A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 1 de julio de 2017

Brodsky, Nureyev, Chagall Grandes figuras de la cultura que abandonaron Rusia y murieron afuera. Serie “Hechos y personajes de la revolución rusa en su centenario (7 de noviembre de 1917 - 2017)”. Parte XXIII


Carrières de Lumières (multimedia exhibition)
Chagall, Midsummer’s Night’s Dreams
Por ANTONIO GARCÍA PONCE
01 DE JULIO DE 2017 03:47 AM | ACTUALIZADO EL 01 DE JULIO DE 2017 03:54 AM
Joseph Brodsky nació en Leningrado en 1940, de padre judío. Fue un niño terrible, expulsado de siete escuelas, y ya joven se dedicó a oficios manuales, al mismo tiempo que aprendió varias lenguas y le dio por traducir poemas y otros textos al ruso. Lo hizo tan bien que muy pronto sus traducciones despertaron casi unánime reconocimiento. Cultivó la poesía y allí también labró su prestigio, de tal manera que se le considera uno de los más excelsos poetas de la Rusia del siglo XX. Obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1987.
No fue ningún militante político, y su obra poética no muestra ninguna parcialización hacia el régimen bolchevique ni tampoco denigra del gobierno marxista. Sin embargo, está alejado de lo que él llama cualquier verborrea, sea en los temas de política, historia o arte. Necesariamente, ese talante suyo no le gustaba al régimen, dado su renombre. Cuando una revista de Moscú solicitó su colaboración y se tardaba la publicación del escrito que él había entregado, le respondieron que iban a publicar solo una parte. Él, entonces, retiró todo el texto en medio de insultos a la Redacción.
A Brodsky no le interesaba tomar posición en cuanto al problema judío, y dijo una vez al respecto: “Basta hablar de mi condición judía. La patria de un poeta es la lengua”.
(En 1952, polemizando con Américo Castro, Jorge Luis Borges dijo que quien habla del problema judío es porque considera a los judíos como un problema).
Quizás Brodsky no sabía que en Rusia la guía de conducta estaba resumida en el apotegma “Dentro la revolución, todo; contra la revolución, nada”, tal como lo advirtió Fidel Castro en su discurso de conclusión de las reuniones con los intelectuales cubanos, en la Biblioteca Nacional de La Habana, en junio de 1961. Era un eufemismo para ocultar que el intelectual que no está a favor de la revolución es porque está en contra. Dicho y hecho, a Brodsky le etiquetaron el pecado de “parasitismo social” y fue condenado en 1964 a cinco años de trabajos forzados en Arjanguelsk, en la región sub-ártica del mar del Norte. La noticia generó desazón en el mundo europeo y gracias a las gestiones de Jean-Paul Sartre, el gobierno lo liberó a los 18 meses de castigo. Brodsky se encerró en su concha, no quiso pedir visa para atender la invitación al encuentro internacional de poesía en Londres en 1969 ni al Festival de los Dos Mundos en Spoleto (Italia). Lo forzaron a abandonar el país, y en junio de 1972 salió de Rusia, para siempre. Obtuvo la nacionalidad norteamericana, siguió escribiendo sin parar y murió en 1996. A petición suya, fue enterrado en Venecia.
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Rudolf Nureyev nació en 1938 en un vagón de tren, cerca de la ciudad de Irkutsk, a más de 5.000 kilómetros al este de Moscú. Cuando tenía siete años de edad, quedó deslumbrado por el ballet Canción de las Grullas, al que asistió en Ufá con su madre y hermanos. Se dedicó entonces al aprendizaje de la danza, a pesar de la oposición de su padre. Sus estudios más serios los hizo en la Escuela Vaganova (antes Ballet Imperial), que dependía del Ballet Kírov de Leningrado. Dominó el ballet, se codeó con los mejores intérpretes, incluso con los bailarines de otros países que visitaban la URSS. Poca atención prestaba a las charlas políticas obligatorias. Despuntaba en él algo especial y era que ya no se limitaba, como era lo usual, a servir de partenaire a la prima donna.
Fue a mediados de 1961 cuando Nureyev se aventuró a dar un paso decisivo en su carrera. El ballet Kirov había sido invitado a una gira por Europa. La representación en París fue todo un éxito. Los aplausos a Nureyev fueron estruendosos. Pero, de repente, el directo del grupo le comunicó que no podía seguir a la próxima escala, que era Londres, porque debía abordar el avión que salía a Moscú. Ya cuando estaba cerca la escalerilla para subir al Tupolev en el aeropuerto de Le Bourget, Nureyev retrocedió y corrió como un loco de regreso al aeropuerto. Gritaba: “¡No quiero regresar, quiero ser libre!”. Y pidió asilo.
“Abandoné mi país sencillamente por falta de oxígeno, para redescubrir el sentido de la perspectiva que todo artista necesita si pretende continuar dando lo mejor de sí mismo”, dijo.
Se cuenta que antes del viaje había tenido un altercado con la policía que vigilaba esta clase de giras. Cuando el oficial de la KGB le preguntó por qué nunca se había unido al Komsomol (las juventudes comunistas), Nureyev respondió “¡Porque tengo cosas mucho más importantes que hacer con mi tiempo que malgastarlo en esa clase de basura!”
De allí en adelante, su carrera fue triunfal, algo que no se veía desde los tiempos de Nijinski. En Londres conoció a Margot Fonteyn, bailó con ella y fue la pareja más cotizada por más de 15 años, sobre todo bailando para el Royal Ballet de Londres. Trabajó con los grandes coreógrafos Roland Petit, Maurice Béjart, Martha Graham y George Balanchine. Alcanzó una deseada cumbre: director del ballet de la Ópera de París.
Solo una vez volvió a Moscú, en 1989, en tiempos de la Perestroika, atendiendo la invitación de Mijaíl Gorbachov para bailar La Sílfide. Y murió en 1993, luego de una vida desordenada, atacado por el sida. Fue enterrado en el cementerio de Sainte-Geneviève-des-Bois, de París.
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Marc Chagall nació en Vitebsk en 1887. Es uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX, junto a Picasso, Kandinski, Braque, Monet, Miró, Modigliani.
A los 20 años se mudó a San Petersburgo, trabaja con la escuela de la Sociedad de Patrocinadores del Arte, estudia en la escuela de Elizaveta Zvántseva, y empieza a adquirir nombradía en el mundo de la pintura. Viaja a París, frecuenta el famoso café La Rotonde del barrio Montparnasse, coquetea con el cubismo. En 1914 regresa a Vítebsk para casarse con su prometida, Bella Rosenfeld, a la que había conocido en 1909. Vive allí el comienzo de la Primera Guerra Mundial. El matrimonio tiene una hija, Ida.
Triunfante la revolución bolchevique, lo nombraron comisario de arte de la región de Vitebsk. Funda allí en 1919 la Escuela de Arte y da rienda suelta a su genio, pero por poco tiempo. La pesadez burocrática del cargo y las discusiones que entabla con los pintores supramatistas, encabezados por Kazimir Malevich, lo llevaron a renunciar al cargo. Viajó a Moscú y en la capital trabajó como diseñador de escenarios para el Teatro de Cámara Judío recién formado. Son famosos los grandes murales de fondo que diseñó con figuras de bailarines, violinistas, acróbatas y animales. Terminó la guerra, vino la hambruna, la guerra civil, trabajó como profesor de arte en un refugio para los niños judíos, hasta que en 1922 quiso regresar a Francia. Fue un cambio de residencia definitivo.
La Rusia soviética ignoró su obra, alejada del cartabón del llamado realismo socialista. En diversos museos quedaron archivadas sus pinturas. El escritor Iliá Ehrenburg en sus memorias describe así a Chagall:
“Cuando Chagall cumplió cincuenta años, pintó el cuadro El tiempo es un río sin orillas. Un pez alado sobrevuela el Dvina, de él pende un gran reloj de pared, que en cierto tiempo había estado en la casa de los padres del pintor o en la de su novia. En Chagall volaban no solo las aves, también los peces; sobrevuelan las ciudades judíos barbudos, los violinistas se instalan en los tejados de las casa, los enamorados se besan en algún lugar más cercano a la luna que a la tierra. Sin embargo, aunque todo vuele, gire, él no nota el paso de los años. Lo vi varias veces en París en la época de La Rotonde, que él frecuentaba poco. Me pareció el más ruso de todos los pintores a los que solía ver en la capital francesa: Archipenko estaba obsesionado con el cubismo; Zadkine parecía inglés; Sutín guardaba silencio, miraba a todos y todo con ojos de adolescente asustado; Lariónov predicaba el luchismo, pero el joven Chagall repetía: ‘En nuestra casa…’. Le vi mucho tiempo después en su taller de la avenue d’Orleans y allí dibujaba las casitas de Vitebsk. En 1946 coincidimos en Nueva York, había envejecido pero hablaba del destino de Vitbesk, de cuánto quería ir a casa. La última vez nos vimos en la casa de Vence. Seguía siendo el mismo. Una vez me envió una carta larga, cuarenta años antes había dejado unos lienzos en un taller de marcos de Petrogrado. Recordaba bien la casa en la confluencia de dos calles, pero no sabía lo que significaban cuarenta años en la vida de Leningrado. (…) Por supuesto que, en París, Chagall conoció el cubismo, el fauvismo e incluso el surrealismo, pero la influencia que ejercieron sobre él fue pasajera y aunque enriquecieron al pintor, no alteraron su estilo. Hay lienzos maravillosos de Chagall, los hay algo peores, pro sus cuadros nunca podrán confundirse con los de otros maestros (…)
¿Quizá ha llegado el momento de enseñar las obras de Chagall con sus habitantes de Vitebsk no solo a los franceses o a los japoneses, sino también a sus paisanos?”
Ehrenburg no vio ese momento, murió en 1967, y fue en 1973 cuando Chagall volvió a Moscú por un rato, invitado por el Ministerio de la Cultura. Murió en 1985, lo enterraron en Saint Paul de Vence, en el sur de Francia. Y fue en 2016 cuando la Galería Tretiakov de Moscú expuso por primera vez y de manera permanente siete de los nueve tapices (porque dos se perdieron) que Chagall pintó en 1920 para decorar el Teatro Judío de Moscú.
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Bibliografía consultada
Joseph Brodsky. Del dolor y la razón. Barcelona: Editorial Destino, 2000.
---. Menos que uno. Ensayos escogidos. Traducción de Carlos Manzano. Madrid: Siruela, 2006.
Gonzalo Ugidos. Rudolf Nureyev. El descenso al infierno. Internet.
Marc Chagall. Mi vida. Barcelona: El Acantilado, 2012.
Iliá Ehrenburg. Gente, años, vida. (Memorias 1891-1967). Barcelona: El Acatilado, 2014.

