A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

viernes, 10 de julio de 2015

La amenaza de este gobierno contra los medios de comunicación comenzó con el chantaje a través de la empresa que monopoliza el papel

La amenaza de un tigre de papel


La amenaza de este gobierno contra los medios de comunicación comenzó con el chantaje a través de la empresa que monopoliza el papel, que en mala hora le pusieron el nombre de un demócrata como Alfredo Maneiro, manejando “políticamente” el ardid para doblegar y someter aEl Nuevo PaísZetaTal CualEl NacionalEl CarabobeñoEl Correo del CaroníEl Impulso de Barquisimeto y todos aquellos que no se sometieran a la pretendida “hegemonía comunicacional” que adelantaba el régimen.
Sin embargo ahora, a través de la denuncia de Francisco Poleo, nos enteramos de que ya no se trata de una estratagema con sesgo político sino de un descomunal desorden administrativo que se les escapa de las manos, como toda actividad en la que este gobierno ha decidido intervenir. Por ello se nos viene a la mente la famosa boutadedel líder chino Mao Ze Dong, quien acuñó la expresión “tigre de papel” contra el imperialismo norteamericano, para ridiculizarlo y así dejar en evidencia que la supuesta fortaleza de Estados Unidos no era tal, sino comparable a un tigre de papel “superficialmente poderoso pero propenso a la sobreextensión, que lleva al desmoronamiento repentino”.
Así, exactamente, le está ocurriendo a este gobierno cuando ha pretendido poner de rodillas a gente como Rafael Poleo, Miguel Henrique Otero, Eduardo Alemán, David Natera o Carlos Carmona, quienes no se doblegan y hoy ven que el gobierno tendrá que rectificar, si no quiere que le pase como  al tigre de papel de Mao: “Un tigre de papel superficialmente poderoso pero propenso a la sobreextensión, que lleva al desmoronamiento repentino”.

Ya lo decía en un artículo que escribí el mes pasado: “No tengo una bola de cristal para saber cuánto tiempo se puede mantener un gobierno que va en caída libre, más por sus propias ejecutorias que por la oposición que le hacemos los sectores democráticos. Sin embargo, al ver que Maduro pretende huir hacia adelante acosando a la prensa libre con el manido recurso del chantaje de no entregarles papel, nos damos cuenta de que el fin está cerca”.
A este gobierno, por haber sido tan torpe en crearse todo tipo de enemigos, por el afán de imitar a Chávez sin tener con qué, le está ocurriendo lo mismo que a Tarzán en Nueva York, la famosa película hollywoodense llevada a la pantalla en 1942 por el mítico director de cine Richard Thorpe e interpretada, su versión original, por Johnny Weissmüller basada en la novela del no menos famoso Edgar Rice Burroughs, porque se pelea con todo el mundo y va a terminar, como el famosísimo personaje de las historietas, regresando a la jungla donde le va mejor que en la selva metropolitana.
Aunque después del último mensaje presidencial, cuando palabras más o menos Maduro le dice a Santos y a Uribe que toda esa agresión eran “gajes del oficio”; insulta al Tío Sam pero le extiende la mano a Obama y le comienza a entregar papel a El Nuevo País, pareciera que va de retro y eso lo celebramos.
No le deseamos al presidente que tenga que desandar el camino encaramado en un tigre de papel, no vaya a ser que ese tigre, con dientes en la web, donde estamos encaramados todos los dolientes de los periódicos, le salga más fiero del que pretende enjaular.

aecarrib@gmail.com
@EcarriB

¿16 años después de connubio petrolero se alborotaron los rebullones...?

Guyana teme retaliación económica de Venezuela

Nagamootoo afirmó que Caracas desafió lo que es legalmente territorio guyanés | Foto Archivo El Nacional
Nagamootoo afirmó que Caracas desafió lo que es legalmente territorio guyanés | Foto Archivo El Nacional
Oposición guyanesa respalda al presidente David Granger, acusado por Nicolás Maduro de avivar la controversia 

El primer ministro de Guyana, Moses Nagamootoo, teme que la no renovación del contrato para suministrar arroz a Venezuela, como pago parcial por los barriles de crudo y derivados enviados mediante el acuerdo  de Petrocaribe, sea una retaliación contra su país.
Nagamootoo aclaró que la decisión no es nueva, y acusó al gobierno anterior (que salió en mayo) por no informar a los agricultores al respecto a pesar de ser notificado por Caracas, pero no quiso desligarla de la polémica actual por el reclamo territorial.
“Esta revelación viene de la mano de las acciones de Venezuela para desafiar lo que es legalmente el territorio de Guyana. Habrá que examinar si la no renovación del contrato de permuta es, de hecho, un acto de sanción económica”, dijo.

