A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

sábado, 8 de noviembre de 2014

El pasado mes de octubre de 2014 fue para mí uno de sentidas pérdidas afectivas, y el día 30, (casualmente fecha de cumpleaños de Aziz Efrain Muci-Mendoza), marcó la definitiva despedida de un ser muy especial, muy querido y en extremo admirado...

NOTA: Dado el tema que toca en este artículo el Dr. Rafael Muci-Mendoza

aprovecho a través de este texto rendir homenaje a la memoria de su hermano
Aziz Efraín, mi amigo y a quien está dedicado este blog.

"--------................nada reemplaza nunca, en efecto a un compañero perdido.

No es posible crear viejos camaradas. Nada vale tanto como el tesoro de tantos recuerdos comunes, de tantas malas horas vividas juntos, de tantas riñas, reconciliaciones, inpulsos del corazón. Aquellas amistades no se reconstruyen.
Si plantas una encina, bano será esperar cobijarse enseguida bajo su follaje. Asi , en la vida nos vemos primero enriquecidos por lo que henos plantado durante años, pero vienen los años en el que el tiempo deshace ese trabajo y tala., uno a uno los camaradas nos retiran su sombra y a nuestros duelos se mezcla en adelante la pena secreta de  envejecer..........."
 
Tomado de "Tierra de hombres"   Antoine de Saint Exúpery



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Mi Maestro, yo y mi libro... (2003)



Elogio de una vocación...

Doctor Herman Wuani Ettedgui, FACP (1929-2014),



Rafael Muci-Mendoza

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El pasado mes de octubre de 2014 fue para mí uno de sentidas pérdidas
afectivas, y el día 30, marcó la definitiva despedida de un ser muy
especial, muy querido y en extremo admirado... Durante el fin de semana, un
pálpito de tristeza se ahoga en cada tarea que intento emprender y siento
que algo me falta, que algo muy importante me ha abandonado... 85 años no
era una buena edad para morir sobre todo cuando a pesar de haber dado tanto
de tanto en la vida, todavía le quedaba mucho más por dar. Y es que
bondadosos maestros como Wuani son moldeadores de hombres y mujeres que de
modo eficaz aportan o afianzan en el comportamiento del alumno, buena parte
de todo lo recibido en el hogar y aún aquello que faltó; sus figuras señeras
suelen ser un faro en la niebla que previene del naufragio al navegante
desprevenido que boga costeando en mares procelosos; pero además, maestro no
es sólo aquel que enseña, sino el que nos da herramientas para formarnos,
despertando en nosotros inquietudes y conminándonos a ser cada vez mejores,
a saber pensar y cómo hacer, sin intentar modificar nuestra integridad,
única e irrepetible, saltando obstáculos para alumbrar nuestro camino toda
vez que sea necesario, y de hecho ser capaz de extraer, lo mejor de nosotros
para ayudarnos a ser exitosos y triunfar en la vida aportándonos lecciones
para transitar con responsabilidad y paso seguro por nuestras existencias...
Para mi fortunio, un día soleado encontré a Wuani de frente en la senda de
mi vida...

¿Qué es pues un maestro?, ¿Qué es pues un mentor?, ¿Quién fue en realidad el
doctor Herman Wuani Ettedgui? El término proviene del latín, mens: mente,
alma, mente divina. El mentor es aquel que la Biblia define como ¨un dador
feliz¨, aquel que en su bondad, todo y todo lo da, sin esperar nada a
cambio; un maestro es aquel que no regurgita el conocimiento porque lo ha
vivido y ha sido parte de él, que muestra con su praxis un modelo con el
cual el pupilo pueda identificarse; pero además, también proporciona a su
protegido la facultad para que piense, para que aprenda por sí mismo,
modifique el modelo presentado y por ende, crezca en lo personal, en lo
humano, en lo espiritual y en lo científico. Durante este proceso, tantas
veces tan doloroso, el mentor acompaña y protege a su pupilo. Una vez
completada su misión, lo deja solo para que eche raíces, se desarrolle,
florezca y dé hermosos y nutritivos frutos. A su partida y desde lo lejos,
el mentor mirará a sus alumnos con ojos atentos, solícitos y afectuosos, y
estará siempre dispuesto a prestarles ayuda, sea espontánea o solicitada. La
sabiduría del mentor permeará la vida de su pupilo, quien más tarde, él
mismo también podrá, si así lo quiere, devenir en mentor. Los principios
básicos de educación, honestidad ciudadana y científica, moral, ética,
disciplina y respeto, propenderán al crecimiento, y mediante su repetición,
se perpetuarán al través de las generaciones. Los buenos maestros, los
irremplazables mentores como Wuani son por tanto, como los padres:
irrepetibles e inmortales...

