A Cora Páez de Topel Capriles

A Cora Páez de Topel Capriles
A Cora Páez de Topel Capriles, gran amiga de Aziz Muci-Mendoza, él le recordaba al compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach, protagonista de la película franco-italiana "Muerte en Venecia" (título original: Morte a Venezia) realizada en 1971 y dirigida por Luchino Visconti. Adaptación de la novela corta del mismo nombre del escritor alemán Thomas Mann.Se trata de una disquisición estético-filosófica sobre la pérdida de la juventud y la vida, encarnadas en el personaje de Tadzio, y el final de una era representada en la figura del protagonista.

domingo, 29 de junio de 2014

Un esclarecedor ensayo de María Magdalena Ziegler nos devuelve a la figura fundadora del pintor Juan Lovera (1776-1841); tres textos de Edgardo Mondolfi Gudat, Carlos Posac Mon y Ramón J. Valásquez son el abreboca del revelador recién publicado “El misterio de Francisco Isnardi”, de Marisa Vannini de Gerulewicz (Fundavag Ediciones, Caracas, 2014), que arroja sorprendentes resultados sobre la identidad verdadera de uno de los redactores del Acta de Independencia; un ensayo breve de Rafael Arráiz Lucca recapitula sobre la enorme contribución de Juan Germán Roscio al proceso independista, incluido en su libro “Venezolanos (de la A a la Z)”, también de Fundavag Ediciones; por último, incluimos el primer capítulo de “El hijo de la panadera”, el más reciente libro de Inés Quintero, dedicado a la vida de Francisco de Miranda, de la Editorial Alfa

Juan Lovera, por sí mismo

“Firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811”. Juan Lovera, 1838
“Firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811”. Juan Lovera, 1838


