A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 23 de mayo de 2015

Bocelli: 'Estoy aquí porque mi madre decidió proseguir mi gestación' El famoso cantor y compositor italiano narra la decisión de su madre, en el marco del programa 'El gran misterio. El evangelio de la familia, escuela de humanidad para nuestros tiempos'

Vatican City,  (ZENIT.orgH. Sergio Mora

Andrea Bocelli (n. Lajatico, Toscana, Italia; 22 de septiembre de 1958)
El gran misterio. El evangelio de la familia, escuela de humanidad para nuestros tiempos', es el título de una serie de conciertos en diversas ciudades europeas. La una iniciativa invitando a la reflexión, en el año dedicado a la familia, ha sido presentada este sábado en la Sala de prensa de la Santa Sede.  Durante la misma, el arzobispo Vicenzo Paglia indicó refiriéndose al maestro Andrea Bocelli allí presente, que el tenor se transforma así en embajador de la familia en las plazas de Europa.

Andrea Bocelli es el compositor y cantor más importante de Italia, con fama internacional, que ha vendido más de 70 millones de discos en todo el mundo. Nació con la vista débil y a los 12 años debido a un glaucoma la perdió definitivamente. Se recibió en jurisprudencia y fue ganador del Festival de San Remo en 1994 y obtuvo diversos galardones y reconocimientos.  
En la presentación de hoy, ZENIT le preguntó al maestro Bocelli si era verdad que su madre rechazó la propuesta de un médico de interrumpir su gestación.
Andrea Bocelli respondió: “Es verdad, y hay un video que ha girado mucho por internet y por el cual fui también acosado de preguntas y a veces también injuriado, porque cada uno la piensa a su modo. Yo no me he expresado nunca contra nada, sino que cuando me sucede, suelo hacerlo a favor de algo. En este caso me he alineado con esta narración en favor de la vida.
Y añadió que su madre le ha contado “que cuando me esperaba tuvo problemas, no me recuerdo si de apendicitis u otra cosa, y en el hospital le hicieron aplicaciones de hielo. Por ello el médico le aconsejó interrumpir la gestación”. El cantante italiano añadió que “si mi madre lo hubiera hecho no estaría aquí”. Y concluyó: “Esto es así, si se quiere considerar verdadero, lo que mi madre dijo”.
Durante la presentación recordó también el gran éxito que tuvo su álbum sobre música sacra. Y añadió que tuvo que insistir con el productor que pensaba iba a ser un gran fracaso, que al máximo se habrían vendido unos diez ejemplares, dijo, contando el que iba a comprar su mamá. “Y fue el disco más vendido, con 5 millones de copias, demostrando el gran interés del público por la música sacra”.
'El evangelio de la vida escuela de humanidad para nuestros tiempos', producido por la CitySounds & Events, inicia su programa el próximo 28 de mayo en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, motivo por el cual participó también a la rueda de prensa el cardenal Lluis Martínez Sistach. Se interpretarán músicas de G.F. Handel, Schubert, Frank, Mozart, J. Massenet Thaïs, Stradella, G. Verdi, C. Gounod, Verdi, Caccini, Rossini, y E. Morricone.   

Filósofo que encontró en el mundo antiguo su campo de investigación, Pierre Hadot (1922-2010) es autor de textos-joyas como “Plotino o la simplicidad de la mirada” y “La filosofía como forma de vida”. “La ciudadela interior” es un metódico y excepcional estudio de las “Meditaciones” de Marco Aurelio.

Marco Aurelio, nuestro prójimo

La Ciudadela Interior | Foto Cortesía
La Ciudadela Interior | Foto Cortesía
Filósofo que encontró en el mundo antiguo su campo de investigación, Pierre Hadot (1922-2010) es autor de textos-joyas como “Plotino o la simplicidad de la mirada” y “La filosofía como forma de vida”. “La ciudadela interior” es un metódico y excepcional estudio de las “Meditaciones” de Marco Aurelio.

Como algo que florece ante nuestros ojos. Como si tuviese la propiedad de volver siempre como novedad. Como si cada relectura fuese una primera lectura. Lo leemos y lo sentimos en las inmediaciones. Merodeando a nuestro alrededor, hablándonos. Cuesta hacerse a la idea de que las “Meditaciones” fueron escritas hace casi dos milenios. Cuesta ajustarse a la idea de que Marco Aurelio no es un hombre de nuestro tiempo. Y que, en lo esencial, no se dirigía a nosotros, sino a sí mismo.
Pierre Hadot reubica a Marco Aurelio (121-180). El Emperador-filósofo vivió en una esfera mental muy distinta a la nuestra. Su escritura, y esto es medular, era ejercicio espiritual, realizada con reglas bien definidas. Las “Meditaciones” no son una sucesión de notas espontáneas. A menudo repetía, con variantes, los pensamientos que derivaban de su condición de estoico.
No dictaba: escribía por sí mismo, en griego, que era la lengua de los filósofos. Como se ha dicho: quizás no haya habido otro hombre que haya sido preparado como él para gobernar el Imperio romano. Tuvo maestros decisivos. A la edad de 39 años se hizo Emperador y, de inmediato, asocio al imperio a su hermano adoptivo, Lucio Vero. En funciones, le tocó dirigir campañas militares, actuar ante catástrofes naturales, hacerse cargo de las luchas políticas, padecer la muerte de seres amados.

