A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Venezuela se queda atrás en la lucha contra el cambio climático

Venezuela se queda atrás en la lucha contra el cambio climático

Piden la restitución y modernización del Ministerio del Ambiente

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Las aves son de las que más sufren los efectos del cambio climático ARCHIVO
GABRIEL BARRETO |  EL UNIVERSAL
lunes 24 de noviembre de 2014  12:00 AM
Días atrás, China y Estados Unidos lograron un acuerdo histórico para luchar contra el cambio climático, que incluirá recortes en sus emisiones de gases de efecto invernadero que esperan sirva de ejemplo internacionalmente.

Mientras estas dos grandes potencias llegan a un acuerdo, en Venezuela se retrocede en la lucha contra el cambio climático con la eliminación del Ministerio del Ambiente. Así lo denunciaron diferentes grupos ambientalistas presentes en el foro ¿A dónde va el ambiente en Venezuela?, llevado a cabo el pasado miércoles 5 de noviembre en Caracas.

En el encuentro los ambientalistas solicitaron la derogación del Decreto 1227, que suprime el Ministerio del Ambiente y crea el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo; y abogan por una institución que se restituya, se renueve, se fortalezca y logre convocar el consenso de toda la ciudadanía en torno a un tema que no puede ser politizado.

En el país existen graves problemas como el deterioro del ecosistema, la destrucción de cuencas, la contaminación y la pérdida de bosques y de territorios en los parques nacionales, argumentaron los ponentes.

El ex ministro de Ambiente Arnoldo Gabaldón hizo un breve recuento de lo que significó para el país haber sido líder en política ambiental, tanto en la creación del ministerio como en el diseño de leyes y la capacitación de personal en las distintas áreas, aunque reconoció que se cometieron errores, ya que no se permitía la participación ciudadana.

Además destacó que el carácter pionero del organismo dejaba muy bien parado el prestigio profesional y científico de los venezolanos: "Había motivos para que nos sintiésemos alegre, ahora estamos tristes porque asistimos al funeral de ese ministerio", dijo Gabaldón.

Por último expresó que la historia sería muy dura con quienes eliminaron el ministerio y que los presentes al evento se llevarían la idea de cómo debería ser el ministerio del ambiente del futuro, una vez que se conforme nuevamente.

Por su parte, Fredery Calderón, director de la organización Por la Caracas Posible, denunció la destitucionalización y desprofesionalización del país. "Dentro del ministerio fueron colocando personal que ni remotamente idea tenía del cargo, fueron acabando con la carrera administrativa y la función pública en un ministerio tan técnico como el del ambiente", afirmó.

La eliminación del ministerio no es fortuita, se trata de una política pública de manejar los temas sensibles desde una caja negra con la discrecionalidad que el gobierno desea, puntualizó Calderón.

"Este es el gobierno más capitalista que ha tenido la ciudad, es el que menos ha invertido en infraestructura y transporte público, además de la improvisación al momento de construir complejos urbanístico. Por otra parte, el Presidente realiza una cadena nacional para la entrega de vehículos, sumado a esto es el gobierno donde más permisos se han otorgado para la construcción de centros comerciales en la ciudad de Caracas, deforestando y acabando con lo que fuese", expresó.

"Tampoco se han hecho estudios acerca de la calidad ambiental. Y es en este gobierno en el que a algunos ministros se le ha pasado por la cabeza construir casas en el Ávila. Entonces dígame si este gobierno es ambientalista, preguntó Calderón a la audiencia.

Para culminar su intervención dijo que la "sociedad civil debe organizarse. Necesitamos una generación de relevo en la lucha ambiental verdadera". Agregó que era necesario despolitizar el tema y tener una agenda común en todo el país.

Mientras que Alejandro Alvarez, representante de la Red Ara, recalcó la urgencia de la participación ciudadana y de la inclusión del ambiente en el diseño de políticas públicas. También hizo un llamado al diálogo, consenso, corresponsabilidad, trabajo, educación permanente y una gestión ambiental eficaz.

El llamado final fue a insistir en acciones contundentes y firmes que restituyan el Ministerio del Ambiente y lo conviertan en una institución fortalecida que desempeñe cabalmente su rol de garante del patrimonio natural y de los derechos ambientales de los ciudadanos, que actúe de manera responsable frente a desafíos mundiales como el cambio climático.

Precop Social 

La causa estructural de la crisis climática mundial radica en sistemas políticos y económicos basados en patrones de producción y consumo insostenibles concluyó la Cumbre de Movimientos Sociales sobre Cambio Climático, PreCop Social, que finalizó el pasado 7 de noviembre en Nueva Esparta.

Según la agencia AVN el documento final del evento, manifiesta la necesidad de promover estrategias que garanticen el diálogo entre los movimientos sociales y trabajadores y los gobiernos, para asegurar de ese modo "la transición justa a un nuevo modelo económico sustentable que responda a la problemática del Cambio Climático" que afecta al mundo.

La fecunda naturaleza de nuestro suelo sedujo el ánimo del sabio alemán, quien escudriñó en los tesoros de este Nuevo Mundo, describiéndolos minuciosamente en sus “Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”. Sus textos bien podrían considerarse como un poema científico pues nadie supo como él mostrar e interpretar el prodigio de nuestras tierras

Viaje al país de Humboldt

Alexander Von Humboldt
Alexander Von Humboldt
La fecunda naturaleza de nuestro suelo sedujo el ánimo del sabio alemán, quien escudriñó en los tesoros de este Nuevo Mundo, describiéndolos minuciosamente en sus “Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”. Sus textos bien podrían considerarse como un poema científico pues nadie supo como él mostrar e interpretar el prodigio de nuestras tierras

