A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 7 de junio de 2015

¿Quién reclamará a los ministros de educación de mente infértil y mezquina que a los estudiantes entregan ¨tabletas electrónicas¨ cuando antes bien, debieran asegurarles un bachillerato de altura, como el que ellos tuvieron y al parecer despreciaron, donde no falte el estudio la química, la física, la biología y las matemáticas o a los aspirantes a médico, enseñarles las reglas del arte y a la cabecera del enfermo? ¨Estamos a la vanguardia del mundo¨, dijo con desparpajo el ilegítimo e ignorante mayor: ¡Será en malas artes y rapacería! –le digo yo-

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Elogio de lo superfluo…

Rafael Muci-Mendoza

Diccionario de la RAE, « (Del latín superflŭus). Adj. No necesario, que está
demás». Cuando las células de un cuerpo vivo proliferan en exceso, están
enfermas o funcionan malamente, deben ser reemplazadas; es un dictado
biológico inmancable... Los organismos multicelulares poseen una forma
programada de suicidio celular llamada apoptosis. Sintiendo la célula que es
superflua, inútil e incapaz de comunicarse con su entorno, con sus pares, de
quienes no recibe información, entiende que ya su tiempo pasó y que,
calladamente, debe desaparecer. Ello implica una serie de eventos
bioquímicos que inducen cambios en las membranas o linderos celulares,
especie de formación de verrugas o vesículas, que fragmentándose, se
separan, se dispersan y son engullidas o deglutidas por macrófagos, suerte
de aseo urbano corporal, unas células limpiadoras que hacen su trabajo en
forma impecable; la limpieza se hace a la callada, sin estridencias ni
vocinglería, no implicando la producción de inflamación o daño al organismo
que las contiene. Y es que la proliferación de elementos indeseables,
desechables, dañinos, debe ser controlada de raíz, mediante su muerte ¿y qué
mejor que hacerse el harakiri?, pues no otra cosa es lo que hace la célula
consigo misma: ¡Ya no sirvo, me elimino! Esta secuencia de hechos es parte
de lo que los médicos llamamos homeostasis, no más que un proceso tendente
al equilibrio corporal y al mantenimiento del fiel de la balanza o indicador
que marca cuando los dos platos, el de la de la vida ciudadana se eleve y el
de la muerte, el de lo inservible quede a un ínfimo nivel.


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La sociedad es también un organismo vivo. Cada uno de nosotros, sus
miembros, somos una célula. La proliferación incontrolada y caótica de
algunos, la degeneración de sus constituyentes, la degradación de la
justicia y del poder moral deben ser controladas y de inmediato. La
Constitución Nacional es un mecanismo de control, garante del espíritu de la
igualdad e inclusión. La división de poderes que observa, limita, separa o
destruye los elementos enfermos, forman parte de ese mecanismo de
homeostasis. El poder del voto popular equivale al macrófago que engloba y
destruye elementos ansiosos de poder a cualquier coste; por eso, y a pesar
de todo, debemos volver a votar para activar el proceso de limpieza, si nos
unimos todos, esta desgracia nacional será eliminada y es probable que no
muera por apotosis, sino por inflamación con gran dolor para todo el pueblo
venezolano. Desde tiempo atrás, en el cuerpo del régimen chavocomunista se
aprecian groseras vesículas apoptóticas, preludio y actualidad de un proceso
autodestructivo indetenible, buscado en forma consciente o inconscientemente
por sus integrantes a través de un crecimiento desmesurado del poder en una
sola persona y su corte malandra, crasos errores e ignorancia, corrupción,
carencias, vileza, crueldad, negligencia, incompetencia, promesas
incumplidas, quiebra, ruina y abusos de toda laya...

Las verrugas apoptóticas tumorales han llegado muy lejos. Afligidos y
temerosos -¿de qué?- hemos permitido que el proceso de activación de su
definitiva destrucción se cumpla. Pero no hay duda, un ejemplo de la
homeostasis social representada en la marcha del pasado sábado 30 de mayo
está en movimiento y acelerará la muerte programada del nefasto y gansteril
proceso, por superfluo, inútil, maligno y desconectado de las ingentes
necesidades de sus gobernados.

La realidad venezolana y especialmente el régimen dictador militarista y
destructor aposentado por tres lustros entre nosotros, está repleto de
organismos y aristas superfluas y malévolas, de pudrición y crimen
organizado, de narcotraficantes, traficantes de armas y de personas, y
compradores de conciencias en el país y en organizaciones internacionales,
de burócratas fáciles para el soborno y la coima, de pranes cobijados por el
régimen que secuestran y vacunan, de magistrados de inmundo proceder, donde
la mentira y las malas políticas han hecho perder la homeostasis nacional.
Según el representante de la FAO en Venezuela somos, “un ejemplo de cómo los
campesinos, los consejos comunales, las comunas y el Gobierno están logrando
la soberanía y la seguridad alimentaria”, pero sus bochornosas declaraciones
son un ejemplo de cómo un funcionario extranjero sordo y ciego puede ser
sobornado, cosido a dólares, sin que una pizca de rubor vuele a su cara… ¡No
insulte nuestra inteligencia…!