Marco Aurelio fue un prototípico filósofo de la Antigüedad: llevaba una particular forma de vida (Hadot se extiende sobre este tema en su libro “La filosofía como forma de vida”). Tenía 25 años de edad, aproximadamente, cuando Junio Rústico, su amigo y tutor de conciencia, lo introdujo en las enseñanzas de Epícteto, el filósofo-esclavo, y le inculcó la bondad de lo simple, de la escritura despojada, lo que contrariaba las prédicas de la retórica y la elocuencia. Hadot demuestra que las “Meditaciones” provienen, sobre todo, del influjo de Epícteto (errata naturae editores ha publicado este 2015 una preciosa edición que contiene el “Manual” de Epícteto y un estudio de Hadot).
La corriente estoica
Una vida conforme a la naturaleza: como bien señala Hadot, cuando en marzo de 161 Marco Aurelio se convierte en Emperador, el pueblo de Roma sabe que su nuevo gobernante es un filósofo que se asume a sí mismo como estoico, de la estirpe de Cleantes, Zenón, Crisipo y Epícteto (el análisis de las “Meditaciones” revela que Marco Aurelio conocía más textos de Epícteto de los que han llegado hasta nosotros). Las “Meditaciones” no tenían título alguno (Hadot expone un detallado recuento de los muchos títulos que ha tenido y han sido fuente de especulaciones sobre su carácter y estructura): que son fragmentos de una obra mayor que se perdió; que son fragmentos de una obra que no llegó a escribirse; que era una especie de diario en el que el Emperador consignaba sus pensamientos y preocupaciones.
Hadot precisa: eran ‘hypomnématas’, notas personales y privadas, que no tenían como finalidad ser publicadas. Escritura del día a día. Variaciones del estado espiritual de su autor. Salvo el libro I (la más perfecta secuencia de gratitud que haya leído) las anotaciones de los libros II al XII tienen distinta extensión y no parecen guiadas por una lógica evidente: a veces describe sus propios defectos, reflexiona sobre cuáles podrían ser las mejores conductas, recuerda a personajes que han tenido alguna significación, vuelve una y otra vez a la cuestión medular de la fragilidad y la condición mortal del ser humano (que las “Meditaciones” hayan llegado hasta nosotros es otro milagro, a lo largo de los siglos, cuyo proceso es desconocido).
Además de las dos señaladas (las escribió para sí mismo; las escribió día a día), la tercera ‘certeza’ de Hadot es que las notas fueron escritas de acuerdo a “una forma literaria muy refinada”, el resultado de ejercicios espirituales, inscritos estos en el dogma mayor del estoicismo: solo el bien moral, la virtud, es un bien; solo el mal moral, el vicio, es un mal. De este enunciado mayor surgen muchos de los principios (kephalaia) que se exponen en las “Meditaciones”: existe lo que depende de nosotros y lo que no depende de nosotros: de ello se deriva que solo de lo que depende de nosotros puede estar bien o mal; el hombre es autor de su propia turbación, que se origina en el modo en que se representa las cosas; a su vez, de lo anterior se desprende esto: todo es juicio, es decir, todo está sujeto al modo en que nos representamos la realidad.
Está el dogma que sostiene la unidad, la racionalidad del mundo: todo se origina, llega, metamorfosea y se repite conforme a la voluntad de la Naturaleza Universal, incluso los sufrimientos y la maldad humana. Así, todo es destino. El hombre no es más que un componente en la inmensidad de la Naturaleza, en la infinidad del especio y del tiempo. En la inmensidad, la vida tiene una duración minúscula. Las cosas son ‘homoeidis’: se repiten hasta el infinito y ninguna cosa es extraña a otra, existen encadenadas las unas a las otras. Aspirar a la gloria es vano. Otro dogma que se contrapone al credo platónico: no hay oposición entre la racionalidad y la irracionalidad, ambas están sometidas a la capacidad de juicio del ser humano, a la disciplina de asentimiento.
Escribir como ejercicio espiritual
Inscritas en el pensamiento estoico, las “Meditaciones” son demostraciones, ejercicios espirituales que responden a las tres disciplinas, a las tres actividades primordiales del alma: el juicio, el deseo y el impulso a la acción. Cada una de las ‘hypomnématas’, de las notas que la componen, se refieren a una o a más de una de estas disciplinas: ellas responden a un sistema conceptual, aun cuando  su comprensión no constituya un requisito para leer a Marco Aurelio.