Quiso el destino, o los silenciosos mandatos de las constelaciones, que por segunda vez España atendiera a los designios de convertirse en el imperio animador de aventuras descubridoras en el Nuevo Mundo. Primero fue la insistencia del genovés, unida a las ansias expansionistas del reino de Isabel La Católica. Luego, el azar y los buenos oficios de un burócrata de la Corte de su Majestad Católica en Aranjuez –Don Mariano Luis de Urquijo–, quien por recomendación del Embajador de Sajonia consiguió del Rey el pasaporte y amplio permiso que le concedieran al barón Alejandro de Humboldt, la libertad de invertir la mitad de su noble fortuna y su dedicación intelectual en una de la empresas científicas más vastas y reveladoras del siglo XIX: redescubrir con la mirada del sabio a la América de Colón, recorrerla con su carga de instrumentos de física y geodesia, observarla, medirla, inventariarla y escribir entonces los trece tomos de su obra Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente (1), publicada originalmente en francés en 1816.
No eran las Islas Canarias ni las costas de Cumaná los primeros puertos escritos en su bitácora imaginaria plena de los relatos de viajes de Byron, Wallis, Cook por los mares del sur y el exotismo del oriente. Humboldt solo sabía, a los 21 años, que lo que había aprendido de Willdenow, el profesor de botánica; Fischer, el matemático; Loffler, el filólogo; Engel, el filósofo, Koblanck y Kunth allá cerca de Berlín, en el castillo de Tegel, debía experimentarse in situ, en algún extremo de los mapas geográficos del mundo de 1798, lejos de Europa, donde el cielo ostenta estrellas desconocidas y la Cruz del Sur se inclina intensamente al entrar en el equinoccio.
El último genio de las ideas de la ilustración, que entendía el concepto universal del conocimiento, el alumno del geólogo Werner, el amigo de Goethe y de Schiller, se embarcó en la corbeta Pizarro en diciembre de 1798 como último recurso para darle la espalda al viejo continente. Napoleón le había mezquinado su expedición a Egipto y el Nilo, y razones políticas impidieron la travesía junto con el Capitán Baudin. El buque sueco que lo llevaría a Argelia y Túnez nunca llegó al puerto y fue entonces cuando cobraron fuerza los argumentos de su amigo y compañero Aimé Bonpland para viajar a España camino a Esmirna. Pero en su brújula no aparecía el Asia Menor sino las costas de Tenerife rumbo a Cuba y México.
El equinoccio como destino
El azar se encargaría de retenerlo en las aguas frente a la Nueva Andalucía donde estudiaría las corrientes equinocciales y tomaría la temperatura de su excepcional tibieza. “La resolución que tomamos del 14 al 15 de julio tuvo una influencia feliz en la dirección de nuestros viajes. En lugar de algunas semanas nosotros residimos un año entero en la Tierra Firme; sin la enfermedad que reinó a bordo del Pizarro, no hubiéramos jamás penetrado el Orinoco, el Casiquiare y hasta los límites de las posesiones portuguesas del Río Negro”. Nueve de los trece tomos de la versión francesa original de Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente están dedicados a la exhaustiva expedición de Humboldt por la geografía venezolana que le sirvió de escenario para experimentar toda su sabiduría ecuménica y ensayar su nueva disciplina científica a la que quiso llamar “la física del mundo” o “la teoría de la tierra”.
Bastó que Alejandro de Humboldt pusiera un pie en Tierra Firme y atravesara la extensa llanura del Salado, que conduce hasta Cumaná, para que una nueva lucha animara su espíritu. El racional estudiante de anatomía y alumno sobresaliente de la Universidad de Frankfurt claudicaba ante los deslumbrantes anuncios del “carácter prominente de la naturaleza en las regiones ecuatoriales”. Así, Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente es el más extenso y riguroso relato de la geografía física donde la exactitud de las mediciones barométricas y de las longitudes calculadas con un cronómetro del señor Luis Berthoud, No. 27, conviven con las más emocionadas descripciones de la naturaleza y de las costumbres de la América meridional. Se detiene Humboldt a mirar y describir en su vasto viaje escrito la primera planta que recogió en el continente de la América: la Avicennia tomentosa; también en “la transparencia del aire en los bordes del volcán Pichincha”, o en los colores de los pájaros, los peces y los cangrejos... “Hasta este momento discurrimos como enloquecidos: en los tres primeros días no hemos podido determinar nada, pues desechamos siempre un objeto para apoderarnos de otro. Bonpland asegura que perderá la cabeza si no cesan pronto las maravillas”, escribe a su hermano Guillermo apenas abandonó la corbeta Pizarro.
Exactitud y emoción
Trece tomos de inventario y deducciones, de relatos e impresiones entretejen una escritura que alcanza el equilibrio entre la exactitud científica del hombre agobiado de instrumentos, la intuición poética y el testimonio de su asombro. La última intención de Humboldt era escribir una relación histórica de su recorrido por los caminos del Almirante emprendidos trescientos años atrás. Sabía que allí estaba la debilidad de numerosas obras que sucumbieron ante cualquier exigencia científica (Humboldt desestimaba incluso aquellas de los primeros misioneros, como la del padre Manuel Román, quien en 1744 avizoró la existencia del Brazo Casiquiare; y de los jesuitas Salvador Gilij y José Gumilla llamándolas “cuentos de frailes”). Pero tuvo que sacrificar –oigamos su propia sentencia– “la extremada repugnancia de escribir la relación de mi viaje” y admitir que “es a él (al viajero) a quien deseamos ver sin cesar en contacto con los objetos que le rodean, y nos interesa tanto más su relación cuanto mejor esparcida está una coloración local en la descripción del paisaje y de los que lo habitan”.
Recordó las obras de Américo Vespucci, Fernando Colón, Geraldín, de Oviedo y de Pedro Mártir de Anglería donde el imaginario y la afición por lo maravilloso imitan los patrones mitológicos de la antigüedad clásica.
Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente es así la reconquista de la ingenuidad de los primeros cronistas y el triunfo de una laboriosa investigación que trascendió la naturaleza dividida en cada una de las parcelas del conocimiento humano para ir en busca de un género nuevo que conjugara todas las disciplinas científicas y logrando “el encadenamiento de los hechos”.
Si la Tierra Firme fue para Humboldt el reservorio de las seis mil plantas y semillas que enriquecieron los jardines botánicos del viejo continente, el paisaje nocturno donde observó las constelaciones y midió el temperamento de los vientos; averiguó el hábitat de las especies animales que, como el Temblador, asombraron a los zoólogos y entomólogos de la Europa enciclopédica urgida de una actualizada y rigurosa obra científica sobre el Nuevo Mundo; para este lado del Atlántico, el itinerario del sabio berlinés por la Provincia de Venezuela y sus otros destinos americanos, sus deducciones y hallazgos, se convirtieron en la referencia esencial para quien quisiera renovar sus huellas, comprobar sus hipótesis (como la unión del Orinoco con el Amazonas a través del Río Negro y el Brazo Casiquiare), y comprender las leyes internas de la subyugante naturaleza de una región del mundo. El azar quiso que Humboldt hiciera del equinoccio un lugar donde reina ese frágil entendimiento del hombre con la tierra.

