A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 15 de febrero de 2015

Hay una contigüidad entre los límites y las dimensiones del juego, literarios o de cualquier índole. Cristóbal Holzapfel, autor del notable ensayo “Crítica de la razón lúdica” (2003), ha publicado “De cara al límite” (2012), que aquí se comenta dentro de un dossier referente al mismo tema.

Límites y quebrantamiento de los límites

<i>De cara al límite </i>
Hay una contigüidad entre los límites y las dimensiones del juego, literarios o de cualquier índole. Cristóbal Holzapfel, autor del notable ensayo “Crítica de la razón lúdica” (2003), ha publicado “De cara al límite” (2012), que aquí se comenta. Se acompaña el texto de Nelson Rivera, con un ensayo de Carlos Yusti titulado “Juego, literatura, llaves y cerraduras”, así como fragmentos de Foucault y Luhmann dedicados a los límites.

Límites y quebrantamiento de los límites

<i>De cara al límite </i>
De cara al límite, por Cristóbal Holzapfel

Las cosas están determinadas por sus límites. Por la posible racionalidad de los límites. Más: conceptos y definiciones suponen límites. Nuestra relación con el mundo y las cosas del mundo, exige límites entre unas y otras. El reconocimiento de cada persona, el reconocimiento de lo peculiar, ocurre a partir de sus límites. Los contrastes otorgan nitidez a las cosas. La delimitación hace posible la distinción. Solo amamos lo que distinguimos. Amamos lo individual (Holzaptel nos recuerda el vínculo profundo que existe entre singularidad e infinito). Pero este enunciado no es definitivo: hay una voluntad presente en el ser humano de romperlos, porque después de todo límite siempre hay ‘algo’, otra posibilidad, más allá. Cabe pensar entonces: salvo la muerte, ningún límite es el último para el hombre. En definitiva, todo límite es frágil. Todo límite vive acechado por su posible rompimiento.
Los dos extremos están presentes en la condición humana: mantenerse dentro de ciertos límites y también transgredirlos. Hay una tendencia delimitadora y una tendencia al quebrantamiento de los límites, esta última causada por la ‘sensación de limitación’, que a menudo agobia a personas y sociedades. Vivimos entre delimitaciones y deslimitaciones (doy cuenta aquí de una lectura fascinante: “De cara al límite”, del filósofo Cristóbal Halzapfel).
Una dialéctica: la sensación de limitación incita a traspasar los límites. Deslimitar (desdibujar los límites); extralimitar (conquistar nuevos espacios); desmarcar (romper un compromiso: poner en debate la identidad); translimitar (establecer nuevos límites que equivalen a la implantación de un nuevo orden): todas son posibilidades de la actitud trasgresora. El hommo ludens pone en cuestión nuestro vínculo con los límites. La iteración lúdica convierte los límites en un campo de posibilidades. Relativiza los límites.
Cristóbal Holzapfel (también autor de “Crítica de la razón lúdica”, Trotta, 2003”), sugiere el estimulante vínculo que hay entre la ausencia de límites y lo fácil, y la existencia de límites (obstáculos) y lo difícil. Aunque la modernidad ha establecido la facilidad como una de sus premisas, vencer las dificultades excita y gratifica al ser humano (la invención de los deportes es la invención de un conjunto de dificultades –límites– que deben ser vencidos –quebrantados–). Si existe una vocación por lo fácil, también lo contrario: existe un vínculo sustantivo con lo que reclama esfuerzo y lucha. Eros nos invita a doblegar las dificultades y a romper los límites. Esto es vital: “la proyección del  mundo estaría indisolublemente ligada a lo difícil”.