Lo que el libro de Hadot añade es un marco de claves y referencias de todo cuanto subyace en las “Meditaciones”. Demuestra que se trata de variaciones sobre un número reducido de temas y explica por qué Marco Aurelio regresa a las mismas fuentes de pensamiento. Más que escritura que pretende ‘fijar’, lo esencial para el Emperador-filósofo era la ejercitación, volver a formular, escribir otra vez. Las anotaciones no son espontáneas, sino el resultado de un programa basado en la acción de escribir: de volver a escribir. Por ello están citados o incorporados los pensamientos de autores como Epícteto y muchos otros.
Esa sensación que experimentamos, de que cada “meditación” acaba-de-ocurrir, proviene de la concentración en el presente, que es uno de los dogmas estoicos: “Quien ve las cosas presentes ya ha visto todo, cuando ha sucedido desde la eternidad y cuanto sucederá indefinidamente: todo es del mismo género y especie”. Pero también de la práctica de Marco Aurelio de otro de los dogmas del estoicismo: la coherencia, del acuerdo moral consigo mismo.
En numerosas de estas notas, el Emperador-filósofo hace patente “la exterioridad absoluta de las cosas exteriores”, con lo que se aproxima a la cuestión de lo vano y lo efímero: “Todo cuanto ves pronto se destruirá y los que ven cómo esto se destruye, pronto también serán destruidos”. Esa exterioridad está impedida de afectar el discurso interior, que sigue siendo libre. “La ciudadela interior” es justo esa condición infranqueable, “el reducto inviolable de la libertad”. Delimitarse, circunscribir el yo, aprender a deslindarse de las cosas, distinguir entre el yo y la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, reconocer que toda falta implica una contradicción, ejercitarse en la separación del presente del pasado y del porvenir, el beneficio de ir al detalle, al presente de cada experiencia: “La mayoría de los hombres no viven, porque no viven en el presente, sino que siempre están fuera de sí mismos, alienados, empujados hacia atrás o hacia delante por el pasado o el porvenir. Ignoran que el presente es el único punto donde son de verdad ellos mismos, libres, el único punto también que nos da, gracias a la acción y a la conciencia, acceso a la totalidad del mundo”.
Del ánimo de Marco Aurelio
A menudo se repite que Marco Aurelio es uno de los maestros pensadores del pesimismo (de hecho, Schopenhauer lo leyó con devoción). Más preciso sería señalar, como advierte Hadot, que su ocupación consistía en ver las cosas en su realidad desnuda, en tomar distancia de falsos valores como la mezquindad y la vileza. Marco Aurelio promovía la actuación seria (con el alma; para un fin razonable; actuación concentrada, no dispersa), separada de la intención: las buenas intenciones no fracasan: fracasan las acciones. El que actúa debe hacerlo a favor del bien común. El destino debe ser consentido, lo cual no equivale a resignación. Y el que se haya ocupado de forma insistente en pensar la muerte (recordando a los desaparecidos, haciendo patente la proximidad de la muerte y la fragilidad de la vida), no solo es la proyección de su biografía, sino que es expresión de algo esencial: los ejercicios espirituales, a fin de cuentas, son un modo de prepararse para morir.
Uno de los dogmas del Estoicismo, la cuestión de la serenidad ante los problemas del mundo, desafió a Marco Aurelio: como bien han documentado los historiadores, sus años como Emperador fueron  duros e incluso terribles (de hecho, más de uno le ha endilgado la responsabilidad del declive del Imperio, y alguno como Augusto Fraschetti, le ha acusado de actuar de modo feroz a contracorriente de las ideas volcadas en las “Meditaciones”, tanto en lo militar como en la persecución de los cristianos).
Estos debates, que han ocupado a historiadores y a los que buscan encontrar en las obras el retrato fiel de sus autores, no impiden reconocer la fuerza y recurrencia con que el prójimo protagoniza las “Meditaciones”. Si a un establecimiento ofrenda Marco Aurelio sus anotaciones, ese establecimiento es el del prójimo (con lo cual la idea de amar al semejante no podría considerarse una invención exclusiva del cristianismo, sino también del estoicismo).
Pero tampoco ciegan el asombro, la sensación de luminosidad, de lucidez próxima que nos produce leerlo hoy. Algo en estas anotaciones parece responder a las preguntas de nuestro siglo XXI. En dos párrafos distintos, que ofrezco aquí al lector de forma consecutiva, Pierre Hadot lo sintetiza así: “En la literatura universal encontramos muchos predicadores, aleccionadores, censores, que dan lecciones morales a los otros con suficiencia, ironía, con cinismo, con acritud, pero es extremadamente raro ver a un hombre ejercitándose a sí mismo para vivir y pensar como un hombre”. Su extraordinaria potencia radica en esto: “Se habla a sí mismo, pero tenemos la impresión de que se dirige a cada uno de nosotros”. Y agrego yo: nos habla a cada uno de nosotros, aquí y ahora.

