A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 15 de agosto de 2015

Elogio de la pericia... Síndrome del ayuno de destrezas Rafael Muci-Mendoza



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Elogio de la pericia...

Síndrome del ayuno de destrezas

Rafael Muci-Mendoza



Antónimos de "pericia":

 <http://que-significa.com/significado.php?termino=impericia> Impericia,
<http://que-significa.com/significado.php?termino=inhabilidad> inhabilidad,
<http://que-significa.com/significado.php?termino=ineptitud> ineptitud,
<http://que-significa.com/significado.php?termino=incompetencia>
incompetencia,

 <http://que-significa.com/significado.php?termino=torpeza> torpeza,
<http://que-significa.com/significado.php?termino=impotencia> impotencia.



Nuestros mandantes populistas, iniciados por ¨el ignorante delirante¨,
designación de Uslar Pietri para el traidor mayor, y el ilegítimo que se
dice presidente y sus rudos y montaraces seguidores, hombres para poco,
personalidades psicopáticas representan ¨la cólera del diablo¨ y, por tanto
su lema ha sido dejar tierra arrasada y si no le han echado candela es
porque entre tanto latrocinio, también se robaron los fósforos. Así es como
el venezolano vive entre la ausencia de amor, la incomunicación y la mentira
y padece como nunca su propia soledad surgiendo la desesperanza frente a la
comprobación del real fracaso de un modelo absurdo de gobierno. La medicina
como práctica y su enseñanza como trascendencia han sufrido el duro golpe de
los que dentro de poco y por sus merecimientos, morirán como Savoranola. Han
conmovido las fundaciones de mi oficio dejándolo desnudo y carente de
sentido, un crimen hasta ahora sin castigo...

Veamos:

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La profesión médica hoy en día se enfrenta a muchos problemas. Nuestro arte
ha disminuido su colorido, se ha desteñido, se ha desaturado su tinte; hemos
perdido nuestra autonomía y marcamos el paso al son de tambores burocráticos
que nada saben de sufrimientos y enfermedades, nuestro prestigio se ha
venido muy a menos y nuestra profesionalidad va in decrescendo..., pero
nuestros males no terminan allí. En Venezuela el problema se sale de lo
estrictamente médico para ahogarse en el cieno de la sucia política. Desde
Hugo Chávez, la profesión médica y el profesional venezolano ha sido
escarnecido, desprestigiado, insultado, forzado a emigrar, aplastado por el
vaho comunista y reemplazado por médicos mercenarios cubanos a quienes no se
ha exigido tan siquiera una reválida, y se les ha ensalzado hasta niveles de
gloria porque ¨no cobran y son altruistas¨, pero la verdad es que hasta
2010, en nuestros confines trabajaron 40 mil médicos cubanos, a un coste de
135 mil 800 dólares anuales cada uno... 27 veces el salario de un
profesional venezolano de la medicina tradicional. Se han creado
¨universidades¨ de factura cubana, de pensamiento único y totalitario para
formar los médicos llamados ¨Integrales Comunitarios¨ donde se tornan los
sueños en vergüenza, donde se ven derrotas como victorias, donde los pénsums
han sido reducidos para adaptarlos a solo tres años en estudiantes que ya
vienen desguarnecidos de un bachillerato faltoso, donde no se dictan
materias como matemáticas, física y química y en forma falsaria las notas
son prorrateadas con las de las materias que aún subsisten, donde no hay
profesores de mediana calidad, donde no hay nota sino que cada estudiantes
se pone la suya; pero además, notoria es la ausencia de cadáveres, de
asientos, de laboratorios y pacientes para que el practicante, bajo la
mirada vigilante de sus instructores, se entere, practique, adquiera
habilidades y destrezas e introyecte en su intimidad más íntima el arte
semiológico, que haga sus oídos eruditos y de sus manos prodigios que al
palpar sepan interpretar el dolor de los órganos y transmitan cercanía
afectuosa al que sufre. Es fácil de imaginar el fraude y no es difícil de
imaginar la clase de médicos que allí se forman y cuyos elevados sueldos
denigran el alma del profesional egresado de las universidades autónomas.