Pero, por un instante pasemos a conocer el fascinante y cautivador origen de
la figura del mentor, algo así como el sinónimo del personaje que nos
enluta...

François de Salignac de la Mothe-Fénelon, arzobispo de Cambrai, escribió en
1699 sus ¨Aventuras de Telémaco¨. Siendo el tutor de Luis, quien fue duque
de Burgundy, nieto de Luis XIV y sucesor al trono de Francia, el arzobispo
creó una secuencia particular a La Odisea en la cual el joven Telémaco sale
en la búsqueda de su padre, Ulises, quien había estado impedido de retornar
al reino de Ítaca después de la Guerra de Troya. El joven Telémaco no estaba
solo en sus peligros; viajaba con Mentor, un venerable sabio que en realidad
era la transfiguración de la diosa Minerva (Palas Atenea), hija de Zeus, a
quien igualaba en sabiduría, como también a Métis, personificación de la
astucia y a quien se atribuía la invención de la ciencia, el arte y la
agricultura. Mentor le garantizaría protección sobrenatural y sabios
consejos. Bajo su guía, Telémaco creció y alcanzó la madurez hasta que se
transformó en un rey justo y poderoso. Poco después que Telémaco encontrara
a su padre, Mentor sintió que su trabajo había terminado. Antes de
despedirse, Minerva se reveló a sí misma y le dijo, ¨Te dejo, hijo de
Ulises, pero mi sabiduría estará contigo por tanto tiempo como la necesites.
Ha llegado el momento en que continúes solo y por ti mismo¨.

El Maestro suele y debe tener una personalidad magnética que brinde
identidad; debe haber dejado en pos de sí una obra trascendente; debe poseer
una elevada carga de pasión que impregne todo lo que dice o hace para
concurrir al logro de su objetivo: enseñar con el ejemplo, al tiempo que
contagia y aporta directrices e ideas; debe suscitar respeto y admiración e
incitar a la emulación de los valores y modelos que su ejemplo brinda; debe
transmitir conocimientos y experiencias a las nuevas generaciones de manera
que forme seguidores animados a reconocerlo como Maestro y continúen su
obra; debe constituirse en un abridor o señalador de caminos que propendan a
la mejor realización del alumno-hombre, de su comunidad, de su universidad,
del área de su experiencia en la disciplina que haya sido su quehacer...
vale decir, el calco de Herman Wuani.



A lo largo de esta esquela mortuoria intercalaré un fragmento de las ¨Coplas
por la muerte de un padre¨, una elegía escrita por el poeta castellano Jorge
Manrique (1440-1479), que reflexiona sobre la vida, la fama, la fortuna y la
muerte con resignación cristiana. El poeta, sin romper la unidad de tono,
filosofa sobre la inestabilidad de la fortuna, la fugacidad del tiempo, las
ilusiones humanas y el poder igualatorio de la muerte a lo largo de cuarenta
estrofas llamadas sextillas manriqueñas.

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Recuerde el alma dormida



Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.



Lo que el Maestro Wuani nos mostró -con mayúscula y con veneración igual que
a aquel otro Maestro que enseñaba la verdad a sus discípulos con santas y
doctas palabras-, fue el término consciente de una entrega sin plazos
asfixiantes ni réditos regordidos donde su generosidad no podría
cuantificarse o medirse. A poco de nuestra entrada como estudiantes de
medicina en el Hospital Vargas de Caracas, era imposible que escapáramos de
su benéfica influencia. Eran tres servicios y tres cátedras de Clínica
Médica repartidos en seis salas. Tres de hombres y tres de mujeres. Aunque
en lo particular no perteneciéramos a su servicio y cátedra, debíamos
hospitalizar en sus salas algunos de los pacientes que admitíamos y rendir
cuenta de nuestra labor como hacedores de historias clínicas, sobre nuestras
bases para el pronunciamiento de una impresión diagnóstica y sobre el esbozo
de una indicación terapéutica razonada; no eran tiempos de fríos ¨manejos¨
ni de flujogramas o algoritmos para alcanzar la solución del problema,  sino
de aprendizaje y cuidados a la cabecera del enfermo, principio y fin del
acto médico. Si estábamos dispuestos a seguirle, estaba él en disposición de
enseñarnos el tortuoso, áspero e inacabable camino del arte de la medicina.
Con rigidez afectuosa nos hacía ver nuestras faltas y corregía con justicia
nuestros yerros y omisiones.




