A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 15 de octubre de 2016

El ideario revolucionario quiere meternos a Hugo Chávez hasta en el hambre. Llenar a Venezuela de gigantografias en bronce es su premisa para imponernos su recuerdo; que el malsano episodio de su desastrosa gestión sea amainado por una figura que brilla en la soledad de los pocos adeptos de su circo, aquellos incautos que recuerdan sus retorcidos planes hegemónicos, al igual que los muchos que asaltaron a la nación en nombre del socialismo.

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Las estatuas de Chávez



El ideario revolucionario quiere meternos a Hugo Chávez hasta en el hambre. Llenar a Venezuela de gigantografias en bronce es su premisa para imponernos su recuerdo; que el malsano episodio de su desastrosa gestión sea amainado por una figura que brilla en la soledad de los pocos adeptos de su circo, aquellos incautos que recuerdan sus retorcidos planes hegemónicos, al igual que los muchos que asaltaron a la nación en nombre del socialismo.
El tiempo fue esfumando su historia. Ya en las encuestas su legado como líder está detrás de cuatro figuras prominentes de la oposición democrática. Estos no requieren de ser colocados en un templo rodeado de militares con cara de hartazgo. Sus labores, recorriendo las calles de Venezuela, se ha transformando en ríos desbordados de pueblos ansiosos por conseguir una salida al desastre que comenzó el hombre ungido del bronce. Continuada por su elegido para proseguir con la ola de saqueos al tesoro nacional, hasta hacernos profundamente pobres y dramáticamente víctimas de una jauría de forajidos de la peor especie.
Las estatuas de Hugo Chávez tienen el espíritu de una mitológica deidad. Lo presentan con una figura telúrica que parece convocar al revuelo de la tierra para irrumpir contra todos. En Margarita le colocaron hasta una buena dotación testicular, de la que careció cuando huyó el 4 de febrero de 1992 y se escondió en los baños del Museo Militar mientras sus subordinados morían arriesgando el pellejo que un temeroso militar ocultó entre los retortijones húmedos de su turbación. Fue lo mismo que ocurrió en abril de 2002 cuando lloraba amargamente pidiendo que lo dejaran vivir. Con estos antecedentes podemos concluir que el abultamiento testicular de la estatua  de Hugo Chávez es simplemente pura reserva de material sólido sin asidero en la realidad. En Sabaneta lo disfrazaron de Wladimir Lenin, el escultor ruso, Sergey Kazantzev, basándose en los principios totalitarios lo simboliza como alguien por encima de la vida y la muerte de la nación. El escudo nacional es un juguete en sus manos, casi un detallito que el héroe transforma en una esponja que pueda servirle para secar las deposiciones de las palomas, que vencerán todos los obstáculos para representar las ansias de millones de venezolanos. Es el mismo libreto de los funerales revolucionarios con el frenesí de querer asaltar al futuro con el pasado de sus muertos olorosos a epopeyas de sangre.
Soldados hastiados resguardan las estatuas de la furia nacional; tienen la orden de protegerlas al precio que sea. Observan a cada persona que cruza en las cercanías. Bruñido de una persona que jamás podrá militar en el templo de los héroes. Seguramente en nuestras páginas más atroces encontremos su maligna influencia que padecemos. Manos de artistas que plasmaron a quien nos llenó de miseria. Solo las palomas pueden cruzar el cerco lleno de armas, anidarán entre la pompa y nacerán las nuevas criaturas que agradecerán que la idiotez siga colocando muñecos refulgentes en la ciudad…

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