Ya lo sabemos: el exceso de límites (prohibiciones) genera su contrario: un deseo de desconocerlos o quebrantarlos. Es constitutivo al ejercicio del poder, delimitar. Al delimitar, se excluye. Se ejerce alguna forma de violencia. Todavía más: delimitar puede ser equivalente de extralimitar, es decir, puede significar una ampliación de la delimitación. Incluso las costumbres establecen límites.
Sujetos delimitados
Somos seres delimitados. El ejercicio de la razón se expresa en la cadena de delimitaciones que establecemos a lo largo de la vida. Los límites no son solo externos: son, en lo primordial, internos. La representación que nos hacemos del mundo es también la representación de los límites de ese mundo.
Halzapfel recuerda que Foucault habría señalado que tras la idea de que ‘Dios-ha-muerto’, la trasgresión de los límites ha adquirido el carácter de lo ilimitado “porque autoriza una profanación sin objeto, una profanación vacía, replegada sobre sí misma, cuyos instrumentos no se dirigen a nada diferente de ellos mismos”.
La mente no solo limita y deslimita, también se extralimita. La complejidad que se deriva de las facultades y posibilidades de racionalizar, imaginar, soñar, fantasear, percibir, distorsionar, acertar, errar, reconocer, desconocer y tantas otras, generan procesos, también de mucha complejidad, donde la delimitación deriva en una trasgresión, que puede causar una deslimitación y, a continuación, una extralimitación. El paso –el salto– de la extralimitación a la translimitación supone el establecimiento de un nuevo orden, a una nueva configuración de las cosas. La actitud translimitadora aparece tras un cambio (radical) de actitud ante los límites. Pueblo y naciones, muchas veces a lo largo de los tiempos, han impuesto cambios producto de una respuesta radical a los límites.
El último límite
La cuestión de los límites está en relación sustantiva con la muerte. Desde esta perspectiva, el ser humano sería un condenado. A ese imperativo han respondido las religiones señalando la existencia de un más allá. Han respondido al enigma que surge de la pregunta sobre lo que hay más allá del límite.
A ese límite se corresponde otro: el de la plenitud del ser (“ese límite único e incomparable deslumbra y aterra y da lugar a la creación artística”). Holzapfel se pregunta (nos pregunta) si delimitación, deslimitación, extralimitación y translimitación, no son más que estrategias con las cuales intentamos afrontar la ilimitación del universo, del ser pleno, del ser en estado de plenitud.
En alguna parte de su ensayo, añade: “Una manera de acortar aquella distancia inconmensurable y que no guarda ninguna posible proporción, es representarse la ilimitación, la eternidad, el infinito, como algo determinado: el destino, la providencia, la gracia, lo divino o Dios mismo. Probablemente tan solo el destino, por ejemplo al modo cómo se hace presente en la tragedia griega, conserva su distancia, su lejanía infinita y su total desproporción frente a los asuntos humanos”. Pero esto no debe hacernos olvidar que no es posible vivir en lo ilimitado. La condición humana es indisociable a los límites, aunque pulse hacia su quebrantamiento.
Coda sobre “De cara al límite”
Lo anterior no es más que una selección parcial (posiblemente arbitraria: quizás un desconocimiento de los límites que establece el género de la reseña), de las muchas ideas que se suceden y encadenan en “De cara al límite”. A medida que escribe, Cristóbal Holzapfel (Chile, 1953) habita. Puebla su ensayo. Introduce problemáticas afines o contiguas a la cuestión de los límites (como la condición discontinua del ser humano); incorpora los aportes de otros pensadores que enriquecen el tema (Fink, Jaspers, Heiddeger, Schopenhauer y otros); se sirve de episodios de la literatura (Zweig, Kafka, Balzac y más), para cumplir con su afán de clarificar y hacerse comprensible. Insisto: estas líneas no deben leerse como un resumen sino como una invitación a leer a Holzapfel.