La ciudadela interior
Pierre Hadot
Ediciones Alpha Decay.
España, 2013.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Hace 40 años Vicente Nebreda creó La luna y los hijos que tenía, obra que se convertiría en el momento más controvertido de su producción coreográfica. En ella, el autor abordó su personal noción de identidad a partir del mestizaje venezolano como hecho sociocultural. La luna y los hijos que tenía, obra en más de un aspecto cuestionada en el momento de su estreno en 1975, adquirió el rango de emblema quince años después, cuando fue repuesta especialmente para ser representada en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño con motivo de la realización en Caracas de la Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Una nueva valoración adquirió a partir de ese momento, tenida ahora, sin mayores cuestionamientos ideológicos, como título revelador de lo cultural venezolano en la danza escénica.

Hijos de la luna


Hace 40 años Vicente Nebreda creó La luna y los hijos que tenía, obra que se convertiría en el momento más controvertido de su producción coreográfica. En ella, el autor abordó su personal noción de identidad a partir del mestizaje venezolano como hecho sociocultural. 
El contraste entre las expresiones corporales y sus diferentes calidades, desde las más orgánicas y telúricas hasta las más académicas y esteticistas, y entre los ritmos musicales de los que se sirvió Nebreda: el joropo, los tambores negros y la música contemporánea del compositor estadounidense Michael Kamen que recrea distintas sonoridades de Venezuela, caracterizan este planteamiento escénico de comprometido concepto, confrontador lenguaje y abigarrada forma.
Estructurada en seis escenas: Rito de tura (introito) Bella ilusión (paso a dos) Yopo (quinteto) Flauta de caña (solo) Joropo seis pareao (cuarteto) y Rajuñao (final),  La luna y los hijos que tenía es un ejercicio creativo de concertación de disímiles y contrarios. De acercamiento de ideologías y estéticas. El mestizaje como acontecimiento histórico y como hecho social y cultural constituye el sustrato conceptual de la pieza, su punto inicial y su hilo conductor que bien puede llevar hasta la polémica, muy especialmente entre los estudiosos de las ciencias sociales.   

Nebreda concibe un fresco escénico a través del cual recrea un tiempo ancestral, el del nacimiento de una nueva raza resultado del encuentro y la violencia. El espíritu ritual con el que se inicia la pieza la orienta a lo largo de todo su desarrollo. La luna llena constituye una imagen simbólica bajo la cual se confunden lo cultural aborigen, español y africano, todo dentro de una concepción que fusiona formalismo académico e incluso sátira como distanciamiento teatral, con búsquedas, no tan apremiantes en el coreógrafo, de implicaciones antropológicas.
El universo concebido por Nebreda, lleno de pretendido exotismo, es esencialmente formal. No hay interés en el autor en formular tesis alguna sobre la  configuración violenta de nuevas sociedades a partir de la desaparición de otras, mediante procesos de conquista y colonización. En ese sentido, Nebreda alude a las referencias generalmente establecidas sobre un suceso histórico de consecuencias irreversibles, para proponer su visión de creador, necesariamente reduccionista de la realidad histórica, a través de la superposición de códigos corporales y rituales sobre otros pertenecientes a la tradición del ballet universal.  
La luna y los hijos que tenía, obra en más de un aspecto cuestionada en el momento de su estreno en 1975, adquirió el rango de emblema quince años después, cuando fue repuesta especialmente para ser representada en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño con motivo de la realización en Caracas de la Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Una nueva valoración adquirió a partir de ese momento, tenida ahora, sin mayores cuestionamientos ideológicos, como título revelador de lo cultural venezolano en la danza escénica.
Rubén Monasterios, en tanto que crítico de danza y psicólogo social, vio en La luna y los hijos que tenía un intento de síntesis y de reformulación de algunos elementos de la cultura autóctona nacional. “Resulta imposible no reconocer su importancia, principalmente por su carácter de respuesta a uno de los problemas que confronta todo creador en contextos culturales como el nuestro, sin tradición coreográfica definida y en transición entre el micro universo parroquial y el macro universo cosmopolita”.
Con motivo de la presentación de la obra en Francia, Le Figaro de París reseñó con una mirada periférica: “Es una especie de fresco de inspiración suramericana, vivo, lleno de humor, sin pretensiones y pautado como un mecanismo de relojería”.
En La luna y los hijos que tenía, actualmente en el repertorio del Ballet Teresa Carreño, Vicente Nebreda indagó sobre lo que sentía le era propio. Lo expresó desde un punto de vista que causó diatriba, otorgándole las características de su reconocida visión estética que lo hizo universal.

lunes, 18 de mayo de 2015

Elogio de los perros y del error... Rafael Muci-Mendoza

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Elogio de los perros y del error...

Rafael Muci-Mendoza



Ladran Sancho, señal de que son perros...



Tanto hemos oído o leído sobre supuestas verdades que no se ajustan a la
realidad, reiterados errores repetidos, celebrados y comentados sin
sonrojo... pero que se siguen repitiendo y repitiendo como un eco. Epónimos
de enfermedades en las cuales el supuesto descriptor no es el verdadero sino
que otro, primariamente hizo el recuento; citas de frases famosas que nunca
fueron pronunciadas por los supuestos protagonistas de ellas o testimonios
de figurones que fueron tergiversados. Vivimos en tiempos de yerro
irresponsable y repetido, la ignorancia nos acogota al punto de que
podríamos decir con Jouvert: ¨La mediocridad es excelente en los ojos de los
mediocres¨.

Veamos algunos ejemplos que tratan de explicar este aserto:

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·        ¨Ladran, Sancho, señal que cabalgamos¨ (sic, por ¨Ladran, Sancho,
señal de que cabalgamos¨). Esta frase frecuentemente atribuida al Don
Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, no aparece en ninguna parte del
famoso libro. Se cree que podría ser una forma evolucionada de un proverbio
árabe: ¨Los perros ladran, la caravana pasa¨, o como piensa Ortega Morán, se
origina en el Poema Labrador de Goethe (1808):¨Pero sus estridentes ladridos
/ sólo son señal de que cabalgamos¨. Por error, hacia la primera mitad del
siglo XX se adicionó el nombre de Sancho. Duda no cabe que la disidencia
venezolana, que no ha podido ser destruida en más de tres lustros, origina
aullidos, gruñidos, bramidos y ronquidos entre quienes han asaltado y
arruinado el país.