Pero para no ser suficiente, lo que nos acecha a la sombra de estos males es
otra patología o enfermedad nostra, una de la que somos exclusivamente
responsables los médicos y que pone en peligro al público a quien servimos.
Comienza en la Facultad de Medicina, donde casi nunca se le reconoce o no se
le presta la atención que se merece. Durante el entrenamiento de estudiantes
y residentes, es fácil de detectar, pero el esfuerzo para minimizarla no es
contundente ni continuado. Y aun cuando llega a ser reconocido, las medidas
para corregirla, en el mejor de los casos son a menudo inadecuadas,
ignoradas o temporales

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Herbert L. Fred, M.D., Profesor del Departamento de Medicina Interna, de la
Universidad de Texas Health Science Center Houston, lo ha llamado
¨hyposkillia¨, lo que libremente podríamos traducir como  el ¨síndrome de
ayuno de destrezas¨ o de ¨deficiencia de habilidades clínicas¨. Por
definición, aquellos afligidos están mal equipados para prestar una buena
atención al paciente, ¿y cómo no estarlo...? Sin embargo, de los programas
de formación de residencias en el país cada vez egresan un número más
creciente de estos "deficientes", aquellos médicos que no pueden tomar una
historia médica adecuada porque no saben cómo comunicarse o se comunican mal
con el enfermo, que no pueden realizar un examen físico confiable guiados
por el hilo conductor del diálogo anamnéstico o simplemente anamnesis, que
no pueden evaluar críticamente la información que reúnen porque su base de
datos es escuálida y además, tienen poco poder de razonamiento, que son
incapaces de elaborar una lista de problemas, que no pueden redactar una
epicrisis y luego crear un plan de trabajo tendente a confirmar, denegar o
replantear objetivos y así, resolver los problemas detectados... Por otra
parte, en la consulta externa en cada ocasión se les cambian los pacientes,
así, que rara vez, pasan suficiente tiempo para conocer a solo uno de ellos
porque aprenden a ser rápidos para tratar a todo el mundo, y como corolario
no aprenden nada sobre la historia natural de las enfermedades, no elaboran
su propio texto mental.


Así como el creador de la humanidad, Prometeo, el Titán amigo de los

mortales( Hijo del Titán Japeto y de Climena) cuando  encadenado a una  roca en el 
Cáucaso, sufre el tormento
infligido por un buitre que come su hígado durante el día para que éste se
regenere durante la noche ejemplifica la paradoja de la destrucción y la
creación; de la misma manera, incesante y con inusitada furia, la tecnología
construye y destruye lo que ella misma ha creado, eliminando de paso aquel
legado de nuestros mayores que debía ser preservado a toda costa, vale
decir, el inteligente empleo de los simples procedimientos diagnósticos a la
cabecera del humano enfermo, complemento del primum non nocere hipocrático o
primero no hacer daño...

Por lo contrario, estos jóvenes aprenden malsanas mañas y se convierten en
artífices de ser lo que no deben ser. Aprenden a ordenar todo tipo de
pruebas y procedimientos, pero no siempre saben para qué sirven o cómo
escoger el más adecuado o cuándo es el momento apropiado para hacer el
pedido o cómo interpretar los resultados. Al transformar a los pacientes en
números también aprenden a ¨jugar el juego de los números¨, tratamiento del
número o del resultado de algún tipo de prueba en lugar de tratar al
paciente a quien pertenece el resultado; así, son tratantes de las pruebas o
los números y no a los enfermos. Y como se vuelven usuarios de muchos
procedimientos y pruebas sofisticadas, en forma inevitable e
involuntariamente adquieren una mentalidad dirigida a pedir listas de
exámenes de laboratorio -en su mayoría inútiles, ¡Ah, el perfil 20, perfil
30 y pare de contar! ¿para qué sirven...?-, en lugar de pedir únicamente
alguno o algunos realmente necesarios de acuerdo a la queja del paciente,
vale decir construir una mentalidad orientada hacia el enfermo y la
patología que le es propia. Por cierto, contribuyen al forjamiento de esta
mentalidad, las organizaciones oficiales y privadas y los seguros de salud
que obligan a los médicos a atender a un crecido número de pacientes, en un
escaso lapso, por un ínfimo salario, para gastar el menor número de dólares
y defraudando, aumentar sus ganancias...

El proceso secuencial del diagnóstico clínico consiste en establecer una
base de datos que permita un razonamiento posterior. Comienza como se dijo,
por el diálogo anamnéstico realizado a conciencia, vale decir, la
recolección desprejuiciada y ordenada de piezas de información de forma tal
que formen un contexto, volviendo una y otra vez sobre particulares, y de
ser posible, identificando un iluminador  "síntoma-señal", "síntoma rector"
o "síntoma cardinal", ese que d´emblée desvela una realidad, que
conglutinado con otros permite formular una hipótesis inicial en la mente
del médico. Luego de este primerísimo paso, la información es procesada y
tamizada para establecer su utilidad y coherencia y determinar si existe más
de un problema. Como modo de resolver cada uno de los ítems de esta lista de
problemas, se recurre al diagnóstico diferencial, expresión dialéctica
hipotético-deductiva, donde el diagnóstico de "inclusión" debe prevalecer
sobre el diagnóstico de "exclusión", donde el razonamiento, los datos
epidemiológicos y el empleo de la tecnología se usan en combinación para
llegar a un diagnóstico positivo, como única vía para  instituir un
tratamiento apropiado.