«No hay nada más aterrorizante que la ignorancia en acción»

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832)

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En el período entre 1974-1979 se hizo gran énfasis en la atención médica
primaria como el primer contacto de la población con el sistema de salud,
ubicada en los ambulatorios, donde se pueden resolver casi el 80 % de los
problemas de salud. En ese lapso se destaca la Medicina Familiar labor del
Dr. Pedro Iturbe (Hospital General del Sur, Maracaibo), la Dra. Carmen
Cedraro de Carpio y el Dr. Jaime Gómez Mora (Instituto Venezolano de los
Seguros Sociales, IVSS). También resalta el apoyo dado por la Federación
Panamericana de Asociaciones de Facultades y Escuelas de Medicina (FEPAFEM),
de Corpozulia, Fedecámaras, Confederación de Trabajadores de Venezuela y
otros entes. Sin embargo, haciendo caso omiso de los logros alcanzados, el
comunismo dio la espalda a todo ese andamiaje de esfuerzo y progreso, y así,
surgieron los nuevos médicos ¨integrales¨ comunitarios, llamados comúnmente
«MICs»; hubiera sido útil aprovechar la larga y fructuosa experiencia de
aquellos médicos de familia surgidos del seno de las universidades
nacionales autónomas, pero por desgracia, jóvenes de estas nuevas cohortes
admitidos en forma autoritaria, sin selección ni sobre la base de sus notas,
de su excelencia, son inmiscibles con los estudios clásicos de medicina pues
carecen del infaltable soporte de las ciencias básicas ni poseen el lenguaje
técnico para entenderlos. El origen de su nacimiento tuvo por padrino al más
ignorante y vende patria que haya parido la patria de Bolívar, Hugo Chávez;
su resentimiento, su falta de lustre, su superficialidad, su paso por la
vida comprando conciencias y arruinando reputaciones, no tiene parangón. Y
como la miseria se contagia, creó la ¨burguesía parasitaria¨ que les
pertenece y hoy nos endilgan, pues ellos decretaron el odio por la decencia,
el esfuerzo en el estudio y la meritocracia y la repulsa por el trabajo
productivo; caterva de incultos con una pátina de creer saber, que no
conocen el placer de leer y de entender para saber, y si lo conocen no lo
comparten. Aquí cabe la frase del pelotero Yogi Berra (1925- ), cátcher de
los Yankees de New York quien una vez dijo,


¨Cuando no se sabe a dónde se va, cualquier camino es bueno¨.

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El chavismo está pletórico de mitos. La definición de mito según el
diccionario Webster es, ¨Una creencia infundada celebrada acríticamente,
especialmente por parte de un grupo de interesados¨. Míticos significa,
fabricados, inventados o imaginados en forma arbitraria o haciendo caso
omiso de los hechos. La historia de la mitología religiosa y de procesos
como el nazismo y el comunismo indica que una repetición incondicional de
una historia se perpetúa, lo que Mark Twain (1835-1910) llamó la ¨verdad
petrificada¨.

Días atrás el nuevo ministro del MPPS, tan ignorante como sus antecesores,
declaró que eliminará definitivamente el Boletín Epidemiológico Semanal
fundado en 1938 por el doctor Darío Curiel Sánchez (1907-1983) nacido en
Coro, Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Medicina y
director de la lucha que culminó en 1956 con la erradicación de la viruela
en Venezuela. Con propiedad es considerado el fundador de la epidemiología
nacional. Su desaparición es un error que debilitará técnicamente las
acciones de salud pública de nuestro tembleque sistema público de salud,
como son la vigilancia y el control epidemiológico de brotes epidémicos y
desestimulará la participación de la sociedad organizada para contribuir a
mejorar la calidad de salud de la población. ¡Lloverá, lloverá y caerá más
agua! Los caños crecerán y los ríos se saldrán de madre e inundarán
planicies y más venezolanos caerán con la terrible ¨calentura¨ con su
séquito de tiritar de dientes, escalofríos y palidez cadavérica, tan
prevalente en los tiempos de la Venezuela atrasada y pobre, que ahora vuelve
a ser más atrasada y más pobre con sus casas muertas y su profundo rezago…
Los cementerios se hundirán de tantas cruces que lamentarán las muertes
innecesarias traídas por la jauría gansteril, y los médicos, ni nos
enteraremos… Como los gatos, esta pobre gente tapa sus fechorías
escondiéndolas, mas sin embargo, la hedentina que dejan como estela es
difícil de ocultar. Pobre hombre ese ministro, tan aguachinado y
desprovisto…