sábado, 24 de junio de 2017

Líneas tardías: Piedra papel o tijera, la cadena alimenticia de la vorágine Desde hace dos semanas se puede ver en Youtube la película de Hernán Jabes, una historia desgarradora en una ciudad asfixiada por la corrupción y la violencia

Hernán Jabes
Piedra, papel o tijera
Por HUMBERTO SÁNCHEZ AMAYA @HUMBERTOSANCHEZ
23 DE JUNIO DE 2017 02:00 AM
Una de las mejores películas venezolanas estrenadas en años recientes se llama Piedra, papel o tijera, dirigida por Hernán Jabes. Es un largometraje que aunque fue elegido como el filme para participar en el proceso de selección previo a las cinco nominadas al Oscar como Mejor Película Extranjera, no tuvo la justa repercusión que debía tanto en el público como en los festivales.
No es la primera vez que una gran obra queda en las antípodas del éxito comercial, aunque su importancia vaya mucho más allá del número de espectadores o galardones obtenidos.
Afortunadamente, hace dos semanas el realizador del filme subió a su canal de Youtube la película, que desde hace un tiempo podía encontrarse pirateada en la calle. Pero esta vez, el cineasta la pone a la disposición de un click y con la calidad que corresponde.
Piedra, papel o tijera es una historia de putrefacción. El cineasta y guionista muestra a unos personajes que sin ser abyectos no escapan a las consecuencias y por momentos forman parte de una sociedad carcomida por la falta de principios, con valores cada vez más difusos, todo ello reflejado con la metáfora de la cadena alimenticia, en un ambiente en el que el más fuerte –en este caso el más corrupto– siempre sobrevivirá y se impondrá al más débil, que en la película es el más inocente.
La película cuenta la historia de un matrimonio en dudas. A pesar del éxito profesional, cada vez es más alto el muro que a ambos los separa. La incomunicación como problema en la familia como detonante de una tragedia que va intensificándose durante la trama.
Tienen un hijo, entusiasmado por un trabajo que tiene que entregar en el colegio: una maqueta sobre la cadena alimenticia. Todo va bien con el pequeño, hasta que a mitad de camino hacia la escuela se da cuenta de que la figura que representa al león se cayó en alguna parte.
Paralelamente, un joven comete el error de guardar un misterioso maletín a los malandros del barrio donde vive la mamá. El paquete se pierde repentinamente y obligan al muchacho a pagar el dinero por la empresa fracasada.
Se entrecruzan entonces las dos historias; la de la familia y el hijo ansioso por una buena nota, y la banda criminal que planea un delito para resarcir la pérdida del paquete extraviado.
Entonces, empieza el camino hacia lo peor. El cineasta plantea la pregunta de quién en todo ese contexto abrumador es el animal que devora todo a su paso en una ciudad inmunda ante la pérdida de su institucionalidad y de sus acuerdos sociales para la convivencia.
Piedra, papel o tijera es contundente. Aunque pareciera no dejar lugar a la esperanza con un final inesperado y demoledor, Jabes sí le da un respiro al espectador al dejar la puerta abierta a un mejor porvenir. Claro, no lo hace de forma ingenua. El final del largometraje deja la posibilidad de un renacer, pero desde la oscuridad, a partir del nuevo comienzo en un escenario que sirve de remembranza de que de la ruina podría surgir ese nuevo comienzo. La avenida Baralt, con el puente Llaguno de fondo, como punto de partida de unos personajes que pueden sin embargo sucumbir a lo que sus padres no pudieron escapar.



miércoles, 14 de junio de 2017

DISCURSO DE ORDEN, DEL DOCTOR RAFAEL MUCI-MENDOZA, AL RECIBIR EL PREMIO “ALMA MATER”, DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA.