Pues si vemos lo presente


Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Mientras pasaba la revista médica podía oír de boca de un estudiante o
residente el relato de la historia clínica del paciente que le era
presentado, con palabra rápida y a veces atropellada, hacer comentarios
sesudos, preguntar por efectos colaterales de las drogas y al mismo tiempo
estar pendiente de todo cuanto ocurría en el perímetro de su sala. Como buen
maestro que era, nada pedía a cambio de lo que daba como no fuera
responsabilidad, constancia y esfuerzo. Cuanto había aprendido en las largas
noches de vigilia forzada que signaron su entrega a la vida médica, todo lo
daba en un segundo a quien lo pidiera, sin preguntar quién era, aun sin
conocerle y sin pedirle nada a cambio de compartir su don.


Nuestras vidas son los ríos


Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.






Fue el verdadero maestro que amó tanto a sus discípulos como a sus propios
hijos biológicos; pero estos discípulos predilectos e íntimos no fueron los
que definieron su verdadero rol de maestro. No lo serían nunca si hubiera
contado solo con aquellos que pudieran pagar su enseñanza con el amor de un
hijo. Su catadura de verdadero maestro tendría que verse desde lejos, en el
espacio y en el tiempo y extenderse hasta esos a los que él nunca pudo
conocer ni amar, y aún hasta aquéllos que acaso no supieran siquiera que
existió. Solo por ser él, quien fuera su discípulo tenía que amar al maestro
que eligió, pues sin el amor como catalizador, es imposible aprender. Es
menester pues, que ante todo pueda conocerle, aunque lejos viva, aunque haga
siglos que murió. Y es así como todos podemos elegir nuestros maestros, y
los elegimos entre los más insignes que viven o vivieron. Tuve la suerte de
ser su alumno, su colega, su amigo y aún su padrino cuando le nombraran
profesor emérito de nuestra Universidad Central de Venezuela. Con ánimo
festivo me recriminaba a cada encuentro que no cumplía mi rol de padrino
pues nunca le había regalado siquiera un realito...



Invocación:
                                                             Dejo las
invocaciones

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A aquél sólo me encomiendo,
aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.



Tolerando la frustración, acompañó en el duro camino a muchos pacientes con
hemopatías malignas cuando la terapéutica era exigua y menguada. Recuerdo
que un paciente suyo me expresó, ¨El doctor Wuani es un médico muy bueno y
compasivo, pero se le mueren todos sus pacientes...¨: ese era el sino de
enfermedades irredentas... El Maestro Wuani fallece luego de semanas de
sufrimientos e incertidumbres, con facies segura e inmutable, sin quejarse
de su suerte y sonriendo ante los pasajes jocosos que de nuestra vida en
común le recordara, pues quizá siéndole costumbre, había acompañado a muchos
en el mismo trance, entregándoles sus almas a Caronte, el barquero de Hades
y encargado de guiar de un lado a otro del río Aqueronte a las sombras
errantes de los recientes difuntos.



                                                                        Este
mundo es el camino


Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos al tiempo.



En el crisol que fue el Hospital Vargas de Carcas se mezcló en concordia y
fidelidad su vida como estudiante, médico, residente, profesor universitario
y maestro, internista, hematólogo, fellow del American College of
Physicians, puntal de la Escuela de Medicina doctor José María Vargas,
presidente de la Sociedad de Médicos y Cirujanos, miembro de la Comisión
Técnica, jefe del Laboratorio, jefe de posgrados de medicina interna, autor
de libros, capítulos de libros y trabajos científicos sobre muchos temas,
algunos de condiciones inéditas; intelectualmente inquieto, capaz de
balancear armoniosamente varias cargas por vez sin que le pesaran ni le
abrumaran; hombre sencillo y humorado, sin costuras ni dobleces, honesto,
sincero y mejor colega y amigo; siempre discreto no amó ni amasó riqueza,
antes bien capitalizó el bien máximo: el cariño y el reconocimiento de sus
innumerables alumnos. Ya jubilado y cansado, hasta no más hace escasos
meses, con su paso estrecho y a veces titubeante, continuaba sintiendo el
llamado de su vocación docente, iba los martes de cada semana a impartir
consejos sobre arte médico a los estudiantes de quinto año de medicina que
hoy sienten y lloran su partida, y a revisar su libro en dos tomos que ya
entraba en prensa, no un rimbombante tratado, sino simplemente humildes
¨Lecciones de medicina interna¨... En sus días postreros y ya en su casa,
para no dejarlos a la intemperie, recibió a sus queridos pacientes hasta
pocos días antes de su muerte brindándoles sin estridencias, apoyo, consejos
y solidaridad, pues para curar no necesitaba más que su benéfica
presencia...