(1) Monte Avila Editores. Caracas, 1991. Tomos I, II, III, IV, V

Ruta hacia el sur
Casi nada ha cambiado en los confines del sur, sobre la espesura y humedad de la verde vastedad de Amazonas, desde que el barón Alejandro de Humboldt tuvo la ambiciosa fantasía de acercarse a la extremidad equinoccial de la Tierra Firme para acabar con el desvelo que le causaban las elucubraciones del padre Román y las inconclusas tareas del infortunado Loefling, muerto demasiado pronto en las playas aledañas a las Misiones del Caroní.
Nada ha inmutado las piedras tiznadas de Atures, donde se detuvo el sabio a averiguar la extraña riqueza mineral de su lúgubre y calurosa apariencia, y la peña del Culimacari sigue invocando el beso prohibido de los hermanos, inmóviles, pétreos, cerca del cerro Yapacana que hoy carcomen los mineros del oficio tentado por el destello del cochano. Tampoco ha amainado el encrespamiento del Orinoco en los raudales profusamente descritos por el sabio, ni su transparencia en las cercanías de Esmeralda. Ni se ha atenuado la oscuridad del Río Negro que conduce hacia el final de Venezuela y anuncia el vecinazgo de las antiguas posesiones portuguesas en la Tierra Firme.
Su deseo de develar el misterio de los contradictorios vaivenes de las aguas del Casiquiare le hizo soportar “el tormento de los mosquitos” y constatar la insistente soledad de sus vastedades. “Sólo en el cielo se puede leer dónde está uno sobre la tierra” escribiría en su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente. Y Solano, aquel destino de misioneros, caucheros y colonos, sigue siendo hoy, como ayer, el espacio donde sobreviven restos de varias quimeras, sin que aún podamos navegar hacia el Amazonas pasando por las aguas tormentosas del Casiquiare.

El redescubrimiento de América
Por  Jesús Sanoja Hernández
En Humboldtianas, volumen que reúne artículos y crónicas de Arístides Rojas, recopilados y publicados por Eduardo Rohl, aparece la figura del barón en diferentes momentos y espacios, y acaso haya sido ese libro el mayor reconocimiento que entre nosotros se le haya hecho al “nuevo Colón”. Humboldt llegó a Caracas al finalizar el siglo XVIII y la abandonó al iniciarse el siglo XIX, cuando emprendió viaje hacia el Orinoco, vía los llanos, para, luego de tocar en San Carlos de Río Negro, seguir hasta la desembocadura del canal de Casiquiare en aquel tramo donde se comunica la cuenca amazónica con la del Orinoco. Fue exploración, no en busca de El Dorado, como las de los conquistadores y aventureros del siglo XVI, incluido Raleigh, sino de la verdad científica, en él no exenta de deleite estético.
De vuelta por la ruta fluvial llegó a Angostura el 13 de junio de 1800, y de allí continuó hacia Cumaná, por El Pao, Cachipo y Nueva Barcelona. Humboldt y Bonpland (en cuyas relaciones por cierto, Ibsen Martínez incursionó a través del recurso teatral) culminaron su expedición por donde la habían comenzado, por “la primogénita del Continente”. No conocieron, pues, el encuentro del gran río con el Caroní, ni mucho menos la maravilla deltaica que llevaba las aguas del Orinoco al mar.
La visión de Humboldt –y específicamente la de Venezuela– fue muy distinta a las de Gilij, Gumilla o Caulín, y no sólo por su formación científica, sino porque ya la literatura de viajes se había visto penetrada, en Europa, por el espíritu de investigación y el inventario tan propios del expansionismo de fines del XVIII y comienzos del XIX. Mary Louise Pratt, en su breve ensayo, “Humboldt y la reinvención de América” sostiene que “desde una perspectiva global, los viajes de Humboldt por América y sus escritos coinciden con una coyuntura particular de la expansión capitalista europea donde termina la fase marítima de la exploración y comienza la interior, tierra adentro”.
Hasta 1804, Humboldt y Bonpland estuvieron recorriendo territorios americanos. En 1805 el sabio alemán se encontró con un joven venezolano en París “a quien le abrió los ojos sobre las tareas que le esperaban en Sudamérica. La palabra independencia parecía flotar en el ambiente, y Humboldt opinaba que el futuro estaba ya maduro” (Christian Herner).
Bolívar no desoyó la advertencia y mientras Humboldt escribía incansablemente los volúmenes del Viaje..., él se preparaba para emprender, también incansablemente, la empresa liberadora. En la Angostura que el alemán había visitado en los días de la Gobernación de Inciarte, aquel Bolívar, diecinueve años después, pronunciaba el discurso que se constituiría en la pieza clave de su pensamiento político. El Orinoco devolvía su curso, mientras cerca del Caroní –el río por Humboldt no avisto– Piar había sellado con éxito la campaña de Guayana.
Fue Bolívar quien llamó a Humboldt el segundo descubridor del Nuevo Mundo. De este no sólo dejaría el mayor y más logrado de los documentos con su extensa relación científica, sino que guardaría cierta memoria para la ciudad avileña, a cuya cima (la Silla de Caracas) habían ascendido él y Bonpland el 2 de enero de 1800. Humboldt se conmovió cuando supo del terremoto que en la semana santa de 1812 asoló a la ciudad. Acosta Saignes debió explicar cierta vez por qué Humboldt aparecía en una pequeña colección dedicada a relatar vidas de “los más ilustres venezolanos”. Simplemente era un sabio universal y su Viaje... destacaba como “uno de los libros clásicos de la cultura venezolana”. ­¡Palabras inobjetables! Viajar con Humboldt (y Bonpland) es redescubrir, en el túnel del tiempo, a las regiones equinocciales, desde entonces materia de las ciencias más que de la crónica y la fábula.