ESPECIAL | junio 6, 2017 | Web del Frente Patriotico 
La Asociación de Egresados y Amigos de la Universidad Central de Venezuela (E-UCV) me ha galardonado con el ¨PREMIO ANUAL ALMA MATER, 2017¨. «Este galardón, creado con el objetivo de estimular y valorar el aporte de los egresados ucevistas al país y al mundo, reconociendo su actuación y la trascendencia de su obra, es otorgado anualmente al Egresado UCV cuya actuación muestre un espíritu apegado a la justicia, equidad y solidaridad humana y cuya carrera como profesional se haya destacado por relevantes logros en diferentes campos del quehacer nacional e internacional y que permita calificarlo como un Egresado Integral». La asamblea de la Academia Nacional de Medicina (ANMV) votó mi nombre por unanimidad y me postuló para este honorífico premio. El jurado calificador escogió mi nombre.
Desde 2006 cuando se instauró el premio previamente ha sido otorgado a 12 universitarios de mérito; varios de ellos, médicos, fueron mis profesores durante la carrera médica. El doctor Francisco Montbrun mi profesor de anatomía y luego de cirugía en 5º y 6º años siendo jefe de la cátedra de clínica y terapéutica quirúrgica y mi compañero de la ANMV; los doctores Blas Bruni Celli y Alberto Angulo mis profesores de anatomía patológica y también compañeros de la ANMV; por último, el doctor Otto Lima Gómez mi profesor de pregrado de clínica y terapéutica médica y luego, ya graduado, mi mentor durante mi formación de médico internista y compañero de la ANMV.

El premio correspondiente al año 2017 me fue otorgado el día martes 30 de mayo a las 10.00 A.M. en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, en el marco de la celebración del Día del Egresado Ucevista.


Hace 55 años, bajo las Nubes Acústicas de Calder en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, recibí mi título de Médico Cirujano de manos del Rector Magnífico Francisco De Venanzi; ahora soy igualmente llamado a pronunciar en el mismo recinto mi discurso de orden como corresponde al ganador del premio con la asistencia de las autoridades de la Sociedad de Egresados de la UCV y del tren rectoral de nuestra casa de estudios presididos por la doctora Cecilia García-Arocha Márquez. Fue una mañana exultante de emociones al ver a mi familia, a mis amigos y a mis alumnos desplegando una pancarta celebrando el éxito obtenido.

PALABRAS DE RAFAEL MUCI-MENDOZA EN EL ACTO DE OTORGAMIENTO DEL
«PREMIO ALMA MATER EN SU XII EDICIÓN, 2017»
MARTES 30 DE MAYO DE 2017
Profesor Miguel Génova, presidente de la Asociación de Egresados y Amigos de la UCV y demás miembros de su Junta Directiva. Admirada y respetada rectora Cecilia García-Arocha y su equipo rectoral de mi Universidad Central de Venezuela, familiares, colegas profesores, mis compañeros de la Academia Nacional de Medicina, egresados de ésta y otras universidades, discípulos, amigos todos.
Señoras,
Señores.
-I-

Es un deber mío iniciar estas palabras con la pública expresión de mi gratitud a todos los que se empeñaron en mi nominación para este inapreciable premio; esta presea tan sentida que mi alma mater me otorga hoy bajo las imponentes nubes acústicas de Calder… Debo sin embargo, agradecer a mis maestros comenzando por mis padres, ¨Musiú José¨, inmigrante libanés y Misia Panchita, flor de bora del llano guariqueño, guías de rectitud y compromiso, rosa de los vientos cuya flor de lis ha simbolizado mi norte; a mis maestros de la facultad de medicina, ¡tantos que fueron, tantos que aún son…!, a mis pacientes y alumnos, y por sobre todo a Graciela, fiel y amorosa guardiana de mis días y de mis noches. Después de todo, puedo decirles que si no estoy satisfecho de mi labor académica es porque no lo estoy enteramente de nada de cuanto he hecho en mi vida. En esta casa he estado por bastante más de media centuria sirviendo humildemente a mi país, a mi universidad, a mis pacientes, a mis alumnos y a la ciencia, pues en cada hombre no hay algo tan importante como las ideas, quien sabe si más que el hombre mismo, pues él es el molde y matriz de esas ideas.

-II-


Quizá sea tiempo de conceptualizar la luz: Los conceptos de luz y tinieblas asumieron desde el antiguo Egipto un importante sentido espiritual: la luz es vida, liberación, prosperidad, salvación, felicidad, éxito; y la vida, resumida en una batalla invisible entre los hijos de la luz contra los terribles entes de las tinieblas.
La idea de que el conocimiento es luz y la ignorancia tinieblas se encuentra en el núcleo del gnosticismo cuyos vínculos con algunas de las tradiciones cristianas primitivas son bien conocidas. La gnosis plantea que el conocimiento de Dios absoluto e intuitivo está en el conocimiento de uno mismo, pues el ser humano no es otra cosa que una centella de luz divina prisionera en el cuerpo del hombre.
El simbolismo de la luz, por lo demás, es prácticamente uno de los universales de la cultura. Aparece la luz como la forma suprema en la transformación de la realidad, el paradigma de la vida, de la felicidad, del triunfo; la luz impregna todos los rincones de la comprensión que el hombre aspira alcanzar, la luz es gozo, esperanza, felicidad: es vida, por eso el poeta Luis Pastori la incluyó en nuestro himno universitario donde brilla la alegoría de la luz venciendo a las sombras en que el régimen criminal nos mantienen sumidos pero no vencidos.
Y es que para nosotros los universitarios, la autonomía es luz, es condición indispensable para el desarrollo del pensamiento crítico, de la pluralidad de ideas, de la libertad del pensamiento y del verdadero amor por la democracia. Es la ¨democratina¨, excelsa y noble sustancia que corre por nuestras venas venezolanas que anula los efectos de la ¨malandrina¨, esa que enchumba la de nuestros opresores. Por todo ello, la autonomía, esa que quiere abolir las tinieblas de la maldad, es para la Universidad su condición esencial, su savia nutricia, una herencia a defender… Sin ella no podría haber en toda su plenitud trasmisión de conocimientos, difusión cultural, investigación científica o cualesquiera de las otras importantes tareas universitarias; por ello debemos defenderla aun con nuestras vidas si fuera necesario…

-III-

Ha transcurrido 62 años desde que imberbe y con un costal de decisión al hombro toqué las puertas de la Universidad Central de Venezuela, y en sus campus –incluyendo al oráculo de la medicina nacional, el Hospital Vargas de Caracas- transcurrió mi vida de estudiante de medicina. No padecí dificultades económicas como muchos de mis compañeros a quienes admiré porque trabajaban duramente para hacerse de un pequeño presupuesto de subsistencia. Yo era un privilegiado porque lo económico no formaba parte de mis angustias. Otra era mi coartación; sufría sin saberlo, de un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, una disfunción de origen neurobiológico que trae aparejada una inmadurez en los sistemas que regulan el nivel de movimiento, la impulsividad y la atención. No había aparecido en la edad adulta, lo arrastraba penosamente desde mi parvulez. El mío era y es una forma frustrada porque nunca hubo hiperactividad motora ni tampoco fui reconocido como impulsivo; no obstante su presencia ha sido psíquicamente muy dolorosa pues requiero de un extra esfuerzo para prestar atención y concentrarme. Por mucho tiempo, en el caminar estudiando en voz alta encontré una ayuda; ello me hizo sentir disminuido y triste como el ¨patito feo¨ del celebrado cuento o metáfora de Hans Christian Andersen sobre la autoestima humana; esa fue la incómoda experiencia durante mi etapa de crecimiento infantil hasta que me encontré con mis pares.
Me pregunto si factores perinatales relacionados con el décimo embarazo de mi madre y mi prolongado proceso de parto en posición de pie me hicieron la vida retama… pero ahora sonrío con humildad, con orgullo e infinito agradecimiento. Ha sido un tremendo y continuado esfuerzo: caminé centenares de kilómetros hablando en voz alta para poder concentrarme y aprender; elaboré estrategias propias para fijar y recordar, luego en el diario trajinar con los enfermos enseñé y enseño a jóvenes estudiantes al tiempo que aprendo yo mismo, teniendo la hermosa recompensa de verles florecer y fructificar bajo mi atenta mirada. Pero no son éstas, lamentaciones del tiempo presente, porque no puedo, pues, quejarme de nada. En estos ensoberbecidos tiempos de suprema carestía, los médicos debemos volver nuestros ojos hacia nosotros mismos, debiendo recordar que aun cuando no haya medicamentos, la primera medicina que prescribimos los médicos es la actitud sanadora de nuestra presencia.
Si exhibo estos antecedentes, a los que debo unir el permanente y eficaz de la enseñanza de cada día, es para mostrar a los más jóvenes que no existen barreras a una manera de ser que involucre el ferviente deseo de superación, el afán de educar y el deseo de trascender, y que el deber que se nos exige ha de ser tan solo un pretexto para inventar otros deberes.