Decía Ernst H. Gombrich que era sobre los artistas y sus decisiones que los historiadores del arte debíamos colocar el acento. Después de todo, sus obras no eran sino el resultado de esas decisiones. El pintor caraqueño Juan Lovera, creemos, es una excelente prueba a favor de este planteamiento. Su vida artística y su vida ciudadana así parecen demostrarlo. No son abundantes, no obstante, los datos con los que podemos contar para reconstruir sus acciones y decisiones, pero sí podemos contar con algunos elementos que lo esbozan como un individuo consciente de su lugar y de sus posibilidades en las distintas etapas de su vida.
Una vida singular
Nacido en 1776 y muerto en 1841, la vida de Lovera se plantea en momentos de cambios de todo tipo en la cultura de la Provincia de Caracas que finalizaba el siglo XVIII con la promesa de creciente prosperidad que el comercio de rubros como el cacao proyectaba. Verá Lovera el final de su vida en el camino incierto de una república que camina tambaleándose en sus primeros pasos. Fue un sólido artista colonial y un destacado artista republicano, pero también fue un ciudadano comprometido y esto no siempre le es reconocido.
Juan Lovera poco dejó escrito para la posteridad. La primera etapa de su vida y de su desempeño como pintor en la Caracas colonial está absolutamente a oscuras en cuanto a declaraciones del propio pintor. No hay apuntes reflexivos sobre su ejercicio como maestro de la pintura. Lo que nos ha quedado son los datos que los archivos (eclesiásticos fundamentalmente) han preservado acerca de los trabajos que realizó y que Carlos F. Duarte ha aglutinado y ordenado con detalle.
Al menos hasta los sucesos entre los años 1810 y 1812, Lovera fue un artista apegado al modelo colonial. Su oficio de pintor, el modo como lo aprendió y lo ejerció, no distaba de la norma para estos casos. La dinámica caraqueña de los talleres de pintores de algún renombre hasta conseguir la suficiente destreza en el oficio para independizarse sería la que el joven Lovera siguió.
Pero la historiografía tradicional del arte venezolano nos dice que Lovera presenció los sucesos fundacionales de la república y que su cualidad de testigo de excepción le llevó a reproducir con fidelidad las escenas de cada uno de los sucesos iniciáticos de la patria acontecidos el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811. Nos dice también que fue alabado por Francisco Isnardi en la edición del mes de enero de 1811 de El Mercurio Venezolano haciéndole merecedor de “todos los títulos” así como de “la protección benéfica de nuestra actual transformación”. 
Como muchos caraqueños, emigra con su familia a Oriente en 1814. Pero Lovera vuelve. Se sabe que para 1820 está pintando de nuevo en Caracas y Andres Level de Goda le incluye en la célebre Oración en defensa de los pardos; al año siguiente ya realizaba algunas labores docentes, en conjunto con Felipe Limardo y Lino Gallardo, en una pequeña institución educativa destinada a niños pobres y pardos de la ciudad.
Ciudadano ejemplar
Pero la noticia más relevante de su reciente vuelta a Caracas está fechada en  1821. El general Carlos Soublette, para el momento intendente del Departamento de Venezuela (en la recién creada República de Colombia), nombrará a Juan Lovera, corregidor de Caracas. Nuestro pintor se mostrará reticente a aceptar el cargo, debido a las depauperadas condiciones de vida que le permite entonces su oficio de pintor y a una débil salud. La insistencia de Soublette para que Lovera tome el cargo no puede sino dibujarnos a un hombre, un pintor, que hasta hace poco tiempo era degradado socialmente por su condición de pardo, es a la vuelta de unos años escogido para ocupar un cargo público por el propio vicepresidente del Departamento de Venezuela. Esto, sin más, debe conducirnos a un Juan Lovera de notable reputación en la ciudad. No se trata de una selección hecha por un miembro del Ayuntamiento, es decir, una autoridad local, sino de la cabeza política más importante de esa región de la República de Colombia.
Así pues, Lovera era entonces un hombre de estimada reputación en Caracas y la nueva república le retribuía con justicia. En 1823, Juan de Escalona, electo como representante al Congreso para el período que se iniciaría en 1824, sería nombrado intendente del Departamento de Venezuela, por lo que no se incorporaría a sus funciones parlamentarias en Bogotá. De este modo, Lovera debe asumir la responsabilidad de representar a la Provincia de Caracas en el Congreso de Colombia, pues fue el segundo más votado en la mencionada elección. Lamentablemente, por razones que los registros históricos no aclaran completamente, Lovera no pudo incorporarse al Congreso en Bogotá.
Su actividad ciudadana, sin embargo, no se detendrá y se le hallará trabajando muy cercano al Ayuntamiento de Caracas, instancia que le concede, entre otras, la responsabilidad de ejercer las funciones derivadas de un cargo como el de juez de hecho en asuntos delicados como el de la libertad de imprenta, por ejemplo. La década de 1820 la concluirá activándose cada vez más como el retratista preferido de la elite política de la ciudad; retomando, cuando puede, sus labores docentes y colaborando con el embellecimiento de plazas y edificios en la celebración de las efemérides. Para 1830, Juan no era “pardo”, era simple y llanamente un ciudadano de oficio conocido, estimado y moralmente probo.
El artista y la historia fundacional
El tumulto del 19 de abril de 1810. Juan Lovera, 1835
El año de 1835 es primordial para la carrera de Juan Lovera como pintor y para su trayectoria ciudadana en tiempos republicanos. Es este el año en el que nuestro pintor obsequia a la Honorable Diputación Provincial de Caracas una de sus más significativas obras, la pintura que representa El tumulto del 19 de abril de 1810. No hay rastro alguno que explique tan extraordinario presente a una institución oficial. No existe prueba alguna que indique que se ha tratado de un encargo que le hiciera este cuerpo provincial, tal y como antes el Ayuntamiento había encargado a nuestro pintor ciertas actividades y funciones. Únicamente está el cuadro, colgado hoy solemnemente en la Capilla Santa Rosa, en la sede del Concejo Municipal de Caracas.