*Publicado el 15 de febrero de 1998

Flor Pujol, presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC, alegó que el diputado que impulsó esa ley desconoce las labores que se realizan con las comunidades. Destacó que 30% de las investigaciones que se efectúan en el país vienen de ese organismo

Trabajadores del IVIC pedirán derecho a palabra en la Asamblea Nacional

Investigadores alegaron que quienes proponen la reforma de ley desconocen lo realizado en las comunidades e ignoran sus investigaciones

Las 2.000 personas que integran el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas rechazaron por unanimidad el proyecto de ley de 40 artículos que pretende cambiar el nombre del organismo y eliminar beneficios socioeconómicos de sus trabajadores. Sus próximas acciones serán pedir un derecho a palabra en la Asamblea Nacional.
El proyecto fue desarrollado por la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación del Poder Legislativo, y aprobado en primera discusión. El diputado Guido Ochoa, del Partido Socialista Unido de Venezuela, afirmó en su exposición: “No es la ciencia para regodearse en ella, sino la ciencia al servicio del pueblo, al servicio de la liberación, al servicio de la soberanía de nuestro país. Esos son los elementos fundamentales de la transformación del instituto”. Los investigadores refutaron estas palabras y resaltaron que 80% de sus trabajos son para mejorar la calidad de vida del venezolano.
Flor Pujol, presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC, alegó que el diputado que impulsó esa ley desconoce las labores que se realizan con las comunidades. Destacó que 30% de las investigaciones que se efectúan en el país vienen de ese organismo.
En el artículo 4 del proyecto de ley se cita: “En las actividades que involucren a comunidades, el instituto salvaguardará el hábitat, la salud integral, las organizaciones sociales y económicas, la cultura, usos y costumbres, y los valores. Se respetará la identidad, las lenguas y religiones, la cosmovisión, la espiritualidad, y los lugares sagrados y de culto. Igualmente respetara los derechos intelectuales colectivos de los conocimientos, tecnologías e innovaciones de todas las comunidades en pro de la pluriculturalidad y el intercambio de saberes, conforme a los principios constitucionales”.
Tecnología científica vs artesanal. Para Pujol este artículo se está cumpliendo a cabalidad dado que es la esencia del ente: “El IVIC le ha dado respuestas al país. Ha graduado a 400 estudiantes en doctorados y maestrías; de allí surgió Intevep. Nació desde la planta productora de derivados sanguíneos hasta los estudios para fortalecer la harina precocida que llega a las mesas de todos los venezolanos”.
En un comunicado los investigadores respondieron ante el desconocimiento de su trabajo con las comunidades: “Nadie duda del interés de la tecnología artesanal ni tampoco de que el Estado la promueva. Resulta ilusorio, sin embargo, pensar en los grandes problemas que la nación afronta en el siglo XXI –pleno de física, electrónica, informática, química, y otros– tengan soluciones artesanales. Resulta incomprensible que sea necesario destruir una institución científica de primera línea del país para promover la tecnología artesanal”.
Gina D'Suze, secretaria de la Asociación de Investigadores del IVIC, explicó que todos los trabajos que se realizan en el instituto involucran a las zonas aledañas y se tiene una escuela para que los niños de esas comunidades asistan, además de realizar charlas sobre enfermedades endémicas cuatro veces al año.
El IVIC ha logrado la implementación de mapas para las comunidades Mapoyo y Piaroa, en los estados Bolívar y Amazonas, que contribuyen a la defensa legal de sus tierras y ambiente, y planes de aprovechamientos sustentables de especies marinas; estudio sobre la vulnerabilidad, amenaza y riesgo de las cuencas hidrográficas y desarrollo de biopesticidas para el control de plagas en cultivos de guayaba, níspero y cacao.
A favor de la comunidad
* Desarrollo y mantenimiento de córneas para trasplantes
* Pruebas genéticas de paternidad
* Calibración de equipos radiológicos y rayos X
* Tratamiento de células madre para regeneración de huesos y cartílagos
* Estudios de tuberculosis y malaria
Las Cifras
30% de la ciencia hecha en Venezuela surge en el IVIC
400 egresados en doctorado y maestrías han salido de la institución
200 proyectos de investigación se llevan a cabo en este momento

ADIOS AL IVIC!!!...Ahora, la Asamblea Nacional, entre gallos y medianoche, aprueban en primera discusión de la Asamblea Nacional de Venezuela el 18.11.2014, disolver el IVIC, derogar todo su basamento legal y crear una institución nueva que pasará a llamarse Instituto Venezolano de Ciencia, Tecnología e Innovación (IVECIT), el cual será un Instituto Autónomo que haga que, "... la ciencia no estará encerrada en laboratorios, se permitirá que el pueblo y las comunidades construyan permanentemente elementos tecnológicos para la transformación del país. Con esta nueva Ley se democratizará toda la ciencia que se produzca, es la ciencia al servicio del pueblo, la liberación y soberanía de la patria." ¡Pura demagogia, puro populismo, pura ramplonería...!