-IV-


No he buscado riquezas, no obstante y paradójicamente soy multimillonario: mensualmente me busco en la revista Forbes y mi fotografía nada que aparece en la portada; intuyo que es porque la calidad de mis millones se expresan en caros afectos, contantes y sonantes, y porque la única dignidad de que me puedo envanecer como hombre es el trabajo, y en mi senectud, pienso que el deber fundamental de un viejo es la adaptación, es decir saber ser un viejo útil, sin que le afecte la polilla del tiempo y sin echar de menos al joven que ya nunca más será; por ello, no debemos consentir los achaques ni descansar, pues el descanso y la jubilación son el comienzo del morir…

-V-

Son estos aciagos tiempos de invertidos valores, cuando el pueblo venezolano y especialmente el enfermo pobre purga penas por pecados por otros cometidos. ¿Qué culpa tiene el niño malnutrido de enfermarse; qué culpa tiene el canceroso de su cáncer, o el minero que aterido entre escalofríos solemnes, fiebre y tiritar de dientes sufre desasistido y sin tratamiento su malaria, o el hemofílico condenado a sangrar porque no hay dinero para el factor anti hemofílico salvador, o el diabético que se gangrena y muere porque que no consigue insulina, mientras dinero sí hay y a manos llenas, para espurios gastos en países distantes que nos son extraños o en maletines que viajan impunes por los cielos del mundo, o en contratos para la compra de material bélico para infligirnos daño y muerte como si fuéramos enemigos? ¡Ah! Pero si antes eso estaba tan lejos de nuestra comodidad que nos parecía ficción, hoy todos sentimos la congoja en carne propia: es la suma de maleficencia, la maldad de la canalla roja envalentonada, el caos, es la anomia, es el desprecio por los elevados valores del espíritu…
Los antecedentes históricos de la medicina venezolana establecen cuatro etapas evolutivas que incluyen, su fundación, reforma, transformación y modernización; pero me he permitido adicionar dos etapas más, una que llamo de involución de la medicina pública (con un correlato de avance en la medicina privada), y la etapa actual –incomprensible- que he calificado de la entrega a una nación extranjera.
La primera etapa, correspondiente a la fundación, iniciada en 1763, años antes de la existencia de la Capitanía General de Venezuela que se decreta en 1777, con la creación de la Cátedra de Medicina en la Universidad Real y Pontificia de Caracas; y luego con la institución del Protomedicato, ambos debidas al empeño y decisión del ilustre médico mallorquín, Lorenzo Campins y Ballester.
La segunda etapa, correspondiente a la llamada reforma, es liderada por José María Vargas, quien en 1827 se convierte en el primer rector seglar de la republicana Universidad Central de Venezuela. Vargas se erigiría en el reformador de los estudios médicos. Con él se inicia la medicina científica y quedan echados los cimientos para su ulterior desarrollo.
La tercera etapa es la de transformación. Comienza en 1891 y está determinada por tres hechos fundamentales, a saber, la inauguración del Hospital Vargas de Caracas ese mismo año; la fundación de las cátedras experimentales de Fisiología, Histología y Microbiología; y la creación del Internado y Externado hospitalarios. Siete visionarios colman esta etapa: Elías Rodríguez, rector de la UCV para la fecha; Luis Razetti alma y motor indiscutible de esa transformación; José Gregorio Hernández, fundador, regente y sostenedor de esas tres cátedras a los largo de 28 años; y cuatro grandes clínicos y maestros venezolanos de todos los tiempos, propulsores de las clínicas madre, Francisco Antonio Rísquez, Pablo Acosta Ortiz, Aníbal Santos Dominici y Miguel Ruíz.
La cuarta etapa es una de modernización iniciada en 1936, cuando se crea el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, cuyo primer titular fue el doctor Enrique Tejera Guevara. Se produce la transformación de la Junta de Beneficencia Pública de Caracas; se crean las cátedras clínicas de todas las especialidades médicas; y se funda el Consejo Venezolano del Niño. Se trata de una época de fecunda ebullición y gestación, de anhelo de reformas y mejoras que llevan a la ciencia médica venezolana a la altura de las naciones más avanzadas.
La quinta etapa la he llamado, la Involución de la medicina pública y Evolución de la medicina privada. Para el momento del inicio de nuestros estudios médicos, el Hospital Vargas de Caracas era el centro de referencia nacional para pacientes de todo el país que venían en la búsqueda de comprensión para sus quejas y cura para sus dolores. Allí se formaron las grandes escuelas de clínica médica y cirugía. Médicos privados enviaban sus pacientes tras la pista de un diagnóstico acertado, o para la realización de exámenes complementarios que no se hacían fuera de su perímetro, o para alguna complicada intervención quirúrgica. Muchos de nuestros profesores hablaban fluidamente dos o tres lenguas, tenían estudios de postgrado en el exterior y habían regresado a esparcir su semilla en ese terreno abonado que fuimos nosotros. Eran momentos en que la atención médica se percibía como un acto de beneficencia y no como un derecho humano como luego con pertenencia lo ha sido.
Se habían fundado hospitales a todo lo largo y ancho de la geografía nacional y allá se fueron posgraduados a modificar viejas maneras de hacer, retoñando por doquier el verdor del progreso médico. El Hospital Universitario de Caracas amenazó con el cierre del Hospital Vargas. Visionarios no lo permitieron, y sobre su muerte cierta, como ave Fénix, se alzó la Escuela de Medicina José María Vargas.
Con el paso del tiempo, las políticas de salud fueron cambiando sin que se trazara un plan para garantizar su continuidad. La politiquería inició el deterioro de los servicios públicos de salud; buenos planes eran rechazados por provenir de otra tolda política. Los hospitales públicos, a un coste elevadísimo, devinieron en receptáculos de toda injusticia, depósitos de enfermos con problemas médicos y quirúrgicos no resueltos, morideros de gente, bien por falta de mantenimiento, bien por migración del personal hacia la práctica privada ante los paupérrimos salarios, falta de insumos, ausencia de protección para el médico y el paciente, períodos de estada elevadísimos… en fin, se detuvo el crecimiento y se ejerció todo lo que implica una mala medicina a un impresionante coste.
Entre tanto, fueron formándose policlínicas privadas del más alto nivel, limpias y funcionales, bien dotadas de insumos y con los últimos adelantos tecnológicos; con personal altamente solvente, competente y bien preparado, que a un coste elevado serviría a la ínfima parte de la población que pudiera cancelar sus servicios. Muy poca solidaridad mostró en sus comienzos estas instituciones hacia quienes no tenían posibilidades, y, con mucha frecuencia, los profesionales, copiando estándares extranjeros ordenaban y ordenan en forma desconsiderada, exámenes costosos cuando procedimientos más sencillos pueden conducir a un diagnóstico.
Iniciamos nuestras prácticas profesionales en este período, muchos compañeros y yo, compartíamos el trabajo entre docencia y asistencia matutina y práctica privada en la tarde. No había la posibilidad de conciliar las dos propuestas. El Complejo Asistencial Docente Vargas –sueño de hombres y mujeres de valía- quedó como vergonzosa historia no concluida, o la autogestión promovida por ilustres vargasianos, jamás pudo ser llevada a buen puerto por ese proceso involutivo que nos agobiaba, donde no hubo ni hay consuelo para las penas del niño que vive en la calle o aquél otro ahogado en su dolor mendigando salud en Miraflores, atestado de papelitos peticionarios y de promesas incumplidas, cuando la dádiva política a otros países estaba a la orden del día.
La sexta etapa en este declive hacia el precipicio y la destrucción, la he denominado La Entrega. Comienza en 1999, dieciocho años atrás, con la llamada Tragedia de Vargas, cuando los venezolanos nos aprestábamos a votar en el referéndum para la aprobación de una nueva Constitución –lo que ocurriría al siguiente día-, las precipitaciones en el Litoral Central continuaron sin amainar, determinando que el cuerpo de bomberos local sugiriera decretar un Estado de Emergencia en la zona, advertencia que el Gobierno nacional, ya de talante criminal no escuchó. Esa voz desoída por mezquinos intereses condujo a la desinformación de la población litoraleña y a la muerte de cerca de cincuenta mil conciudadanos. En ese infausto momento, el gobierno venezolano permite el ingreso de 500 ¨médicos¨ cubanos a la costa varguense. Y aquellos médicos venezolanos que nos desplazamos a brindar ayuda en las áreas de necesidad, nos fue negado el acceso. No me quedan dudas de que había un plan, un plan perverso, concebido en Cuba y puesto a punto, para que en caso de alguna circunstancia imprevista se procediera a un acceso masivo de ¨cooperantes¨.
Y así fue, el deslave de Vargas brindó oportunidad para regalar la patria al peor postor. Medio millar de médicos cubanos que nunca se devolverían sino que crecería en número hasta alcanzar los treinta mil. Esta vergonzosa entrega aupada por muchos de nuestros colegas, significó la vulneración de las leyes de la República y la pérdida de la soberanía de la salud que ahora está en manos cubanas. Difícil de comprender cómo se involucraron médicos venezolanos, algunos amigos y otros conocidos, en este regalo infamante, en esta traición a la medicina venezolana. Se permitió el ejercicio ilegal de la medicina por extranjeros sin haber cumplido los extremos de la ley a la cual nosotros y generaciones posteriores estábamos y aún estamos obligados por la Constitución de la República y la Ley del Ejercicio de la Medicina.
Los venezolanos poseídos de inmenso desinterés y cobardía miramos a otro lado mientras ocurría una invasión silenciosa del país por una nación ajena a nuestro gentilicio, sin oponer resistencia alguna, sin que se disparara un solo tiro… Es bien conocida la existencia de un ministerio cubano en la sombra, paralelo al Ministerio de Salud y Desarrollo Social, la Misión Médica Cubana rezumante de ignorancia y de desconocimiento de la idiosincrasia nostra, amparada por quienes han pisoteado los principios éticos y morales de nuestro oficio, y ante la indiferencia del conglomerado médico.
De estos médicos esclavos del régimen cubano se sabe que muchos han desertado. Desde 2007 se puso en marcha como estrategia política la Misión Barrio Adentro, un plan político e ideológico presentado con disfraz de misión humanitaria, entregado a la Misión Cubana pero que en sus normas, regulaciones y administración no funciona integrado al Ministerio de Salud de Venezuela, desconociendo las leyes de la república y las ideas y propuestas del Maestro José Ignacio Baldó. En fin, una pobre medicina pobre para pobres… Todo ello puso de manifiesto la debilidad de la Federación Médica Venezolana y los Colegios de Médicos y otros organismos de la sociedad civil para enfrentar con inteligencia y decisión una lucha frontal contra los invasores.
La pobreza de la salubridad es terrible, catastrófica, pero en un estado delincuente, en un narcoestado, en medio de las balas, la muerte, los gases lacrimógenos y los heridos el pueblo despertó, se impone un ingente deseo de retomar todo cuanto se nos ha robado, y estoy seguro de que así será…
-VI-