El presidente David Granger tenía previsto acudir ayer al Parlamento para hablar sobre las relaciones con Venezuela, que se han tensado en los últimos meses por las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular decretadas en mayo por el mandatario Nicolás Maduro.
Georgetown objetó la llamada Zodimain Atlántica porque contenía aguas que le pertenecen (incluidas las del territorio Esequibo, reclamado por Caracas). Un nuevo decreto venezolano, publicado esta semana, aclara que la delimitación de esa área está pendiente.
El diario Starbroek News atribuyó el cambio a la ofensiva diplomática emprendida por Guyana, que le valió el apoyo de la Mancomunidad de Naciones, y consideró que el nuevo decreto “puede ayudar a aliviar las tensiones” entre ambos países.
Sin distinción. Maduro ha centrado sus críticas en Granger, que asumió el cargo hace dos meses, e incluso lo ha acusado de dejarse manipular por la transnacional Exxon Mobil (que descubrió petróleo en las aguas en disputa) para generar un conflicto con Venezuela.
El discurso del mandatario obvia que la concesión a la petrolera estadounidense fue entregada por el Partido Progresista Popular, que estuvo en el poder desde 1992 hasta mayo de 2015 y fue aliado del chavismo durante muchos años.
Ayer el ex presidente Donald Ramotar (2011-2015) dijo que el PPP apoya al gobierno actual (una coalición entre la Alianza para la Unidad Nacional y la Alianza por el Cambio) en lo que se refiere a la controversia con Venezuela.
“Vamos a apoyar al gobierno en el tema de la soberanía de este país. Estamos en total unidad en este asunto de la reclamación de nuestro territorio”, declaró Ramotar. Agregó que respaldan la solicitud de cambiar el mecanismo de los buenos oficios porque no estaba funcionando.
Campaña informativa. En Venezuela, el gobierno activó los foros para informar sobre la zona en reclamación. “Ya las esquinas calientes de todo el país están activadas estudiando la verdad de la Guayana Esequiba”, informó Maduro en su cuenta de Twitter.
“Los consejos comunales y las comunas deben promover el debate sobre el Esequibo y sus consecuencias”, afirmó el diputado Ángel Rodríguez, presidente del Parlatino-Venezuela, en el foro realizado en Antímano.
El gobierno prevé llevar el diferendo limítrofe a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Unidad Nacional: de la carta de Jamaica al tema Guyana

Unidad Nacional: de la carta de Jamaica al tema Guyana


Al escribir este artículo, aún se desconoce la integración de la comisión parlamentaria, y esperamos un  nombramiento acertado, para dar, al problema del manejo de nuestra soberanía sobre los territorios que eran parte de la Capitanía General de Venezuela al momento de declararse nuestra independencia, un tratamiento de Estado y no solo del actual gobierno. La aplicación de los tratados internacionales, validamente suscritos por nuestra República, ameritan la participación, muy bien cohesionada e integrada por nuestra gente del más alto nivel de conocimientos y reconocida lealtad y honestidad patriótica.
No es una temeridad que, frente a amenazas a toda nuestra República, se pueda pensar que se abre una buena oportunidad para integrar en  nuestra Cancillería,  y en otros ministerios venezolanos, miembros de otras agrupaciones políticas e independientes, y estableciendo una coalición de gobierno patriótica, ello nos permita enrumbar al país con una nueva política internacional de Estado; estrategia de largo aliento que genere la mayor certidumbre posible, cree confianza y posibilidades para avanzar en beneficio de todos, para fortalecer la economía y la capacidad general de la nación.
Desde que Colón piso tierra, de lo que aún no sabía era un nuevo continente, en el año 1492, al último intento cruento de golpe de Estado en Venezuela, en 1992,  por parte del Comandante Chávez Frías y sus seguidores, pasaron quinientos años, dentro de los cuales 34 años fueron de una democracia  representativa limitada, logrados con grandes esfuerzos y no sin sobresaltos de varias intentonas militares anteriores (las más conocidas de los años sesenta en los inicios de esa etapa democrática: El Carupanazo y El Porteñazo). Luego de los acontecimientos del año 2002 la desconfianza mutua se acrecentó más entre las fuerzas políticas y sociales que forman parte de nuestro país. Pero es hora ya de buscar nuevos escenarios y comprender que, ante los Estados Unidos y Europa, fundamentalmente, debemos tener una nueva política exterior de Estado, que garantice nuestro rol de integradores de América Latina y el Caribe. Una nueva relación con los Estados Unidos de Norteamérica en este sentido de continente americano es vital.