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Elogio del investigador...

Rafael Muci-Mendoza

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Ha sido tan sencillo como quitarle un juguete a un niño..

.
No soy un investigador, sólo soy un clínico que admira el esfuerzo de ellos
porque mi pacientes y yo nos hemos beneficiado de aquellos que enclaustrados
en sus laboratorios, hacen de los frutos de sus mentes claras beneficios
para la humanidad, beneficios para la tierra venezolana y sus habitantes sin
importar color de la piel o bandera política. Corriendo el año 1955 y
cursando mi primer año de medicina, conocí los Altos de Pipe cuando éramos
llevados al flamante Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones
Cerebrales (IVNIC) a recibir el complemento práctico de nuestras clases de
Biofísica. Humberto Fernández-Morán (1924-1999), era su director; había
inventado el bisturí de diamante que conjuntamente al desarrollo del
microscopio electrónico y la introducción del concepto de la
crioultramicrotomía para preparar muy finos tejidos cerebrales para su
estudio contribuyó al desarrollo de la ciencia básica cerebral.  Había
escogido ese idílico paraje para construir e instalar el IVIC con la
contratación de 12 investigadores biomédicos y la instalación de un reactor
nuclear. En sus límpidos ambientes recibimos clases de alto nivel, por
primera vez vimos un microscopio electrónico y presenciamos cómo se tallaban
los famosos bisturíes de diamante; infortunadamente no se intentó entonces
crear lazos de unión con los investigadores locales que iniciaban sus
esfuerzos entre grandes estrecheces y dificultades.

Funcionó por cuatro años hasta la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez el
23 de enero de 1958. Entonces su nombre mutó y se llamó entonces Instituto
de Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) cuyo nombre ha infundido
respeto y elevada consideración en Venezuela y allende los mares. Para
entonces se constituyó una Comisión Interventora integrada por los doctores
Martín Vegas, Francisco De Venanzi y Félix Pifano quienes nombraron al
doctor Marcel Roche como su primer Director encargado. y luego permanente
entre 1959-1969. Desde entonces hasta la irrupción de la intolerancia, fue
una institución científica con calificados haberes, especialmente los
cerebros que ha albergado, enmarcada en los principios de libertad de
investigación y pensamiento. De su seno salieron mucho más de once mil
trabajos científicos bajo la autoría de siete mil autores incluyendo
investigadores del IVIC, colaboradores nacionales e internacionales.  En él
tiene su sede la Biblioteca Marcel Roche con cabida para 4.428 revistas
científicas impresas, muchas desde su primer volumen, todas hasta hace
algunos años, en permanente actualización, cuando sobrevino la asfixia que
imprimen sobre la inteligencia los regímenes totalitarios; un caso único es
la colección completa de los Philosophical Transactions of the Royal Academy
of Science, publicada en Londres desde 1665. La biblioteca tiene acceso a
11.341 revistas electrónicas y 106 bases de datos científicas, así como una
completísima colección de libros de consulta. En su seno se desarrolló y
patentó en 1989 la orimulsión para el uso rentable de crudos pesados de la
Franja del Orinoco.

Pero el cáncer de la injerencia política no tardó en dirigir su mirada hacia
el codiciado fruto del intelecto, pero no para apuntalarlo, mejorarlo y
hacerlo más grande, sino para empequeñecerlo y ponerlo en manos de gentuza
obsecuente al gobierno. Nunca como hoy fue más vergonzoso para la
intelectualidad venezolana ver la imagen de El Che Guevara a la entrada de
la Dirección. Ahora, la Asamblea Nacional, entre gallos y medianoche,
aprueban en primera discusión de la Asamblea Nacional de Venezuela el
18.11.2014, disolver el IVIC, derogar todo su basamento legal y crear una
institución nueva que pasará a llamarse Instituto Venezolano de Ciencia,
Tecnología e Innovación (IVECIT), el cual será un Instituto Autónomo que
haga que, "... la ciencia no estará encerrada en laboratorios, se permitirá
que el pueblo y las comunidades construyan permanentemente elementos
tecnológicos para la transformación del país.  Con esta nueva Ley se
democratizará toda la ciencia que se produzca, es la ciencia al servicio del
pueblo, la liberación y soberanía de la patria." ¡Pura demagogia, puro
populismo, pura ramplonería...!

Nunca fue más pertinente recordar el episodio del 12 de octubre de 1936
donde se involucra al general José Millán-Astray a quien se atribuye haber
pronunciado el, "Muera la intelectualidad traidora", "Viva la muerte", a lo
que don Miguel de Unamuno respondió, "Estáis esperando mis palabras. Me
conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces,
quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser
interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso
-por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre
nosotros. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina
explosión contra vascos y catalanes. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao.
El obispo -dice Unamuno señalando al obispo de Salamanca-, lo quiera o no lo
quiera, es catalán, nacido en Barcelona. Pero ahora acabo de oír el
necrófilo e insensato grito "¡Viva la muerte!" y yo, que he pasado mi vida
componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían
he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me
parece repelente. El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso que
digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue
Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados
mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me
atormenta el pensar que el general Millán-Astray pudiera dictar las normas
de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza
espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio
viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor."

Miguel de Unamuno sin amedrentarse, continúa: "Éste es el templo de la
inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado
recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no
convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir
necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece
inútil el pediros que penséis en España. He dicho¨.