¨Pero esa red que hilan los buenos maestros se ramifica, se extiende mucho
más allá de ellos mismos. El eco de las palabras se repite, y se multiplica
hasta el infinito... Quizás no lo sepan, pero son los hacedores del mañana¨
(Louis Guglielmi, ¨El mar persistente N° 2¨). Creo que Wuani lo supo, asumió
con decisión y gallardía su rol de exigente maestro y ductor de
generaciones...

Sea este un reconocimiento al paradigma del médico humilde, sabio y justo,
al formador de juventudes médicas, al abridor de caminos para la mejor
realización del hombre en su comunidad y de la medicina interna que fue su
pasión, que fue su quehacer y donde dejó obra trascendente... Le sobreviven
sus hijos Mónica y Eli Harari, sus nietos Moisés y Marc, y su hijastro
Jacques,  a quienes acompaño en su pena y me identifico con su dolor...



Descanse en la paz que ganada a pulso mereció y encuéntrese en un beso
eterno con su amada Marcell. Un hasta luego doctor Wuani, un hasta cualquier
momento, cuando volvamos a vernos y recordemos de nuevo con alegría
anécdotas de los viejos tiempos pasados y tal vez hasta se nos permita
seguir enseñando medicina y a su vez, nos dejemos enseñar con modestia por
esos ignotos predios de Dios...



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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Música y literatura se pagan caro Editoriales y discotiendas dependen de importaciones que muchas veces deben realizar a dólar libre