Pero, ¿por qué Juan Lovera realiza, dedica y obsequia esta obra singular a la Diputación Provincial de Caracas? De él, lamentablemente, no tenemos ninguna información. Sin embargo, sí contamos con la documentación producida por las sesiones de la Diputación en las cuales el cuadro obsequiado por Lovera fue tema tratado. La Comisión de Ornato de la Diputación Provincial de Caracas se expresa de la obra obsequiada por Lovera como “un monumento histórico y artístico que consigna a la posteridad”, cuya calidad lleva a concluir que deben realizarse esfuerzos destinados “al fomento de un taller logre al país mayores ventajas y sirva de estímulo a sus profesores”.
Para 1835 no existían precedentes en la historia del arte en Venezuela de una pintura que buscase recrear un acontecimiento histórico de este modo. Más allá de las escenas bélicas tomadas de la Guerra de Independencia que Pedro Castillo pintara para el general Paéz en su casa de Valencia, no hay referencias anteriores a obras de carácter histórico como la que Juan Lovera ha creado con El tumulto del 19 de abril de 1810 y que espontáneamente ha dado como presente a la Diputación Provincial de Caracas. Pero en la aurora del año 1838, Juan Lovera sí dirigirá al Congreso de la República una carta en ocasión de un nuevo obsequio que esta vez realiza al honorable cuerpo legislativo. Se trata de la obra Firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811, obra capital en el inventario de sus logros artísticos.
Engalanada con hermosa caligrafía, la carta de marras expone que justo ese día de julio de 1811, brillaron como nunca “las luces, la previsión y las virtudes cívicas”; que recuperar la libertad y restaurar “los sagrados e imprescriptibles derechos políticos” habrían sido los principales objetivos de tal acto cívico, fundador de república, y él, como orgulloso caraqueño, nacido en la “cuna de la libertad del nuevo mundo”, así lo declara. Clama nuestro pintor, en esa misma carta, por indulgencia ante sus carencias artísticas que le han hecho cuesta arriba la elaboración de la pieza que en ese momento obsequia y lo hace a cuenta de la “nobleza y magnitud” de sus pensamientos. Esa declaración de Independencia que él ha inmortalizado en la pequeña vista de la Capilla Santa Rosa, repleta de insignes prohombres, todos fundadores de la primera idea de república que anidó en Venezuela, debe seren palabras de Lovera, “tan duradera como los siglos”. Este acto, de acuerdo con la visión de Lovera, “forma el depósito  de la dicha de los pueblos y provincias que representan ambas cámaras”.
No se abroga Lovera originalidad alguna en sus deseos y los plantea como los “de todo venezolano”, pero sí expresa que estos deseos son también “los del ciudadano que con todo respeto os hace esta pequeña demostración de su civismo”. Parece quedar poco espacio a la duda en torno a la sólida convicción ciudadana de Juan Lovera. Explícitamente así lo expone en una bella redacción al Congreso de la República, instancia que encarna la cualidad representativa y la reserva de toda virtud en tiempos turbulentos.
Lovera parece concebir los orígenes republicanos de Venezuela con una claridad en torno a los principios que le fundaron que asombra y complace. No podríamos asegurar que nuestro pintor comprendiera en profundidad lo que sería un derecho político imprescriptible, ni siquiera podríamos afirmar qué concibe como virtudes cívicas. Sin embargo, esgrime estos y otros elementos como argumentos naturales y básicos en toda defensa del valor de la república. Adicionalmente, su siempre activa participación en los asuntos de servicio público e incluso su constante participación en procesos electorales como candidato, darían cuenta de un individuo convencido de sus deberes y derechos ciudadanos. Así pues, lo que Lovera expone en su carta, no es una postura conveniente para congraciarse con el máximo cuerpo legislativo, sino una reiteración de sus convicciones manifiestas en la cotidianidad de su ejercicio ciudadano durante años.
El mejor gesto republicano
En momentos en los cuales la república solicitó de sus miembros lealtad al ideal político fundacional, Juan Lovera tomó sus pinceles y realizó una declaración de principios republicanos con sus dos obras capitales, El tumulto del 19 de abril de 1810 La firma del Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811. Nuestros historiadores se han empeñado en mirar en este pintor un estilo artístico, en catalogarlo y ordenarlo límpidamente en los anales de la historia del arte venezolano. Pero ¿sigue teniendo sentido esto?
Aunque pudiera parecer una discusión bizantina, en la cual no entraremos, consideramos que referirse a la obra de Juan Lovera empleando etiquetas tomadas de otros contextos a los cuales este artista estuvo completamente ajeno, es un error. Como un error es también procurar una identidad estilística para este pintor caraqueño obligando a sus obras a lucir “académicas”, “neoclásicas” o “arclásicas”, como las calificaría Francisco Da Antonio.
Lovera tiene el mérito de ser un artista hecho por sí mismo, enfrentando circunstancias altamente cambiantes, no sólo plásticamente hablando, sino también y sobre todo, social y políticamente. Las mudanzas en su contexto (institucionales, religiosas, sociales, económicas) han debido afectarle en el modo de asumirse como artista y, en consecuencia, como proveedor de soluciones a problemas artísticos. Es tiempo de que se reconozca su aporte y se haga referencia a él con justicia en los anales de la historia del arte venezolano. Es tiempo de que coloquemos el acento en los valores de los ciudadanos, no importa si pintores, abogados, ingenieros u obreros, porque el país que hemos construido es el resultado de sus decisiones, de la misma manera que la obra de Lovera es el resultado de su decisión como artista. 