De cara al límite
Cristóbal Holzapfel
Ediciones Metales Pesados.
Chile, 2012. 

sábado, 14 de febrero de 2015

El sistema de orquestas está de cumpleaños. Eduardo Méndez, director ejecutivo de la institución, asumió las funciones administrativas que ejercía el maestro José Antonio Abreu. Es uno de sus sucesores, junto con Gustavo Dudamel, quien es la cabeza artística de este proyecto social.

Eduardo Méndez: “Nunca hemos apoyado a ningún gobierno públicamente”

Eduardo Méndez es el director ejecutivo del sistema de orquestas | Foto Manuel Sardá
Eduardo Méndez es el director ejecutivo del sistema de orquestas | Foto Manuel Sardá
Venezuela espera convertirse en eje suplidor de instrumentos para toda Latinoamérica muy pronto, cuando se concrete el proyecto de la fábrica

El sistema de orquestas está de cumpleaños. Eduardo Méndez, director ejecutivo de la institución, asumió las funciones administrativas que ejercía el maestro José Antonio Abreu. Es uno de sus sucesores, junto con Gustavo Dudamel, quien es la cabeza artística de este proyecto social.
—¿Cómo está la salud del maestro Abreu?
—Se encuentra en recuperación. Tiene problemas de movilidad porque los músculos se le fueron atrofiando por el tiempo que estuvo en cama en diciembre. Viene arrastrando las consecuencias del principio de hidrocefalia que sufrió hace cinco años, que se le controló con una válvula en la cabeza. Está de reposo. El chequeo que se hizo en Boston fue para pedir una segunda opinión. 
—¿Quién será su sucesor?
—Yo soy la cara administrativa. Desde hace un año se estableció una junta directiva. En lo artístico y musical, nuestra máxima autoridad es Gustavo Dudamel. 
—¿Y cuál es el papel de Jesse Chacón en la directiva?
—Es un miembro más. 
—¿Por qué se interesó en formar parte?
—Siempre estuvo cercano a la institución. Apoyó varios proyectos, quizás eso le sirvió de motivación. Siempre asistía a los conciertos y las actividades de la fundación.
—¿Está preparada la institución para alcanzar la meta de abarcar a un millón de niños?
—Complicaciones siempre hay. No somos perfectos. En los últimos años los jóvenes han afrontando el liderazgo, se han convertido en maestros y trabajan en la captación de nuevos muchachos. Luego, además de los maestros deben conjugarse los espacios. Hemos ideado varios mecanismos, como la creación de módulos, que son espacios alrededor de los núcleos para la incorporación de más niños. 
—¿Hay suficientes instrumentos para atender a 623.000 niños?
—La fábrica de los instrumentos todavía no está funcionando. Está cerca. No todos los instrumentos serán de China, pero este país servirá de eje fundamental para las líneas de producción. Francia, Alemania y otros también participan. La idea es que Venezuela se convierta en un ente suplidor de instrumentos para toda la región. 
—¿Y mientras eso ocurre?
—Se compran los instrumentos. Es un hecho que ningún país del mundo requiere tantos como Venezuela. Actualmente, hay muchos niños que se turnan los instrumentos, pero tienen la ilusión de tener el suyo propio. Pero la dinámica es difícil de atender. Al tiempo que compramos tres mil violines, ingresan 20 mil chamos al sistema. Los fabricantes no se dan abasto porque es una cantidad importante. El reto está en lograr la incorporación, obtener los instrumentos, tener los espacios y que los maestros que enseñen. 
—¿Cómo se plantean el presupuesto en un país en crisis económica?
—Todos los años tenemos retos. Los viajes internacionales se planifican con mucha anticipación. Tenemos una conformación mixta del presupuesto, con gran apoyo de parte del Estado. Existe un gran apoyo del Ejecutivo nacional que quedó evidenciado el fin de semana con la presencia del presidente en el concierto aniversario.
