A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 11 de julio de 2015

RAFAEL MUCI-MENDOZA, ELOGIO DE LA SEMIÓTICA

 EL REPUBLICANO LIBERAL

RAFAEL MUCI-MENDOZA, ELOGIO DE LA SEMIÓTICA..., EL UNI-PERSONAL 5 de julio del 2015

Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana; 
y del universo no estoy seguro...Albert Einstein (1879-1955)
Hace dos mil quinientos años que en la 
enfermedad humana no intervienen 
ni dioses, ni espíritus, ni venganzas 
venidas del Olimpo, pues en el mar 
Egeo y en Cos, una pequeña 
isla del Archipiélago del Dodecaneso 
griego de apenas 290 km2 de 
superficie, Hipócrates, nuestro padre 
primigenio, arrancó la medicina de las 
manos de los dioses para entregarla a la 
responsabilidad de los hombres, y estableció las bases 
de la medicina científico-natural, una medicina humana. 
Durante centurias los médicos hemos desarrollado 
métodos para exponer la enfermedad escondida bajo 
la opacidad de la piel, para traer el adentro hacia el 
afuera a punta de observatio, es decir, empleando 
con sentido común los cinco sentidos pues para 
eso Dios nos proveyó de inteligencia y curiosidad sin 
límites.
Estos logros se han ido decantando con el correr 
de los tiempos, así que se ha eliminado lo incorrecto, 
lo inexacto y lo superfluo, y se ha conservado y 
ampliado lo verdaderamente útil.

Pero Él no contó con la imbecilidad de los estúpidos, 
tan profunda, tan lacerante y tan expuesta como la 
desnudez del rey representada por Hans
Christian Andersen, allá por el año de nuestro Señor 
de 1837. Las universidades nacionales y las escuelas 
de medicina tienen el sagrado deber de asegurar al 
estudiante que al final de sus estudios de pregrado 
posea las competencias conceptuales, procedimentales, 
de actitud y de desarrollo global que le permitan 
ejercer la medicina en sus diferentes etapas, 
respondiendo a las prioridades de salud y a las realidades 
de la sociedad en la que se encuentra insertado.

Expongo en voz alta la angustia que, como profesional y 
como maestro de
largo e inagotado ejercicio, me produce el giro que 
se ha dado a los estudios médicos en Venezuela, mi país, 
en medio de la debacle inducida por el régimen del 
absurdo y las malas decisiones, pues no debemos olvidar 
nunca que cada cosa que los médicos sabemos hemos 
de procurar saberla lo más exactamente que nos sea 
dado, pero a conciencia de su posible valor provisional 
para así, transmitirla a las nuevas generaciones.

Por ¨notitia criminis¨ (El Nacional, miércoles 1º de julio 
de 2015) nos hemos enterado de la muerte violenta de 
la Semiología Médica en la Universidad Nacional 
Experimental Rómulo Gallegos en Calabozo, Estado 
Guárico y con ella el colapso intencionado de miles 
de años de saber... Los homicidas cambiaron el 
pensum y ahora las ¨prácticas¨ hospitalarias serán 
sólo ¨teóricas¨ ¿es que es posible tanta iniquidad? 
Sépase que la capacidad creadora de la mente 
humana, se percibe sin duda, en el formidable avance 
de la Medicina en los últimos decenios... 700 estudiantes 
del tercer año de la carrera quedarán como la cabra 
mocha de  Josefita Camacho, ¨mocha de los dos cachos, 
del rabo y las dos orejas...¨

Han protestado, y a su protesta se han unido alumnos 
de años superiores y deben seguir protestando 
hasta ser oídos y su reclamo respondido con eficiencia. 
La Asociación Venezolana de Escuelas y Facultades 
de Medicina y todos los médicos venezolanos, 
al unísono, tenemos una responsabilidad ineludible 
ante esta monstruosidad y la respuesta a semejante 
desatino debe ser urgente, pronta, adecuada y 
contundente...

¿Y el Defensor del Pueblo...?

¡Ah...! La semiología médica, puente de unión entre las 
ciencias básicas y
la medicina del hombre enfermo, pieza indispensable e 
insustituible, vía de
acceso sin la cual el rompecabezas de la enfermedad 
no puede ser descifrado en forma coherente y armónica 
para desvelarla e instituir la cura apropiada.

