A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Ya la justicia no se representa más como una dama con ojos vendados, una balanza en la mano y una espada en la otra. La señora nuestra de todos los días se ha quitado la venda y mira hacia donde la han comprado en la búsqueda de un guiño, de un gesto que le indique qué hacer, obedece imperativos injustos y emplea el espadón con saña contra inocentes y desprevenidos adversarios.

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Elogio de la venta...
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Rafael Muci-Mendoza

Hay seres dispuestos a la venta o que están para la venta en las vidrieras
del deshonor; los hay capaces de vender sus sueños; existen otros que venden
paja u hojarasca; los hay expertos en vender su propia dignidad; hay quienes
han vendido su alma al diablo y no hay quien no conozca a otros que
efectivamente, hayan vendido hasta a sus propias madres... Un diputado se
esconde y renace con el puño alzado, una conciencia de meretriz vendida por
ochavos... Desde hace 3 lustros y muchos más, en este país nuestro, las
virtudes personales han estado a la venta, bien por dinero o a cambio de
poder. Aún en conocimiento de las miradas o acciones torvas de quienes nos
compran, mercaderes del bochorno, seguimos estando para la venta, sin
importar que nuestra acción produzca irrefrenables náuseas y hasta vómitos
en borra de café...

Se ha forjado un pueblo ignorante dispuesto para ser comprado por los que
han arruinado su país y más aún, la ética y la moral de las gentes sencillas
y humildes. Se quejan del consumismo capitalista y, ¿qué hacen?, ellos
mismos lo fomentan con vulgaridad... Colas medidas en leguas abrazan centros
comerciales con la impronta del alma comprada por el halago, la mentira y la
bisutería.

Se vende injusticia desdiciendo el sentido de reconocimiento de lo que se
estima justo y bueno. Ya la justicia no se representa más como una dama con
ojos vendados, una balanza en la mano y una espada en la otra. La señora
nuestra de todos los días se ha quitado la venda y mira hacia donde la han
comprado en la búsqueda de un guiño, de un gesto que le indique qué hacer,
obedece imperativos injustos y emplea el espadón con saña contra inocentes y
desprevenidos adversarios. Es eso lo que tenemos, juicios amañados para la
venta y almas depravadas para la compra...

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