Cuando se habla, más por propaganda  que sobre bases sólidas, de la independencia nacional, en medio de la evidente realidad de tener que importar gran parte de lo que consumimos en alimentos, medicinas, insumos para la producción y artículos de todo tipo, vemos que estamos ante una situación indeseable, a los fines de tener una verdadera independencia y soberanía, nacionales. Es por ello que abogo por un esfuerzo superior, que nazca de las propias entrañas de la patria, y que el gobierno actual, junto a nuevos actores que,  incluyendo los partidos existentes, vaya más allá de este agotado esquema de confrontación interna entre socialistas versus capitalistas, y nos reencontremos en Bolívar y su ejemplo, tal cual lo expresa en su célebre carta de Jamaica del seis de septiembre de 1815 (van a cumplirse doscientos años de su escritura en contestación a Henry Cullen, un caballero de esa isla) que en su penúltimo párrafo escribe:
“Cuando los sucesos no están asegurados, cuando el Estado es débil, y cuando las empresas son remotas, todos los hombres vacilan; las opiniones se dividen, las pasiones las agitan, y los enemigos las animan para triunfar por ese fácil medio. Luego que seamos fuertes, bajo los auspicios de una nación liberal que nos preste su protección, se nos verá de acuerdo cultivar las virtudes y los talentos que conducen a la gloria; entonces seguiremos la marcha majestuosa hacia las grandes prosperidades a que está destinada la América Meridional; entonces las ciencias y las artes que nacieron en el Oriente y han ilustrado la Europa, volarán a Colombia libre que las convidará con un asilo.”(Carta de Jamaica. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas 1972. Pág. 53
Es tiempo de una Amnistía Nacional, bajo el compromiso de todos los sectores de abandonar la violencia, y también la represión al que exprese democráticamente sus ideas. Recuperemos de inmediato el marco democrático y constitucional interno para dirimir nuestras diferencias. Más allá del tema electoral, o precisamente a través también de él como mecanismo vital pero no único, vamos a relanzar un debate nacional de propuestas y planes para la recuperación económica del país; donde todos los componentes de la nación participen en apoyo a un política exterior de Estado; dentro de la claridad de que solo una nación unida podrá superar las acechanzas y los planes de los que siempre vieron en nuestra división una oportunidad de obtener sus beneficios. En política exterior nadie da nada por nada, como lo hemos podido constatar dolorosamente a lo largo de nuestra historia republicana. Hoy es Guyana la manipulada por una transnacional: la Exxon Mobil. Ayer fueron con otros ropajes los imperios coloniales que intentaron, sin éxito, subyugarnos.             

fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com

Guyana nos ha dado la espalda y se ha burlado de la reclamación histórica de Venezuela sobre el Esequibo y sus aguas territoriales. Ante este hecho –agrego– después de muchas concesiones y omisiones, el actual gobierno trata ahora de sacarle provecho electoral a su olvido de la defensa de la soberanía nacional, inventando un conflicto internacional que apela a la siempre dispuesta veta del nacionalismo a ultranza. La costosa solidaridad con los débiles se transforma, con razón o sin ella, en la ofensa al pequeño.

Así no era

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Copio el título de un excelente artículo de Elsa Cardozo publicado por este diario el pasado 28 de junio. En el mismo se refería a la manera equivocada del chavismo de utilizar la pasajera riqueza petrolera para forjar alianzas y falsas solidaridades. Destaca en particular el caso de las relaciones con Guyana, las cuales han desembocado en una creciente agresividad, no obstante los inmensos recursos invertidos por Venezuela para lograr su solidaridad y la de sus socios del Caribe.
Guyana nos ha dado la espalda y se ha burlado de la reclamación histórica de Venezuela sobre el Esequibo y sus aguas territoriales. Ante este hecho –agrego– después de muchas concesiones y omisiones, el actual gobierno trata ahora de sacarle provecho electoral a su olvido de la defensa de la soberanía nacional, inventando un conflicto internacional que apela a la siempre dispuesta veta del nacionalismo a ultranza. La costosa solidaridad con los débiles se transforma, con razón o sin ella, en la ofensa al pequeño.
El planteamiento me ha hecho recordar una anécdota de hace más de 35 años. Venía la elección de presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y había dos candidatos. El mexicano, que iba por la reelección, y un venezolano con buenas calificaciones que proponía nuestro gobierno. En una reunión anual conjunta del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, celebrada en Washington D.C., se hacía la campaña por uno u otro candidato. El ministro venezolano se reunió con los de Centroamérica para buscar su apoyo.