La gran estafa del llamado Socialismo del Siglo XXI ha sido despojar a los
jóvenes de una esperanza académica y Venezuela de una fuerza creadora de
prosperidad; el bachillerato es ahora una basura; la falta de materias como
la química, la física y las matemáticas que se aprueban sin haber sido
dictadas ya ocurre por años sin que se haga algo por formar profesores bien
pagados en estas áreas, coloca a los bachilleres en una situación que los
maniata para el futuro. Creo que los padres y los mismos estudiantes no se
han percatado de la táctica para mantenerlos pobres, sin oportunidades y
dependientes de las limosnas del régimen. Y no es por falta de dinero, es
porque el dinero existe pero se deriva a otros destinos incomprensibles.  Al
tiempo que esto sucede, dinero a raudales es regalado diariamente a Cuba
ductora de nuestras desgracias y Pastor Maldonado el corredor perdedor de la
Fórmula Uno le cuesta a Pdvsa 66 millones de dólares o un millón de euros al
año, y luce un reloj Richard Mille de $110.000. Como país otrora soberano,
hemos entrado pues de lleno en el basurero de la historia.

Si siembran brutalidad, brutalidad cosecharán. Los bárbaros de antaño luego
de rapiñarlos quemaban los pueblos por donde pasaban; los de hogaño ante
nuestros impávidos ojos, están incinerando el resto de las instituciones que
suponían progreso y nos colocaban a la par de los países del primer mundo.
Ha sido tan sencillo como quitarle un juguete a un niño. Tendrán el juicio
de la historia y el de todos los venezolanos, y algún día tendrán que pagar
por su maldad...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Nicolás Muller (Orosháza, Imperio austrohúngaro, 1913 - Llanes, 2000) fue un fotógrafo húngaro nacionalizado español,1especializado en fotografías de carácter documental.

El Carabobeño 22 noviembre 2014

Francia recupera la diáspora fotográfica de Nicolás Muller

"Traces d'un exil" (Huellas de un exilio). (Foto EFE)
EFE
Bajo la fotografía desarraigada de Nicolás Muller late la diáspora europea, un exilio vital que desemboca en la España mísera de la posguerra y el yermo de su geografía física (e intelectual), ejes de una obra que expone desde la galería Jeu de Paume en el Château de Tours, al sur de París.
Con la muestra "Traces d'un exil" (Huellas de un exilio), comisariada por el fotógrafo Chema Conesa, el centro que dirige Marta Gili busca honrar el trabajo de una figura desconocida en Europa pese a su vinculación con la gran fotografía social húngara, transitada por Robert Capa, Brassaï o Kati Horna.
Son cerca de un centenar de archivos conservados por la hija del artista Ana Muller los que componen una trabajada selección que aspira a mostrarse en otros escenarios.
"Como sus coetáneos, Muller construyó una sintaxis para contar y retratar la realidad", relata a Efe Conesa, quien subraya la dimensión europea de una obra aún por reivindicar.
Nacido en Hungría en 1913 y educado en el seno de la Bauhaus y su elogio de las técnicas de composición, el fotógrafo, que falleció en 2000, ejerció en "ese momento mágico" de los años treinta y cuarenta que delegaba en las imágenes la tarea de "enseñar el mundo", agrega.
Y fue judío cuando no había que serlo, en la primera mitad del siglo XX que, bajo el sombrío rumor de los totalitarismos, le vio peregrinar desde las aldeas húngaras al bullicio vanguardista de París, desde la Lisboa de Salazar a Tánger, ciudad abierta y nido de espías durante la Segunda Guerra Mundial.
A esos años pertenecen sus series en torno a los estibadores marselleses, las lonjas portuguesas y la variopinta sociedad tangerina. Son capturas, según Conesa, de alguien "comprometido con su tiempo" dueño de una mirada humanista cuyos encuadres, por primera vez, se exponen en su dimensión original.
"Un formato cuadrado y siempre marcado por la necesidad de economizar el negativo", analiza el comisario para subrayar las costuras alimenticias del primer fotoperiodismo: pura supervivencia.
Fue en Tánger -"los años más felices de mi vida", llegó a decir- donde Muller "descubre la luminosidad" y olvida su condición de perseguido para trabar contacto con la España oficial, que le hizo varios encargos. Años después, en 1947, se instalaría en Madrid.
Pronto integró el cenáculo de la "Revista de Occidente", las tertulias del Café Gijón y la intelectualidad herida y fragmentada de una España que -"como la de hoy", remarca Conesa- nunca dejó de ver en la cámara un arte menor.
"En el Gijón se hablaba de todo menos de fotografía", reflexionaba Muller.
Era un extranjero resuelto a narrar un país que se sobrevivía a sí mismo, a la larga posguerra y a la dictadura, y que documentó en sus viajes a través de la península para lograr "un vínculo sentimental" con la tierra que le acogía.
En España, su objetivo "dulcifica" la actitud militante y el primer plano de sus inicios, y convive paradójicamente con un régimen decidido a no perturbar a un tipo que aseguraba: "el temor y la inseguridad siempre han sido mis compañeros de viaje".
Y de las primeras instantáneas en la revista Mundo, editada por la Agencia Efe, a los retratos del paisaje rural ibérico, su trabajo revolucionó el fotoperiodismo español, hasta entonces excesivamente dependiente de la herencia pictórica, y cuyo gran nombre, Català Roca, en opinión de Conesa, resta todavía por descubrir.
La cámara de Muller, entretanto, recogía los paseos de Pío Baroja en el Retiro o la figura grave, varada, de Azorín, mientras sus retratos cedían paso a las eras castellanas, a paisajes manchegos de corros, siega y pasos religiosos.
A él, que se había bautizado para engañar la caza antisemita, que era un "católico por necesidad", Madrid le concedió el pasaporte en 1948. Antes había huido de todas partes.
Y fue español, según la expresión de Cánovas del Castillo, porque no pudo ser otra cosa.
Nicolás Muller (OrosházaImperio austrohúngaro1913 - Llanes2000) fue un fotógrafo húngaro nacionalizado español,1especializado en fotografías de carácter documental.