Música y literatura se pagan caro

Editoriales y discotiendas dependen de importaciones que muchas veces deben realizar a dólar libre
Vanessa Baldán compra menos libros que antes. “Están muy caros y tampoco hay mucha variedad. El nuevo de Eduardo Sánchez Rugeles, Julián, cuesta 690 bolívares. Ahora, si acaso, compro un libro al mes. Soy más selectiva”, cuenta la profesional, que gana 6.500 bolívares mensuales.
Rodnei Casares, gerente de la librería Alejandría II, considera que aunque ha habido un aumento en los precios, hay quienes siguen comprando. “Tenemos tiempo sin libros importados. Las editoriales han dejado de traer novedades. Las que no tienen acceso a dólares preferenciales deben buscar la formas para traer de afuera”, cuenta quien es también director de distribución de Libros del Fuego, que desde diciembre de 2013 ha editado cinco títulos de autores nacionales.
Tienen previsto publicar otro en noviembre, La ciudad vencida de Yeniter Poleo, de aproximadamente 300 páginas. Entre los presupuestos que han pedido, hay uno de 400.000 bolívares para 1.000 ejemplares, lo que equivale a un costo en imprenta de 400 bolívares por unidad. La obra más reciente del sello, Dinero fácil de Hensli Rahn, con 144 páginas, se puede conseguir por 520 bolívares.
Eso ocurre con los libros de autores nacionales. Con los estrenos de escritores extranjeros son otros factores. Jesús Santana, de la librería Estudios en La Castellana, considera que la gente sigue comprando. El local se mantiene como un referente entre quienes buscan textos difíciles de conseguir en otros.
“Trabajamos con importación directa de España. Las ventas se mantienen a pesar del incremento de 30% que tuvimos este año porque traemos novedades antes que otros”, cuenta.
En los anaqueles se pueden conseguir títulos que cuestan entre 1.000 y 1.500 bolívares. Detalla como ejemplo El hombre que amaba a los perros, que edita en el país Planeta y se vende en 900 bolívares. “Si lo tuviera que importar por cuenta propia costaría más de 1.000”.
John Manuel Silva, miembro del comité editorial de Ígneo, ilustra la situación con títulos del sello. Afrodita, C.A. y otras empresas fracasadas, publicado en diciembre de 2013, cuesta 250 bolívares. El poemario Maneras de irse de Ricardo Ramírez Requena, de 61 páginas y presentado en octubre, se consigue por 390 bolívares. “Eso refleja los costos en imprentas”.
La edición que hizo en el país Puntocero de ¿Hay vida en la Tierra? de Juan Villoro se puede adquirir por 1.229 bolívares. Reynaldo Hernández, coordinador editorial de Alfa, indica que se debe al precio de la imprenta y los derechos de autor, que se pagan en dólares.  
En la música. Una situación similar ocurre con los discos. Los títulos más recientes pueden costar, como mínimo, 600 bolívares. Vidal Hernández, gerente de Mercadeo y Ventas de Recordland, reconoce que ha habido un incremento importante. “Cuando hacemos el análisis, vemos que ha habido un incremento en las ganancias, pero no en el número de unidades. Si alguien antes se llevaba cuatro, ahora compra mucho menos”.
La compañía tiene sus registros. En octubre del año pasado vendió aproximadamente 49.700 unidades. En septiembre de este año el promedio fue de 36.000 unidades.
Hay tiendas más pequeñas que ofrecen un catálogo más variado, pero limitado en unidades. Es el caso de La Conga CD, en la Candelaria. Su dueño, Jorge Rivas, se esmera en mantener actualizadas las vidrieras, pero también trabaja por encargos, que no cuentan con dólares preferenciales.
“De las compañías grandes, la que aún tiene una fuerte presencia en el país es Sony", indica antes de agregar que si antes los de ese sello podían costar 80 bolívares, ahora pueden sobrepasar los 400 bolívares, como es el caso de Strut de Lenny Kravitz.
Coincide con Martínez en que han aumentado los ingresos en bolívares, pero eso no es proporcional en unidades vendidas. Antes traía 200 copias semanales, ahora solo entre 60 y 80.
Henry Tapias, gerente de finanzas y operaciones de Sony Music en Venezuela, afirma que efectivamente, como en todos los rubros, ha habido un aumento. “Importamos de Colombia o México. Hasta hace uno o dos años tuvimos dólares preferenciales, pero ahora tenemos dificultades. Sobrevivimos gracias a financiamiento de la corporación. Trabajamos en función de la deuda con la casa matriz”.
DATOS
400.000 bolívares pueden costar en imprenta 1.000 ejemplares de un libro de 300 páginas
13.700 unidades menos vendió Recordland en septiembre de 2014 en comparación con octubre de 2013

Estamos pues gobernados por una trulla de cretinos alérgicos a la excelencia creadora...

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Elogio del cretinismo...

Rafael Muci-Mendoza



Estamos pues gobernados por una trulla de cretinos alérgicos

a la excelencia creadora...



El cretinismo es una forma de deficiencia congénita de las hormonas
tiroideas que provoca un retardo en el crecimiento físico (enanismo) y
mental (retraso) que una vez establecido es irreversible, aún con
tratamiento por más oportuno que este sea.  Por ello, se impone la
prevención especialmente en sitios donde hay carencia de yodo en la tierra.
Otra variante más frecuente incluye especímenes humanos cargados de
estupidez, idiotez e insuficiencia de talento. En nuestro país los tenemos y
muy abundantes; son ignorantes y embusteros, hablan de lo que ignoran y los
rebuznos no se hacen esperar, son incapaces de reconocer su injustificable y
estrepitoso fracaso. Tuvieron, han tenido y tienen poder y dinero en exceso
para transformar el país, pero destruyeron sin crear nada, su narcicismo los
compelió a regalar lo ajeno a chulos y proxenetas para ser recipientes de
sus halagos. No se avergüenzan de lo que dicen y son incapaces de reconocer
sus errores pues el corrillo de adulantes ríe y festeja sus necedades.
Volvieron el país una mueca, una comarca que es irrisión de nuestros vecinos
y del mundo, una nación de colas interminables iguales a las cubanas
producto de la carestía y el fracaso donde el ciudadano es humillado y
objeto de burlas. Nunca han trabajado y viven del reposo y la mentira; tapan
su pobreza intelectual hablando de cuanto se les antoja mostrando su ayuno
moral e intelectual. Como el anquilostomo de la Venezuela rural, expolian la
sangre de una nación y crean miseria, flojera y pobreza en el ciudadano. La
compra de adhesiones mediante limosnas propia de espíritus podridos, de
almas miserables, es su marca; son expertos en zancadillas y engaños
emulando a los carcamanes cubanos de maldad insuperable y comprobada.
Tarambanas dilapidadores de fortunas ajenas que son vividas por quienes les
rinden honores inmerecidos. Estamos pues gobernados por una trulla de
cretinos alérgicos a la excelencia creadora, carentes de ideas propias que
exhiben la orfandad intelectual que daña porque tienen poder. Pero además se
les reconoce por su aspecto lombrosiano, su atavismo criminal, sus caras de
delincuentes natos, su ausencia de escrúpulos y frenos morales; muestra de
ello, los protuberantes sucesos de días pasados que conmovieron a la opinión
pública y están cubiertos por un manto de opacidad.

