A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El procaz, tantas veces cobarde, espera su momento: artero ataca desde el poder y su falta de escrúpulos.

Elogio de lo procaz...

...asistencia para 11 hospitales, y mira qué miserable... , con excepción del de Niños

RAFAEL MUCI-MENDOZA |  EL UNIVERSAL
domingo 15 de septiembre de 2013  
El procaz, tantas veces cobarde, espera su momento: artero ataca desde el poder y su falta de escrúpulos. Recibiste educación médica gratuita y mordiste la mano de quienes te dieron alimento: tus maestros y la medicina nacional. No una enseñanza dirigida por ideología particular, sólo un aprendizaje para la libertad. Te aliaste con enemigos de la autonomía y el libre albedrío para pensar en "micro"; así la microcefalia y las gríngolas indican. Ahora la fuga de médicos es culpa del capitalismo. ¡No mija... ! Es causa de tu morboso deseo y tu camarilla de hostigar, humillar, y someter a la medicina nostra, de hacerla parecida a la cubana, tan esclavista, opaca e ineficaz como chapucera.

Todo ese dineral dispuesto para ayudar dictaduras abiertas o enmascaradas, dejará asistencia para apenas 11 hospitales nacionales, y mira qué miserable... , con excepción del de Niños, quedarán excluidos en Caracas aquellos donde la UCV lleva a sus alumnos a aprender medicina verdadera. No esa engañifa que es la medicina "integral" comunitaria, golpe mortal a la ciencia, donde no se contempla la enseñanza a la vera del enfermo y su circunstancia y el error es su divisa. Volvemos pues al batido de tambores y el zurrir de sonajas... Disfruta entonces de la destrucción que tu odio procura, pues la construcción te queda grande al ser correlato del amor al semejante. ¿No te da pena, no te da vergüenza ver ese erial: sin cultivo y sin labranza, ese tedio de vida en que han devenido nuestros hospitales, aquellos, antaño orgullo del país? Deja de emitir mentiras ponzoñosas y dedícate con amor -si es que algo te queda- a programar, a enderezar entuertos... Aprende a valorar la dignidad del ser humano y su capacidad para determinar por sus decisiones su destino.

rafaelmuci@gmail.com

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