Somos padres huérfanos y abuelos anhelantes, nuestros hijos y nietos que luchen con ahínco y fe desde allá que la pesadilla roja toca su final y aquí les esperamos. A mis discípulos que tengan fe, que el éxito coronará sus esfuerzos, que siempre mantengan un espíritu juvenil y contestatario, que su formación, inacabable, se balancee entre la atención del enfermo a la cabecera de la cama, el estudio serio y continuado, y la meditación para aquilatar sus ideas; todo ello para gloria de nuestra patria, de nuestra universidad y de la medicina…
A mi querida comunidad ucevista le expreso que sentimientos encontrados de alegría, orgullo y tristeza se agolpan en mi corazón al recibir este honroso premio que quiero dedicar a todos mis héroes venezolanos jóvenes y viejos que luchan por la democracia y la libertad, a la memoria de los 60 mártires que se han inmolado durante 60 días en esta cuesta empinada y con barricadas donde nos acompaña la alegoría de la Libertad de Delacroix guiando al pueblo, con sus turgentes senos al descubierto, icono universal de la lucha por la liberación y símbolo inmanente de la patria generosa.
A ellos mis oraciones, mi cariño, mi admiración, mi profundo respeto venezolanista y toda mi solidaridad:
¡Viva la Libertad, fuera el despotismo!
¡Viva la universidad autónoma!
¡Viva Venezuela!


«La Libertad guiando al pueblo»: Eugène Delacroix (1830), conservado en el Museo del Louvre de París. El pueblo es la unión de clases: se representa al burgués con su sombrero de copa y empuñando el fusil –autorretrato del mismo Delacroix-, al lado un andrajoso y un herido que pide clemencia a Francia; niños y adolescentes hacen gala de valentía. Al fondo aparecen brumas y humos de la batalla que diluyen un barrio francés bastante realista. A los pies de la Libertad un moribundo la mira fijamente indicándonos que ha valido la pena morir por ella.

sábado, 27 de mayo de 2017

Hace 10 años el chavismo dio la primera estocada a la libertad de expresión Hoy se cumple una década del cierre de RCTV. La industria televisiva sufrió un revés del que no se recupera. La presión ejercida por el gobierno ha dejado, solo en 2017, tres canales fuera del aire