A lo largo de años han destruido la epidemiología nacional, no han podido
contener las epidemias de malaria, dengue o fiebre Chikingunya, la
mortalidad materna e infantil, la malnutrición proteíno-calórica descubierta
y encubierta, el embarazo en adolescentes, la pobreza catastrófica y ahora
hablan de virus y ébolas como si realmente supieran de qué se trata y el
gravísimo peligro que entraña su emergencia en una nación tan depauperada,
apocada y desprovista como la nuestra, donde a falta de acetaminofeno han
florecido el yerbatero, el curandero, el milagrero y el sabido...



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Los hombres viejos declaran las guerras, pero son los jóvenes

los que las luchan y los que mueren

Herbert Hoover



Pues bien, aunque no lo crea, se informó en transmisión de Venezolana de
Televisión que un grupo de ¨médicos y médicas¨ venezolanas ¨voluntariamente
se quiere incorporar¨ al contingente solidario de trabajo contra el ébola en
África. A 20 médicos venezolanos se les ha autorizado para que ¨hagan el
curso y se preparen y vayan a combatir allᨠ-carne de cañón- en el espíritu
de Bolívar, de Martí, de Sucre, de Chávez. Luego del cursillo, volverán
infectados y dispuestos a diseminar las miasmas contraídas entre sus
conciudadanos. Es una réplica de la actitud cubana, esa de la propaganda que
encubre la mentira, esa de las estadísticas adulteradas con índices
sanitarios entre los mejores del mundo. Es así como se incorpora nuestro
pueblo en ese combate pues los que deberían ir a la cabeza de este ejército
menguado deberían ser precisamente quienes los envían, nuestros
irresponsables gobernantes...



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¿Qué nombre, que adjetivo, puede dársele a estas monstruosidades sin que la fibra humanitaria de los capitostes del régimen se conmueva…?




Elogio a María…
Rafael Muci-Mendoza

¿Qué nombre, que adjetivo, puede dársele a estas monstruosidades sin que la fibra humanitaria de los capitostes del régimen se conmueva…?

Un día el jefe de una estación ferroviaria hablando con uno de sus empleados, le pregunta:
- Dígame, ¿usted qué haría si ve que dos trenes van a chocar?
- Avisarles por la radio o con banderas para que cambien de carril - responde muy seguro el empleado.
- Y, ¿si no tuviera ni radio ni banderas? -insistió el jefe.
- Pues, entonces llamaría a María, mi esposa.
- ¡Ajaaaa!, su esposa María, y ¿qué sabe ella del tema?
- Nada, es que nunca ha visto un choque de trenes de frente.