Necesita el estudiante situarse a la vera de la cama 
del enfermo, hablar con él, manosearlo y comprenderlo, 
pues la semiología no puede aprenderse con 
computadoras ni maniquíes como lo han hecho los 
médicos integrales comunitarios de porte cubano, y 
mire usted los resultados: la emergencia de una 
medicina 
fraudulenta y degradada donde la excelencia brilla 
por su ausencia... Luego de la adquisición de la teoría 
de las ciencias básicas en los dos primeros años de la 
carrera médica, las bases del edificio profesional están 
preparadas para incorporar lo indispensable, pues 
la semiología conforma un puente de unión para 
adentrarse en la práctica de la
relación médico paciente, y durante 4 años a fuerza de 
práctica y vigilado
por sus instructores, si acaso se logra alguna destreza 
que se pulimentará
en los años por venir, porque su aprendizaje comienza 
pero no termina
nunca... Es el arte de interpretar el lenguaje corporal: 
mediante la anamnesis o descripción de su queja por 
el enfermo, sabremos qué le pasa, por qué le pasa y dónde 
buscar la verdad.

Es la semiótica o semiología la ciencia o lenguaje 
específico 
de la profesión médica, que trata de la correcta 
interpretación de los síntomas (hecho subjetivo) y de los 
signos (hecho objetivo). Es la primera asignatura propia 
y estelar de la carrera médica que pone en contacto 
directo al estudiante de medicina con el hombre enfermo 
y su circunstancia, siendo base indispensable sobre 
la que se irán articulando nuevos y más profundos 
saberes que permitirán el conocimiento y dominio 
del arte semiótico, como se advirtió, paso inicial para 
el diagnóstico definitivo del paciente, imprescindible para 
el tratamiento.

Mediante su repetición consciente será la disciplina 
por la cual el estudiante de medicina adquiera 
conocimientos, destrezas y habilidades para establecer 
esa adecuada y única relación médico-paciente: es 
la historia clínica integral, la herramienta del clínico, y 
por su intermedio, se arriba al diagnóstico presuntivo 
de salud o de enfermedad, se jerarquizan los problemas 
y se solicitan, si es que fuera necesario, los exámenes 
complementarios, pero no con un irreverente disparo 
de escopeta de múltiples e impensados procedimientos, 
sino como un rifle, un solo tiro y en el blanco, para lograr 
un diagnóstico de certeza...

A lo largo de los siglos, la envidia, disfrazada de 
intolerancia ha perseguido al conocimiento queriendo 
acorralarlo, aniquilarlo, negando sus aportes y alcances; 
pero el hecho cierto es que nunca lo ha vencido y el 
progreso ha sido la constante que marca la aguja de 
marear de la humanidad; sí, ha sido una constante y 
por siempre lo seguirá siendo en los años por venir...

¿Me estarán oyendo los rojos...? Los adulantes del proceso 
designados no con base a conocimientos sino por 
su irresponsable y ciega obediencia, ejercen oficios 
que no conocen, porque son irresponsables, engreídos, 
tierrúos, destructores y ligeros... ¡Dos mil quinientos 
años de progreso clausurados de un solo plumazo...!  
Menudo mérito, menuda proeza.

Ustedes no me entienden pues han sido troquelados con 
el vil metal de la
adulancia, su imbecilidad es tan extrema y visible porque 
salieron del desván o del sótano de las malas notas 
y del aborrecimiento de la excelencia y la meritocracia... 
Pero la esperanza se asoma con el espectáculo de 
los primeros arreboles del naciente el próximo 6 de 
diciembre, cuando derrotaremos la corrupción, la 
incultura y la bestialidad y daremos paso a la 
reconstrucción del país decente que una vez fuimos...

La barbarie roja y su piratería intelectual ha desfigurado, 
ha desvirtuado,
ha hecho insuficiente la sabiduría clásica del enseñar, 
aprender y aplicar
lo aprendido a la cabecera del enfermo ignorando que 
el arte médico se
funda, les repito, en la observación y la experiencia se 
adquiere a la vera
y en cercana comunión con el cuitoso.

Con humor frígido y alejándose de la excelencia en la 
enseñanza se han tirado hacia el polo antipódico de la 
mezquindad y la vergüenza.

Dicen que la historia es cíclica y hoy nos enfrentamos a 
muchos problemas
producto de la crueldad que también lo fueron en la 
antigüedad.

Necesitamos con urgencia un Hipócrates para restaurar 
nuestra maltrecha medicina venezolana, necesitamos 
ideas para ofrecer y ayudar a los defraudados, coraje 
para denunciar, valentía para no dejarnos amedrentar 
y ciudadanía con integridad para enfrentar las 
consecuencias...

Rafael Muci Mendoza
rafaelmuci@gmail.com
@MuciMendoza

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