Durante una salutación de fin de año a la Fuerza Armada Nacional, el fallecido presidente Hugo Chávez sentenció a Radio Caracas Televisión. “Ya está redactada la medida. Así que vayan preparándose, apagando los equipos”, dijo el mandatario el 28 de diciembre de 2006.
“Sería un abuso de derecho y se expondría a una dura consecuencia”, alertó en ese momento el director general de la planta, Marcel Granier.
Pero no sirvieron de nada las manifestaciones ni los recursos interpuestos por la directiva del canal. Hoy hace exactamente una década se puso fin a 53 años de historia de la televisora más antigua del país hasta ese momento. Las consecuencias fueron devastadoras para los sectores involucrados y la crisis que se ha generado en la producción televisiva es incalculable.
El año 2007 fue de una gran convulsión provocada por la decisión de Chávez. El país vio surgir un movimiento estudiantil que en principio manifestó en contra del cierre de RCTV y a favor de la libertad de expresión; y posteriormente en rechazo de la reforma constitucional impulsada por el gobierno.
De ese grupo salieron algunos de los líderes que hoy protestan en contra de Nicolás Maduro, como Freddy Guevara y Stalin González. También Yon Goicoechea, actualmente preso, y el ahora diputado chavista Ricardo Sánchez.
Censura refinada
La factura política más grande que pagó el gobierno hasta ese momento fue la derrota en el referéndum del 2 de diciembre de 2007. Chávez definió el triunfo de la oposición como “una victoria de mierda”.
Desde ese momento, el chavismo comenzó a refinar su estrategia para censurar medios, indica Luisa Torrealba, profesora investigadora del Ininco: “Se recrudeció la presión económica sobre los medios de comunicación social, con multas en el caso de los audiovisuales y en el de los impresos, la negación de divisas y el monopolio en la importación y distribución del papel”.
Torrealba enumera otros métodos de presión: las providencias administrativas de Conatel, acusaciones de desestabilización a través del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria, así como el uso de los medios públicos para exponer al escarnio a los periodistas y fomentar agresiones físicas o ataques a medios.
“Se sofisticaron también en el uso del Código Penal para juicios por vilipendio, por ejemplo. Los tribunales se han usado para prohibir la divulgación de informaciones de interés público, como en el caso del derrame de petróleo en el río Guarapiche. Todo esto atizado por una creciente opacidad en el manejo de cifras de escasez y epidemiológicas, entre otras”, agrega la académica.
Tan solo este año han sido apagados tres canales internacionales en el país: CNN en Español, Todo Noticias y El Tiempo.
Sufre la televisión
Hasta el momento de su salida del aire, RCTV producía programas de humor, de denuncia, de opinión política, al igual que Venevisión, su competidor. Durante la década de los noventa, cada canal hacía un promedio de seis telenovelas al año.
La primera consecuencia para la industria televisiva fue la pérdida de 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos, afirma el periodista Orlando Suárez.
“El cierre de RCTV dejó sola a Venevisión en el liderazgo del rating, lo que se tradujo en la desaparición de la competencia sana. Antes, cuando uno de los canales estrenaba una producción, el otro respondía con una igual o mejor. La audiencia fue una de las principales víctimas de esta medida del gobierno”, expresa.
Suárez recuerda que el entonces gerente general de Televen, Germán Pérez Nahím, le dijo: “En los tiempos gloriosos de la TV venezolana había dos tanques de guerra que se enfrentaban. Con la desaparición de RCTV queda uno solo frente a alguien que tiene una bazuca”.
La televisora de Horizonte, sin un músculo de producción fortalecido, se convirtió en el segundo canal del país.
“La principal consecuencia fue la merma de productos audiovisuales. Hoy solo hay una telenovela nueva al aire. Venevisión quedó en primer lugar haciendo lo que le daba la gana, incluso con el tema de los salarios. Al no haber otro empleador fuerte en la industria, las ganancias del personal especializado se vieron afectadas”, asegura el comunicador.

GRAN LECCIÓN ÉTICA DE LA PIANISTA GABRIELA MONTERO


A diferencia de que lo piensa alguna gente, no vengo de una familia adinerada. Mi familia hizo muchos sacrificios para que yo pudiese estudiar en privado con una profesora en EEUU cuando solo tenía 8 años. Nos mudamos mis padres, mi abuela y mi hermano a Miami en 1978, con una beca de Fundayacucho. En 1982 se terminó el periodo de mi beca, y mi padre y mi hermano se regresaron a Caracas porque ya era insostenible para ellos quedarse con nosotras debido a nuestra inestabilidad económica. Al poco tiempo, mi madre regresó a Caracas, por lo que debí quedarme con mi profesora. Sufrí mucho, y al verme deprimida, mi madre volvió a Miami para acompañarme. Alquiló una habitación en casa de una señora, donde vivíamos las dos. Fueron tiempos difíciles. Todo lo que he logrado ha sido con esfuerzo, con la motivación de algunos ángeles en mi camino, y con talento. Cuando regresé a Caracas en 2003, a vivir con mis dos hijas pequeñas, regresé como madre soltera. Empecé de nuevo. Y en esos años mi carrera internacional explotó de una manera impresionante. Viajé con frecuencia de Caracas al exterior. Hice mi debut con la New York Philharmonic y Lorin Maazel. Grabé mi primer disco para el sello EMI, y empecé este camino a un ritmo tan emocionante pero también difícil. Fue muy doloroso para mí separarme de mis hijas. Siempre me sentí culpable, pero yo sabía que o yo salía a flote por ellas en ese momento, o nos hundíamos. *No tenía a quién recurrir, sin ningún salvavidas! Precisamente, en esa época en Caracas, recibí una llamada de Abreu. El venia con un mensaje de Pdvsa. El gobierno quería que yo fuese la solista en un concierto con Dudamel y la Orquesta Simón Bolívar en el Teatro Colón, en Buenos Aires. Era un concierto para Pdvsa. Inmediatamente, le dije a Abreu que si era para el gobierno, nunca lo haría. Él, que sabe que nadie le dice que no, cuando me repitió la oferta, y yo desistí nuevamente, sacó la última carta que le quedaba. Me dijo: “Gabriela, si tu das este concierto, más nunca tendrás problemas económicos. Pdvsa se ocupará de ti”. En ese momento respondí: “No gracias; yo no tengo precio”. Abreu nunca me lo perdonó. Pero tengo que decir que a pesar de que la vida no ha sido fácil, siento que mi mayor riqueza ha sido lograr lo que he logrado de la forma más limpia y honesta posible. No le debo mi carrera ni al Sistema ni al gobierno, y esa es una gran victoria personal para mí.* Eso lo sabe y le duele al Sistema, y por eso inventan un sinfín de rumores y calumnias para desacreditarme. Pero la verdad, siempre sale a flote. Como mujer, me siento sumamente feliz de poder decir que pude vencer todas esas vicisitudes. Como madre, creo que le ha sido de ejemplo a mis hijas, porque las dos tienen una gran conciencia social y ética. Como artista, puedo decir que lo vital para mí ha sido llegar adonde estoy, y no ha sido ni la fama ni el poder lo que me ha motivado en el camino. Hoy en día, intento ayudar a otros lo más que puedo, hasta llegar al punto de conseguir medicinas para los enfermos; ayuda económica para los más necesitados, y denunciar desde hace 7 años en la prensa internacional lo que sucede en nuestro país. Siento que es mi deber. Y siento que es el deber del artista, por contar con una plataforma y acceso a las masas, el abogar por quienes no tienen voz. El silencio no es una opción.

ELOGIO DE LOS CUADROS… Rafael Muci-Mendoza | mayo 23, 2017 | Web del Frente Patriotico

En 1874, inspirado por la exposición póstuma de diez pinturas y escritos de su gran amigo, el artista y arquitecto Víktor Hartmann (1834-1873), quien solo tenía 39 años cuando murió, Modest Músorgski (1839-1881) compuso su famosa suite de piezas ¨Cuadros de una exposición¨. A manera de homenaje, el compositor quiso «dibujar en música», algunos de los cuadros expuestos y dedicó la partitura a Vladímir Stasov (1824-1906), escritor y crítico musical. Para él lo fundamental fue la conexión entre color, forma y contenido.