No hay derecho que un grupo de mente marginal y resentida, miserables del
alma, sean responsables de una educación secundaria faltosa, elemental y
fraudulenta y que ello no les permita a los jóvenes seguir una carrera
universitaria y así, un 50%, impotentes, han desertado de la UCV. ¿Quién
reclamará a los ministros de educación de mente infértil y mezquina que a
los estudiantes entregan ¨tabletas electrónicas¨ cuando antes bien, debieran
asegurarles un bachillerato de altura, como el que ellos tuvieron y al
parecer despreciaron, donde no falte el estudio la química, la física, la
biología y las matemáticas o a los aspirantes a médico, enseñarles las
reglas del arte y a la cabecera del enfermo?  ¨Estamos a la vanguardia del
mundo¨, dijo con desparpajo el ilegítimo e ignorante mayor: ¡Será en malas
artes y rapacería! –le digo yo-


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sábado, 6 de junio de 2015

Francisco Javier Pérez, filólogo especialista en Rosenblat, nos habla de un hombre que “tuvo la suerte de concebir el más monumental proyecto lexicográfico que se hubiera planteado en Venezuela: la elaboración de un diccionario histórico de la lengua del país”. Ángel Rosenblat, este venezolano nacido en Polonia, nos habló de las cosas del país por medio de sus palabras, y nos mostró que el diccionario, ese universo hecho de palabras, era el libro que nos ofrecería la posibilidad de vernos como en un espejo

Ángel Rosenblat: El hombre que amó a Venezuela por sus palabras

Angel Rosenblat | Foto Archivo El Nacional
Angel Rosenblat | Foto Archivo El Nacional
Francisco Javier Pérez, filólogo especialista en Rosenblat, nos habla de un hombre que “tuvo la suerte de concebir el más monumental proyecto lexicográfico que se hubiera planteado en Venezuela: la elaboración de un diccionario histórico de la lengua del país”. Ángel Rosenblat, este venezolano nacido en Polonia, nos habló de las cosas del país por medio de sus palabras, y nos mostró que el diccionario, ese universo hecho de palabras, era el libro que nos ofrecería la posibilidad de vernos como en un espejo