·        ¨Elementary, my dear Watson¨: ¨Elemental mi querido Watson¨, es en
forma casi unánime frecuentemente atribuido a mi amado personaje, el
detective aficionado Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle: un verdadero
profesor de medicina según enseño a mis alumnos, pues concibió un
virtuosismo ¨diagnóstico¨ en el que apegado a la realidad, partía de la
observación de hechos insignificantes que al través de una argumentación
sencilla, diáfana e impecable, al igual que un clínico práctico, le conducía
a sorprendentes inducciones y deducciones y al exitoso cierre del complejo
caso. Sin embargo, en sesenta publicaciones, 56 historias cortas y 4
novelas, la frase de marras no aparece... No obstante, sí vemos a Sherlock
diciendo, ¨Superficial, mi querido Watson¨ o ¨Elemental¨, ambos por
separado. En libros, películas e historietas posteriores de otros autores es
donde se leen las combinaciones, ¨Elemental, mi buen Watson¨ o ¨Elemental,
mi querido Watson¨. Pero es que mi ductor virtual ha sido tan importante que
hasta se le considera un personaje viviente e inmortal, y como tal ha dado
lugar a otras concepciones equivocadas: Nunca existió en la brumosa Londres
de entonces el 221b de Baker Street; Sherlock nunca utilizó la gorra de
cazador de venados (deerstalker) con que frecuentemente se le relaciona, y
el hecho de que tengamos asociada la imagen de Holmes fumando en una pipa
curvada es falsa y se le debe a William Gillette el actor que interpretó en
1899 por primera vez al famoso detective encima de un escenario de teatro.
Es como la revolución bolivariana, pura ficción, hombres menudos, para poco
y de nuevo cuño para reemplazar al paradigma del gentilhombre, al hombre
generoso, lleno y liso...



·        ¨Alejarnos de la realidad del país sería muy peligroso (...) La
guerra económica no es ningún discurso, ni es ninguna entelequia, es una
realidad objetiva el daño que algunos sectores desde afuera y desde adentro
quieren hacerle al pueblo de Venezuela para buscarle un punto de inflexión
en su moral y  para acabar con la revolución bolivariana¨, dice hace poco el
ministro de la defensa. Si no fuera discurso ni entelequia, ¿para qué
aclarar...? El sector que ha declarado la guerra al pueblo venezolano ha
sido el régimen mismo que ha regalado la soberanía patria, y el grupo que
ciegamente le acompaña que se lo ha permitido. La inflación que sobrepasa el
100%, el valor del bolívar negro que remota los 300, las endemias y
epidemias emergentes y reemergentes desatadas y sin control, el estado de la
red hospitalaria, el paludismo en cotas que hacen revolcarse al Maestro
Gabaldón en su tumba, y la enfermedad de Chagas ya presente a nivel urbano
-Caracas, entre ellas-, las descomunales colas bajo un tórrido sol robando a
la gente el tiempo para construir una nación a que la improvisación e
ineptitud -por qué no decir perversidad- les obliga, donde no hay piedad con
ancianos ni discapacitados, ni  con las madres con sus hijos a cuesta ni
embarazadas que darán a luz criaturas de bajo peso y cerebro pequeño por
desnutrición y para colmo sin libertad. Hablan y hablan, gesticulan y
señalan mientras el lenguaje corporal les denuncia recordando la cita de
Alexander Pope (1688-1744): ¨Ocurre con la gente de mente pequeña lo mismo
que con las botellas de cuello estrecho. Cuanto menos contiene, más ruido
hacen al vaciarlas¨.

Sir William Osler (1849-1919), patólogo, clínico, educador, bibliófilo,
historiador y escritor del Hospital Johns Hopkins de Baltimore, llamado
¨Padre de la moderna medicina¨ y el Hipócrates Norteamericano, decía lo que
podría aplicarse a la Venezuela de nuestro tiempo: ¨El enemigo más peligroso
que tenemos que combatir no es la carencia de conocimientos, es la apatía,
el desinterés, es la indiferencia de cualquier causa¨ y ¨Mientras mayor la
ignorancia, mayor será el dogmatismo¨.



Según la frecuentemente comentada leyenda española cuya veracidad no
descansa en ninguna documentación, al salir de Granada camino de su exilio
en las Alpujarras y cuando coronaba un collado, Boabdil, último sultán de
Granada -llamado como el nuestro, el desdichado -, volvió la cabeza para ver
su ciudad por última vez y lloró, escuchando la recriminación de su madre la
sultana Aixa: ¨Llora como una mujer lo que no supiste defender como hombre¨.
¿Irá a llorar esta gente mirando en derredor su propio daño?



Para leerme pueden seguir estos enlaces o copiarlos en la barra del
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jueves, 14 de mayo de 2015

Francisco: 'La música une las almas y nos une con el Señor' El Papa recibe a los organizadores del concierto para los pobres, que se celebra este jueves en el Vaticano

Concierto de Música Sacra en la Basílica de San Ignacio / Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)

Concierto de Música Sacra en la Basílica de San Ignacio / 
Foto: Daniel Ibáñez (ACI Prensa)