—¿Se sostendría un proyecto como el sistema de orquestas sin el apoyo del Estado?
—Sería difícil. No se puede negar que el Estado venezolano es el principal financista de los recursos para este proyecto. Ha sido la esencia, una política de Estado. También se ha sostenido por el aporte de muchos entes privados, gobiernos de otros países, embajadas, empresas. 
—¿Existe un costo político? ¿Se han visto en la obligación de apoyar a los gobiernos de turno?
—Nunca hemos apoyado a ningún gobierno públicamente. Ni antes ni ahora. Seguimos haciendo nuestro trabajo. Creo que, por el contrario, todos nos han respaldado, tanto este gobierno como los anteriores. Unos más que otros. 
—De haber cambio de gobierno, ¿el proyecto seguirá funcionando igual?
—Sí. Por algo tenemos el lema de “40 años tocando la fibra de un país”. El sistema de orquestas es una institución que está en la conciencia de todos los venezolanos. Continuará como política de Estado.
—Algunos de los profesores han emigrado por la situación del país. ¿Cómo les ha afectado esto?
—Los que se han ido son una porción ínfima. Este proyecto tiene características propias. Dejarlo es casi imposible. Tengo 31 años en el sistema, ingresé desde muy pequeño, a los cinco años. No concibo mi vida sin estar involucrado con este movimiento. Te formas como ser social, quieres a los demás y le quieres retribuir lo que aprendiste. 
—¿La música es suficiente ante la crisis palpable?
—Seguimos haciendo música. Ante las situaciones difíciles, como la inseguridad, aquí nos mantenemos tocando y luchando.
—¿Cómo asumieron las críticas cuando no suspendieron los conciertos el 12 de febrero del año pasado?
—Críticas siempre hay. El esquema político siempre va a estar a flor de piel. La gente tiene sus interpretaciones. Era nuestro aniversario, hicimos un evento privado con la Orquesta de Lara. Nunca lo consideramos como una falta. El evento de Cristian Vásquez estaba agendado. Así como se nos critica, no veo a esa misma gente opinando cuando uno hace algo bueno. 
—No se han dejado de reconocer los logros del proyecto. Sin embargo, se critica que una figura como Gustavo Dudamel no se manifieste sobre ciertos hechos
—Nuestro único pronunciamiento es seguir trabajando. Haciendo el trabajo arduamente, esa es nuestra manera. En noviembre nos dijeron que cambiáramos la gira de Londres por el artículo que publicó The Guardian. No lo hicimos y todos los conciertos estuvieron llenos. El sistema tiene un plan y se realiza porque es nuestro trabajo. 
—¿Afectó en la imagen de la institución ese artículo firmado por Geoff Baker?
—No hubo ningún problema. Lo consideramos sin base. Así como dice que estuvo un año aquí, no revela ningún nombre, solo hace mención al día que pasó con nosotros. Está completamente fuera de orden. Más bien invito a todo el que quiera venir y pasarse un año acá, porque no hay nada que ocultar. 
—¿Se han flexibilizado con las críticas?
—Esta institución es dinámica, estamos siempre en constante transformación. Si se percibió que no estaba abierta a las críticas, debo decir que no es así, todo lo contrario. No solo desde el punto de vista musical sino en todos los aspectos. En 40 años hemos aprendido de nuestros errores.
—¿Cuáles son las giras de las orquestas de este año?
—Tenemos una importante residencia musical en Milán, entre julio y agosto. Ninguna orquesta hasta ahora ha tocado en el foso del Teatro de La Scala. En esta oportunidad, invitaron a la Sinfónica Simón Bolívar para que interprete La Boheme, junto a Gustavo Dudamel. Es una noticia importante, incluso para ellos. En noviembre la Sinfónica Teresa Carreño irá por primera vez a Asia, visitarán China, Corea del Sur y Japón. En Colombia se realizará el ciclo Beethoven, con la Orquesta Binacional, donde también dirigirá Gustavo Dudamel.