Comienzo confesando la inmensa responsabilidad que supone intentar comprender la significación del lingüista venezolano más prodigioso de este siglo. Figura polémica, la suerte lo hizo concebir el más monumental proyecto lexicográfico que se haya planteado en Venezuela, la elaboración de un diccionario histórico de la lengua del país. Obra de descripción global del léxico nacional desde sus primeras documentaciones hasta los usos más recientes, esa misma suerte, antes esperanzadora y ahora irremisiblemente funesta, lo imposibilitó para ver cumplido este sueño.
Ciertamente, Ángel Rosenblat había conjugado su pasión por el estudio de la lengua de Venezuela junto a una sólida formación lexicológica, aquella habilidad exquisita para comprender las nimias diferencias o las notorias analogías que determinan el carácter léxico de la lengua, y a una disciplina de formación germánica que fluía por su sangre y que, sin embargo, había aprendido en el Berlín de los años treinta, para construir el vasto edificio de nuestros universos lingüísticos.
Nunca antes la ciencia venezolana del lenguaje fue tan ambiciosa. Ficha por ficha, conservadas aún en el Instituto que fundara en la Universidad Central de Venezuela, veneración nostálgica y patológica de discípulos que nunca alcanzaron al maestro, Rosenblat irá armando la descripción meticulosa de la historia de las palabras venezolanas y, con ellas, intentando comprender la historia de los hombres de Venezuela, finalidad última del trabajo lingüístico en manos de un auténtico filólogo.
Los maestros
Seguidor de la tradición de la academia alemana en materia de lenguaje, creerá en el método “Palabras y cosas” (Wirter und Sachen) y lo aplicará en sus apreciaciones lexicales para proponer el conocimiento del mundo a través de las palabras que lo nombran y lo fundan gracias al poder del signo, arbitrario pero no incoherente. Beberá de palabra y letra de Leo Spitzer y, sobre todo, de Amado Alonso, los maestros de la estilística, una concepción del trabajo lingüístico sistemática pero pasional, disciplinada pero de desarrollos fulgurantes, sobria pero con el vuelo interpretativo de la imaginación. Lingüística y poética son aquí una realidad de la aproximación a la lengua. Lengua y cultura, una necesidad de esta suerte de antropología del lenguaje en donde el hombre y su lengua son único motor de la investigación.
Aprenderá de Amado Alonso –en el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires– y de Ramón Menéndez Pidal –en el Centro de Estudios Históricos en Madrid–, los métodos estilísticos e históricos, el rigor de la ciencia y la fascinación por los clásicos. Bajo esta advocación irá construyendo, con esa religiosidad tan religiosa de la ciencia verdadera, una obra inmensa en amplitud real y en posibilidades de comprensión espiritual.
Como el primero de estos maestros, su maestro Amado Alonso, Rosenblat levantará el estandarte humboldtiano como la explicación de las explicaciones del sentido de la lengua, que se obstinará en entender como mágico (“El sentido mágico de la palabra”, 1949) y en donde lo imprecisable, inasible y volátil también explican los movimientos fetichistas de los hablantes (“El fetichismo de la letra”, 1948).
Para Guillermo de Humboldt cada hablante ofrece respuestas a las realidades que cree comprender solo a través de la forma interior del lenguaje que le permite entender mediatizadamente esas realidades. Como un velo, dirán más adelante los neohumboldtianos norteamericanos Sapir y Whorf, la lengua se interpone entre el mundo y los hombres para que estos lo entiendan solo lingüísticamente, única posibilidad epistemológica.
     Estas líneas rectoras del pensamiento lingüístico de Ángel Rosenblat vendrán a completarse con la presencia insorteable de Andrés Bello, a quien dedicará alguno de sus trabajos más acabados, aquellos dedicados a comprender la significación de sus propuestas gramaticales (El pensamiento gramatical de Bello y Andrés Bello a los cien años de su muerte) y, en uno de sus mejores estudios, las ideas del lingüista de Caracas sobre el problema ortográfico (Las ideas ortográficas de Andrés Bello).
Filólogo, lingüista, lexicólogo, pensador e historiador son, aquí, las nociones que dan cuerpo a una obra múltiple pero de clara direccionalidad. Proyecto descriptivo en el marco de un aparato de investigación de primera versión en el panorama de nuestras actividades científicas en materia de lenguaje. Fundador de líneas de investigación y orientador de investigaciones, Rosenblat intervendrá como protagonista en los procesos de profesionalización de la actividad lingüística nacional.
Una vez pensadas las dimensiones, los logros y las influencias alcanzadas o recibidas por este estudioso nada repetible, propongámonos calibrar y recorrer los resultados de sus sueños y ambiciones.
Dominio y sabiduría
Rosenblat estaba notablemente dotado para el estudio del lenguaje y, especialmente, para el del léxico. Poseía un refinado tino de lexicólogo que le permitía rastrear las diferencias y los matices semánticos más encubiertos. También poseía una cualidad aún más destacable: sabía presentar el resultado de sus investigaciones y reflexiones lexicológicas de tal forma que lograra fascinar y entusiasmar. El lector quedaba preso dentro de una narración coloquial, a veces, o de una argumentación erudita, otras, que en ambos casos no podía ser renuente a producir un particular encanto, nada frecuente en este tipo de trabajos.
Ángel Rosenblat fue, además, un estudioso convencido en que la disciplina y la voluntad de trabajo eran las claves para alcanzar una maestría y un dominio virtuoso en una materia tan compleja, densa y escurridiza como era el estudio del lenguaje y, sobre todo, de la lengua de América, tan difusa como amplia en problemáticas y resquicios críticos.
Fundación y estirpe
Con estas dotes tan especiales y con, además, unos criterios claros de administrador científico, aprendidos en contacto con Amado Alonso y con el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, funda, al momento de su llegada, y teniendo en el recuerdo aquél de Argentina, el Instituto de Filología “Andrés Bello” (IFAB) en la Universidad Central de Venezuela. Plataforma de la moderna investigación lingüística venezolana, esta corporación alcanzó momentos de gloria nunca antes soñados en nuestro contexto, cuando todo parecía encaminarse a la consolidación de líneas de trabajo diferenciadas pero armónicas en función del conocimiento del español de Venezuela: 1) elaboración de un diccionario histórico; 2) estudio del habla culta; 3) estudio del lenguaje coloquial; 4) estudios lingüísticos desde la literatura; 5) estudios del lenguaje desde la historia; entre otros.
Y así, Rosenblat, en este Instituto fundado y hecho a su manera, crea, también por primera vez, una escuela de estudiosos del lenguaje. María Teresa Rojas, Marco Antonio Martínez (Los nombres de las monedas en Venezuela, 1993), Aura Gómez (Lenguaje coloquial venezolano, 1969), Martha Hildebrandt (La Lengua de Bolívar, 1961), María Josefina Tejera (José Rafael Pocaterra: Ficción y denuncia,1976), Paola Bentivoglio (El habla culta de Caracas), Luciana de Stefano (Terminología de la vestimenta en Venezuela, 1975) y Edgar Colmenares del Valle (Léxico del beisbol en Venezuela, 1977) representan las líneas de investigación más resaltantes que, bajo la mirada férrea y en ocasiones despótica del maestro, ofreció en el IFAB como saldo del momento más glorioso e irrepetible de su historia.
Carente de una publicación periódica que diera cuenta de todos los aportes de los numerosos investigadores e incipientes asistentes que hicieron sus pequeños aportes, el IFAB concretó una colección de publicaciones, que recuerda la de la Argentina Biblioteca de Estudios Hispánicos, obra del maestro y de su selecta estirpe.
Frustración y triunfo
Todo lo que lucía como indiscutible triunfo no siempre desembocó en este resultado. El IFAB, dislocado en numerosas líneas de trabajo y con un equipo inicial muy prometedor, no logró crear y conformar cuadros emergentes que garantizaran perpetuar las investigaciones centrales del Instituto. Así, el gran proyecto de Rosenblat, aquél de un diccionario histórico de nuestra lengua de Venezuela, por demás ambicioso, quedó truncado. Sueño descriptivo como el de otros lexicógrafos venezolanos (Baralt, Rojas y Obregón, principalmente), ese portentoso proyecto solo culminó su fase de recolección organizando un fichero documental de doscientas mil unidades catalográficas. Nada parecido se había hecho antes en nuestros ámbitos científicos. Sin embargo, la enfermedad y la desvinculación de Rosenblat contribuyeron a que la idea matriz quedará atrás sin concluirse. En otras manos, el sueño de Rosenblat quedó convertido en otra realidad, muy distinta a la que él mismo había soñado.
Efectivamente, el Diccionario de venezolanismos (DIVE) que María Josefina Tejera logró presentar en 1983, un año antes de la muerte del maestro, no tenía nada que ver con el proyectado por Rosenblat. Utilizaba sus materiales, pero no como hubiera querido el maestro. Aplicaba criterios diversos y contradictorios que hicieron de este trabajo, aunque notable por el valor documental heredado de la recolección de Rosenblat, una obra desordenada científicamente, escueta en cuanto a volumen léxico y de relativo arraigo entre los usuarios.

