A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El Estado venezolano ofrece libros a precios, digamos, accesibles. ¿Puede una editorial independiente, no subsidiada, competir ante esa política cultural? -Nunca. Cuando tienes una editorial reúnes un céntimo para completar otro para pagar el papel, la edición, la corrección, la diagramación. Y luego estás pendiente de que el libro se venda para apostar por otro libro. El Estado no vende para recoger, sino que publica y regala los libros que quiere.

Carmen Verde Arocha: "No veo atractivo crear editoriales"

"Aquí realmente no existe la profesionalización del editor. Se aprende a través de la práctica" "Si uno quiere masificar los libros también debe hacerlo con los lectores. Habría que ir a las escuelas", señala la poeta y editora.

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Carmen Verde presentó "Cómo editar y publicar un libro" (Oswer Díaz)
DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL
lunes 25 de noviembre de 2013  08:29 AM
Venezuela aún tiene personas que creen en el oficio del editor a pesar de la falta de papel. O de la poca rentabilidad que, dicen, puede dar una editorial. Carmen Verde Arocha (Caracas, 1967) integra ese grupo. La escritora venezolana acaba de presentar Cómo editar y publicar un libro: el dilema del autor, una obra que recoge el fruto de dos décadas de trabajo al frente de Eclepsidra. 

El libro surgió de los talleres sobre edición que Verde Arocha dictó en la Fundación Herrera Luque y el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea). Como para dejarlo por escrito. "No necesariamente el hecho de que seas editora o editor significa que hayas reflexionado en torno al proceso editorial", dijo la también poeta, que lamenta la poca oferta de estudios sobre el tema que hay en el país (el Diplomado de la UCV y algunos cursos cortos). 

-Venezuela apenas ofrece opciones o lugares para formarse en la edición profesional. ¿Qué tipo de editores tenemos en el país? ¿Cómo se garantiza la calidad?

-Aquí realmente no existe la profesionalización del editor. Hasta ahora el editor se forma dentro de las propias editoriales, detrás de un escritorio, aprende a través de la práctica, de errores y enseñanzas. Muchos en el país surgen porque sus padres fueron editores, otros comenzamos como poetas y la poesía nos llevó a la edición por la necesidad de publicar nuestros propios trabajos. Otros se han ido al extranjero a realizar allá los estudios. El trabajo del editor aún se define. Yo en el libro hablo de la figura del coordinador editorial independiente, que es un editor que no tiene editorial.

-Usted aboga por la creación del coordinador editorial que cuide el proceso editorial. ¿Cree que hay muchas editoriales pero pocos editores profesionales?

-No afirmaría algo tan radical. Sí diría que no veo tan atractivo crear tantas editoriales si siempre vamos a entrar en la misma angustia: que cuánto dinero tenemos, que no hay subsidio, que el libro no vende, que el papel no está. Hay que replantearse como editores varias preguntas. Ser editor no es crear una editorial, es trabajar al servicio del otro. Abogo por la figura del coordinador independiente que pueda guiar al autor al publicar porque lo más importante es el libro.

-En los últimos años han surgido pequeñas editoriales. ¿A qué cree que se deba el fenómeno? ¿Es una forma de enfrentar la hegemonía estatal y transnacional?

-Surge por la necesidad de abrir más espacios al campo de la edición de libros literarios. Por lo general son jóvenes escritores que ven en la edición una oportunidad de expansión, de proyección intelectual. Lo difícil es hacerlo sostenible, por eso pienso que es mejor convertirse en coordinador editorial que crear una editorial. A las editoriales independientes yo suelo llamarlas editoriales de autogestión porque son los autores los que terminan aportando una parte para la edición y publicación de su libro. 

-Las grandes editoriales suelen olvidarse de la literatura en pro de losbest seller. ¿El papel del editor literario es ser un garante del arte y la cultura?

-El editor de libros literarios sabe que no trabaja con algo que le dará un beneficio económico inmediato, pero sabe que apuesta por algo que puede ser trascendente, por algo que en algún momento va a permanecer en el tiempo, sabe que cierra la puerta a lo efímero. 

