A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

lunes, 2 de marzo de 2015

Nacido en Cumaná, Paul Parrella, de 35 años, dice que la luz y los colores que le envolvieron durante aquella infancia costera se quedaron en sus ojos y hoy se muestran "como una influencia inevitable" en sus obras.

De lo efímero en el arte

"Lo que hace artista al artista es su sensibilidad para percibir cambios sutiles en el mundo"

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MARÍA GABRIELA FERNÁNDEZ B. , PAUL PARRELLA , ARTISTA PLÁSTICO |  EL UNIVERSAL
domingo 1 de marzo de 2015  12:00 AM
Un rayo se escurre desde el cielo caraqueño y se trasforma en destello sobre el agua. Desde su asiento de grama, al borde de aquel espejo líquido, un hombre se apropia de la breve incandescencia. La ve llegar y marcharse. Guarda con igual ánimo el brillo y la partida.

Ni el verdor del paisaje, ni el tono del cielo, ni el sonido crepitante de las aves le habían turbado tanto como aquel resplandor. Fue entonces cuando Paul Parrella, sumido en los pasajes del Jardín Botánico de la Universidad Central de Venezuela, descubrió que prefería valorar lo transitorio antes que los elementos eternos en el paisaje. Aquel día de 2005, transformó lo efímero en una obsesión que desde entonces ha dado pulso a sus trazos.

En la muestra Analogías sobre la desaparición, que inaugura hoy en la galería GSiete del Centro de Arte Los Galpones, el pintor hace un recorrido por tres momentos de su creación artística en los que estudia la evanescencia en el agua, la luz y el cielo. Como el arte nunca escapa en ironías, su idea del tránsito ha quedado, en cambio, retenida y perpetuada en cada una de sus obras.

-¿Cómo se captura la desaparición?

-Yo distingo dos momentos en mi trabajo: primero soy un individuo que está contemplando su relación con un mundo del que decide preservar algo; pero luego entro al taller cargado de todo eso y llego no con la intención de representarlo, sino con las preocupaciones de un pintor: en mi taller me interesa la mancha, el color, la materia, trascender con el problema de desarrollar una obra. La experiencia que está detrás, la experiencia propia de la desaparición, se convierte en motor.

-¿Por qué acudir a la abstracción antes que a lo figurativo para hacer referencias a la naturaleza?

-Como artista me centro en transformar la materia, en experimentar el color por el color. La naturaleza me interesa en cuanto a lo que sucede en mí al percibirla, pero no tengo intensiones de interferir en la interpretación que el espectador pueda tener con mi obra. Cuando te enfrentas a una nube dibujada, por ejemplo, te enfrentas a un discurso, a una historia. Una mancha, en cambio, le deja el camino libre al espectador para crear su propio vínculo. Una mancha es algo mucho más sensorial: para mí, al pintarla, y para el que la contempla.

La levedad del artista

Nacido en Cumaná, Parrella, de 35 años, dice que la luz y los colores que le envolvieron durante aquella infancia costera se quedaron en sus ojos y hoy se muestran "como una influencia inevitable" en sus obras.

Sin embargo, distingue a su trabajo como uno elaborado por un peatón que, si bien decidió ubicar su taller, cual templo verde, en una colina en San Antonio de Los Altos, puede hallar inspiración en cualquier calle o escenario, con "la sombra de un árbol a una hora específica, o el paso de una nube que sólo podrá contemplarse en ese instante preciso". Atado a esta idea, define: "Lo que hace artista al artista es su sensibilidad para percibir en el mundo cambios sutiles que tal vez otros no noten".

-¿Le preocupa su propia trascendencia?

- Me obsesiona saber si estoy entendiendo mi tiempo, si estoy totalmente consciente de mi actualidad. Las cosas que me inspiran lo hacen en la medida en la que sé que todas están de paso en el mundo al igual que yo. Mis obras pretenden reflejar eso, pero también se enfrentan al olvido.

mfernandez@eluniversal.com

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