viernes, 13 de febrero de 2015

Hace cuarenta años José Antonio Abreu decidió hacer realidad un sueño. En los primeros días de febrero de 1975 reunió a un grupo de jóvenes músicos venezolanos con el fin de iniciar la formación de una agrupación que llevó por nombre Orquesta Nacional Juvenil Juan José Landaeta, semilla de donde germinó el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, mejor conocido como “el Sistema”, institución que hoy es admirada en el mundo entero, que ha sido replicada en más de 50 países, y que ha llevado a grandes maestros, como Simon Rattle, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, a decir que “no hay nada más importante en el mundo de la música que lo que está sucediendo aquí, en Venezuela”.

A 40 años de un sueño

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Hace cuarenta años José Antonio Abreu decidió hacer realidad un sueño. En los primeros días de febrero de 1975 reunió a un grupo de jóvenes músicos venezolanos con el fin de iniciar la formación de una agrupación que llevó por nombre Orquesta Nacional Juvenil Juan José Landaeta, semilla de donde germinó el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, mejor conocido como “el Sistema”, institución que hoy es admirada en el mundo entero, que ha sido replicada en más de 50 países, y que ha llevado a grandes maestros, como Simon Rattle, director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, a decir que “no hay nada más importante en el mundo de la música que lo que está sucediendo aquí, en Venezuela”. Los delirantes triunfos de las orquestas emblemáticas del Sistema en las salas de concierto más importantes del orbe, y la excelencia de grandes músicos que se han formado en su seno, tales como Gustavo Dudamel, Diego Matheuz, Christian Vásquez, Rafael Payare, Edicson Ruiz, Francisco Flores y tantos otros que hoy son aclamados internacionalmente, dan fe del nivel de excelencia que ha alcanzado esa extraordinaria iniciativa que creó y dirige José Antonio Abreu.
Esa gran obra, sin embargo, no solo debe ser evaluada desde el punto de vista musical y artístico. La misma tiene que ser vista como un monumental programa social, que ha contribuido decididamente a la formación y desarrollo de 2,5 millones de personas que han pasado por sus aulas y centros de estudio, muchos de ellos procedentes de los grupos sociales menos favorecidos donde abundan la droga, el delito y la desesperanza. Actualmente acoge a 623.000 niños y jóvenes que rápidamente se transforman en orgullo de sus núcleos familiares y ejemplos a seguir en sus comunidades. La disciplina, concentración y coordinación que exige la interpretación orquestal y coral les enseña a trabajar en equipo, y los lleva a esforzarse permanentemente para alcanzar el nivel de excelencia requerido. La sana competencia, la necesaria constancia y el indispensable esfuerzo individual y de grupo forjan al joven, y le enseñan desde muy temprano que la superación y el éxito solo se logra con el trabajo, la dedicación y el deseo de progreso. Adicionalmente, la formación artística y humanística que da la enseñanza musical contribuye a la formación integral de los niños y jóvenes, ofreciéndoles posibilidades de superación y mejores condiciones de vida.
El Sistema ha desarrollado una serie de iniciativas sociales que generan aliento y mejoran la calidad de vida de quienes participan en ellos. Uno es el Programa Académico Penitenciario, dirigido a los hombres y mujeres privados de libertad, a través del cual se les da la instrucción musical que les permite su participación en orquestas o coros. Ello, además de contribuir a reducir los niveles de violencia en las cárceles, les da a estas personas mayores posibilidades de progreso y de reinserción social una vez que recuperan su libertad. Otro programa está orientado a atender a niños o jóvenes con diversidad funcional o discapacidades físicas y cognitivas, en el que se utiliza la música como un instrumento para el desarrollo de potencialidades, de autonomía de acción o de inclusión social. Otro es el Programa de Atención Hospitalaria, que le ofrece formación musical a pacientes de temprana edad internados en hospitales por períodos prolongados, para quienes la música es una poderosa herramienta terapéutica que da esperanza de sanación y alivia las adversidades que padecen.
En medio de los contratiempos, calamidades, y zozobras que a diario se viven en Venezuela, la obra y los resultados del Sistema sobresalen como un rayo de luz y de esperanza, demostrándonos reiteradamente que el anhelo por lograr un país de progreso, concordia y sostenido desarrollo es un sueño posible, como lo fue aquel sueño de Abreu que comenzó a materializarse hace 40 años.