-Ante los problemas de la falta de papel, ante el predominio de los libros comerciales ante los literarios, ¿vale la pena aún hoy dedicarse a la edición independiente?

-Creo que hay que publicar más libros literarios que nunca. Habría que replantear es la distribución de los libros, que los distribuidores en Venezuela tengan una página web, un catálogo con todos sus autores. Habría que revisar qué sucede con las librerías, qué hacer para que el lector se acerque, para difundir lo que se tiene (...) Necesitaríamos sacudirnos, plantearse qué hacer con el trabajo que parte desde la edición. Transformar todas las librerías en algo más dinámico. 

-Usted escribe que un libro se mantiene vivo es gracias a los lectores. ¿Todo lo que se publica hoy en Venezuela se lee? ¿Hay muchos más libros que lectores?

-Eso también me lo pregunto. Hay gente que compra libros más por comprarlos que por leerlos. Aún así no se puede parar el mundo del libro. Tal vez tendríamos que ver las cosas desde otro punto de vista. Ya está el Internet, la tecnología, que sabemos que no hará que el libro desaparezca, sino que es una convivencia más.

-El libro digital en Venezuela es una rareza que no termina de despegar. ¿Por qué no sumarse a la tecnología ante los problemas de la edición convencional?

-Al libro digital hay que darle la bienvenida, aceptarlo. Las editoriales deberían tener su edición digital y la de papel. Creo que son públicos que no van a competir entre sí. Igual me pregunto otra vez qué tanto público que compre libros para tabletas los va a leer. 

-¿Y qué tanto influye el uso de la tecnología en el lector? ¿Cambia el hábito?

-De alguna manera agiliza todo. Antes para saber que había salido un libro tenías que esperar a que lo reseñaran en prensa. Ahora con Internet no. La tecnología es una gran herramienta para el lector.

-Editar literatura puede ser apostar a la permanencia ante la cultura de lo efímero, pero no deja de ser un negocio de riesgo económico. ¿Hay alguna forma de hacer rentable la edición literaria sin que tenga que recurrir a lo comercial? 

-Depende del catálogo de autores que uno quiera tener. Escritores consagrados o no. Pero si quieres darle espacio a las nuevas voces, o generaciones jóvenes, es un apostolado. La edición de textos literarios siempre será un apostolado. No va a enriquecer a nadie. A lo sumo podrás sustentar la propia edición de otro libro. No te va a dar para vivir el lujo. Siempre hay una cuota de sacrificio que hay que pagar. Y que vale la pena cumplir si uno siente que es su vocación. Las cosas hay que hacerlas en la medida en que signifiquen un sueño, que sientas que interiormente te estás realizando (...) No hay otra manera de asumir la edición de textos literarios sino como un trabajo poético. Es una manera de apostar.

-El Estado venezolano ofrece libros a precios, digamos, accesibles. ¿Puede una editorial independiente, no subsidiada, competir ante esa política cultural?

-Nunca. Cuando tienes una editorial reúnes un céntimo para completar otro para pagar el papel, la edición, la corrección, la diagramación. Y luego estás pendiente de que el libro se venda para apostar por otro libro. El Estado no vende para recoger, sino que publica y regala los libros que quiere. 

-El Estado apuesta hoy a la masificación del libro. ¿Si se publican más libros que los que se leen, entonces, esa política resulta errónea? 

-Lo que pasa es que no se puede medir cuándo un libro se lee. Yo me hago la misma pregunta ante la producción de libros: ¿Se preparó a los lectores para toda esa avalancha? Si uno quiere masificar los libros también debe hacerlo con los lectores. Habría que ir a las escuelas, llevar a los autores a charlas, enseñar a los niños a interesarse por la lectura desde el colegio, apoyar talleres, a los autores venezolanos. Hay que hacer todo un trabajo de planificación y formación.

dfermin@eluniversal.com

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