domingo, 22 de junio de 2014

Una perversa estrategia nos ha hecho vernos diferentes los unos a los otros por no pensar igual...

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Elogio del instinto...

Rafael Muci-Mendoza

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Una perversa estrategia nos ha hecho vernos diferentes los unos a los otros
por no pensar igual...

¿Qué es, pues, ese instinto que gobierna todo el reino animal, que en los
hombres fortifica la razón o reprime el hábito? ¿Es la divinæ particula auræ
de Horacio? No cabe duda, es algo divino, como casi todo lo que es en la
Naturaleza. Todo en ella es el efecto incomprensible de una críptica causa.
La emergencia de la crueldad se pierde en la noche de los tiempos. Solemos
decir que es instintiva, como queriendo justificar su presencia entre
nosotros e ignorando que la razón y las buenas costumbres enseñadas en el
hogar, atenúan, neutralizan o redireccionan su irrupción y nefastas
consecuencias; por el contrario, los hogares desarticulados con padres
enfermos: personalidades psicopáticas, son capaces de generar odio,
resentimiento y crueldad en la descendencia; igualmente, los gobernantes
desquiciados nacidos en ese entorno contagian una nación entera,
especialmente si poseen cualidades de líder.

Pero tiene su contrapartida. Es la divina partícula de la libertad. Es David
contra Goliat. Es el instinto libertario, indómito, el del caballo mirando
hacia la derecha de nuestro escudo. Dios nos hizo libres. Una mujer
menudita, María Corina, solitaria, arriesgando la vida para oponerse a la
maldad, tal como el rebelde desconocido en la República Popular China
durante la revuelta de la plaza de Tian´anmen en 1989; ella solita,
enfrentando con inaudito coraje a un poder corrupto y despiadado, suerte de
fila de tanques de guerra que representan la bestialidad más abyecta.

Tal ha ocurrido en nuestra patria donde una perversa estrategia bien
diseñada nos ha hecho  vernos diferentes los unos a los otros por el solo
hecho de no pensar igual, mientras un grupúsculo desalmado ignora los males
de la nación: la salud totalmente destruida y el dolor desbordado, maldita
crueldad...

rafaelmuci@gmail.comrafael@muci.com

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Addendum

"¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que
está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te
saque la paja de tu ojo", tú que no ves la viga que tienes en el tuyo?
¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para
sacar la paja del ojo de tu hermano"

(Lucas 6, 41-42)



El cinismo de Giordani. No puede uno menos que dedicar algunos párrafos a
esa oda al cinismo, no otra cosa que el trasunto de esa carta sin destino,
que es tan difícil de leer sin perturbarse cuando se percibe la miseria
humana en su más clara expresión, cuando se aprecia la poca capacidad de
introspección de una persona incapaz de mirar en derredor y ver el erial en
que con su ayuda, se ha transformado nuestra patria y lo que es más
importante, la turbidez de su mirada que exculpando se inculpa. ¡Un
verdadero cáncer aposentado en la economía nacional! Eso es lo que ha
sido... Pero el pobre hombre de marras no aprendió nada y al intentar
quitarse la careta solo alcanzó a dejar ver otra más triste, confundida y
pestilente. Con más pena que gloria se retira botado, cuando el mismo pito
que aquél tocó, ahora le es tocado a él... Los otros, que vayan tomando
consejo y liando sus bártulos...

domingo, 15 de junio de 2014

Venezuela es una distopía o si se quiere, ha devenido en una antiutopía, suerte de sociedad ficticia indeseable y contrahecha en sí misma que se ha hecho realidad

Elogio de 1984...