Cuando mi hijo Rafael Guillermo, artista urbano y arquitecto me envió 4 fotografías de la lucha contra la tiranía expresada en los recientes acontecimientos de abril 2017 de alguna forma relacioné esos cuadros con aquellos de una exposición de Músorgski “donde la música se dibuja”, pero en su caso, los cuadros fotográficos son expresión del dibujo de la violencia y la tiranía; son cuadros desgarradores que gimen el sufrimiento de un pueblo cansado de la opresión, aún de aquellos expatriados por la intolerancia que ahora no viven entre nosotros pero que sufren tanto o más que nosotros. Mientras, Maduro, Diosdado y Raul Castro –su caporal-, mausoleos de vanidad, maldad y mal gusto se pavonean burlándose del sufrimiento de sus paisanos.

Rafa puso como telón de fondo los colores de la bandera tricolor de Venezuela y empleó como tema el sacrificio del joven Hans Wuerich,  comunicador venezolano quien totalmente desnudo, con una marusa terciada, una biblia a la diestra y un teléfono celular a la siniestra encaró a los cobardes de la guardia nacional venezolana -¿cubanos?- quienes al verle inerme, cagones al fin, sacaron ventaja y le dispararon una ráfaga de perdigones pues son émulos de otros cobardes y poca cosa como Nicolás Maduro y Diosdado; esos, capaces de bailar y jugar béisbol cuando su pueblo se ahoga en la agonía de no conseguir alimentos para no morir ni medicinas para mitigar sus dolores. Seres degenerados, sin una madre que los pariera que hoy no se sienta avergonzada, sólo aupados por los depredadores del país: los Castro, los chulos del continente, los narco militares de su entorno, la guerrilla, los paramilitares y sus socios de abusos, robos y tropelías…
Mientras ellos juegan y hacen chanzas las hordas que crearon golpean, hieren y asesinan al joven Juan Pablo Pernalete de un disparo a quema ropa en el pecho… Su corazón hendido por la saña se resistió a no seguir latiendo pero el daño del odio fue catastrófico. Mayo nos ha traído más de lo mismo, más de la misma saña, ya no es uno; ahora son 40 mártires que han ofrendado sus vidas en las calles de mi patria en la búsqueda de un futuro donde la libertad se respire. 


Los otros dos cuadros revelan el momento en que asfixiados por la toxicidad de armas químicas –léase bombas lacrimógenas-, son empujados por efectivos de la Guardia Nacional, sus propios connacionales, hacia el terraplén que termina en esa cloaca abierta que es el río Guaire mientras ellos se protegen con máscaras antigases.

Como padre me duele Tarek William Saab, también libanés como yo; nada más imaginar el que un hijo mío llame mi la atención para reclamarme que todos los principios que le trasmití los eché a la basura, me perturba grandemente ¿Con quién te reuniste Tarek que sacaron de ti todo lo peor que un ser humano puede albergar…? No defiendes a ningún pueblo, manchas tu honor y el de tu familia, defiendes tu puesto, una causa que ha arruinado tu país, y con tu cara muy lavada exculpas a una cáfila de almas podridas. Fuiste una de las manzanas saludables que te acercaste a las más podridas, recibiste el vaho maligno del etileno y terminaste tan podrido que ni te diste cuenta y ahora tu hijo te lo reclama… Creíste sentirte protegido en la tierra milenaria de tus padres, pero hasta allá te alcanzaron tus pecados mientras comprabas joyas en tanto no hay alimentos en tu patria ¿En qué clase de ser te has transformado…? Tú has manchado tu familia como tantos depredadores del pueblo, y aquellos llevarán sobre sí la impronta de la traición con que manchaste sus futuros…


(Lucas 8:22-25) Un día, Jesús subió con sus discípulos a una barca y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago». Ellos partieron, 23. y mientras navegaban, Jesús se durmió. Entonces se desencadenó sobre el lago un fuerte vendaval; la barca se iba llenando de agua, y ellos corrían peligro. 24. Los discípulos se acercaron y lo despertaron, diciendo: « ¡Maestro, Maestro, nos hundimos!». Él se despertó e increpó al viento y a las olas; estas se apaciguaron y sobrevino la calma. 25. Después les dijo: « ¿Dónde está la fe de ustedes?». Y ellos, llenos de temor y admiración, se decían unos a otros: « ¿Quién es este que ordena incluso al viento y a las olas, y le obedecen?».


En este abril y lo que va de mayo manchado de la sangre inocente y del extremoso sufrimiento actual, el papa Francisco ahogado en sus palabras se olvidó de Venezuela, ¿por qué?, al parecer vio la oposición ¨dividida en la calle. ¨¿Fue todo lo que tenías que decir hermano…?, ¿Es que no ves el pecado de lesa humanidad que se comete a diario?, ¿Es qué no viste a los guardias jugando con sus escopetas a policías y ladrones con los valientes estudiantes que sólo quieren libertad?, ¿es que tu nuncio apostólico nunca te informó de los desmanes y ataques a ciudadanos desarmados?, ¿es que no te habló de encarcelamientos masivos y torturas en un sitio medieval llamado ¨La Tumba¨?, ¿es qué no mostraste interés en ver aunque fuera un solo video donde se evidencia la feroz represión contra un pueblo inerme?, ¿es qué no te mostró las bandas paramilitares –colectivos armados y con impunidad creados por Chávez y mantenidos por el estatus- arremetiendo contra mujeres, jóvenes y propiedades?; ¿es qué no oíste acerca del odio de Maduro hacia su pueblo al querer armar a medio millón de milicianos para que disparen contra quienes somos opositores y su baile-burla cotidiana que ofende el espíritu cristiano?, ¿Es que no entiendes que no puede haber diálogo, pactos ni votaciones mientras la mentira, las persecuciones, los asesinatos, los presos políticos por disentir y las torturas campeen en el país y que es necesario que  estos miserables que bailan y se burlan abandonen el poder?, ¿será que tú, el ‘papa’ –con minúscula- puede dormir en paz mientras comparas tu comportamiento mojigato y parcializado con la hombría y determinación de los curitas de la Asamblea Episcopal?, ¿qué torcida idea mueve tus labios…?, ¿es que no leíste alguna vez el párrafo que sigue…?
·        ¨Nosotros dialogamos con los enemigos que hemos jurado destruir solamente cuando carecemos de la fuerza necesaria para abatirlos; por medio del diálogo alcanzamos aquellos objetivos a corto y mediano plazo para ganar tiempo, y cuando efectivamente seamos más fuertes entonces tomamos sin contemplaciones lo que queremos y sin que nos conmueva las reclamaciones y las apelaciones de los enemigos¨.
         Lenin

Mi dilecto amigo, el académico Francisco Kerdel-Vegas nos envía una cita de la novela “Fiebre” (1939) del escritor Miguel Otero Silva que nos muestra que el pasado siempre gravita sobre el presente:
“Nuestro puesto está en el seno de ellos porque en sus pechos palpita la sed de justicia, porque sus manos son las manos de la patria y de la humanidad. ¡Y son tantos! Son tantos que si llegaran a percatarse de la fuerza que duerme en su bosque de puños, si llegaran a arremeter en multitudes contra la minoría que se nutre del látigo, nadie podría detenerlos como nadie puede detener el torrente cuando se despeña. Nuestro camino es ahora una ruta sin espejismos y sin arcos de flores artificiales; camino difícil como todos los caminos en ascenso. Para llevarlo a término: plantemos nuestra fe en las legiones de parias que aspiran a vivir libremente, para quienes la libertad es, no sólo romper con sus puños el yugo que pesa sobre sus conciencias, sino también despedazar el yugo que pesa sobre sus estómagos, sobre sus cuerpos desnutridos y desesperados. Iremos todos contra los enemigos de nuestro pueblo. Contra los mercaderes de sable, los mercaderes de toga, los mercaderes de pluma, los mercaderes de sotana, los mercaderes mercaderes, los mercaderes sin oficio. Los que venden la patria al extranjero en tanto gimen oraciones de nacionalismo santurrón. Los que trafican con el hambre”.