Yo era por entonces director ejecutivo ante el Banco Mundial y había hecho buena amistad con el ministro de Hacienda de Nicaragua, Joaquín Cuadra Chamorro. Don Joaquín era el único viejo del gobierno de la recién triunfante revolución sandinista, padre de dos de sus comandantes. Habíamos acordado reunirnos para conversar y tomar unos tragos en su habitación después del encuentro con el ministro venezolano. Me acompañaba Francisco García Palacios, miembro de nuestra delegación.
Cuando llegamos le preguntamos a don Joaquín por el resultado del encuentro. Nos dijo que no se había obtenido el apoyo de los países del istmo porque el ministro venezolano había utilizado el único argumento que ellos no podían aceptar. Les dijo: “Tienen que votar por nuestro candidato porque nosotros les hemos dado mucho dinero”. Traduzco lo que entendieron los centroamericanos: “Ustedes han sido comprados”. Eso los ofendía. Y como resultado el candidato venezolano no obtuvo sus votos.
Esa manera chabacana y ofensiva de un ministro venezolano de cuyo nombre no quiero acordarme es la misma que se ha intentado utilizar con los países del Caribe por el actual gobierno. Modalidad que acaso pueda ser efectiva mientras se es el ricachón de la comarca, pero que deja de ser eficaz y se torna contraproducente cuando la riqueza se reduce y los ofendidos encuentran la oportunidad de expresarse.
Elsa Cardozo concluye su artículo diciendo lo siguiente: “Así no era como se debía aprovechar la posibilidad que el gobierno de Venezuela tuvo de cooperar y ser genuinamente solidario”. Así la perdió el avasallante movimiento chavista. Esa posibilidad se aprovechó desde el aumento de los precios del petróleo en 1974, mientras la política económica internacional la dirigió ese gran venezolano que fue Manuel Pérez Guerrero. Más tarde, cuando la cooperación se transformó en un arma de chantaje, solo se logró que la cooperación alimentara al resentimiento. Lo que ahora se revela en las agresividades de Guyana, consciente de la debilidad de un gobierno que ha intentado doblegarla con una riqueza decreciente y comprarla mostrando, además, descuido en la histórica disputa territorial.
Así no es como debemos tratar a los vecinos. Y así no es como queremos que ellos nos traten. Moraleja: el camino de la claudicación y la agresividad está empedrado por golpes de pecho supuestamente nacionalistas. 

El 19 de julio una travesía sonora envolverá las nubes de Calder Percusión siglo XXI Solos y dúos con piano • La percusionista Diana Montoya López nos propone un encuentro inédito con la percusión en la contemporaneidad, acompañada por el pianista y compositor Juan Francisco Sanz

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El 19 de julio una travesía sonora envolverá las nubes de Calder
Percusión siglo XXI
Solos y dúos con piano

•          La percusionista Diana Montoya López nos propone un encuentro inédito con la percusión en la contemporaneidad, acompañada por el pianista y compositor Juan Francisco Sanz

            El domingo 19 de julio, a las 11:00 am en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, la percusionista venezolana Diana Montoya López nos aproximará a las renovadas atmósferas que vibran en los movimientos protagónicos de la percusión del siglo XXI. La intérprete venezolana, egresada del Conservatorio Nacional superior de Música y Danza de París (CNSMP), estará acompañada por el reconocido compositor e intérprete venezolano Juan Francisco Sanz, quien desde el piano brindará junto a ella, un recorrido orgánico por momentos fundamentales de la percusión desde el siglo XX hasta nuestros días, brindando toda la resonancia de esas texturas sonoras que hacen de la percusión un elemento inédito y de gran impulso en los movimientos plurales de la música contemporánea.

            Para Montoya López "la percusión es un instrumento complejo, completo e infinitamente amplio, el cual ha estado presente en todas las épocas de la evolución de la humanidad". Según sus propias palabras "es en el siglo XXI cuando estamos viendo el resultado de aquella aventura vanguardista que emprendieron los compositores en el siglo XX, quienes, al igual que los investigadores científicos de antaño, consolidaron propuestas efervescentes, explosivas, congruentes o impulsivas que hoy nos invitan a vivir la percusión como una totalidad autónoma e infinita".

            En el repertorio diseñado por la creadora para esta ocasión, destacan como valiosos momentos de este concierto el solo para percusión del compositor francés Iannis Xenakis, con el que inicia el repertorio como un guiño a las aventuras más vanguardistas del siglo XX. Este músico, filósofo y humanista fundió los conceptos de arquitectura y música a través de la creación de la música estocástica: masas de sonido, nubes o galaxias desplazadas en la consecución de la sonoridad como un fenómeno de totalidad.

            Entre las aventuras actuales, resaltan la propuesta de la japonesa Yukiko Nishimura, de la cual se interpretará una obra para marimba y piano que acentúa los despuntes de una atmósfera primitiva donde se mezclan ritmos africanos con motivos jazzísticos. Del venezolano Ricardo Teruel presentará la obra Manada, pieza en un solo movimiento que dilata relatos y narrativas espaciales de los ritmos colectivos de la vida y la sobrevivencia. Finalmente, la controversial obra De la liberación de las formas del propio Juan Francisco Sanz, compuesta originalmente para contrabajo y piano, será adaptada por Diana Montoya López, extendiendo su paradoja estilística esencial hacia el inédito encuentro entre marimba y piano.

            Junto a ellos tendremos también la oportunidad de disfrutar en el escenario de las obras de valiosos compositores contemporáneos como el tangeriano Jean-Marie Machado, el francés Daniel Goyone y el islandés Askell Masson.