Biografía

Nació en una familia judía de mentalidad liberal. Estudió en su país natal Derecho y Ciencias Políticas. Muy influido por los principios estéticos de la Bauhaus y del Constructivismo soviético, se dedicó a retratar las duras condiciones de vida y trabajo del campesinado húngaro. Uno de sus reportajes fue considerado antipatriótico por la derecha húngara.2 Esto y la creciente influencia de la Alemania nazi sobre el Reino de Hungría, hizo que Müller, con veinticinco años, decidiera trasladarse a Francia. Se instaló en París en 1938, donde comenzó a colaborar con revistas y se relacionó con otros fotógrafos húngaros como Brassaï y Robert Capa. El estallido de la Segunda guerra mundial le llevó a refugiarse enPortugal, donde fue detenido por la policía salazarista y sólo consiguió su libertad con la condición de no regresar al país.1Se instaló después en Marruecos, donde vivió nueve años. En Tánger, que pertenecía al Protectorado español, hizo amistad con Fernando Vela, secretario de José Ortega y Gasset. Gracias a él entró en contacto con la Revista de Occidente, que le había organizó una exposición en España, país en el que Müller se instaló definitivamente en 1947. Obtuvo la nacionalidad española a finales de la década de 1950.1
En colaboración con importantes escritores, publicó toda una serie de libros ilustrados con sus fotografías: en 1966,España clara (con texto de Azorín y dos años después, los seis volúmenes conformados por Cataluña (con Dionisio Ridruejo), Andalucía (con Fernando Quiñones), Baleares (con Lorenzo Villalonga), Canarias (con Federico Carlos Sainz de Robles), País Vasco (con Julio Caro Baroja) y Cantabria (con Manolo Arce).1
En la década de 1970 Müller se retiró a la aldea de Andrín, en Llanes, Asturias,donde era visitado por su amigo Manuel Vicent.2

Exposiciones

  • 1985: Instantáneas de una vidaMuseo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo.
  • 1987: Diálogos con la luz, Pamplona.
  • 1987: Echos d'EspagneLyon (exposición colectiva sobre fotógrafos españoles).
  • 1988: La Escuela de Madrid, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (colectiva).
  • 1994: Retrospectiva, Madrid.
  • 2013: Obras maestras. Comisario: Chema Conesa. Sala Canal de Isabel II, Madrid.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El patrimonio científico del país está en riesgo. Un proyecto de ley con 40 artículos, 2 disposiciones transitorias, una derogatoria y otra final; además de cambiar el nombre al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, modifica su estructura académica y elimina beneficios socioeconómicos como la jubilación de sus trabajadores. El proyecto fue desarrollado por la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Asamblea Nacional y aprobado en primera discusión por el Legislativo

“Eliminar el IVIC lanza por la borda medio siglo de esfuerzo”

El IVIC se creó el 9 de febrero de 1959 por decreto de la Junta de Gobierno | Foto Raúl Romero / Archivo
El IVIC se creó el 9 de febrero de 1959 por decreto de la Junta de Gobierno | Foto Raúl Romero / Archivo
La ley vigente tiene un capítulo dedicado a miembros honorarios y eméritos del instituto, así como a las jubilaciones, que fue eliminado

El patrimonio científico del país está en riesgo. Un proyecto de ley con 40 artículos, 2 disposiciones transitorias, una derogatoria y otra final; además de cambiar el nombre al Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, modifica su estructura académica y elimina beneficios socioeconómicos como la jubilación de sus trabajadores.
El proyecto fue desarrollado por la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Asamblea Nacional y aprobado en primera discusión por el Legislativo. De aprobarse, Flor Pujol, presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC, considera que ocurriría un cambio dramático en la institución al ser sustituida por un nuevo organismo llamado Instituto Venezolano de Ciencia, Tecnología e Innovación —Ivecit­— que asumiría como sede el domicilio del IVIC en Los Altos de Pipe. La nueva ley también derogaría la Ley del IVIC, publicada en el año 2000, y su Reglamento aprobado en 2004.
Pujol afirma que el proyecto pone en riesgo la estabilidad laboral de los empleados, pues agrega motivos adicionales a las causales para que un investigador pueda ser removido de su cargo. La ley vigente tiene un capítulo dedicado a los miembros honorarios y eméritos del instituto, así como a las jubilaciones, que fue eliminado del proyecto.
Destruir lo que funciona. Benjamín Scharifker, rector de la Universidad Metropolitana, opinó que “eliminar el IVIC lanza por la borda medio siglo de esfuerzo”. El IVIC se creó el 9 de febrero de 1959 por decreto de la Junta de Gobierno. Allí hubo un reactor nuclear, que era novedad para la época, y de su seno surgieron otras instituciones como la Fundación Instituto de Ingeniería, Intevep e IDEA. “De allí han surgido investigaciones del más alto nivel, degradarlo es un despropósito. Es una institución esencial para el desarrollo del país”, agregó Scharifker.
Claudio Bifano, presidente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, aseveró: “El proyecto es una gran barbaridad. No deben destruir lo que funciona, al contrario, es deber del Estado garantizar que la institución logre sus objetivos”. Bifano teme que la eliminación del IVIC contribuya al éxodo de profesionales. “Sería un golpe mortal para lo poco que queda de la comunidad científica venezolana”, dijo.
Mario Gabaldón, presidente de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, subrayó que si el interés es crear una nueva institución puede hacerse sin que eso signifique la desaparición del IVIC.
Los cambios
*Aparece el Instituto Venezolano de Ciencia, Tecnología e Innovación.
*El objeto del IVIC es la investigación fundamental y aplicada en las diversas ramas de las ciencias biológicas, médicas, físicas, matemáticas y químicas. El Ivecit no especifica áreas de conocimiento.
*El proyecto agrega un artículo sobre las relaciones con la comunidad, que obliga al instituto a salvaguardar el hábitat, la salud integral, la cultura, usos y costumbres.
*El patrimonio del Ivecit añade un numeral que fija entre sus bienes los beneficios que se generen de los descubrimientos de los trabajos científicos, desarrollos tecnológicos e innovaciones realizados en el  instituto.
*La Ley del IVIC vigente establece que el director del instituto será de libre nombramiento del Ministerio de Ciencia y Tecnología, oída previamente la opinión de la Asamblea de Investigadores. La nueva ley quita esta potestad a la Asamblea General.
*El proyecto demanda que se cree un Plan Institucional Trianual de Investigación e Innovación.