Más que nunca necesitamos maestros que verdaderamente comprendan el valor de
un buena historia clínica: que sea un buen escucha, que con sus alumnos él
mismo interrogue a un paciente y les demuestre el valor de la anamnesis,
pues es tal su importancia que la información mediante ella  obtenida
permite en un 80 a 95% de los casos un diagnóstico de la enfermedad: pero
además, que les haga ver los beneficios de un examen físico pertinente,
sistemático y cuidadoso, que les muestre el poder de saber cómo pensar y la
importancia o el valor del diagnóstico diferencial para alcanzar un
diagnóstico presuntivo y reiteramos, el cómo establecer una lista de
problemas en razón de su importancia, emplear la navaja de Occam (Ockham) o
principio de la parsimonia que postula que de acuerdo a una regla científica
y filosófica, las entidades no deben multiplicarse innecesariamente y que en
medicina significaría: ¨Es innecesario hacer más, cuando menos es
suficiente¨: la rendición de cuentas; profesores que primero usen el
oftalmoscopio -la endoscopia más barata- para detectar un aumento de la
presión dentro del cráneo, no imágenes por resonancia magnética; profesores
que primero usen un estetoscopio y no un ecocardiograma para detectar cuándo
las válvulas cardíacas enferman; profesores que primero utilicen sus ojos
para reconocer la cianosis o tinte ceniciento de las mucosas significativa
de pobre oxigenación de los tejidos y no una gasometría de sangre;
profesores que empleen primero las manos para reconocer un bazo o una
glándula tiroides agrandada y no una tomografía computarizada o un
ecosonograma; y profesores que siempre utilicen sus cerebros y sus
corazones, no una horda de consultores, para conducir a sus pacientes;
profesores que no hablen de ¨manejo¨ de tal o cual patología cual si el
paciente fuera una máquina, antes bien que hablen de tratamiento  o
conducción terapéutica; profesores que antepongan su propia persona como
insuperable droga que sea la primera que administren...

Como lógico corolario, el abultado porcentaje de condiciones que pueden ser
tratadas con pocas medicinas o ninguna, enfatiza la necesidad de una alianza
del clínico con el paciente por sobre su compromiso con la tecnología, pues
al través de este proceso es como los médicos aprendemos acerca de la
persona enferma, sobre su vida y sus valores, y desarrollamos, mediante el
sabio uso de nuestra presencia, una relación personal e íntima que cimienta
la confianza y favorece la sanación.

¿Cómo entonces adquirir destrezas si se carece de las herramientas
apropiadas y del ambiente dónde aplicarlas: la práctica a la cabecera del
enfermo? ¿Continuaremos permitiendo que burócratas rezumantes de ignorancia
y pletóricos de compromisos ideológicos y políticos que distorsionan el arte
que ya pululan en nuestras facultades de medicina sean los que marquen el
paso de nuestros jóvenes, promesas de mejores médicos? ¿Permitiremos que
nuestros jóvenes descubran, cuando tuvieran que descubrirlo, tal vez en la
antesala de sus muertes, que no han vivido como médicos...?



Post scríptum

Se cumplió un año de mi renuncia a escribir en el Diario El Universal de
Caracas cuyo lema era: ¨Libertad de expresión como medio sagrado que guía,
esclarece, ilustra y estimula a la obra de perfección social¨ y para el cual
con fidelidad, y sin recibir estipendio alguno ofrendé mis escritos por
espacio de 13 años, y que la mano de un régimen que todo lo ensucia y
envilece con su chequera dispuesta, por 110 millones de dólares compraron la
conciencia de los propietarios históricos del diario y el vil metal terminó
pisoteando su lema. Decidí entonces no arredrarme y escribir vía virtual, y
así, nació El Uni-Personal y mis artículos que ya totalizan 57, siempre
dirigidos a alzar mi voz acerca del estado de cosas que nos afectan,
especialmente en el área médica y en contra del régimen dictador militarista
que se ha enseñoreado en nuestra patria destruyendo todo lo que nos era
afecto.

Muchas gracias a todos los que continúan conmigo, quienes me denigran y
quienes me estiman...


Para leerme pueden seguir estos enlaces o copiarlos en la barra del
buscador:

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