            Es así como este domingo 19 de julio tenemos una cita a las 11:00 am con un concierto que nos invita a descubrir las novedosas atmósferas expandidas de la percusión y a recibir como natural el asentamiento de pasadas osadías, un momento único que le permite a esta investigadora e intérprete asumir el reto de invitar a un pianista para que la acompañe en el recorrido. Con este gesto, Montoya López se suma a innovar dentro del género, resaltando el carácter percutivo y las posibilidades tímbricas del mecanismo de martillos propio del piano, para insertarlo en la gran familia de una percusión dialogante, lo que según su testimonio: "Es asumir la percusión como el ritmo y los movimientos propios de la vida común, desde las acciones más grandilocuentes hasta los gestos más insignificantes del ordinario transcurrir del tiempo".

Las entradas estarán a la venta ese mismo día en las taquillas del Aula Magna.

Contactos de prensa
Melba Rodriguez  0414-3063922 / melbarodriguezp@yahoo.com
Gabriela lepage 0412-2531447 glepage@uccomunicaciones.com

martes, 7 de julio de 2015

Difícil gramática la del vivir, cuando en auxilio del verbo rectificar se exige, desde la primera persona del singular, el concurso de la siempre dura y a veces reacia adverbiación del sustantivo dignidad. Rectificar con dignidad es tarea que incluso a la Historia, generalmente más atenta a la precisión de los resultados que al orden ético de los factores, suele poner en aprietos: ¿puede el hombre hacer borrón de sus bochornos para emprender la cuenta nueva de una vida sin mácula?

Destinatario desconocido. La infructuosa espera de Mario Briceño Iragorry

Mario Briceño Iragorry | Foto cortesía
Mario Briceño Iragorry | Foto cortesía
No dos veces, sino durante 48 años ya, ha tocado a las puertas de Venezuela el mensajero de don Mario. Trae consigo palabras de vigencia desgarradora, pero envueltas en un lenguaje pasado de moda que ya nadie parece reconocer. Se diría, casi, que procura el cartero la entrega de una misiva dirigida a una nación que ha muerto y ya no existe. Aun así, el “Mensaje sin destino” todavía aguarda, terco e insistente, a ser leído como una carta íntima, personal, de aquéllas que apremian de tú a tú y esperan por respuesta
Difícil gramática la del vivir, cuando en auxilio del verbo rectificar se exige, desde la primera persona del singular, el concurso de la siempre dura y a veces reacia adverbiación del sustantivo dignidad. Rectificar con dignidad es tarea que incluso a la Historia, generalmente más atenta a la precisión de los resultados que al orden ético de los factores, suele poner en aprietos: ¿puede el hombre hacer borrón de sus bochornos para emprender la cuenta nueva de una vida sin mácula?
No es casual que Mario Briceño Iragorry se haya sentido, como historiador y ensayista, intelectualmente atraído por la figura de Antonio Fernández de León, personaje que entre 1769 y 1830 puntea, siempre incólume, las costuras de una Venezuela que a la vez se armaba y desgarraba de jirones. Desde la Intendencia colonial, Fernández se ocupó de que la renta del tabaco proveyese buenos réditos a su majestad y, también, porque no estaba ni está nunca de más, grandes latifundios a su propio haber. Sin embargo, no es hasta 1808, cuando –ya destronado el soberano español– se constituyen las cortes de Cádiz, que da la primera muestra de lo que andando el tiempo sería su verdadera vocación: adhiere de inmediato al bando constitucionalista. Detenido y llevado como prisionero a España tras la restauración de Fernando VII, logra capear la situación con tan convincentes maneras y dineros que regresa al poco, convertido ahora en marqués de Casa León. De allí en adelante servirá sucesivamente a Miranda y a Monteverde, a Bolívar y a Boves, a Morillo y a Páez. A cada uno, hay que reconocerlo, con la mayor dedicación y eficiencia, y sin descuidar jamás su personal pecunio: Antonio Fernández de León fue lo que hoy se llamaría un pragmático con éxito.
Cuando Briceño Iragorry publicó Casa León y su tiempo, eran muchos los Fernández de León que desesperadamente buscaban reubicación en la convulsa escena venezolana, y que legítimamente podían sentirse aludidos. Corría el año de 1946, una nueva dramaturgia política se estrenaba, y al igual que ayer habían hecho los Tovar y los del Toro, los San Javier y los de la Granja, el mantuanaje criollo cumplía nuevamente los debidos acomodos para garantizarse protagonismo político y económico.