El mayor logro político de José Antonio Abreu está sin duda en la música. Su proyecto de vida estuvo marcado por la masificación orquestal en todo el país. Su propio sistema de enseñanza, que en el presente se traduce en casi 650.000 niños y jóvenes que tienen la oportunidad de crecer junto a un instrumento. Un programa social que hoy celebra 40 años.

José Antonio Abreu fue la clave de la partitura

José Antonio Abreu 1939-2015
Foto Archivo El Nacional
El creador del sistema  de orquestas celebra hoy el 40 aniversario de ese primer ensayo importante de la Sinfónica Juvenil Simón Bolívar

El mayor logro político de José Antonio Abreu está sin duda en la música. Su proyecto de vida estuvo marcado por la masificación orquestal en todo el país. Su propio sistema de enseñanza, que en el presente se traduce en casi 650.000 niños y jóvenes que tienen la oportunidad de crecer junto a un instrumento. Un programa social que hoy celebra 40 años.
Abreu fue un defensor tenaz de su modelo educativo. Peregrinó por todo el mundo con su mensaje: la música es la mejor herramienta contra la violencia.
³Desde niño, desde mi más tierna infancia, quise ser músico. Y gracias a Dios logré serlo. Toda mi vida soñé con que los demás niños y jóvenes venezolanos tuvieran la misma oportunidad. De ahí la idea que siempre estuvo sembrada en mi corazón de convertir la música en una realidad profunda y global en mi país².
La clave de esta partitura que se ha sostenido por cuatro décadas recae en una sola nota: paciencia. Una de las primeras reuniones de este proyecto se realizó en un estacionamiento que estaba ubicado en el sótano de un edificio en la Candelaria, en 1974. Había mucho entusiasmo entre los ocho jóvenes que se presentaron ese día. Abreu había conseguido 50 atriles prestados que se quedaron sin uso. Al segundo ensayo asistieron 25 personas. Luego 46, al cuarto día 75. Fue una reacción en cadena.
El 12 de febrero de 1975 se registró el primer ensayo importante con músicos de varias regiones de Venezuela. Se realizó en la Escuela de Música Juan José Landaeta. Aquella orquesta debutó formalmente el 30 de abril en el edificio de la  Cancillería, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. El mismo año de su fundación hicieron su primera gira fuera del país. Viajaron a México con el pasaporte colectivo número 1586.
³Era una nueva y estimulante presencia, una viva esperanza, lo que allí se asomaba era el rostro de un país distinto y mejor del que solemos ver en la faena diaria y en la mezquina pugna de los intereses subalternos. Un país con alma y con un sentido de propósito que se podía cantar al futuro y a la perennidad de la vida creadora por la boca de sus jóvenes², escribió Arturo Uslar Pietri en su columna ³Pizarrón², que publicaba El Nacional.
El proyecto musical se convirtió luego en movimiento social, sostenido en la idea de darles oportunidades a todos. Para Abreu, lo esencial es que la práctica orquestal se constituye en un elemento fundamental de formación y entrenamiento. ³Mediante la práctica orquestal diaria, el niño y el joven aceleran profundamente su educación. Pero, además, la orquesta trae consigo un ambiente de participación para el niño que sale solo del rancho o de la barriada periférica de una ciudad².
María Teresa Castillo, promotora cultural, lo definió como un hombre extraordinario. ³No conozco a alguien tan trabajador como él y, sobre todo, con la capacidad de hacer realidad los retos que se ha propuesto. Nadie puede negar que es uno de los hombres más importantes de la música y el arte en nuestro país².
Su faceta militante. Al maestro Abreu no le perturba la idea de la muerte.
³Para el descanso, el descanso eterno², solía repetir cuando hablaba de sus agotadoras jornadas de trabajo. De sus temores, el más conocido es su miedo a los aviones, el que siempre afronta con un rosario en la mano. El poder, sin embargo, nunca le ha asustado.
Fue diputado antes de cumplir los 30 años. Militó en el Frente Nacional Democrático, partido conservador fundado por el escritor Arturo Uslar Pietri. Su cercanía a los gobiernos fue una nota acorde en su carrera.
Siempre ha frecuentado a ministros y jefes de Estado. A los 34 años se entrevistó con el exdictador Marcos Pérez Jiménez en su exilio en Madrid, en representación del Movimiento Desarrollista. De acuerdo con una nota publicada en El Nacional el 26 de agosto de 1976, la reunión se debió a ³una campaña de difusión unitaria de las fuerzas perezjimenistas y el desarrollismo².
Como economista, se encargó de la Dirección de Planificación de Cordiplan y fue asesor del Consejo Nacional de Economía. Abreu también fue ministro de Cultura y presidente del Conac en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez.
De hecho, fue el único que continuó en su cargo luego de la transición, durante la presidencia de Ramón J. Velásquez.
³Nadie como Abreu ha encontrado el secreto de estar ahí, siempre listo, en cada acto cultural, firma de convenio o agasajo por más nimio que sea. No hay quien lo iguale en el número de equipos de prensa. Ninguno como el ministro de Cultura ha acertado en su estrategia comunicacional², se lee en un perfil publicado por Marianela Balbi a mediados de los noventa.
La estrategia también le sirvió puertas afuera, en los viajes que realizó con las orquestas juveniles. En 2008 el sistema de orquestas venezolano fue reconocido con el premio Príncipe de Asturias de las Artes, el International Puccini Awards y el Glenn Gould. En 2009 recibió el Premio Polar en Estocolmo, considerado el Nobel de la música. Ese mismo año le otorgaron el Premio del Consejo Directivo del Grammy Latino.
Este sistema orquestal es experto en multiplicar aplausos en todos los continentes. Abreu solía parafrasear los pensamientos de la madre Teresa de
Calcuta: ³Lo más terrible de la pobreza es la falta de identidad, no ser nadie en el mundo y la sociedad. En la orquesta, ese niño comienza a adquirir un perfil, comienza a adquirir una pertenencia. Pertenezco a esta orquesta. La orquesta se convierte en una extensión de la familia².
En los últimos 15 años, el fundador del sistema de orquestas se mantuvo cercano al gobierno de Hugo Chávez. La misma tónica ha continuado durante el mandato de Nicolás Maduro, a quien considera un aliado importante.
La salud de José Antonio Abreu se vio comprometida a finales del año pasado.
Estuvo durante varios días interno en una clínica y en enero viajó a Boston para un chequeo físico. El maestro reapareció en el concierto del sábado, en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, donde le rindieron un cálido homenaje en honor a su incansable labor al frente del proyecto.

lunes, 9 de febrero de 2015

En estos días de angustia personal leí una entrevista en el New York Times a Lisa Batiashvili , una extraordinaria violinista georgiana de 35 años quién está ahora en la Filarmónica de Nueva York. Coincidía justo cuando se cumplían los primeros 40 años de una de las mejores obras del Presidente Carlos Andrés Pérez: la creación del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles.

Diego Arria: La responsabilidad política de un artista y el poder de la cultura

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela atiende actualmente a 623.000 niños y adolescentes que se forman como músicos y ciudadanos en 416 núcleos y 1.340 módulos esparcidos por todo el territorio nacional, donde son instruidos por un personal académico de 8.929 docentes, distribuidos en los 24 estados de Venezuela. La institución cuenta con 1.210 orquestas y 372 coros juveniles e infantiles.