Sus mottos son: la guerra es paz; la verdadera libertad reside en la esclavitud...

RAFAEL MUCI-MENDOZA |  EL UNIVERSAL
domingo 15 de junio de 2014  12:00 AM
Venezuela es una distopía o si se quiere, ha devenido en una antiutopía, suerte de sociedad ficticia indeseable y contrahecha en sí misma que se ha hecho realidad. La novela de ficción 1984, escrita por George Orwell guarda un impresionante paralelismo con la sociedad venezolana actual (ahora orwelliana), copia al carbón del país donde se dan actitudes humillantes y totalitarias. 

Existen 30 ministerios que podríamos reducir a cuatro: (1). El Ministerio del Amor (de Interior y Justicia) ocupado de administrar los castigos y la tortura, las aprehensiones y los apaleos, los gases y los perdigones, y así, reeducar a las masas inculcando una pasión férrea por amor eterno y su sancocho esquizoide. (2). El Ministerio de la Paz que toma asuntos que competen a la guerra y se compromete a estimular el odio, el resentimiento y el miedo entre hermanos, asegurando que la refriega entre las dos mitades antagónicas del país sea permanente, ruinosa para la patria y provechosa a sus intereses. (3). El Ministerio de la Abundancia (Economía y Finanzas) dirigida por dinosaurios: se encarga de robustecer la escasez y la agonía, empeñándose en conseguir que la gente viva siempre al filo de la subsistencia mediante un racionamiento progresivo y continuado. (4). El Ministerio de la Verdad (Educación y salud) se dedica entre otros, a manipular o destruir los documentos históricos de todo tipo alterando fechas y contenidos, destruir hospitales sin dejar cimientos, enflaquecer los periódicos y enmudecer la radio y la TV o en su defecto, llenarlas de un inservible pajonal para conseguir que la mentira o versión oficial de la historia, sea mantenida por el Estado.

Sus mottos son: la guerra es paz; la verdadera libertad reside en la esclavitud; la ignorancia es la felicidad suprema.

rafaelmuci@gmail.com

domingo, 8 de junio de 2014

Padecemos una noche polar prolongada, muy fría, de profunda quietud, tristeza y soledad, pero sabemos que nos esperan días esplendorosos cuando resplandezca el sol de medianoche en el horizonte de nuestra patria. Venezuela ocupa el deshonroso primer lugar de la nación más miserable del mundo

Elogio del amanecer...

El sistema paralelo de salud de los cubiches es un fraude, como todo cuanto viene de la isla

RAFAEL MUCI-MENDOZA |  EL UNIVERSAL
domingo 8 de junio de 2014  12:00 AM
Padecemos una noche polar prolongada, muy fría, de profunda quietud, tristeza y soledad, pero sabemos que nos esperan días esplendorosos cuando resplandezca el sol de medianoche en el horizonte de nuestra patria. Venezuela ocupa el deshonroso primer lugar de la nación más miserable del mundo. A muchos de aquellos amigos universitarios que me criticaban por "ser monárquico" -cosa alejada de mi pensamiento y de mi acción-, hoy les veo lamiéndoles las botas a los cubanos. Sinceramente no lo puedo entender, he sido fiel a mis principios, sigo pues siendo "monárquico" como entonces, ¿pero qué pasó con ellos... ? ¿Cómo descendieron a tan bajo nivel? Cómo pueden cohonestar este estado de cosas, aceptar lo inaceptable y no dar su brazo a torcer mientras la venezolanidad se hunde. ¿Qué bazofia cruel es la que han apoyado todos estos años? Abran sus ojos y miren en derredor. El castrocomunismo es una grave enfermedad que se pregona en la facies de los capitostes del gobierno, nonecos, sietemesinos y para colmo, personalidades psicopáticas, malformados, que necesitan ser echados de lado... Los periódicos de pensamiento libre cada vez más entecos pero circulando todavía; la informalidad creciente y mil amenazas de enfermedades. 