En mala hora
Si las sumatorias de la gramática vital se hubiesen cerrado para Mario Briceño Iragorry en 1946, aquel libro habría sido, en él, una contradicción del historiador y una reafirmación del individuo. El primero había siempre sostenido que compete a la historia valorar positivamente cuanto pueda haber de fuerza creadora en la formación de una nación, incluso en sus puntos más oscuros; así, por ejemplo, el legado de siglos de cultura venidos tras el arcabuz de los Pizarro y los Fajardo. El segundo, el hombre, había pertenecido hasta entonces a una Venezuela que se perpetuaba en la injusticia, más por la astucia de sus pragmáticos, precisamente, que por sagacidad de sus tantos dictadores.
En 1945, cuando cabe suponer que urdía en su mente las páginas deCasa León..., Briceño Iragorry, ex presidente del Congreso Nacional y figura principalísima del medinismo, conoció como involuntario huésped los calabozos del Cuartel de La Planicie. Embajador de López Contreras, gobernador y presidente de estado de la tiranía gomecista, su vida toda parecía atada no al progreso al que apuntaban sus escritos, sino al atraso que envolvía sus orígenes de hombre público.
¿Lo estaba realmente? Al atraso se había atado, en efecto, con algunos hechos que al final de su vida ha debido sentir como un bochorno y una afrenta infligida en mala hora de propia mano. En 1926, a la edad de 29, ya mantenía correspondencia con Juan Vicente Gómez; no para exponer criterios políticos, obviamente, sino en rogatoria de algún favor pecuniario. Dos años más tarde, el 10 de mayo, mientras la famosa generación del 28 estrenaba grilletes y torturas en las mazmorras de Puerto Cabello, él se dirigía al dictador para pedirle “me favorezca con seis mil bolívares” para comprar un carro, y para agradecerle su designación en un cargo burocrático insignificante. ¿Pecados de ingenuidad, costumbres de la época? Quizá. Pero todavía en 1949, cuando ya los 52 años de edad desaconsejan todo candor, incurre en nueva venialidad de leso orgullo: acepta, como embajador, ser representante de la nueva dictadura que aherroja a Venezuela.
El desliz, no obstante, dura esta vez muy poco tiempo; tan escaso, que no hay cómo ver en su feroz ataque a Antonio Fernández de León una factura de resentimiento contra los nuevos pragmáticos. La voz que en 1934 le había dictado los Tapices de historia patria, la conciencia que en 1942 lo había llevado a escribir El caballo de Ledesma, la dignidad que en 1946 le hizo denunciar, con Casa León..., no el mero oportunismo de un individuo, sino la mentalidad depredadora y entreguista de una “oligarquía que, tanto en la Colonia como en la república, simulando un dudoso vestalismo, trabajó y ha trabajado para asegurar solo sus absorbentes privilegios de clase, sean cuales fueren las ideas de los gobernantes”; toda su obra escrita, en fin, pugnaba por hacerle ver al hombre la necesidad de torcer rumbo y empinar nuevo velamen.
Crisis de pueblo
Cierta vez confesó un ilustre escritor mexicano que había necesitado la mitad de su vida para reducir a escombros los muros que había alzado en la primera mitad de ella. Mario Briceño Iragorry necesitó y dispuso para eso de apenas ocho años: los que van de su renuncia a la embajada en Colombia hasta su muerte el 6 de junio de 1958. La tarea ha podido ser cómoda y sencilla: bastaba, como tantas veces ha comprobado la historia reciente, con usar la literatura de escondite: escalar los pedestales de una obra literaria encomiable y, desde allí, aplastar con el olvido cuanto se tenga por turbio en la propia trayectoria. O, incluso, justificar turbiedades con la pluma, emplear el mayor o menor genio en ensalzar lo vergonzoso: llamar –verbigracia– gendarme necesario a quien no pasa de tirano sanguinario.
Mario Briceño Iragorry optó, en cambio, por aquella dura gramática que exige que el rectificar se cumpla dignamente. Para volver polvo y añicos sus cartas a Gómez, apartó sus ojos de ensayista del lejano pasado y volcó su mirada hacia el presente y el futuro. Sacó su pasión de historiador fuera de los libros y la lanzó a correr el albur de la historia que se ensaya con el pellejo y día a día.
Desde allí, desde la vida, se integró a una estirpe ya entonces en franco proceso de extinción: la de los raros intelectuales que, como José Bernardo Núñez o Mariano Picón Salas, en otros tiempos se sintieron en el deber de aplicar sus intelectos a un sostenido esfuerzo de comprensión de “las necesidades y los dolores de la República”. Briceño Iragorry, bajo lo que parece ser el influjo directo de las ideas de Jacques Maritain, se esforzó en cumplir con esa deuda desde la óptica de un cristianismo militante.
Lo que la inteligencia de Briceño Iragorry percibió, puede leerse en las 50 apretadas páginas de su Mensaje sin destino o, de manera más expedita, puede también ser visto en la cotidianidad más inmediata. Entonces, en 1951, era todavía una advertencia: un país sin pueblo, sin tradición, sin historia –dijo–, que avanzaba en su “inconsciente aventura de destruir la fisonomía de la nación”. Donde otros vieron crisis literarias y morales, políticas o económicas, de hombres o de políticas, él vio una grande y sola. “Crisis de pueblo”, la llamó: una incapacidad para reconocernos en nosotros mismos; para comprender nuestra historia como un todo inconcluso, que reclama en el presente y ha de proyectarse en el futuro; para valorar, sintetizar y refundar a cada paso una tradición –una cultura– que nos permita ser nación que asimila y no nación asimilada.
Mario Briceño Iragorry no se limitó a retratar fríos fenómenos, ni se escudó en el cómodo “culpables somos todos”. Habló de libertad y de justicia, de oligarquías y de imperios: usó palabras que hoy a nadie parecen decir nada. Pero no hay que culparlo a él. Si ya no se le entiende, si yace en el olvido, tal vez sea porque el país al que quiso dirigirse, el país al que advirtió de una inminente disgregación, ha muerto y ya no existe. Tal vez.

