A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Queridos académicos: En la sesión del día de ayer había pedido un derecho de palabra que por descuido no me fue concedido y cuando traté de llamar la atención, ya se había declarado cerrada la sesión. Como verán, su redacción no me pertenece pero es de singular importancia para demostrar los efectos de la barbarie que no se detendrá y menos si mantenemos nuestras bocas cerradas... Saludos y muy afectuosos para todos... Rafael Muci-Mendoza



Queridos académicos:

En la sesión del día de ayer había pedido un derecho de palabra que por
descuido no me fue concedido y cuando traté de llamar la atención, ya se
había declarado cerrada la sesión.

Como verán, su redacción no me pertenece pero es de singular importancia
para demostrar los efectos de la barbarie que no se detendrá y menos si
mantenemos nuestras bocas cerradas...

Saludos y muy afectuosos para todos...

Rafael Muci-Mendoza



SOBRE LA DESTRUCCIÓN DEL INSTITUTO VENEZOLANO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
(IVIC)



¨El IVIC nació hace 55 años como un sueño de venezolanos que creían que
podíamos y debíamos ser excelentes. En el caso del IVIC debíamos hacer
ciencia excelente al nivel de lo mejor del resto de la humanidad, porque
teníamos la capacidad de hacerla así, porque no éramos menos que los
ciudadanos del resto del mundo y porque éramos beneficiarios de esa ciencia
excelente hecha más allá de nuestras fronteras. Por ello la investigación
científica del IVIC, millares de contribuciones publicadas en estos 55 años,
se comunica a toda la humanidad a través de revistas y libros donde lo que
se publica es cuidadosamente revisado por otros científicos del mundo para
garantizar la excelencia a la que el IVIC ha aspirado. Sus investigadores
también han alcanzado el reconocimiento que los hace arbitrar la labor de
sus colegas del resto del mundo. La  razón última de ser del IVIC es que
nadie va a resolver nuestros problemas sino nuestros propios científicos,
las soluciones de nuestros problemas no se compran "llave en mano".

Con todas las dificultades que trabajar en el tercer mundo implica. En el
IVIC se creó una escuela de postgrado reconocida internacionalmente que ha
formado a miles de profesores y científicos del país y del extranjero. En el
IVIC se creó la base de la investigación sobre petróleo que luego fue el
INTEVEP de PDVSA. Sin mucha fanfarria en el IVIC se ha trabajado para
resolver los más variados problemas de salud, científicos y técnicos de
Venezuela, así como se ha asesorado al gobierno nacional cuando ha debido
encarar esos problemas. No es sólo ciencia básica, sobre la cual se
fundamenta toda la demás, la que se hace en el Instituto. Por todo ello
resulta incomprensible, alarmante y perjudicial para el desarrollo de
Venezuela la decisión aprobada en primera discusión de la Asamblea Nacional
de Venezuela ayer 18/11/2014, de disolver el IVIC, derogar todo su basamento
legal y crear una institución nueva (IVECIT) que haga que: "... la ciencia
no estará encerrada en laboratorios, se permitirá que el pueblo y las
comunidades construyan permanentemente elementos tecnológicos para la
transformación del país.  Con esta nueva Ley se democratizará toda la
ciencia que se produzca, es la ciencia al servicio del pueblo, la liberación
y soberanía de la patria."

Nadie duda del interés de la tecnología artesanal, ni tampoco que el estado
la promueva. Resulta ilusorio sin embargo pensar en los grandes problemas
que el país afronta en el siglo XXI, pleno de física, electrónica,
informática, química, etc., tengan soluciones artesanales. Resulta
incomprensible que sea necesario destruir una institución científica de
primera línea del país, para promover la tecnología artesanal. Destruir al
IVIC es una traición a los mejores intereses de Venezuela que debe ser
detenida a toda costa en las siguientes deliberaciones de la Asamblea
Nacional. Es necesario que los venezolanos que necesitamos la ciencia
moderna le hagamos entender claramente al país político, que en la decisión
aprobada por la Asamblea se traiciona el mejor interés de Venezuela y se
hace un daño irreparable a su futuro.



Personas de contacto:

Presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC Dra. Flor Pujol 0412
3253780

Secretaria de la Asociación de Investigadores del IVIC Dra. Gina D'Suze 0412
9217482¨.



Creo que es deber de los académicos que han pertenecido o pertenecen al IVIC
y conocen muy bien sus aportes a la nación elaborar un proyecto de
manifiesto a la brevedad posible para ser presentado ante la Junta Directiva
y la Asamblea, y luego a la opinión pública sobre esta gravísima situación
tan sensible a los médicos en general, investigadores y a todo pueblo de
Venezuela.


Desde hace algunos años hemos venido advirtiendo acerca de la necesidad de
prepararnos para el cierre o transformación del Palacio de las Academias y
las diversas academias que aquí hacemos vida. Siempre hemos estado en la
mira del ejecutivo porque molestamos, porque no nos callamos, simplemente
porque somos demócratas... Una Academia de Ciencias como en su época la
rusa, o la cubana en el momento actual, con títeres escogidos a dedo, sería
el futuro que nos espera...



Permítaseme invocar lo escrito por el pastor alemán Martin Niemöller,
encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler:


"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era
comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era
sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera
nada".

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