Tiempos incomprensibles, de indiferencia e irresponsabilidad gubernamentales, de asco y crimen… de incumplimiento de obligaciones éticas y morales, ¿Es que acaso no es criminal suspender los pagos, negar las divisas a fabricantes y proveedores de medicamentos, producir su desaparición de las farmacias y droguerías y presenciar impertérritos cómo se descompensan, cómo se agravan y cómo se mueren pacientes sin que nada se haga…?; ¿Es que acaso no se ha producido un angustioso peregrinar, desesperante e infructuoso buscando la medicación para delicadas dolencias como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus o la miastenia gravis, todas capaces de producir infartos cardíacos, accidentes cerebrovasculares y hasta la muerte por asfixia…?; cuándo no se encuentra una pastilla de acetaminofeno para paliar una fiebre o un dolor, ¿volver al yerbatero?; ¿Cuándo si te infartas en vez de destapar la arteria y colocar unstent, tienes que sufrir una cirugía a tórax abierto con todo lo que ella implica…?; ¿Cuándo si tienes un cáncer mamario localizado en vez de extirpar el bulto tumoral e irradiarte, tienen que amputarte la mama y luego darte quimioterapia…?; ¿Qué nombre, que adjetivo, puede dársele a estas monstruosidades sin que la fibra humanitaria de los capitostes del régimen se conmueva…? 
En junio pasado el Gobierno de Nicolás Maduro donó 5 millones de dólares a la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, en inglés) para desarrollar cultivos de arroz en el África Sub-Sahariana; adicionalmente,  5 millones de dólares más para investigar la infección por ébola en África. No cabe la menor duda que los  principios de solidaridad son convenientes y necesarios y deben existir, pero, primero el máximo deber es con casa antes de regalar sin consultar a nadie o malversar los recursos que le pertenecen a cada uno de los venezolanos. ¿Por qué no se invierte en salud en Venezuela? ¿Cómo regalar diez millones de dólares en seguidilla al África, cuando las epidemias de dengue y fiebre chikungunya ya alcanzan niveles tan elevados que vemos gente rengueando por las calles, llenos de dolores, ayunos de esperanza? La Misión Médica Cubana, ¨solidaria, desprendida e internacionalista¨, médicos cubanos seguidores de las prédicas del Che Guevara, ¨paradigma de humanitarismo¨ cobra 1.275 millones de dólares a Venezuela por 92 días de servicios médicos: la módica suma de 13.858.695,65 de dólares diarios. Entiéndase bien, en el último trimestre del 2011, por ¡cada día de asistencia médica!, Venezuela pagó, no a los médicos sino a la ruinosa burocracia cubana, trece millones ochocientos cincuenta y ocho seiscientos noventa y cinco dólares con sesenta y cinco centavos, pero para el venezolano no hay divisas…



En ese mismo año, el Ministerio del Poder Popular Para la Salud recibió un presupuesto de 17.931,50 millardos de bolívares. Esto significa que mientras el gobierno destinó a la salud de los venezolanos, a través de su principal organismo el Ministerio de Salud, un poco más de 4.170 millones de dólares, en el mismo periodo la burocracia cubana se nos birló unos 5.700 Millones de dólares, una cifra equivalente al 113% del presupuesto del Ministerio de Salud de Venezuela.
El pueblo venezolano, también indiferente ante tanta escasez y restricciones nos vamos acostumbrando cada vez más a ser humillados y a vivir mal. Tenemos la sangre fría y el corazón afligido. Los dirigentes de la oposición no hablan claro, se sienten constreñidos y faltos de inventiva; están como la María del cuento, esperando a que el marido la llame a presenciar un choque de trenes…

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Muy cierto es que ninguna cosa grande se obtuvo sin trabajo. Al final de la jornada cuando al fin nos echamos gustosos al descanso, es precisamente cuando el trabajo creador ha colmado nuestro corazón: nos sabemos necesarios para nosotros mismos, para nuestra familia y para la sociedad...

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Elogio del trabajo...

Rafael Muci-Mendoza



...Ya lo verán, se avivará el ingenio de los hombres  haciéndolos orgullosos
patriotas, productivos y felices.



Muy cierto es que ninguna cosa grande se obtuvo sin trabajo. Al final de la
jornada cuando al fin nos echamos gustosos al descanso, es precisamente
cuando el trabajo creador ha colmado nuestro corazón: nos sabemos necesarios
para nosotros mismos, para nuestra familia y para la sociedad... Al que
trabaja, todos los placeres de la vida le vienen gustosos. Al que nunca
trabajó ni se cansó, le colma la indiscreción, la rudeza, la incultura, la
ignorancia y se hace necio, desinformado, desconocedor y analfabeto, por
tanto, de ningún descanso puede obtener entero gusto pues siempre le quedará
el agrio sabor de lo regalado, de lo hurtado de otros, de lo no obtenido
mediante labor...