El Sistema celebra sus 40 de existencia

1.500 artistas de cuatro generaciones festejan la obra de José Antonio Abreu

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Dudamel estará al frente de la orquesta
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EL UNIVERSAL
sábado 7 de febrero de 2015  12:00 AM
La programación aniversaria del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela se hará durante el año en todos los estados del país. Hoy y mañana habrá doble función de un concierto particularmente emotivo: 1.500 artistas de cuatro generaciones musicales formadas en este programa artístico-social, fundado por el maestro José Antonio Abreu, se reúnen en el Teatro Teresa Carreño, bajo la dirección de Gustavo Dudamel.

Un poco de historia

Los primeros compases de esta historia los tocaron 11 músicos en 1975. Con el impulso y la mirada visionaria de Abreu, ellos iniciaron en un humilde ensayo lo que hoy, 40 años después, es una gran familia conformada por 623.000 niños y jóvenes venezolanos que han logrado sembrar el país de música para la paz.

Para conmemorar las cuatro décadas de este proyecto que es hoy una realidad que ha sido replicada en 50 países, los integrantes del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela se han fijado una meta: hacer un millón de conciertos durante todo el 2015.

Este fin de semana habrá doble función de un concierto particularmente especial: bajo la batuta de Gustavo Dudamel se reunirán en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño más 1.500 artistas de cuatro generaciones musicales que se han formado en el Sistema a lo largo de estos 40 años; cuatro generaciones que incluyen músicos que estuvieron en ese primer ensayo y otros que apenas están dando sus primeros pasos en un coro o una orquesta; cuatro generaciones musicales que reafirman que este sueño continúa y se multiplica en el ímpetu de más niños y jóvenes que quieren homenajear al maestro Abreu y conmemorar que #ElSistemacumple40 años tocando el sentimiento de un país: Venezuela.

La primera función será un evento de Estado que se llevará a cabo hoy, a partir de las 4:00 pm. Este concierto estará dedicado a los fundadores de la institución, a aquellos que hace a mediados de los años setenta creyeron en un programa que para muchos era una utopía. También a los niños y jóvenes que hoy apuestan por la música como un camino para construir un mejor país.

El segundo concierto se llevará a cabo mañana, a las 11:00 am, y será un evento abierto al público en general. Las entradas para esta presentación están a la venta en la taquilla del Teatro Teresa Carreño o a través de la página web de la institución: www.teatroteresacarreno.gob.ve El costo va desde 150 hasta 450 bolívares.

En el programa se incluyen piezas como la Glosa Sinfónica Margariteña para Orquesta, escrita en el año de 1954 por el maestro Inocente Carreño; laCantata Criolla, de Antonio Estévez, y la "Oda a la Alegría" de la Novena Sinfonía en Re Menor del compositor alemán Ludwig van Beethoven.

Como solistas de este concierto se escucharán las voces de Mariana Ortiz, soprano; Katiuska Rodríguez, mezzosoprano; Idwer Álvarez, tenor, y Gaspar Colón, barítono. Estos últimos volverán a interpretar a Florentino y el Diablo en la conocida obra sinfónica de Antonio Estévez.

El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela atiende actualmente a 623.000 niños y adolescentes que se forman como músicos y ciudadanos en 416 núcleos y 1.340 módulos esparcidos por todo el territorio nacional, donde son instruidos por un personal académico de 8.929 docentes, distribuidos en los 24 estados de Venezuela. La institución cuenta con 1.210 orquestas y 372 coros juveniles e infantiles.

Del Sistema ha Sir Simon Rattle, director de la Filarmónica de Berlín: "Con el Sistema, el maestro Abreu ha dedicado su vida a cambiar las vidas de muchas generaciones de jóvenes. Gracias a este programa, gente y más gente joven de todo el mundo puede y podrá beneficiarse del poder de la música para lograr un cambio de su existencia".

Sistema Nacional de Orquestas: la Fe y la obra.

Del sueño al credo: 40 años

El Sistema de orquestas celebra cuatro décadas de su fundación

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623.000 niños y adolescentes reciben formación musical en los 416 núcleos y 1.340 módulos instalados actualmente en los 24 estados del territorio nacional. El modelo de El Sistema ha sido replicado en más de 30 países de los cinco continentes, donde ha sido valorado como un proyecto de alto beneficio social CORTESÍA FUNDAMUSICAL BOLÍVAR
MARÍA GABRIELA FERNÁNDEZ B. |  EL UNIVERSAL
domingo 8 de febrero de 2015  12:00 AM
Caía la última noche de abril y, en aquella oscuridad de 1975, 82 músicos entraron en fila hacia el patio interno de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería de Venezuela. El calor les sofocaba bajo sus chaquetas negras, y se ubicaron, nerviosos, en cada silla metálica dispuesta sobre el cemento. Tras percibir que el lugar estaba repleto, dirigieron la mirada hacia las manos y el rostro del que era su director: Un hombre delgado de 36 años llamado José Antonio Abreu.