Don Mario
En 1952, Mario Briceño Iragorry da un paso al frente con singular valentía. Ante a la farsa electoral convocada por la dictadura, se incorpora a la campaña electoral de Jóvito Villalba y juega papel fundamental en la avalancha de votos que derrotan a Marcos Pérez Jiménez. Desconocidos los resultados, mantiene desde el exilio una activa crítica del régimen, que le vale, en la España de Franco, un atentado perpetrado por agentes de la Seguridad Nacional.
El 13 de abril de 1958 regresa a Caracas. Grandes manifestaciones lo reciben. Pero no sólo eso: en las calles, la gente lo saluda: Buenos días, don Mario. Es, quizá, el último venezolano que recibe del hombre humilde ese título. Se lo había ganado, ciertamente.
Lectura mínima
Junto a decenas y muy posiblemente centenas de discursos y artículos de prensa, Mario Briceño Iragorry dejó impresa una vasta obra ensayística. Destacan en ella: El caballo de Ledesma (1942),Casa León y su tiempo (1946), El regente Heredia o la piedad heroica(1947), Mensaje sin destino (1951), Alegría de la tierra (1952) y La hora undécima (1956).

El valor de los actos postreros
Por Jesús Sanoja Hernández
Rivas Dugarte, esta vez con la ayuda de Gladys García Riera, ha entregado otra valiosísima investigación acerca de escritores venezolanos de renombre. Primero fue la recopilación bibliográfica de Blanco Fombona, la de Picón Salas, más tarde la de Andrés Eloy Blanco y ahora es la que acertadamente ha denominado Fuentes documentales para el estudio de Mario Briceño-Iragorry. Materiales estos donde muy poco falta para ser completos.
En la sección cronológica Rivas Dugarte y García Riera, profesora del Pedagógico que cuenta con investigaciones sobre Meneses y Teresa de la Parra, anotan en el año 1950: “Julio. Presenta por cuarta vez su renuncia a la Embajada de Bogotá, motivada a su desagrado con un régimen que venía incumpliendo el ofrecimiento de dar los pasos necesarios para el restablecimiento de la institucionalidad. La renuncia es aceptada”.
Comenzaba así el último período en la vida de Briceño Iragorry; agónico en el sentido unamuniano, responsable en el sentido intelectual, ejemplificante en el sentido ético. Muy corto para tanta obra y pasiones tan abundantes. Fueron ocho años que saldaron cuentas con su país, saltando de la época colonial, a la que había examinado con amorosa dedicación, al presente de “la patria” sometida a la dictadura militar y a la dependencia cultural. Artículos, folletos y libros se acumularon en aquellos años 50 cuyo fin no logró ver, pero sí la caída del régimen al cual tanto atacó, yendo a las raíces de nuestra historia.
Muchas veces he citado expresión suya que, por lo demás, constituyó una definición de aquel acto de conciencia de 1950, luego ratificado con sus meditaciones de combate y destierro: “En el orden de la política, como en el orden teológico de la salvación, solo valen los actos postreros”. Y apuntaba yo en una de las oportunidades en que escribí sobre él, que dentro de su limitado, obsesivo y fecundo inventario temático, tal sentencia, incluida en La traición de los mejores, resumía el dilema del intelectual en los momentos de crisis, quiebras o rupturas.
Añadía yo que en quien estudió hasta sus socavones más profundos la formación de nuestra nacionalidad y supo simbolizar en Alonso Andrea de Ledesma el sacrificio solitario frente al extranjero pirata y depredador, en el Regente Heredia la piedad heroica y en Casa León el doloso tráfico oportunista y la antiheroicidad del reptante y envilecido, aquella frase adquiría un propósito no solamente acusatorio sino didascálico y aleccionador.
Briceño Iragorry se defendió de ciertas acusaciones que se le hicieron a raíz de su aceptación del cargo en Bogotá, al que, como se ha dicho, renunció. MBI regresó, no para callar, sino para dejar en la palabra escrita la prédica nacionalista de Alegría de la tierra y Mensaje sin destino y en la palabra hablada discursos como el que pronunció en el Nuevo Circo en 1952, cuando como candidato a la Constituyente por el DF, al lado de Jóvito Villalba, llamó a votar contra la dictadura militar y su parapeto electoral (FEI). Bueno es que hoy se sepa, no solo que aquellas elecciones las ganó URD con su política unitaria y con valores como Briceño Iragorry, sino que tal triunfo fue desconocido por el golpe de Estado de Pérez Jiménez, dos días después. MBI optó por el exilio y durante seis años no dejó de combatir las aberraciones de la antipatria.
En diciembre de 1954, al salir de la misa en la Iglesia de las Jerónimas en Madrid, fue apaleado por esbirros de Pérez Jiménez, el mismo que desde La Moraleja atrae hoy la mirada de venezolanos sin memoria o que alegan haberla perdido a causa de la perversión de “los cuarenta años de democracia”, fórmula acomodaticia para justificar un pasado irredimible y no aceptar el desafío del presente, que requiere imaginación, valor y, ante todo, resistencia a los proyectos autoritarios, cerrados al debate y a las rectificaciones. Acerca de aquel atentado, Briceño Iragorry escribió un artículo antológico, “Sangre en el rostro”, publicado en El Tiempo de Bogotá y reproducido por Noticias de Venezuela en México.
En el destierro publicó obras llenas de humanismo, análisis de nuestra "crisis de pueblo" y páginas condenatorias de "la traición de los mejores" y de la corrupción oligárquica, desde Sentido y vigencia del 30 de noviembre hasta El fariseísmo bolivariano y la Anti- América, pasando por La cartera del proscrito y otros títulos de angustioso presente histórico.