Paradigma y esperanza
Aunque resulte repetido y trillado, la figura de Rosenblat es hoy un auténtico paradigma del trabajo lingüístico. Nos enseñó la disciplina que requiere el oficio de preguntarnos el porqué de la lengua. Nos enseñó a amar la lengua de Venezuela. Nos propuso muchos caminos por donde encaminar el estudio del lenguaje. Nos habló de las cosas del país por medio de sus palabras. Nos mostró que el diccionario, ese universo epistemológico hecho de palabras, era el libro que nos ofrecería la posibilidad de vernos como en un espejo.
Rosenblat, en definitiva, nos quiso decir, a través de una obra en la que subyace una emoción de esperanza, que la lingüística, más allá de su aridez metodológica y su rigurosidad de formulación, es conocimiento del hombre y posibilidad de comprenderlo en lo que de más humano tiene: su lengua, comunicación, pensamiento, afectividad y visión del mundo.

El explorador de las palabras
Por Jesús Sanoja Hernández
En 1949, egresados del Fermín Toro, José Francisco Sucre y yo nos inscribimos en la UCV por partida doble: él en Derecho y Filosofía y Letras, yo en esta escuela y en la de Economía. Ya Rosenblat había fundado el Instituto de Filología e impartía esta materia en la vieja universidad de San Francisco. Recuerdo su primera clase. Versó sobre El burgués gentilhombre, comedia con bailables, de Moliere, y tomó como ejemplo la docta explicación que el profesor de filosofía le daba al señor Jourdain para que entendiera varios conceptos, entre ellos el de “presa”, punto en que “el burgués ennoblecido” lo interrumpió para decirle que él llevaba cuarenta años hablando en prosa “sin saberlo”.
Ese curso no lo concluí por razones de la política de aquella época, pero en septiembre de 1956, de regreso al país, reencontré a Rosenblat en la cátedra de Introducción a la Filología, parte él de un cuerpo profesoral de excelencia: Picón Salas (Introducción a la Literatura), Luis Beltrán Guerrero (Introducción a la Historia), Granell (Introducción a la Filosofía) y así sucesivamente.
Las suyas fueron clases magistrales. Su cubículo quedaba en el segundo piso del edificio de Humanidades, y hasta allá iba uno cuando él devolvía los exámenes escritos y aprovechaba para dar consejos casi siempre valiosos y, en mi caso, inolvidables. Por esos días lo ayudaban en el Instituto María Teresa Rojas y Marco Antonio Martínez. Las fichas para el futuro Diccionario de venezolanismos se acumulaban, tanto como crecía la admiración de sus discípulos, entre quienes figuraron Guillermo Sucre, Luciana De Stefano, Alicia Freilich, Rafael Cadenas, Amaya Llebot...
Aunque el fichero corrió peligro en uno de los allanamientos de los años sesenta, sobrevivió en manos de sus alumnos y colaboradores, especialmente María Josefina Tejera, quien en 1983 dio a conocer el primer tomo (de la A a la I), con estudio preliminar que suministra abundante información acerca de su elaboración. Tejera siguió así a la cabeza del proyecto.
De lento caminar, voz pausada y entonación pedagógica que acompañaba con las manos juntas, como en actitud de rezo, Rosenblat lo conducía a uno por esos caminos históricos y filológicos, también estilísticos, que él había recorrido guiado por Amado Alonso, Menéndez Pidal o Leo Spitzer. Guillermo Sucre recordó cierta vez una reseña suya sobre un libro de Spitzer en la Revista de Filología Española, 1934, en la cual se mostraba seducido por una frase del lingüista austríaco: “Es un placer ser filólogo (...) A la verdadera filología no le está mal cierta melancólica afición al juego, cierto don de jugar”. Sucre anotaba que para Rosenblat el lenguaje era derroche, idea que este desarrolló en “El futuro de nuestra lengua”, pues si el lenguaje no fuese derroche, sino economía, el volapuk, el esperanto o el basic english serían “lenguas más perfectas que el griego de Platón, el inglés de Shakespeare o el español de Cervantes”.
En El Nacional Rosenblat fue publicando, a partir de 1953, sus Buenas y malas palabras, luego recogidas en dos tomos por Ediciones Edime, Caracas-Madrid, con el añadido de “en el castellano de Venezuela”. Rosenblat escogió epígrafe del Arcipreste de Hita, quien en Libro de buen amor había escrito: “Non ha mala palabras, si non es a mal tenida; verás que bien es dicha, si bien fuese entendida”.
En el prólogo de Buenas y malas palabras, Picón Salas definió a Rosenblat con calificativos repetidos sin cesar por los admiradores de ambos: “Cenobita del Instituto de Filología” y “el Humboldt o el Explorador de las Palabras”. Que yo las transcriba hoy, cerrando esta nota, forma parte del rito.