Ya la fiebre Chikungunya llegó importada al país. Como los malandros, los "patas blancas" pululan por doquier sin control y llevan consigo un virus productor de grandes dolores articulares. Nos agarra con hospitales y centros de salud desguarnecidos, presos políticos y una gerencia de salud incompetente y quebrada como el gobierno que la alberga. El sistema paralelo de salud de los cubiches es un fraude, como todo cuanto viene de la isla de la abominación. 

Pero saldrá el sol por donde siempre sale y dejará detrás el frío... 

rafaelmuci@gmail.com

martes, 3 de junio de 2014

El tenor español Plácido Domingo ofrecerá un concierto en Río de Janeiro el 11 de julio próximo, dos días antes de que esta ciudad brasileña sea escenario de la final del Mundial de Fútbol Brasil 2014, informaron este lunes los organizadores del espectáculo.

El Carabobeño 02 junio 2014

Plácido Domingo dará concierto en Río dos días antes de final del Mundial

Domingo actuará junto con la Orquesta Sinfónica Brasileña. (Foto Archivo )
EFE
El tenor español Plácido Domingo ofrecerá un concierto en Río de Janeiro el 11 de julio próximo, dos días antes de que esta ciudad brasileña sea escenario de la final del Mundial de Fútbol Brasil 2014, informaron este lunes los organizadores del espectáculo.
Domingo actuará junto con la Orquesta Sinfónica Brasileña y algunos invitados especiales suyos, como el pianista chino Lang Lang, la soprano puertorriqueña Ana María Martínez y el director y pianista estadounidense Eugene Kohn, según la productora internacional de espectáculos Midiorama Entertainment Media.
La presentación "Concert In Rio 2014" servirá precisamente para celebrar la "confraternización universal" ante los miles de visitantes de todo el mundo que se concentrarán en Río de Janeiro para la final del Mundial, explicó la productora.
El concierto se realizará la noche del 11 de julio en la casa de espectáculos HSBC Arena y las entradas se venderán a precios que van desde los 110 a los 1.200 reales (entre 50 y 545 dólares).
El concierto representa el regreso de Plácido Domingo a Río de Janeiro tras una ausencia de 19 años, ya que su último concierto en la segunda mayor ciudad brasileña fue en 1995.
En su presentación este año estará acompañado por Lang Lang, el niño prodigio del piano en China y que ya ha hecho presentaciones para personalidades como la reina Isabel de Inglaterra y el presidente estadounidense, Barack Obama, así como en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Igualmente estará acompañado por la puertorriqueña Ana María Martínez, una cantante que se ha adjudicado premios como Pepita Embil Award, el Placido Domingo International Voice Competition y un Grammy Latino en 2001 por el mejor álbum clásico.

domingo, 1 de junio de 2014

Carta abierta escrita por el doctor Rafael Muci-Mendoza, médico venezolano de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, al Embajador cubano

