A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 26 de abril de 2015

Elogio del despedido... Rafael Muci-Mendoza

Elogio del despedido... Rafael Muci-Mendoza

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Elogio del despedido...

Rafael Muci-Mendoza



¨La intemperancia sin freno es la condición del tirano; ha sido la causa de
la prematura caída de los tronos prósperos y de la vida de muchos reyes¨.
Shakespeare


Tal vez no exista experiencia más ingrata que cuando te dicen ¡Estás
despedido...! De un momento a otro pasas a la dimensión de la nada y la
cruda realidad te golpea con doble furia... Sentimientos de frustración y
rabia se agolpan en tu mente especialmente cuando no lo esperabas, de
incertidumbre y pérdida, te transformas en la imagen de un flacuchento con
los bolsillos evertidos... ¿Qué haré...?

Al lema de ¨patria, socialismo y muerte¨ el militarismo que todo lo traga y
nada devuelve, que todo lo ensucia y desvaloriza, ha seguido la expatria que
tenemos con su corolario de muerte por hambre y desamparo, por epidemias de
toda ralea, tumores de la peor índole abandonados a su evolución natural, y
por gatillos alegres a la vuelta de cada esquina. Chávez: ¨Al que no le
guste el país, que se vaya¨. Cabello: ¨Si no les gusta la inseguridad, que
se vayan del país¨. Bajo el lema de ¨apátridas¨ -no otra cosa que una
persona que carece de nacionalidad-, hemos sido despedidos de nuestro propio
país.  Por ello, Venezuela es el país de los despedidos y las despedidas...
Un millón y medio han abandonado sus linderos porque han sido echados sin
compasión a los cinco confines del mundo: Nuestros mejores cerebros. Los
capitostes del régimen carecen de templanza, ese don del dominio de la
voluntad sobre los instintos, ese que mantiene los deseos en los límites de
la honestidad; es cierto, han alcanzado la nada envidiable posición de la
versión galliforme de la ley de gravedad, un día arriba y otro abajo
defecando a discreción los unos sobre los otros y cambiando de altura según
las circunstancias con tal de tener la oportunidad de usurpar poder y robar,
y hasta parecen dueños de la vida y de la muerte, maltratan a jóvenes y
viejos, se regodean con el pena de los demás a quienes consideran sus
enemigos, abusan de su forjada superioridad como que son un calco de la
canalla cubana y su más de medio siglo de libertades conculcadas, pero han
perdido toda la sustancia noble en medio de la orgía de sangre de cada día y
la bacanal de sus pinches concentraciones, la alegría de vivir, la simpleza
de sólo poseer lo necesario, el cariño y el respeto de sus gobernados y
amigos, la lealtad de sus compinches trocada en sospecha, pero por sobre
todo la felicidad y por ello, olisquean el acre olor de su irreversible
caída.

Macduff, el personaje de Shakespeare, liquida a Macbeth con el filo de su
espada al tiempo que nos señala qué ocurre con los tiranos: ¨La
intemperancia sin freno es la condición del tirano; ha sido la causa de la
prematura caída de los tronos prósperos y de la vida de muchos reyes¨.

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Los estantes vacíos de los mercados de la nueva Venezuela socialista dan una
sensación de profunda pérdida, de álgida pena, están ocupados por una
vergonzosa quincalla que ocupa espacio, de oropel y abalorios pero no de
comida; parecen esos pueblos fantasmas de las viejas películas de vaqueros
donde el viento hace girar esas bolas de bejuco o tumbleweed, matojos
rodantes que dan la impresión de sequía, de anemia de la tierra, de ruina de
los hombres, de inmenso desamparo y soledad... Doquier bajan santamarías
porque no hay mercancías ni clientes, es la quiebra total, la nada, la
pérdida de la identidad de un país sometido y expoliado, expresada mediante
lagrimas reprimidas que luego se trasmutan en infartos, accidentes
cerebrales, depresión, crisis de pánico o enfermedades inmunológicas.
Realmente, quienes nos despiden son los carcamales Castro en cuyo país se
mezclan y acrisolan ingredientes para crear los más bajos y nauseabundos
sentimientos y estrategias para mantenernos sometidos mientras absorben lo
poco que ya queda de nuestra riquezas. Y en la acera del frente, no hay
pizca de indignación, de sacudimiento, de desobediencia civil, no hay
líderes que aglutinen el descontento y la protesta, el miedo es exagerado,
paralizante y en rebaño vamos diariamente al matadero, esperando que ese día
no nos toque... Un 31% de nosotros está triste, deprimido y angustiado con
frecuencia, y cien mil niños de entre 6 y 12 años que no van a la escuela,
serán la carne de cañón que alimentará el odio y el resentimiento que será
captado para el crimen...

La mentada ¨Guerra económica¨ invención en medio de un febricitante delirio,
solo encubre la ineptitud y la ignorancia de una pobre clase dirigente,
incapaz y malosa, egoísta y recalcitrante que en medio de largas colas,
escases y desabastecimiento, tremenda inflación y moneda fuerte de risible
capacidad adquisitiva, se burla de aquel pueblo que en mal día le confió su
futuro. ¡Mala señal! Nubes en el poniente, aguacero al día siguiente...

Todo fríamente calculado por la canalla para que el cuerpo de la nación se
convierta en rebaño... Con Alberto Arvelo Torrealba, recordamos desde el
llano profundo que estamos bebiendo en tapara por otro llenada... ¿Con qué
se seca la cara el que no carga pañuelo? ¿Pá'qué se limpia las patas  el que
va a dormí en el suelo? Duele lo que se perdió cuando no se ha defendío.
¡Ay! catire Florentino, cantor de pecho cabal, qué tenebroso el camino que
nunca desandará, sin alante, sin arriba, sin orilla y sin atrás...

Pero la vida está poseída por una tenacidad tremenda: ¨La vida te será más
clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás
confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor y dormirás seguro. Te
acostarás, y no habrá quien te espante; y muchos suplicarán tu favor. Pero
los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza
será dar su último suspiro. (Job 11:17-20)¨.

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