Queridos académicos: En la sesión del día de ayer había pedido un derecho de palabra que por descuido no me fue concedido y cuando traté de llamar la atención, ya se había declarado cerrada la sesión. Como verán, su redacción no me pertenece pero es de singular importancia para demostrar los efectos de la barbarie que no se detendrá y menos si mantenemos nuestras bocas cerradas... Saludos y muy afectuosos para todos... Rafael Muci-Mendoza



Queridos académicos:

En la sesión del día de ayer había pedido un derecho de palabra que por
descuido no me fue concedido y cuando traté de llamar la atención, ya se
había declarado cerrada la sesión.

Como verán, su redacción no me pertenece pero es de singular importancia
para demostrar los efectos de la barbarie que no se detendrá y menos si
mantenemos nuestras bocas cerradas...

Saludos y muy afectuosos para todos...

Rafael Muci-Mendoza



SOBRE LA DESTRUCCIÓN DEL INSTITUTO VENEZOLANO DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS
(IVIC)



¨El IVIC nació hace 55 años como un sueño de venezolanos que creían que
podíamos y debíamos ser excelentes. En el caso del IVIC debíamos hacer
ciencia excelente al nivel de lo mejor del resto de la humanidad, porque
teníamos la capacidad de hacerla así, porque no éramos menos que los
ciudadanos del resto del mundo y porque éramos beneficiarios de esa ciencia
excelente hecha más allá de nuestras fronteras. Por ello la investigación
científica del IVIC, millares de contribuciones publicadas en estos 55 años,
se comunica a toda la humanidad a través de revistas y libros donde lo que
se publica es cuidadosamente revisado por otros científicos del mundo para
garantizar la excelencia a la que el IVIC ha aspirado. Sus investigadores
también han alcanzado el reconocimiento que los hace arbitrar la labor de
sus colegas del resto del mundo. La  razón última de ser del IVIC es que
nadie va a resolver nuestros problemas sino nuestros propios científicos,
las soluciones de nuestros problemas no se compran "llave en mano".

Con todas las dificultades que trabajar en el tercer mundo implica. En el
IVIC se creó una escuela de postgrado reconocida internacionalmente que ha
formado a miles de profesores y científicos del país y del extranjero. En el
IVIC se creó la base de la investigación sobre petróleo que luego fue el
INTEVEP de PDVSA. Sin mucha fanfarria en el IVIC se ha trabajado para
resolver los más variados problemas de salud, científicos y técnicos de
Venezuela, así como se ha asesorado al gobierno nacional cuando ha debido
encarar esos problemas. No es sólo ciencia básica, sobre la cual se
fundamenta toda la demás, la que se hace en el Instituto. Por todo ello
resulta incomprensible, alarmante y perjudicial para el desarrollo de
Venezuela la decisión aprobada en primera discusión de la Asamblea Nacional
de Venezuela ayer 18/11/2014, de disolver el IVIC, derogar todo su basamento
legal y crear una institución nueva (IVECIT) que haga que: "... la ciencia
no estará encerrada en laboratorios, se permitirá que el pueblo y las
comunidades construyan permanentemente elementos tecnológicos para la
transformación del país.  Con esta nueva Ley se democratizará toda la
ciencia que se produzca, es la ciencia al servicio del pueblo, la liberación
y soberanía de la patria."

Nadie duda del interés de la tecnología artesanal, ni tampoco que el estado
la promueva. Resulta ilusorio sin embargo pensar en los grandes problemas
que el país afronta en el siglo XXI, pleno de física, electrónica,
informática, química, etc., tengan soluciones artesanales. Resulta
incomprensible que sea necesario destruir una institución científica de
primera línea del país, para promover la tecnología artesanal. Destruir al
IVIC es una traición a los mejores intereses de Venezuela que debe ser
detenida a toda costa en las siguientes deliberaciones de la Asamblea
Nacional. Es necesario que los venezolanos que necesitamos la ciencia
moderna le hagamos entender claramente al país político, que en la decisión
aprobada por la Asamblea se traiciona el mejor interés de Venezuela y se
hace un daño irreparable a su futuro.



Personas de contacto:

Presidente de la Asociación de Investigadores del IVIC Dra. Flor Pujol 0412
3253780

Secretaria de la Asociación de Investigadores del IVIC Dra. Gina D'Suze 0412
9217482¨.



Creo que es deber de los académicos que han pertenecido o pertenecen al IVIC
y conocen muy bien sus aportes a la nación elaborar un proyecto de
manifiesto a la brevedad posible para ser presentado ante la Junta Directiva
y la Asamblea, y luego a la opinión pública sobre esta gravísima situación
tan sensible a los médicos en general, investigadores y a todo pueblo de
Venezuela.


Desde hace algunos años hemos venido advirtiendo acerca de la necesidad de
prepararnos para el cierre o transformación del Palacio de las Academias y
las diversas academias que aquí hacemos vida. Siempre hemos estado en la
mira del ejecutivo porque molestamos, porque no nos callamos, simplemente
porque somos demócratas... Una Academia de Ciencias como en su época la
rusa, o la cubana en el momento actual, con títeres escogidos a dedo, sería
el futuro que nos espera...



Permítaseme invocar lo escrito por el pastor alemán Martin Niemöller,
encarcelado de 1937 a 1945 por el gobierno de Hitler:


"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era
comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era
sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera
nada".