Carta del Dr. Muci-Mendoza al embajador de Cuba

Carta abierta escrita por el doctor Rafael Muci-Mendoza,  médico venezolano de la Escuela de  Medicina de la  Universidad Central de Venezuela, al Embajador cubano
Excelentísimo señor Embajador:
Debería usted bien conocer que  es de ética elemental el  que un embajador no se inmiscuya en los asuntos internos  del país que le acoge como  huésped.
Sus insolentes declaraciones sobre  los médicos venezolanos, me obligan moralmente  a enmendarle.  El “sistema de valores” que usted nos endilga, según el cual ‘nuestra intención al estudiar Medicina es obtener  un título y una acción en una  clínica privada’, además de insultar nuestra dignidad, con aviesa intención nos  expone al desprecio público y nos desacredita ante nuestros enfermos; después de todo, somos sus médicos y  con sus miserias todo cuanto poseen.
Usted emplea el procaz lenguaje del Presidente de acá, para dividirnos en ‘oligarcas’ y ‘proletarios’, epítetos  éstos dichos para agraviarnos  y que nunca antes nadie utilizó. Siendo antitípico hablar en  primera persona, debo expresarle que, como muchos de mis colegas y aunque a  usted le duela, recibí, EN  LIBERTAD, una excelente  formación moral, ética y académica  que coloca al paciente  como principio y fin del acto médico, paradigma que he tratado de inculcar a mis  numerosos alumnos.
Yo, como tantos, por cerca de  40 años y por un magro  sueldo, he trabajado con tesón la mitad del   tiempo en un hospital público,  a costo subsidiado con nuestro ejercicio privado. Este  último lo hemos ejercido  como profesión liberal en  clínicas privadas, EN LIBERTAD, con honestidad, mística  y orgullo.
Pero además debe usted saber que en lo personal he  visitado Cuba en tres  ocasiones. No lo hice por  curiosidad o turismo, y le  confieso que no conozco Varadero.  He sido y he continuado  siendo un invitado de sus  médicos, y respecto a ellos,  nunca hice uso de cuanto vi u oí en su país.
Su irritante intromisión me  indica que es tiempo de  hacerlo.  En mayo de 1993, cuando su gobierno al fin dio a conocer  al mundo la epidemia que, a  pesar de sus adversas consecuencias, había mantenido  en secreto desde 1991 y amenazaba con dejar en la umbra  visual a más de 40 mil sufrientes, formé parte de una  misión humanitaria que visitó la isla. En compañía de colegas cubanos y de  diversas procedencias, examiné  personas afectadas, ayudé  a definir el paciente-tipo y a esclarecer las causas de  lo que se dio en llamar  Neuropatía óptica Cubana, y que  en resumen -a despecho  de que se haya invocado un factor multifactorial- fue  trasfondo de miseria y hambre.  En cinco ocasiones me reuní  con su Comandante para  discutir estrategias diagnósticas  de la epidemia, hoy por  cierto trocada en endemia.  En una de estas reuniones,  y aunque parezca una pretensión el decirlo, una de  mis colegas cubanas dijo  públicamente que la neuro-oftalmología cubana se dividía en dos períodos, antes y después de las visitas docentes del doctor Muci.
A pedido de su Señor, hice mi último viaje a Cuba . Les  comuniqué todo cuanto sabía; guiados de mi mano  aprendieron nuevas técnicas,  mis diapositivas fueron copiadas, y mis charlas video,  grabadas.  No pedí nada a cambio. Mucho  me fue ofrecido, pero el olvido es traicionero. Una  simple esquela de  agradecimiento me fue regateada. Regresé con la satisfacción  del deber cumplido y un  rictus de dolor al recordar la  mirada famélica de mis colegas, trasunto de hambre  de LIBERTAD, hambre biológica, pero también hambre  intelectual al carecer de los instrumentos básicos para  adquirir conocimientos: libros y revistas científicas.
Mientras tanto, Cuba exportaba  su revolución con los dineros de un pueblo miserable. Pude apreciar allí dos clases de  médicos.  Unos, ‘los olvidados’ –a lo peor, distanciados del   partido comunista–, que ocupan los escaños más bajos de la pirámide médica sin esperanzas de ascender. Ésos no  asistieron a mis charlas. En mi  universidad asisten a mis  cursos, en LIBERTAD y por  libre albedrío, quienes así lo  deseen, sean médicos, estudiantes y aún miembros de  otras profesiones.  La otra clase, que llamaré  ‘la nomenclatura’ –los ubicados en el vértice–,  tenían acceso a la escasa  tecnología y eran celosos  guardianes de los libros,  depositarios del poder que da el  conocimiento.  Ésos, privilegiados del  sistema, tienen acceso a los  banquetes, y viajan al exterior  con dólares, olvidando a aquellos pobres colegas que se  quedaron en casa.  La sociedad cubana es una  sociedad triste donde se habla calladito para no ser escuchados por el Estado policial, donde se asciende siendo fiel y denunciando; en fin, trepando por sobre las cabezas  de otros. La medicina de  avanzada que ostentan, está  apoyada en una ingeniosa  propaganda, pero en realidad es una triste farfolla.
Los delineamientos de su  ‘mar de felicidad’ han  encontrado eco en un gobierno antinacionalista, formado  por una chusma precaria de  talentos.
Por ello, con la creatividad castrada y a un coste de 1,3 millones de dólares diarios, prefieren buscar ‘asesorías’  y enviar enfermos a la isla. Su nulidad y estulticia les impide tomar medidas de  contingencia para ayudar a tanto  necesitado que clama en  nuestros hospitales por la  resolución de sus problemas.  Como usted declara, traer ‘ 1.500 profesionales’ de sus  fábricas de médicos, es otro  inaudito ejemplo de traición  a la Patria, de desnudez  neuronal, un intolerable  insulto, una incomprensible medida si se toma en cuenta,  por una parte, el desempleo local  y, por la otra, el que apenas son necesarios menos de 59  médicos para llenar las medicaturas vacantes para las  que, estoy seguro, hay voluntarios.  Las erradas políticas de salud  no son culpa de los médicos. Son exclusiva competencia del Estado venezolano.
Hago mío el eco lastimero de mis  pacientes y reclamo para  ellos el dinero que injustamente  se le regala a ustedes. Esos pobres seres han visto  empeorar sus dolencias a lo  largo de cuarenta años de apatía,  pero, a no dudar, ahora  se encuentran peor desde que  ‘el proceso’ trata de  rasarnos con ustedes, por lo bajo. Hay en la isla de Cuba demasiados aspectos que mueven a vergüenza y dolor, demasiados como para que usted cínicamente nos censure.
Se puede engañar a alguien una  vez, pero no a todos todo  el tiempo.
DR. RAFAEL MUCI-MENDOZA  C.I. 1.345.517