*Publicado el 13 de septiembre de 1998

sábado, 4 de julio de 2015

Los niños de UpBeat NYC, proyecto de Sur del Bronx, inspirado en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, y la Orquesta Infantil Núcleo San Agustín han tenido tres días de ensayos cargados de solidaridad y compromiso por hacer música de calidad

Niños del Bronx y de Caracas preparan un concierto lleno de energía y optimismo

Los niños de UpBeat NYC | Foto: Cortesía
Los niños de UpBeat NYC | Foto: Cortesía
Los niños de UpBeat NYC, proyecto de Sur del Bronx, inspirado en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, y la Orquesta Infantil Núcleo San Agustín han tenido tres días de ensayos cargados de solidaridad y compromiso por hacer música de calidad

El Centro Nacional de Acción Social por la Música (Cnaspm) no es una plaza de toros, pero aun así suena Toreadores, de Georges Bizet, e imaginariamente el lugar se convierte en un rincón de Sevilla. Sí, los pequeños músicos, convertidos en suerte de toreros, de la Orquesta UpBeat NYC, del Sur del Bronx, y la Orquesta del Núcleo San Agustín son los protagonistas de un ensayo que los prepara para hacer una presentación conjunta titulada Concierto de Esperanza: el Bronx en Caracas, que será dirigida por el maestro Gustavo Dudamel y que  se llevará a cabo el sábado, 4 de julio, a las 5:00 pm, en la Sala Simón Bolívar del Cnaspm (ubicado en Quebrada Honda. Los niños también  tendrán una presentación el 5 de julio para celebrar el Día de la Independencia de Venezuela.
Una parte del ruedo musical es dirigido por Tupac Rivas, quien le indica a sus toreadores que se van a detener las veces que sea necesario y que tengan mucha paciencia durante el ensayo.   Una práctica musical entre niños de Estados Unidos y Venezuela podría ser complicada por las barreras del idioma. Sin embargo, “el momento musical no es complicado. Yo creo que nos hemos entendido bien”, asegura Rivas, quien dirige a los muchachos con apoyo de varios profesores del Núcleo San Agustín.
“El programa de práctica consta de 12 obras  apropiadas para orquestas infantiles. Este repertorio no solo cuenta con obras trabajadas por nosotros, sino por ellos también”, explicó Rivas. Es un trabajo arduo, porque hay música por leer y trabajar. Los integrantes del Núcleo San Agustín demuestran la energía latinocaribeña que los caracteriza. “Estos muchachos de San Agustín están muy bien preparados. Les agracemos  que estén contagiando a los nuestros de energía y entusiasmo”, dice Liza Austria, quien junto a su esposo, Richard Miller, promueven el modelo musical venezolano en zonas necesitadas del Bronx.

UpBeat NYC busca conquistar más espacios en el Bronx y tejer redes en esa comunidad. “Es un programa que, quizás, no se vaya a expandir mucho, pero sus mismos integrantes son multiplicadores de todo el esfuerzo que se está realizando”, dijo Miller, quien denota compromiso con este encuentro binacional.
La emoción de los niños de ambos países se multiplicó cuando supieron que el propio Gustavo Dudamel dirigiría el concierto. El jueves en la tarde, el director venezolano, tomó la batuta para dirigir parte del ensayo. “Él es para nosotros un ícono. Verlo en el ensayo fue como un sueño para nosotros. Estamos muy contentos porque va a dirigir el concierto y por lo que hemos aprendido en Venezuela”, dijo Nathaly Cruz, flautista de UpBeat.
La visita de la organización estadounidense es patrocinada por Citgo Pretroleum Corporation, apoyada por el Ministerio del Poder Popular de Relaciones Exteriores, y forma parte de los proyectos de intercambio del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, cuyo órgano rector es la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia y Seguimiento de Gestión de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. 
Información de nota de prensa de Prensa FundaMusical Bolívar