*Publicado el 9 de agosto de 1998.

jueves, 4 de junio de 2015

Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui (11-05-1929. Caracas 30-10-2014)


Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
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Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
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Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
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Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
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Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui
Biografia Del Dr. Herman Wuani Ettedgui


es.slideshare.net/matagarrapata/biografia-del-dr-herman-wuani-ettedgui




Maestro de Maestros, ejemplo a seguir para los estudiantes de medicina y doctores en formación, orgullo de la escuela de Medicina José María Vargas-UCV, del Hospital Vargas de Caracas y de Venezuela. Recopilacion bibliográfica que se queda corta ante la magestuosa experiencia de este personaje histórico que aun con su larga trayectoria y edad, nos llena de aprendizaje con toda la humildad que pueda existir en un ser humano. Gracias Dr. Wuani, nunca lo olvidaremos.

Juro por los Médicos y Esculapio, y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que éste mí juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento...¨: así comienza el Juramento Hipocrático que hacemos los que decididos, tomamos sobre nuestros hombros el cuidado del hombre enfermo.



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Elogio de quien mira adentro...

Rafael Muci-Mendoza



Nunca perdamos la esperanza ni la fe, Dios y la Patria están con nosotros,
pronto los venezolanos tendremos la medicina que nos merecemos...

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¨Juro por los Médicos y Esculapio, y por Hygeia y Panacea y por todos los
dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que éste mí juramento será cumplido
hasta donde tenga  poder y discernimiento...¨: así comienza el Juramento
Hipocrático que hacemos los que decididos, tomamos sobre nuestros hombros el
cuidado del hombre enfermo. El fin milenario de la medicina fue simbolizado
por los antiguos griegos en las dos hijas de Esculapio (Asclepios), Dios de
la Medicina. Panacea representando la curación de las enfermedades en sus
vertientes de cuidar al enfermo, aliviar su dolor y retardar el advenimiento
de su muerte, e Hygeia o Hígia, en representación de la prevención y fomento
de la salud. La armoniosa relación entrambas constituyó para los forjadores
de la moderna medicina su desiderátum, y por tanto, el resultado final de
ella, siempre, necesariamente, confluía en un humano que sufre: el enfermo y
su circunstancia.

La vida no puede concebirse sin la maldad de la enfermedad y sin el aliento
mágico del médico, pero ser médico no se decreta ni puede manipularse
políticamente, requiere de inteligencia y compromiso, dedicación al estudio
y disposición para largas horas de trabajo donde la frustración está a la
vera del camino y hay que aprender a tolerarla, disposición para aprender un
nuevo lenguaje y al fin de la carrera haber acumulado cerca de cinco mil
nuevos vocablos. Cuando no se tiene salud poco puede hacerse, ya Herófilo de
Calcedonia (335-280 a.C.) de la Escuela de Alejandría, anatomista y médico
famoso definió la salud en términos helénicos, ¨La ciencia y el arte no
tienen nada que enseñar, el ánimo es incapaz de esfuerzo, la riqueza inútil
y la elocuencia ineficaz si falta la salud¨ Somos de ellos conscientes
porque la medicina moderna es una disciplina de elevado orden científico
pero también humanitaria. Lo que en sus inicios fuera arte como único
elemento, ahora reposa en una base científica de alta calidad, complejidad y
solidez.