Vatican City,  (ZENIT.orgStaff Reporter 

“Será un concierto para sembrar alegría, no una alegría divertida de un momento, no: la semilla permanecerá ahí en las almas de todos y nos hará bien a todos”. Son palabras del santo padre Francisco, al recibir esta mañana a los organizadores y patrocinadores del “Concierto para los Pobres”, que se celebra este jueves en el Aula Pablo VI del Vaticano. El encuentro ha tenido lugar antes de la audiencia general y en un sala junto al lugar donde se celebrará el concierto.
El concierto ha sido organizado para apoyar las obras de caridad del papa Francisco y está patrocinado por la Limosnería Apostólica, por el Pontificio Consejo de la Cultura, por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización y la Fundación San Mateo en memoria del cardenal Van Thuân.
Por su parte, el Papa les ha dado las gracias por lo que “han hecho, hacéis y haréis” por este concierto que “nos une”. Así, ha reconocido que “la música tiene la capacidad de unir las almas y de unirnos con el Señor, siempre nos lleva… es horizontal y también vertical, va a lo alto, y nos libera de las angustias”. También la música triste --ha añadido--, pensemos a esos adagios tristes, también nos ayuda en los momentos de dificultad.
Además, el Pontífice ha asegurado que “nos hará bien a todos un poco de espíritu en los asuntos materiales, que siempre nos rodean y nos abajan, nos quitan la alegría”.        
Y como creyentes --ha asegurado-- tenemos la alegría de un Padre que nos ama a todos y la alegría de la hermandad entre todos. Asimismo, Francisco ha indicado a los presentes que “esta alegría” la siembra ahora con este concierto.                     

martes, 12 de mayo de 2015

Compositores e intérpretes, incluso de generaciones posteriores, aprovecharon su obra para que no pasara inadvertido el horror que vivió la humanidad entre los años 1939 y 1945, un período en el que murieron más de 40 millones de personas

La música también fue un eco de la Segunda Guerra Mundial

John Lennon / EFE
John Lennon / EFE
Compositores e intérpretes, incluso de generaciones posteriores, aprovecharon su obra para que no pasara inadvertido el horror que vivió la humanidad entre los años 1939 y 1945, un período en el que murieron más de 40 millones de personas 

En 1945 Kitty Kallen fue una de las voces del regreso. Fue ella quien cantó ese elogio al reencuentro llamado “It's Been a Long, Long Time”, una canción compuesta por Harry James alusiva a la espera del ser amado, combatiente al otro lado del océano durante la Segunda Guerra Mundial.
El viernes se cumplieron 70 años del fin del conflicto bélico en Europa, ocurrido con la rendición de la Alemania nazi. Fueron tiempos oscuros que registran todos los libros de historia, pero también acordes y melodías. Temas que en un momento buscaban alentar a militares y pueblos de ambos lados, que después tenían la intención de aliviar las penas, manifestar el terror vivido o simplemente expresar el añoro por lo perdido.
Fueron años en los que los decibeles de las alarmas que anunciaban bombardeos eran una señal inminente de muerte. La angustia y el miedo por la aniquilación marcaron no solo a una generación, sino a las siguientes que crecieron aun con los vestigios de un continente en ruinas que buscaba recuperarse del discurso envilecido que derivó en millones de desaparecidos.

La música no tuvo un papel ingenuo durante el enfrentamiento. En Alemania se exaltaron compositores como Richard Wagner por considerarlo cónsono con el ideario impulsado por Adolfo Hitler. Pero también hubo canciones prohibidas. En el este, los soviéticos tuvieron como banda sonora temas como “Dark Is The Night” compuesto por Nikita Bogoslovsky, “The Sacred War” con letra de Vasily Lebedev-Kumach y “Katyusha” de Matvei Blanter y Mikhail Isakovsky, que habla de las esperanzas que abriga una mujer de reencontrarse con su amor, que lucha en el frente.
La resistencia francesa halló inspiración en “Le Chant des Partisans” y los italianos encontraron valor ante el avance del fascismo en “Bella Ciao”. En Estados Unidos, la canción “In the Mood” de Glenn Miller –también militar– acompañó a las tropas en el campo de batalla. 
Sin embargo, hubo una obra con la que soldados de ambos bandos se sintieron identificados: “Lili Marleen” del alemán Norbert Schultze. Habla del deseo de volver a ver a aquella persona añorada. La ensayista española Rosa Sala Rose considera que la pieza “fue tan solo un medio que les permitió reconectar con su  individualidad y sus sentimientos en un entorno de masas brutalmente deshumanizado”, como indica en el prefacio de su libro Lili Marleen, canción de amor y muerte. Incluso, llegó a ser cantada en inglés y otros idiomas.
Juan Carlos Ballesta, periodista editor de la revista Ladosis, señala que el enfrentamiento bélico tuvo otras consecuencias para el mercado musical. “No solo marcó en lo emocional. Paradójicamente, durante el conflicto la industria del entretenimiento estadounidense se volvió dominante, así que la mayoría de la música que se empezó a escuchar provenía de ese país. Eso fue determinante en la cultura popular".
Después de la guerra. Manolo Bellon, escritor colombiano especializado en música, recuerda que la generación nacida durante o pocos años después del conflicto vivió además con el temor de que Estados Unidos o la Unión Soviética, las potencias vencedoras, fueran los responsables del lanzamiento de una bomba atómica. “Tenemos el estigma de ese fenómeno. Las generaciones anteriores no fueron tan fatalistas. Eso afectó la forma en la que se empezó a crear en el arte”, dice el escritor de 66 años de edad, autor de libro El ABC del rock.
Uno de los ejemplos más notorios en la música popular de la segunda mitad del siglo XX es Roger Waters, cuyo padre fue un soldado que murió en la guerra. El fundador de Pink Floyd compuso varios temas en los que es evidente la memoria de una Inglaterra afectada por el asedio nazi. En el disco The Wall, así como en la película basada en el álbum que se estrenó en 1982, se puede constatar en piezas como “Mother”, “Goodbye Blue Sky” y “Vera”. Esta última es incluso un homenaje a la inglesa Vera Lynn, intérprete de “We'll Meet Again”, una frase cargada de esperanza para quienes se separaban a causa del conflicto.
“Esta generación, llamada baby boomers, vivió muy de cerca la guerra, especialmente los británicos. Sabían lo que eran las alarmas, ir a un refugio antibombas y no tener plata para comprar alimento”, agrega el también locutor.
Los conflictos no cesaron, mucho menos la música
El escritor Manolo Bellon destaca el hecho de que pocos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial comenzó la tensión por la Guerra Fría, con sus consecuencias en Corea y Vietnam. “Son hechos que tienen suma importancia para la música porque surge la canción pacifista”, dice.
Asegura que fue un momento en el que la música pop y rock se vio desprovista de los cánones tradicionales de la composición. "Los autores empiezan a entender que hay nuevas preocupaciones en la juventud, el temor de que esta vaina se iba a acabar por una bomba”.
Juan Carlos Ballesta menciona como primordial la influencia que tuvo la Segunda Guerra Mundial en agrupaciones como Pink Floyd, pero destaca también a compositores como Bob Dylan y John Lennon, especialmente en los años sesenta y setenta.
Dylan es autor del clásico “The Times They Are a-Changin” y también de “With God On Our Side”, una enumeración reflexiva de momentos bélicos importantes, su horror y la manipulación social. Es conocido también el activismo pacifista del Beatle. Una muestra: “Imagine”.
El dato
Fue el 8 de mayo de 1945 cuando los aliados que combatieron a la Alemania nazi celebraron la rendición del Tercer Reich. Más de 40 millones de personas murieron en los enfrentamientos en los que participaron países como Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Polonia y la URSS. En Asia, Japón se rindió en agosto de ese año.