Vienen a mi memoria los primeros héroes de mi vida, todos musiuses, amantes
del trabajo y de lo hecho con el sudor de sus frentes. ¨Baisanos de la misma
buebla¨, como mis padres, mis tíos, mis primos y tantos que con ellos
dejaron la tierra de cedros corpulentos, viajantes infinitos que volaron a
increíble velocidad como las flores del aire a mil distintos destinos,
siempre enflusados en medio de aquel reverberante sol tropical, con sus con
sus maletas de suela buchonas, portadoras de mil milagros y novedades, ¨todo
bonito, todo barato¨: cortes de tela, camisones y camisas, encajes, cintas
de colores, sedas y percales, que libreta en mano y con sonrisa bondadosa
daban fiado a sus clientes, ahorrando como el que más para poder tener más y
así, poder dar más, porque quien no tiene no puede dar, se vuelve tacaño,
envidioso e inconforme. O aquellos italianos robustos, de torso tostado por
el sol, buenos para el trabajo fuerte con sus gorras de desechos de papel de
bolsas de cemento haciendo la nueva Caracas, que con un pan francés y una
pepsicola completaban su jornada cantando arias operáticas en tierra extraña
y fecunda; que sabiendo lo que era el hambre nunca malgastaron en
francachelas ni frivolidades porque también ahorraron. O el portugués en su
conuco siguiendo el periplo del sol por el firmamento, sacando de la tierra
sus favores sin prisas ni descanso y con renovado esfuerzo, sembrando,
cultivando y cosechando. Todo lo que se crea con mano propia, con esfuerzo y
lágrimas genuinas, se cuida con esmero, se fomenta con decisión y se quiere
para todos.

Y así, podríamos detenernos en cada uno de los grupos de inmigrantes que
vinieron al país huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, de la
Guerra Civil Española, de las diferentes dominaciones dictatoriales como la
turca otomana en el Líbano, que trajeron a Venezuela un numeroso grupo de
refugiados aventados de situaciones insostenibles, de campos de
concentración de países de la Europa de la posguerra. En cada rincón del
país todos ellos fundaron familias honorables, siempre pensando en el futuro
de sus hijos para que amaran su hogar de necesidad, hijos educados con
esfuerzo para que fueran ellos mismos, no desechos ni instrumentos ni
veletas de mezquinos intereses de otros, para que hicieran patria fuera de
su patria, y para que el producto acabado de sus deseos y trasnochos
hicieran una nación más robusta. La medicina venezolana ganó muchísimo al
son de nombres y hombres bondadosos huidos de España, que dejaron comer en
su mano a aquellos, nuestros padres predecesores, que todavía les recuerdan
agradecidos y que nos enseñaron a venerar sus memorias y a considerar
nuestra tierra como noble puerto para acoger pérdidas, lágrimas y angustias.


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Pero, de recios trabajadores que ganaban su sustento con su esfuerzo, por
obra y desgracia del populismo, de la revolución del engaño, se
transformaron en apenas quince años en menesterosos de mano extendida: ¨¡Una
limosnita por el amor de Dios!¨, tal como en tiempos de señores feudales. El
morbo paralizante caló rápido en la conciencia cultivada para el trabajo
transformándola en seria enfermedad del alma; las empresas del estado todas
se hicieron improductivas, un desordenado bachaquero de trabajadores sin
oficio ni beneficio que las quebraron rapiñadas por el clientelismo
denigrante, festín de camisas rojas y lipas protuberantes por la abulia y la
cerveza inmerecida, zánganos sin estímulos, de atrofiada musculatura
corporal y cerebral, enrarecidos por la dádiva, por el ¨póngame donde
haiga¨, creados y corrompidos adrede por la malicia de mentes cubanas que
tanto saben de maneras humillar en nombre del pueblo para luego sojuzgar...
El venezolano de hoy día, es un producto acabado del populismo rampante, y
sumido en su vergüenza no atina a encontrar su futuro, un mañana de orgullo
y de progreso pues su savia le ha sido succionada por el matapalo
revolucionario, ese que todo desbarata y atrofia, ese que regala lo que es
de todos, que es maula y botarate, que privilegia al extraño y le niega al
propio...

Pero el terreno yermo e improductivo, la tierra hecha estéril y sin provecho
por la maldad de hacerlo, serán mañana abundosas y fructíferas cuando de
nuevo el trabajo las posea y las haga suyas; aquellas desecadas y sin aguas,
serán surcadas por arroyos rumorosos hendiendo sus entrañas y llamando a la
semilla a asentarse y echar raíces, y al sustento a volver a la patria.
Nuestros grandes y caudalosos ríos no se perderán más en el mar; los haremos
remontar tierras secas y sin esperanzas, para que renazca la vida y
recuperemos la fuerza que perdimos, y con ello vendrá nuestra libertad si es
que hemos aprendido algo de esta tenebrosa noche populista. Ya lo verán, se
avivará el ingenio de los hombres  haciéndolos orgullosos patriotas,
productivos y felices. Déjenlos que la codicia los acabe y luego bastará un
viento bondadoso para presenciar su caída cual torre de naipes...

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