La medicina interna, por la presencia del ser humano en escena impone una
condición inconmovible: el enfermo no es susceptible de fragmentación, posee
un cuerpo pero también un mundo interno subjetivo y un mundo externo donde
cuenta su familia y más allá, la sociedad. La medicina interna es la
medicina del adulto, desde la juventud hasta el senium: la senectud más
avanzada, desentrañando a la cabecera del enfermo el adentro sufriente,
mirando desde el afuera sapiente, trasladando verdades dolorosas desde el
recóndito interior al claror exterior; su herramienta principalísima es la
historia clínica, la comunicación de humano a humano disecando la queja con
ayuda del intelecto para hacerla patología reconocible, entendible y
tratable; la indicación de la moderna parafernalia de exámenes
complementarios, técnicas y aparatos, tiene que venir después y supeditada a
su juicio clínico; como corolario, sobrevendrá el tratamiento parco, eficaz
y oportuno, teñido de compasión.



En honda convivencia nos reunimos los médicos internistas venezolanos
durante la semana del 19 al 22 de mayo para celebrar el XXI Congreso
Nacional en homenaje al Maestro y mentor, doctor Herman Wuani Ettedgui, un
abridor de caminos, un sembrador de virtudes, y que tuvo como lema,
¨Promoviendo un estilo de vida saludable en Venezuela¨, sin duda una
plegaria a Hygeia; y como reza el saber ser, se inició el domingo 17 en la
Cota Mil con un maratón-caminata de 7 y 5 km respectivamente: el tiempo nos
fue benigno y jóvenes y viejos como yo, nos embrazamos a la salud en un
trayecto de más subidas que bajadas, de entusiasmo y endorfinas, pues nada
mejor para los pacientes que el ejemplo de presenciar el sudor de sus
médicos cuidando su propia salud, tan afines como somos a recomendar pero no
a recomendarnos.

En el Congreso se hizo énfasis en las obligaciones que sobre el internista y
otros médicos recaen: Frente al enfermo curar o aliviar su dolencia sin
agregar un ápice al dolor que ya trae; frente a la sociedad, procurar su
protección, y frente a sí mismo, estar en permanente perfeccionamiento así
que pueda atender sus funciones en la forma noble, oportuna y más eficiente
posible. Puedo decir que nuestra reunión en sí, fue para mí un bálsamo de
optimismo, de confianza en el futuro al presenciar las nuevas generaciones
enfrentando contra todo pronóstico pesimista, con coraje y decisión, las
embravecidas aguas de un gobierno maula e intolerante que cree poder
humillar al verdadero médico venezolano. Todos los subterfugios para
enterrar la medicina venezolana han sido vencidos y muestran un fracaso
llevado a sus extremos; pudo tal vez Cuba inventar que eran una potencia en
salud y vender su bazofia de médicos comunitarios a una bola de gobernantes
ignorantes y creídos, forrados de dinero ajeno, pero ya conocemos del agrio
sabor de la impotencia; la excelencia no puede ser enfrentada con fraude,
con chambonería ni con saltabancos ni aprendices de brujo, ni por
presidentes de colegios médicos vendidos al invasor cubano en acto de
traición a la patria y a sus colegas a quienes deshonran...


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De los estudios paralelos de medicina que oferta engañosamente el régimen,
egresan jóvenes contrahechos en series de miles, malformados y grotescos,
verdaderos fenómenos teratológicos, sin mínimo contacto con el paciente
durante su deformación, faltosos en conocimientos, constituyendo una bomba
de iatrogénesis (del griego iatrós, médico), de transmisión contagiosa de
enfermedades traídos a esta carrera -o a la carrera-¨médica¨, por estos
jóvenes engañados.

Bajo la égida de una junta directiva donde sobraban comprometidas más
mujeres que hombres, y en medio de la estrechez económica, contó con 2184
asistentes, 1813 participantes de los cuales 780 eran internistas, 327
conferencistas -todos menos uno, venezolanos- y 450 estudiantes, 180
trabajos libres y todos tuvimos una fiesta de conocimientos y fraternidad
impartidos con solvencia y desinterés. Aquellos que fueron nuestros
estudiantes alguna vez, bañándonos de genuino orgullo, nos transformaron en
sus alumnos, enseñándonos muchos aspectos del arte que desconocíamos y nos
actualizaron en otras pericias del clínico enmohecidas por el paso del
tiempo. Tenemos muchas reservas morales y científicas para recuperar todo
cuanto se ha malogrado, nunca perdamos la esperanza ni la fe, Dios y la
Patria están con nosotros, pronto los venezolanos tendremos la medicina que
tuvimos y que nos merecemos. Ayer el pueblo brioso salió nuevamente a la
calle a rescatar lo que fuimos, los políticos se quedaron con sus
pequeñeces, la renuncia del ilegítimo Maduro y su corte malandra debe ser el
objetivo de todos, ayer se inició el renacimiento y los votos de todos los
venezolanos terminarán de echarlos...