sábado, 9 de mayo de 2015

Elogio del absceso... Rafael Muci-Mendoza


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Elogio del absceso...

Rafael Muci-Mendoza



La amebiasis, una enfermedad indigna de países de indigna salubridad, la
indigna corrupción de un gobierno indigno...



Ciudadano de cuarta -tan abundosos como son en el hogaño-, jipato, con
manchas hidrosolubles doquier producto de la falta crónica de un baño de
cuerpo presente, MI paciente llega al hospital con sus dos manos adosadas al
costado, a su hipocondrio derecho como queriendo ¨sostener¨ su hígado; es el
caminar lento, pesado y adolorido de un guiñapo humano con severo compromiso
de su estado general, envejecido en días, con apenas fuerzas para sostenerse
y apuntalado por una viejecita cundida de arrugas, vencida por los años,
doblada en el centro como un bizcocho de butaque... Seguro que es su buena
madre, la única, esa tan misericordiosa y buena para quien ni su peso ni su
hediondez importan, ¡Dios bendiga a todas las madres...! ¡Dios bendiga a la
Madre Patria!  Vienen desde lejísimo y en su largo trajinar no ha suscitado
la compasión de nadie, ha sido muchas veces ¨peloteado¨ -simplemente, ¨!no
hay camas, no hay lugar!¨, y es porque nos hemos endurecido y vivimos para
nosotros mismos: el materialismo y el hedonismo han desfigurado nuestro
humano rostro tornándolo frío, amímico e insensible. Una fiebre prolongada
en ganchos con escalofríos cuando el día declina acompaña su transitar, y la
eversión de sus párpados inferiores atestiguan la palidez de su anemia
crónica. Tan adolorido como está, no pudiendo ni respirar porque cada
inspiración en un lanzazo, se deja colocar en la cama acatando la posición
en que le dejaron. El hígado se le ha agrandado y es enorme, a al adosar el
estetoscopio sobre su superficie los ruidos cardíacos se escuchan nítidos, y
la suave percusión con el puño sobre su hipocondrio le hace brincar de
dolor. ¨¡Disculpe amigo, era necesario!¨ -le aseguro- y el asienta con
resignación franciscana... El resalto  inducido por la puño-percusión es
indicativo, como en el pasado, de que es casi seguro que le aqueja el infame
absceso tropical amebiano del lóbulo derecho del hígado, la llamada en
tiempos de Razetti y Acosta Ortiz, "la hepatitis supurada de origen
disentérico de los países cálidos " (una acumulación de pus en una cavidad
anómala formada por la desintegración del tejido noble del hígado por la
Amoeba hystolítica). La injusticia social aún campea a pesar de los
ofrecimientos del malandraje en el alto gobierno. La amebiasis, una
enfermedad indigna de países de indigna salubridad, la indigna corrupción de
un gobierno indigno...







(1). Doctor Pablo Acosta Ortiz, ¨el príncipe de la cirugía¨ [Barquisimeto
(Edo. Lara) 21.3.1864 - París, 13.2.1914]. (2 y 3). Absceso hepático
amebiano por ecosonograma y tomografía computarizada abdominales *. (4).
Drenaje del ¨pus chocolate¨ por punción en el Hospital Vargas de Caracas
(1970), ¿esperanza de un futuro mejor...?