Son horas aciagas, la patria y los jóvenes –mujeres y hombres- desafían la muerte y se nos mueren porque van a resucitar, porque van a instituir la decencia y el patriotismo, porque los caídos y su sangre, serán el alimento de la cimiente que ellos mismos están sembrado al ofrendar sus vidas sin egoísmo, sin esperar nada a cambio, luchando por todos, luchando por un aire de libertad…

Mi hijo Rafa está también luchando desde lo lejos como mis otros hijos y tantos otros venezolanos en los cuatro puntos cardinales del planeta simplemente porque la madre nos duele cuando sufre, porque la madre patria y sus símbolos están presentes en nuestro diario hacer, porque la bandera ha ampliado en el hogaño su franja roja, porque el rojo es el símbolo de la sangre derramada ayer y hoy por los héroes civiles de la patria para conquistar la libertad. Porque el rojo también es trasunto de amor, patria, poder, fuerza y progreso.

¡Qué Dios y la Virgen guíen nuestros pasos…!


martes, 2 de mayo de 2017

Anotaciones al opusculo "Camino a los altares. Breve biografia de Monseñor Salvador Montes de Oca" del Excelentisimo Cardenal Baltasar Porras,con mi mas absoluto respeto.


Como devota admiradora de Monseñor Salvador Montes de Oca, creo oportuno señalar algo que creo un error, que aparece en la pag.34  del libro escrito por el Cardenal Baltasar Porras, titulado “Camino a los altares, breve biografia de Mons. Salvador Montes de Oca”, publicado por la Arquidiocesis de Merida y la Fundacion “Monseñor Salvador Montes de Oca” con motivo de reeditar lo escrito sobre el Obispo Martir, II Obispo de Valencia (Edo. Carabobo), en vías de su esperada y merecida canonización.

Fui muy amiga de la honorable dama, Doña Carmen Teresa Figueredo de Araujo, y ella me conto, dada mi admiración por Monseñor Montes de Oca, uno de los más graves problemas que enfrentó el Obispo y que fue una de las mas significativas causas de su expulsión de la ciudad valenciana que le fue tan ingrata al ilustre Prelado, y que la señora Carmen Teresa narra como testigo de excepcion con su lenguaje tan sencillo, en su libro “RECUERDOS”, Edicion privada de 1000 ejemplares por Polster Publicidad, Foto reproducción Raul Clemente Editores, Impreso en Venezuela por Cromotip 1993, (170) pags.  hecho que aparece registrado en las pags. 66-67-68-69 y 70 y que sucedió con una honorable dama, “para esa época una de las muchachas mas lindas” llamada Maria Orozia Viso “una morena con ojos bellísimos, pelo negro…” quien después de haber sufrido un hondo agravio por su novio oficial que se caso con otra, decidió aceptar por esposo al Gobernador de Valencia: Hugo Fonseca “un hombre ya maduro, buen mozo, que vestia impecablemente y olia siempre a perfume, usaba un gran brillante en el dedo y era sumamente agradable” quien “no dejaba de seguirle los pasos”. “Aquello en aquel tiempo fue algo insólito”; Maria Orozia al corroborar en casa de los Figueredo la triste realidad del matrimonio de su novio con otra dama valenciana, solicito prestado a Doña Colombia de Figueredo el teléfono, para llamar a Hugo Fonseca, quien al poco tiempo se apareció “con una cesta de “Marciano”, (una tienda de “delicatesses” de la época) que era famosa aquí, llena de todo, de champaña, vinos, dulces, chocolates, manzanas, uvas, todo un derroche. A mi (Doña Carmen Teresa Figueredo) me parecía una maravillosa realidad, era como un mago. Desde ese dia empezaron los amores de Maria Orozia y Hugo. El era divorciado y la gente estaba horrorizada, pues en esa época era como un pase directo al infierno. Don Augusto Viso, el papa de Maria Orozia, no quería por nada esos amores, misia Concha, su mama, sufria mucho con todo esto. Don Augusto dijo que Hugo no entraría a su casa jamas como novio de su hija, pero como ella estaba decidida a casarse con el, entonces el dijo que iria el dia de su matrimonio y punto. Misia Concha le suplico a mama que si Hugo iba a casa y se encontraba con Maria Orozia lo aceptara. Por supuesto, eso y mucho mas hubiera hecho mama en vista de todo lo que los Viso habían hecho por nosotros durante el tiempo de la prisión de mi papa”…(Ibid pp 66-67)
”Continuando con Hugo Fonseca el siempre iba a casa encontrarse con Maria Orozia y allí planearon su boda. A causa de esto, mama se echo el mundo encima. Mama era la presidenta de las “Damas Catolicas” y un dia cuando llego a la reunión, no la dejaron entrar, luego le dijeron que se habían reunido de urgencia y decidieron no solo quitarle el cargo de presidenta sino expulsarla de la sociedad. Eso fue horrible para mama, la llamaron “alcahueta” y muchas cosas mas. Esas mismas “Matronas” al pasar el tiempo tuvieron que aguantar que sus hijas se casaran con divorciados. Asi es la vida. ¡Un boomerang!. Monseñor Montes de Oca trato de influir para que no se casara Maria Orozia con Hugo. Desde días antes estaba hablando en la catedral sobre las que se desposaban con divorciados, que eran excomulgados, que no eran recibidos por la Iglesia, que vivian en concubinato y que no deberían ser tratados por las personas católicas.”( Ibid pag.69)
“El dia de la boda, se distribuyeron hojitas en las iglesias, diciendo mas o menos todo lo anterior. Hubo intentos de boicotear el acto del matrimonio.” (Ibid pag.69)
“A papa y a mama le enviaron un sobre con una carta de esas, mama lloro y se mortifico aun mas, cuando supo que Don Augusto y Misia Concha habían recibido también un sobre con una nota anexa terrible. Nunca se supo quien la envio” (Ibid pag. 69)
“Como el General Gomez vivía en concubinato, asimismo otros mas, parece que la actitud del Obispo disgusto a mucha gente y le llamaron y recomendaron que se fuera un tiempo a Italia, mientras se aplacaban las cosas aquí” (Ibid pag.70)

“Esto que escribo juro que fue cierto. No juzgo a nadie, eso lo dejo a Dios, pero como he oído tantas cosas sobre el tema, quise aclararlo y eliminar unas cuantas versiones que circularon” (Ibid pag.70)



Fiel a mi amistad con Doña Carmen Teresa y a mi devoción por Monseñor Montes de Oca, a quienes Dios tiene en su Gloria, publico estos párrafos del libro “RECUERDOS”, para que se sepa la historia como es, y para que si es posible su Excelencia el Cardenal Baltasar Porras corrija que el nombre del Gobernador de Valencia que el cita en su opúsculo en la pag.34,  Santos Matute Gomez, no es el protagonista de ese hecho capital en la vida de Monseñor Montes de Oca, sino Don Hugo Fonseca.  
Muchas gracias.