Finalmente todos los asistentes al Congreso de pie y con la mano derecha
abierta prestamos nuestro juramento,

Como médico internista venezolano, juro:

  Ejercer la Medicina Interna con excelencia, máximo respeto y
compasión por los semejantes, priorizando la visión integral del ser humano,
construyendo una relación médico paciente ética y terapéutica, y utilizando
la evaluación clínica integral, detallada y exhaustiva como la principal
herramienta  de trabajo.

·  Compromiso por mantener mi competencia profesional actualizada, para
ofrecer a mi paciente y comunidad los avances del conocimiento médico en la
prevención, promoción de salud, el  diagnóstico y tratamiento adecuado,
apegado a los principios fundamentales de la ética médica, del
profesionalismo y humanitarismo, que me impidan caer en la tentación del uso
irracional de la tecnología y del ensañamiento terapéutico.

·   Mantener como interés rector de mi práctica profesional, el cuidado
óptimo e integral de la población adulta - desde la adolescencia hasta la
senectud, con criterio de equidad y calidad, por encima de cualquier
beneficio económico o personal en el cumplimiento de mi deber.

·   Respetar y seguir  las nobles tradiciones, así como las normas y
reglamentos de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna, participando
activamente en sus actividades académicas, científicas, sociales y de
investigación, orientadas a la formación profesional, educación de la
comunidad, mejoramiento de la calidad de vida de nuestra población adulta y
del desempeño del sistema nacional de salud.

Sentirnos siempre, ¡orgullosos de ser médicos internistas!¡Médicos
venezolanos y llevar muy en alto las enseñanzas de nuestros maestros!


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El director y pianista argentino-israelí Daniel Barenboim presentó ayer en el Royal Festival Hall, sede de la Orquesta Filarmónica de Londres, un piano nuevo y "radicalmente diferente". El instrumento, creado gracias a la colaboración entre Barenboim y el fabricante belga Chris Maene, y con el apoyo de Steinway & Sons, tiene las cuerdas rectas y paralelas, en lugar de diagonales, como en los pianos tradicionales, y produce un sonido "mucho más transparente".

Un piano radicalmente diferente

Director y pianista argentino-israelí Daniel Barenboim junto al piano que ha presentado en el Royal Festival Hall | Foto EFE
Director y pianista argentino-israelí Daniel Barenboim junto al piano que ha presentado en el Royal Festival Hall | Foto EFE
El instrumento fue creado por el belga Chris Maene junto con el director y pianista Daniel Barenboim y el apoyo de la casa Steinway & Sons

El director y pianista argentino-israelí Daniel Barenboim presentó ayer en el Royal Festival Hall, sede de la Orquesta Filarmónica de Londres, un piano nuevo y "radicalmente diferente". El instrumento, creado gracias a la colaboración entre Barenboim y el fabricante belga Chris Maene, y con el apoyo de Steinway & Sons, tiene las cuerdas rectas y paralelas, en lugar de diagonales, como en los pianos tradicionales, y produce un sonido "mucho más transparente".
"Este piano otorga una nueva alternativa de sonido y hace pensar más en el uso del pedal. Produce un sonido mucho más transparente que otros", aseguró este martes el pianista en la capital británica.
En septiembre de 2011, durante una visita a la ciudad italiana de Siena, Barenboim tuvo la oportunidad de interpretar música en el piano del compositor húngaro Franz Liszt (1811-1886), que había sido restaurado recientemente, lo que le inspiró para fabricar uno que combinara "el sonido de antes con los avances técnicos de ahora", según sus palabras.
"La calidez y las características tonales de los instrumentos con cuerdas rectas es muy diferente del tono homogéneo producido por los pianos modernos", dijo el compositor y director, de 72 años. "Los tonos que percibí en el piano de Liszt me inspiraron para explorar la posibilidad de combinar esas cualidades con el poder, la imagen, la afinación y otros avances técnicos de los pianos modernos", agregó.
El pianista presentará en Londres el nuevo Baremboim-Maene ­así se llama el piano­ en cuatro conciertos, entre el 27 de mayo y el 2 de junio, con piezas de Franz Schubert, y que tendrán como escenario Royal Festival Hall. "Llevo seis semanas con el piano, pero he tardado un poco en acostumbrarme. Lo probé en Viena y en París y quiero hacerlo ahora en Londres", dijo Barenboim.