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Internistas en ciernes como éramos, mis compañeros y yo, desposeídos de la
toda la parafernalia que la tecnología nos brinda hoy día, empleábamos sin
embargo el intelecto, y con eficiencia ciertas técnicas cruentas:
intentábamos localizarlo y al mismo tiempo evacuarlo mediante una punción
hepática. Al efecto, empleábamos una larga aguja de cerca de 15 cm de
longitud y de calibre 16 G. Un botón de anestesia local en el costado
derecho, en el espacio entre dos costillas a la altura del 7º espacio
intercostal, procurando no molestar al paquete vásculonervioso pegado al
borde inferior de la costilla, iniciaba el procedimiento. A ciegas,
introducíamos aquella gruesa aguja, una y otra vez, la cual retirábamos a
medias para redirigir el ángulo de la búsqueda hacia la parte superior,
mientras aspirábamos esperando encontrar el pus. ¡Eureka...! Alcanzábamos la
cavidad del absceso y podíamos drenar entre medio y un litro de ¨pus
chocolate¨... El milagro sobrevenía casi de inmediato; deslastrado de aquel
pus tóxico, espeso y fétido, el paciente comenzaba a mejorar y al siguiente
día recuperaba un buen semblante, la sonrisa que da la bienvenida a la vida
había desplazado al rictus doloroso que olfatea la muerte, la fiebre casi
siempre desaparecía en crisis (bruscamente) y menos frecuente en lisis
(lentamente), y eufórico, el paciente pedía comida... Uno de esos renaceres
vitales que de vez en cuando hacen la vida del médico menos dura, más
justificada y más esperanzada.



El mal había sido drenado, y con el auxilio de la vis medicatrix naturæ o
tendencia reparadora innata al cuerpo de los antiguos griegos, contábamos
para alcanzar la mejoría y la curación que siempre nos recompensaba porque
nos demostraba que todavía éramos útiles... Hoy día, con un ecosonograma es
mucho más fácil detectarlo, y la recompensa de la sonrisa del paciente es la
misma, pero el vencer la enfermedad descubriendo al monstruo en su
madriguera mediante el dominio de la clínica, fue inigualable para los de
nuestra generación. Cuántas historias como esta yacen olvidadas en las salas
de nuestros hospitales que cuentan de triunfos en pequeño sobre la
enfermedad y sus desgracias... Así es la vida del médico de hospital,
profesor universitario o no, hoy día despreciado y denigrado, con sueldos
que no alcanzan al de una doméstica...  ¡Es que la maldad de nuestros
gobernantes es demasiado grande!; peor aún !Es como que nos está gustando
que nos humillen...!



Por la toxicidad sistémica de su contenido, los abscesos purulentos,
doquiera se encuentren arrochelados, claman por su inmediata evacuación...
¡Cuán parecido con MI patria, Venezuela! Llena de bolsas virulentas
representadas por gobernantes e instituciones, encabezadas por el ilegítimo
y extranjero presidente dueño del poder omnímodo, siguiéndole el ¨poder
moral¨ ayuno de moral y valores trascendentes, y las bandas delictivas, allí
mismo arrimadas al poder, que muestran sus abscesos y pústulas saniosas que
reclaman un afilado bisturí que escindiendo la carne viva, deje salir la
pudrición y la maldad y nos reponga a tiempos mejores y más optimistas...

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He sido un clínico ¨de nación¨ desde que me asomé jojoto y temeroso a la
complejidad del hombre enfermo intentando su comprensión con ciencia,
técnica y humanitarismo -empresa para mucho más de una vida-.  MI país es la
parodia de una pústula abscedada a punto de reviente; he hecho lo que he
podido desde mi puesto de médico de hospital, pero nadie oye, casi todos
miran a otro lado y las verdades parece que no hay que repetirlas una y otra
vez so pena de incitar la ira de los poderosos. Hay que extirpar el mal de
raíz para que sobrevenga la inmediata mejoría, cunda el ánimo, se erradique
el hábito limosnero del pueblo, desaparezca el uniforme rojo que degrada, la
asistencia obligatoria a las marchas, la flojera colectiva inducida, el
rancho inmundo, la delincuencia desatada, la irredenta ignorancia, la
enfermedad sin reducto, el crecimiento de la pobreza, la mortalidad materna
e infantil en ascenso, el embarazo en adolescentes como expresión del ¨qué
c..... nos importa¨ y el escupitajo socialista: la prostitución de niñas, la
seguidilla de jóvenes que intentan salir del país aunque haya que saltar por
la borda e irse nadando, savia elaborada en nuestras instituciones
universitarias que aún heridas de muerte son capaces de dar lustre a tanto
joven que toca sus puertas...



Cuán dolorosa situación presenciar sin inmutarnos la desintegración de un
hermoso país, MI país, nuestro país; ¿cuándo reventaremos de hartura,
indignación y asco...? ¿Cuándo pediremos voz en cuello y todos al unísono
que el presidente y sus abscesos periféricos renuncien...?



Se lee en Inferno de Dan Brown, ¨El sacrificio selectivo es el orden natural
de Dios. Pregúntate, ¿qué siguió a la peste negra? Todos sabemos la
respuesta. El Renacimiento. Un renacer. Siempre ha sido así, a la muerte le
sigue el nacimiento. Para alcanzar el paraíso, el hombre debe pasar por el
infierno. Eso es lo que nos enseñó el Maestro...¨.




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