía y la distiende permitiendo el paso de la sangre
y la reperfusión de los tejidos mortificados… Ya no las hay; certezas
existen que no las habrá por mucho tiempo, no hay divisas, no hay dólares
con qué pagarlas. El gobierno bolivariano de mafias, ladrones y componendas
que sufrimos, tiene dispuesto un ducto directo de divisas hacia sus
bolsillos. Nunca se vio mayor grado de maldad. Olvídense de la mal llamada
¨defensora del pueblo¨, nunca arañada por una necesidad de salud. Defenderá
a los encumbrados delincuentes de cuello rojo negando la necesidad de una
emergencia de salud, esa necesidad que aflige y mata, y no existiendo por
ahora, un don Quijote que arremeta con Rocinante contra los guardias y de
certero espadazo corte las ignominiosas cadenas de los galeotes plantándole
cara a la Santa Hermandad, esperaremos por tiempos mejores…


Y yo, el jefe de la sala, tengo que volver cincuenta años atrás, para en el
ahora, avalar una amputación, hacer un pacto con la muerte y decirle que por
favor venga un poquito más tarde para poder compensar al paciente, pues no
hay antibióticos, antidiabéticos ni insulina… Luego seré yo el encargado
del epicedio, de la elegía funeraria frente del cadáver de la indolencia e
inventaré en buen castellano loas a la revolución en vez de aplicarle los
agrios adjetivos que el diario El Universal, degradado, me censuró. Tal vez
no necesite repetir la oración fúnebre pues cada paciente fallecido será la
imagen en espejo del que dejó la cama aún tibia. Maduro y sus lacayos(as)
ministros(as) de salud dictan las condenas a muerte y yo, el cómitre de la
galera solo las hago efectivas. ¡Dios perdone mi cobardía! Los capitostes
pletóricos de indiferencia criminal que esto leen no comprenderán mi
indignado llanto, porque las ratas que yo sepa, no lloran ni cuando se
muerden entre ellas.

Mientras todo ocurre, la república cubana  y sus momificados hermanos Castro
-entre otras naciones chupasangre-, sacos rotos que son, siguen recibiendo
dólares venezolanos que irán a los bolsillos ávidos de la ruindad y de la
roñosería, aunque para nada hayan mejorado la vida de sus miserables
pueblos.

Es el triste epílogo de la historia de la medicina venezolana y su total
entrega y sumisión a Cuba, su desaparición ante la mirada culposa de todos y
con ello, la muerte de gran cantidad de inocentes donde estaremos nosotros,
también reos de culpa por poquedad y abandono; ¡reanimarla a estas alturas
equivaldría a darle masaje cardíaco a un muerto…!

 Y si la revolución está armada, nosotros lo estamos aún más porque nos
asiste la razón humanitaria y el derecho de gentes. Esta es una negra noche
que clama por el resurgir de un nuevo día de libertad, equidad y justicia,
donde los culpables, hombres sin honor porque más que niegan la tragedia
humana la aúpan, paguen por sus crímenes y yo, como cómitre, la gran porción
que me corresponde por haberme hecho la vista gorda sin defender los
derechos de mis encomendados ni llamar a una necesaria y justificada
rebelión…

Serán tiempos en que la luz se posará sobre Venezuela.


Addendum



Regreso al país con un nuevo nieto, Joaquín, de Chelita mi hija. Con saudade
la dejo con su lindo bebé, su madre y la comadrona que por tratarse de una
medicina socializada y gratuita, va a visitar a madre e hija diariamente y
lo hará por largas semanas. En eso y tantas otras cosas son invertidos los
impuestos de los británicos por sus gobernantes. Por la Internet me entero
con amargura acerca de la agravada evolución del síndrome febril
hemorrágico, su cuota de vidas humanas, pesar y dolor, y la prohibición del
gobierno de no bridar información y mantener toda la población en la más
profunda opacidad como es su nefasta costumbre mientras el mal se agranda.
La Fiscalía pretende que permanezcamos callados, censurados, a pesar de que
el Reglamento Sanitario Internacional, que también es ley de la República,
tácitamente incita a las fuentes de información no oficiales a colaborar con
la orientación y diseminación de pautas y conocimientos para preservar y
mantener la salud de la colectividad. Más aún nos concierne a los médicos,
que a pesar de la prohibición debemos mantenernos erguidos, al lado de
nuestros pacientes y apegados a normas deontológicas que nos son caras y
ellos son incapaces de comprender.   Nuestra solidaridad con el doctor Ángel
Sarmiento, presidente del Colegio de Médicos de Aragua…

Debemos desterrar la siembra de la mentira de quienes mal nos quieren y nos
gobiernan…


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