¡Al Gobierno se le olvidó llorar; ojalá encuentre quien llore por él!

Elogio de la tristeza...

Han contagiado a los nuestros con su medicina simplista, ineficiente y criminal

RAFAEL MUCI-MENDOZA |  EL UNIVERSAL
domingo 1 de junio de 2014  12:00 AM
La causa de tanta tristeza -creo que todos estamos conformes- es el mal gobierno que no ataja los principales problemas sino que los promueve y los centuplica, pues es maula y acarrea en su seno toda la corrupción que pueda darse en una nación, donde hay reos de culpa, pero ausencia de castigos ejemplares. El número de hombres útiles viven hoy de la mendicidad o explotando las diversas artimañas de la industria del hampa, del mordisco, de la trampa; no tienen otra salida. Además, estamos invadidos de extranjeros, particularmente cubanos, que dejarían su vida aquí antes que volverse a la felicidad comunista de su isla. Ellos ejercen, en gran parte, los oficios y artes útiles que en razón nos corresponden, por lo que contribuyen a la ruina nacional. Han contagiado a los nuestros con su medicina simplista, ineficiente y criminal, y aquellos alumnos nuestros bien formados en las escuelas tradicionales, no encuentran sitio ni acomodo en medio de la denigración y la persecución del médico venezolano. 

En el XX Congreso de Medicina Interna, 2.174 jóvenes, 1.200 venidos del interior del país enlazaron sus brazos para aprender de sus profesores venezolanos; solo dos extranjeros nos acompañaron. Ese enorme grupo entusiasta nos acompañó, preparándose para el relevo generacional, ese que esperamos con fe y optimismo. Los organizadores lucharon contra esa adversidad que nos hace ver como país apestoso. ¡Cómo hubiéramos querido que los MICs y sus profesores cubanos hubieran compartido nuestras experiencias! 

No más antier, el Instituto Nacional de Estadística informó que entre 2012 y 2013 se disparó el índice de pobreza extrema; 733.000 personas que pasaron de ser pobres a pobres extremos. ¡Ah malaya la revolución!

¡Al Gobierno se le olvidó llorar; ojalá encuentre quien llore por él!

rafaelmuci@gmail.com