Había pasado un poco más de dos meses desde la fecha en la que 11 de aquellos instrumentistas acudieron el 12 de febrero a un garaje en Caracas, acondicionado con 50 atriles, para celebrar su primer ensayo.

En ese lapso fueron sumándose músicos de otros estados que viajaban una o dos veces a la semana para incluir sus talentos al sueño musical y social que les proponía Abreu. Uno de ellos fue el valenciano Eduardo Salazar, quien tenía 27 años cuando aceptó incorporar su clarinete a la naciente orquesta.

Al recordar el concierto de la Cancillería, Salazar cuenta haber tocado durante más de una hora para los diplomáticos. Dice que se hallaba inquieto, pero que lo motivaba el discurso que Abreu había dado tras bastidores: "El maestro nos pidió que diéramos una muestra de juventud robusta esa noche, y hasta nos alentó a tener en la mente, como un ideal, a la Orquesta Filarmónica de Berlín".

Durante ese encuentro que fue vitrina y delirio, presentaron un exigente repertorio (con piezas de Vivaldi, Haendel, Bach y Mozart) que concluyó con el Himno Nacional.

Aquella vez, narra Salazar, mostraron tal técnica que fue suficiente para abrirles rumbos hacia sus primeras presentaciones internacionales, realizadas ese mismo año en México y Colombia. Sin embargo, admite que, en el momento, "era difícil imaginarse el tamaño que tomaría ese sueño incipiente, el proceso multiplicador que estábamos iniciando".

Ahora, en 2015, cuando se cumple el 40 aniversario de la fundación del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela, el legado está más claro en términos de calidad y alcance. El nivel musical logrado por sus miembros les condujo a participar con éxito en prestigiosos eventos internacionales (como la inauguración del Festival de Salzburgo, Austria, en 2013) y ha llevado a sus egresados a dirigir a grupos que son referentes de la mejor música académica (como ocurrió con Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Berlín, en 2012). El enfoque social, impulsado en cada sede de los 24 estados del país, también ha sido apreciado, premiado y repetido en 30 países de los cinco continentes.

La conquista 

Cifras oficiales revelan que El Sistema, perteneciente a la Fundación Simón Bolívar, ha tenido un crecimiento espectacular en Venezuela: lo que fue el sueño de 12 hombres en un garaje se transformó en un programa que cuenta en la actualidad con 416 núcleos y 1.340 módulos en todo el territorio nacional, donde se les brinda instrucción musical a 623.000 niños y adolescentes, que se alejan, de esta forma, de un entorno de violencia.

En una entrevista otorgada a El Universal en 2013, el maestro José Antonio Abreu aseguró que El Sistema "ha democratizado la música en todos los sentidos". 

Esta visión, que se ha materializado en la creación de 1.210 orquestas y 372 coros juveniles e infantiles, le ha valido a la institución y a su creador reconocimientos mundiales como el Premio Internacional de Música IMC-Unesco en la clase de Institución, en 1993; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en 2008, o el Premio de Música Polar, conocido como el Nobel de la música clásica, en 2009.

La celebración

Dudamel, quien es director musical de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar desde 1999, declaró que el arribo a los 40 años de El Sistema se traduce en un "compromiso para multiplicar en el continente y el mundo este símbolo de paz donde no sólo priva la calidad musical, sino también la diferencia de edades y orígenes".

Anunció que el aniversario será celebrado durante todo el año con actividades que iniciaron con la gira por Europa de la Orquesta Simón Bolívar y que incluirán actividades en cada sede del país. "Esto es una onda que sigue creciendo, un mundo en el que yo comencé de niño como violinista y con el que todos estamos cada vez más comprometidos".

En el programa, disponible en la página web www.fundamusical.org.ve, resalta la actividad fijada para hoy a las 11:00 am: un concierto aniversario en el que 1.500 representantes de las cuatro décadas de músicos y coralistas van a "tocar y luchar" sobre el escenario de la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño.

A sus 76 años, el maestro José Antonio Abreu verá concretado el sueño que inició con 11 instrumentistas una semana como esta, pero de 1975.

mfernandez@eluniversal.com